Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-04-2013

De elecciones y golpes de Estado o de por qu, aunque querramos, no podemos hablar de golpistas perdedores en las presidenciales de Paraguay

Magdalena Lpez
Rebelin


Desde 1989, en casi todas las elecciones para elegir presidente en Paraguay (tanto sea en las elecciones en s o en las internas de los partidos que definen las candidaturas nacionales) han habido acusaciones de fraude o de algn tipo de irregularidad, muchas veces no confirmadas y muchas veces s. Por ejemplo: en 1989, padrones absolutamente desactualizados y leyes electorales stronistas o en 1993, la famosa interna del Partido Colorado en la que se adulteraron los votos o mejor dicho, el nmero de votantes- con escandalosa obviedad, a favor de Wasmosy.

Tanto en el 93 como en el 99, militares se encontraban en la escena poltica apoyando explcitamente candidaturas, lo cual no estaba permitido por la ley.

En el 2008, el colorado Castiglioni acusa a la colorada Ovelar, candidata preferida del entonces presidente Duarte Frutos de haber hecho fraude en las internas coloradas.

En el 2013, por primera vez habilitado el voto de las y los migrantes paraguayos que viven en el exterior, se confirmaron reiteradas irregularidades en los padrones, as como una campaa de inscripcin a los mismos totalmente adulterada (su vigencia fue reducida, los lugares que cubri la campaa fueron muy pocos, no se habilit la informacin necesario, mal registro de datos de los inscritos) y el TSJE no destin los recursos necesarios para que se pudiera empadronar a todxs lxs que queran hacerlo.

Pero estas no fueron las nicas irregularidades de la democracia paraguaya (y nos referimos al trmino democracia en un sentido liberal, es decir, entendindola como una forma de elegir nuevas autoridades gubernamentales y no en el sentido de democracia social o popular, porque en ese casi, las irregularidades seran muchsimas ms).

Tambin se pas por un intento de Golpe de Estado en 1996, situaciones de poder dual (es decir, poder dentro del gobierno electo y dentro de otro ncleo como el militar o el econmico), asesinato de vicepresidente con presidente implicado en el hecho (este fue el caso de la muerte de Argaa con Cubas Grau acusado), represin y muerte a jvenes que reclamaban se garantice la estabilidad democrtica (Marzo Paraguayo), acefala y sucesin (como la de 1999) en la que no se volva a llamar a elecciones, dejando gobiernos vigentes que aunque legales- no tenan un regreso a la legitimidad cero, es decir, al voto popular. Adems, como si todo esto fuera poco, el prontuario de ataques a la democracia tambin incluye un (as llamado) juicio poltico que viol todos los principios bsicos de la defensa jurdica (por no contemplar el principio de inocencia y el tiempo necesario para la legtima defensa) y por esta causa fue ilegal (e inconstitucional, dado que la reglamentacin de toda accin jurdica figura en el artculo 17 de la Constitucin Nacional vigente desde 1992).

Esto se ha dicho muchas veces, aunque creo que es importante repasarlo: nunca en la historia del Paraguay un color partidario altern la presidencia con otro de manera pacfica hasta el 2008. Ao en el que algo ms del 40% de las/los electoras/es eligieron a Fernando Lugo como presidente, encabezando una alianza multipartidaria que inclua partidos de izquierda o centro izquierda, algunos movimientos sociales y a tradicional Partido Liberal Radical Autntico. ste ltimo, alindose con el PUNACE (el partido del recientemente fallecido Lino Oviedo), con el Partido Patria Querida y con el Partido Demcrata Progresista (que tambin haba conformado las filas luguistas) organizar el Golpe Parlamentario de 2012.

Con este historial y en este contexto llegamos a las elecciones de 2013, con un presidente en funciones que asumi tras haber ejecutado el cargo de vicepresidente durante el perodo presidencial de Fernando Lugo.

En estas elecciones (que tambin ya han sido acusadas de diferentes tipos de fraude, como compra de votos, secuestro de cdulas, boletas firmadas, sumados al ya mencionado caso de quienes viven en el exterior y desean votar y no pueden), se perfilaron nuevamente dos estructuras tradicionales: por una parte, el Partido Colorado, con amplia mayoras legislativas y con un candidato empresario (acusado de delitos relacionados al narcotrfico) que triunf en el Ejecutivo (Horacio Cartes); por otra parte, el liberalismo que logr un alto caudal de votos (casi 37% para las perdidas presidenciales y 24% para las legislativas, quedando como primera minora en el Parlamento) ambos totalmente sucios en sus registros financieros y polticos, as como totalmente atados a los procesos del enjuiciamiento del ex presidente.

