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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-06-2005

Vergenza

Osvaldo Bayer
Pgina 12


Recuerdo aquel emocionante momento histrico. Se inauguraba frente a la estancia La Anita, en el sur de Santa Cruz, a poca distancia del paraso de los paisajes, justo a un costado de la ruta, el monumento a los peones patagnicos fusilados en 1921. Estaban presentes la hija de Antonio Soto, el dirigente obrero de aquellas huelgas, autoridades de la provincia, funcionarios provinciales, hombres y mujeres de la cultura y el secretario general de la Unin Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores. Haban pasado ms de tres cuartos de siglo. Pero al fin la verdad se impona. Luego de desconocerse el tema durante tantos aos (al que se le aplic el silencio culpable del de eso no se habla) se recordaba as la cruel matanza cometida por el Regimiento 10 de Caballera.

Justo all, a pocos metros, dentro de la estancia, estn las tumbas masivas con los cuerpos fusilados por haber pedido un poco ms de justicia en la paga y en las condiciones de trabajo.

Bien, all se levant un monumento recordatorio de los cados. En el mismo se pusieron placas recordativas: de la Cmara de Diputados provincial, de la Municipalidad de El Calafate, de la escuela de esta localidad, muy prxima al lugar de las tumbas ocultas por el silencio de todos: gobernantes, sindicatos, iglesias.

He estado hace pocos das en ese lugar. Con indignacin y tristeza profunda pude comprobar que el monumento a los cados estaba todo vejado, agraviado, ultrajado. Las placas han sido robadas o destruidas. Todo es un tembladeral donde apenas se puede avanzar por el barro y los pozos. El monumento es apenas un brazo gris, oscuro, ttrico. Todo abandonado, rodeado de soledad y mugre. No es ya un documento recordativo del comportamiento infame del Estado sino slo un insulto a la memoria. En cambio, a pocos metros, estn relucientes y recin pintadas las instalaciones de la estancia de los nicos que ganaron con aquella masacre cometida por el gobierno radical de Yrigoyen y el Ejrcito Argentino hace ochenta aos.

Ver ese monumento tan manoseado es como si ya se quisiera aceptar para siempre el pasado que nos avergenza, en vez de aprender all cmo en nuestro pas se ha insultado a la democracia, cmo se ha atentado contra la dignidad humana, cmo se ha maltratado al trabajador, explotndolo hasta mandarlo a la muerte. El mismo ejrcito que haba aniquilado, en 1879, al habitante original de esas hermosas pampas, medio siglo despus fue el fusilador de los trabajadores que pedan un paquete de velas por mes para iluminar los oscuros establos donde dorman y vivan y que las instrucciones del botiqun estuvieran en castellano y no en ingls, como las pona el capital britnico que se llevaba todo. No intervino el Ejrcito Argentino para que se hiciera justicia sino que fusil a mansalva a los que exigan el derecho de querer vivir en dignidad.

Permanec varias horas ante el monumento vejado. Me dice un paisano que la gente que pasa en auto se detiene aqu para orinar porque ya ni se sabe qu es, todo est abandonado.

La pregunta es: quin puede haber vejado de esta manera ese monumento? Y el otro interrogante que nace es: por qu nadie se encarga de mantenerlo en un estado de dignidad?, quin se encarga del cuidado de los dems monumentos de la provincia de Santa Cruz?, por qu los otros monumentos a Roca y el Perito Moreno estn en excelente estado? Claro, sos s. Nadie se siente responsable del monumento a los peones fusilados? Por qu no se han iniciado las investigaciones para dar con el culpable o los culpables de estas destrucciones? Y una y otra vez renace el interrogante: Por qu justamente se falta el respeto a los peones patagnicos fusilados y no a otros monumentos que emergen en las llanuras y bellezas patagnicas? Nombres que reafirman una historia de genocidios o de mezquinos intereses gobernantes, como la de los llamados conquistadores del desierto o los otros que marcaron fronteras entre pases que tuvieron los mismos libertadores en vez de propender en llevar a cabo el sueo de Bolvar de los Estados Unidos Latinoamericanos, el continente sin lmites internos.

Es increble el miedo a que se investigue la verdadera historia o lo que es lo mismo, cmo se prosigue la defensa de los intereses mezquinos. Esto del mancillamiento feroz del monumento a los cados nos hace acordar de aquella ley que en Ro Gallegos promovi en 1986 el diputado del Movimiento de Integracin y Desarrollo, Jos Ramn Graneros, quien propuso que fuera de lectura obligatoria en el quinto ao secundario la investigacin histrica de la matanza de obreros rurales en la dcada del veinte. La Legislatura vot el proyecto por unanimidad, salvo la diputada radical Sureda, hija de un polica represor de esas huelgas, que se opuso a toda discusin sobre el tema. Pese a la defensa entusiasta del proyecto por la absoluta mayora del cuerpo legislativo, el gobernador peronista Arturo Puricelli y su ministra de Cultura y Educacin, Elsa Alonso de Urrusuno, vetaron la ley por el decreto 1841. De eso no se habla. La actitud del gobernador Puricelli repeta la actitud de la bancada radical en el Congreso de la Nacin que se neg, en 1922, a investigar la masacre de obreros patagnicos y dej sin qurum a la Cmara de Diputados, huyendo de lo que debera haber sido el estudio del crimen masivo ms sanguinario de la democracia argentina.

El tema de la lectura del tema de los fusilamientos de las peonadas rurales no se trat ms en las legislaturas y en los siguientes gobiernos de Santa Cruz. Pero, eso s, cinco aos despus, en 1991, se promulg la ley 2254 por la cual se declaraba monumento histrico provincial el lugar enclavado en la estancia Santa Ana, donde como decimos descansan los restos mortales de los primeros fusilados en 1921 y 1922. Esta ley fue vetada por el gobernador Hctor Marcelino Garca, pero se impuso la Legislatura al insistir en la resolucin.

Claro que despus se not la mezquindad de quienes fueron encargados de levantar el monumento. Se construy apenas una especie de muro gris para poner placas, sin ningn gusto artstico, en vez de llamar a concurso con los mejores escultores del pas para rendir homenaje a tanto gaucho cado ante la violencia de los fusiles uniformados. Y ahora esto: la vejacin, el querer cubrir los crmenes oficiales con la cobarda del accionar delictivo, el golpe en las sombras. Habrn sido descendientes de los dueos de la tierra los que faltaron el respeto al monumento? Habrn sido descendientes de los fusiladores, habrn sido los que pese a todo se saben dueos del poder? No slo explotar a los humildes sino tambin fusilarlos oficialmente para hacerlos callar en sus protestas de justicia? En pleno 2005 se repiten as, simblicamente, los crmenes sociales de 1921. Y nadie hace nada. No se escucharon ni siquiera las protestas de gobernantes, de polticos, no hubo ningn informe policial por supuesto sobre los ataques contra el monumento a las vctimas del 21.

Se ha querido herir y humillar a la memoria y advertir que los que mandan siguen siendo aquellos que en 1921 impidieron toda investigacin de los crmenes y obraron para que los diputados nacionales del radicalismo huyeran de sus bancas antes de comprobar quines fueron los responsables de los crmenes y finalmente a quines favorecieron esos crmenes an impunes. La democracia argentina est representada por demcratas de la sinceridad y el deber de fidelidad a las libertades o es apenas un espejo que no refleja las imgenes de sus pecados y sus egosmos? Por qu ocurren estas cosas en nuestro suelo?


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