Nuevamente el Parlamento estar conformado por mayoras de los partidos tradicionales. Estos partidos que permitieron todo el deterioro democrtico que se mencion brevemente ms arriba. Los mismos partidos que sostuvieron una dictadura tanto sea por el apoyo explcito al dictador o por jugar a la fachada democrtica con l. Los mismos dos partidos que planificaron la remocin presidencial de Lugo.

Respecto a las elecciones del 2013, es altsimo el porcentaje de electoras/es que vot a los partidos tradicionales.

Las jornadas tuvieron un nivel de participacin promedio, incluso unos puntos porcentuales por encima de la participacin del 2008. Es decir, el rechazo a la maniobra golpista de junio de 2012 no se hizo por va de la abstencin.

Los votos nulos y blancos no fueron masivos y escandalosos. Es decir, el rechazo tampoco se hizo mediante la anulacin o el impacto masivo del voto en blanco.

Los partidos tradicionales (ANR Y PLRA) condensaron el 83,7% de las votaciones a presidente y si sumamos todos los partidos golpistas, entonces tenemos casi el 85%. Asimismo, en el senado, estos partidos tuvieron el 72%. Evidentemente, votar opciones paralelas tampoco ha sido la forma de repudiar el golpe.

Es vlido destacar que los sectores progresistas con sus 7 senadores (5 del frente Guasu y 2 de Avanza Pas, ambos desprendimientos del frente que acompa a Lugo en 2008) se convirtieron en la segunda minora del congreso, detrs de las 19 bancadas de la ANR y de las 12 del PLRA. Es una buena eleccin para los grupos que fueron desplazados del poder el ao pasado. Podemos encontrar, adems, que Avanza pas obtuvo ms votos en las ejecutivas que en las legislativas. A la inversa sucedi con el Frente Guas. No es casual que los candidatos de Avanza Pas para las ejecutivas (Mario Ferreiro) y de Frente Guas para el Senado (Fernando Lugo) eran personajes mucho ms conocidos que los que encabezaban las listas de los mismos partidos para los otros poderes. Esto parecera confirmar que las elecciones (incluso dentro de los partidos progresistas) siguen teniendo una gran cuota de personalismos o caudillismos, que hacen que se vote a los personajes ms reconocidos por ser tales (y no necesariamente a su agrupacin poltica por la propuesta programtica que este tenga).

Si sumamos las bancadas de la ANR, con las del PLRA, ms UNACE, PPQ y PDP (todas las agrupaciones que respaldaron el golpe a Lugo) tenemos que de las 45 bancadas, ellos tienen 37. Contra 8 de los ex luguistas (7 de los frentes ya nombrados y 1 del PEN-Partido Encuentro Nacional, quin tambin supo aglutinarse bajo el ex obispo ex presidente).

Una cosa queda en claro de todo esto: el Partido Colorado ha sido el ganador absoluto de esta contienda. El PLRA no ha sido (ni siquiera remotamente) el gran perdedor, sino que ha hecho mejor eleccin que en el ao 2003 a pesar de haber perdido la presidencia- y apenas perdi menos de 3% del caudal de votos en las legislativas de este ao (comparadas con las del ao 2008). El personalista PUNACE parece estar destinado a desaparecer de la vida poltica, una vez que desapareci su creador Lino Oviedo.

Es tarea de los partidos de izquierda y progresistas preguntarse por qu el electorado no represent en sus votos, un marcado desprecio por la accin golpista ejercida por los Partidos tradicionales. Hay algo en torno al discurso de la democracia que no interpel a la ciudadana paraguaya.

 

Sin masivos votos nulos, sin masivos votos blancos, sin repudio representado en votar otras opciones y sin abstencin de participacin, estas elecciones cerraron el ciclo del Golpe Parlamentario con una sola certeza: los ganadores parecen ser siempre los mismos, dentro de la democracia o fuera de ella.

 



[1] Magui Lpez, politloga, se especializa en el estudio de las caractersticas de la transicin y la democracia en Paraguay (desde 1989 hasta la actualidad). Es miembro del Grupo de Estudios Sociales sobre Paraguay (GESP- Instituto de Estudios de Amrica Latina y el Caribe) y becaria doctoral de CONICET. E-mail: [email protected]


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter