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(defendiendo el libre mercado)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-04-2013

La ley de la discriminacin
Migracin y mercados de trabajo en Espaa

Arturo Borra
Rebelin


Una breve contextualizacin

Referirse a la relacin entre inmigracin y mercados laborales en Espaa exige al menos la referencia a cinco puntos especficos, en el contexto global de un proceso de reestructuracin sistmica del capitalismo. Ante todo, i) la persistencia de una poltica de asilo restrictiva, ii) la consolidacin de una poltica migratoria regresiva que ha dado un giro significativo a partir de 2008 y que el recambio de gobierno no ha hecho ms que acentuar; iii) el cambio de ciclo migratorio a partir de 2012; iv) la extensin relativa de prcticas y discursos racistas y xenfobos en Europa y v) la prdida de prioridad pblica de la inmigracin en general, en funcin de una agenda pblica centrada de forma excluyente en el discurso tecnocrtico de la superacin de la crisis. De forma sumaria, ampliemos estos puntos.

  1. En primer trmino, hay que referirse a una poltica de asilo restrictiva (1), tanto a nivel europeo como a nivel nacional. Segn los ltimos datos disponibles recopilados por CEAR, en Espaa se presentaron slo 3395 solicitudes, de las cuales se denegaron 2410, lo que significa que algo ms del 70% de solicitantes de asilo o proteccin internacional en Espaa quedaron en situacin irregular, en consonancia al elevado porcentaje de solicitudes denegadas por el conjunto de la UE27, que asciende al 75% (2). En trminos ms amplios, el 90% de los refugiados son acogidos por los llamados pases en vas de desarrollo, lo que no hace ms que reafirmar la transferencia poltica de responsabilidad de los pases ms ricos hacia los ms pobres. El informe La situacin de los refugiados en Espaa (3) es contundente: El bajo ndice de solicitudes en Espaa se debe en buena parte a las enormes dificultades existentes para acceder al procedimiento de proteccin internacional en los CIE, puestos fronterizos y costas. Tanto en los CIE como en los aeropuertos se han detectado mltiples irregularidades que tienen que ver, esencialmente, con el derecho a una asistencia jurdica especializada. Adems, la ausencia de un procedimiento de identificacin de personas que puedan requerir determinada proteccin (menores de edad, vctimas de trata, solicitantes de proteccin internacional, etc.) hace que muchas de ellas no accedan al procedimiento de proteccin internacional (pg. 180).

  2. En segundo trmino, hay que referirse a la poltica migratoria espaola que de forma inequvoca endurece las exigencias y requisitos para residir y trabajar en territorio nacional. Esta poltica, aunque suele definirse como una poltica de fronteras cerradas, se caracteriza ms bien por la segmentacin que establece al interior de la poblacin inmigrante, es decir, por la construccin jerrquica que establece entre diferentes categoras socio-econmicas dentro de estos colectivos. Por un lado, se favorece la movilidad geogrfica de inmigrantes con tarjeta azul (ejecutivos, universitarios, profesionales con alta cualificacin) y, de manera ms reciente, a un tipo de inmigrante de una franja de ingresos elevada (como es el caso de los compradores de viviendas de ms de 160.000 , que adquieren permiso de residencia y trabajo de manera automtica), sumndose a los histricos privilegios de inversores y empresarios que, en muchsimos casos, gozan de exenciones fiscales de excepcin para instalarse en el pas. Por otro lado, se trata de vedar el paso a flujos migratorios que son juzgados por los estados europeos como indeseables -especialmente, procedentes de frica y Medio Oriente- caracterizados de forma genrica por sus carencias econmicas y cualificaciones ms reducidas. En sntesis, la actual poltica migratoria se caracteriza por una fuerte selectividad de inmigrantes segn su pertenencia de clase (o, si se prefiere, segn su poder adquisitivo), instaurando un patrn selectivo que plantea una relacin de apertura ante elites profesionales y econmicas en simultneo a la restriccin de flujos migrantes de trabajadores manuales y personas en situacin precaria. La supresin de fondos de integracin, la reduccin drstica del presupuesto para polticas de co-desarrollo y cooperacin, la desfinanciacin de partidas destinadas a asociaciones y ONG que trabajan con estos colectivos, el refuerzo de una poltica de control migratorio que incluye la militarizacin contra la inmigracin irregular en frica, la poltica persistente de redadas policiales y expulsiones, el mantenimiento de los CIE, la exclusin de los inmigrantes en situacin irregular del sistema sanitario gratuito, etc., forman parte del arsenal de polticas que dificultan una inclusin igualitaria de estos colectivos, creando nuevas ciudadanas perifricas dentro de los llamados pases centrales y la criminalizacin de personas en situacin irregular. El objetivo de conjunto es claro: forzar el retorno de un excedente de extranjeros residentes y retener a quienes sigan compitiendo con salarios bajos, puedan atemperar la cada del consumo y sigan aportando, mediante contribuciones fiscales directas e indirectas, recursos econmicos al estado espaol.

  3. Tambin tenemos que referirnos al cambio de ciclo migratorio en Espaa: en 2012, segn el INE, se estima que 927.890 personas abandonaron el pas, de las cuales 117.523 eran espaolas y 810.367 extranjeras. En total, el saldo entre nmero de inmigrantes y emigrantes es negativo: 137.628 personas menos. As, de ser predominantemente un pas receptor de inmigrantes, Espaa se ha convertido en un pas productor de emigrantes. Este saldo negativo que seguir incrementndose en los prximos aos- equivale a una fuga de trabajadores cualificados (ingenieros, investigadores, profesionales de la sanidad, tcnicos con formacin superior, jvenes licenciados, etc.) que, probablemente, retrasar ms cualquier reactivacin econmica, como no sea mediante la importacin sustitutiva de mano de obra profesionalizada o la repeticin de un modelo productivo que ha mostrado de sobra sus lmites. La contradiccin es clara: por un lado se expulsa indirectamente a muchos jvenes espaoles con educacin superior (pblicamente financiada) en situacin de desempleo y, por otro, se priva al sistema econmico de una de las franjas de la poblacin activa que Espaa ms necesita para diversificar los mercados de trabajo y propiciar un cambio de modelo productivo. Si se tiene en cuenta el decrecimiento poblacional y el aumento relativo de la poblacin pasiva, es previsible que esta ola de emigracin tambin producir efectos negativos en el sistema de la seguridad social (por no mencionar las consecuencias sociales y psquicas de esta dispora).

  4. Asimismo, las prcticas discriminatorias por cuestiones de nacionalidad o raza tambin se han incrementado en los ltimos aos tanto en Espaa como en el resto de pases europeos, creando nuevas barreras culturales de ingreso a los mercados laborales y al desarrollo de una sociedad igualitaria. La xenofobia y el racismo, como operadores selectivos, aparecen como refugio no slo de grupos de ultraderecha, sino tambin de una parte creciente de la poblacin, expuesta a situaciones de exclusin social y a la cada de su calidad de vida. Ello crea las condiciones ideolgicas propicias para que los discursos xenfobos y racistas tengan mayor calado (y la prueba ms rotunda de este crecimiento es la consolidacin electoral de una derecha que ha hecho de la restriccin de la inmigracin una de sus banderas). Desde luego, la visin instrumentalista y economicista de la inmigracin tiene como contracara un discurso que plantea a este colectivo como sobrante o amenaza laboral. El tpico que restringe el alcance del racismo y la xenofobia a la ultraderecha es una mera coartada intelectual que mantiene a distancia la verdadera magnitud de estos problemas, tanto a nivel social como institucional: omite la discriminacin racial y por origen en los mercados de trabajo. No es un asunto menor que no exista ninguna publicacin de datos estadsticos oficiales relativos a denuncias y procesos penales de delitos racistas en territorio espaol (4). La extensin del racismo y la xenofobia exige un debate pblico pendiente, que constituye una deuda estructural de cualquier sociedad mnimamente democrtica. Nada seala que esta ofensiva racista y xenfoba (incluyendo la islamofobia, la gitanofobia y el antisemitismo) que recorre Europa vaya a detenerse en los prximos aos, como no sea con un giro de las polticas pblicas comunes.

  5. Al panorama anterior hay que sumar la omnipresencia del discurso tecnocrtico de la crisis que oculta problemas no menos graves, como ocurre con el de la inmigracin. El borrado de la problemtica migratoria en los discursos oficiales forma parte del desentendimiento con respecto a su bienestar. Al respecto, en los ltimos cinco aos puede reconocerse un giro: si desde los 90 la inmigracin estuvo ligada a mercados de trabajo (asociada a una poltica de provisin de mano de obra barata para mercados subcualificados), el nuevo giro convierte en residual esta poltica: ms que una fuerza instrumental relativamente valorada por su aportacin laboral intensiva, en la actualidad la inmigracin tiende a ser valorada especialmente por su aportacin de capital o su aportacin fiscal, lo que reconfigura radicalmente el mapa migratorio.

Mercado laboral formal: confinamiento sectorial, desigualdad y tasa de paro

Referirnos a la segmentacin operada por la poltica migratoria no niega el efecto de homogeneizacin que por casi dos dcadas esa misma poltica produjo entre trabajadores inmigrados. Para circunscribirme al caso espaol: desde la dcada de los 90, el confinamiento sectorial de la mayora de inmigrantes a puestos de trabajo precarizados, en posicin subordinada y en sectores econmicos de baja cualificacin, resulta inequvoco: 8 de cada 10 inmigrantes sigue trabajando en hostelera, industria, comercio minorista, servicio a personas, agricultura y pesca y construccin.

De forma complementaria a este confinamiento, la tasa de desempleo de inmigrantes extracomunitarios supera en ms del 12% la tasa de paro de trabajadores nacionales y comunitarios, situndose a la fecha en poco menos del 38% (5). La creciente marginacin de estos colectivos est vinculada no slo a las dificultades para acceder a los mercados laborales locales sino tambin al tipo de empleo y a las condiciones de contratacin a los que accede. La categora de trabajador pobre es una realidad cada vez ms visible (que incluye desde luego tanto a personas inmigrantes como nacionales).

Como consecuencia de esta crisis del trabajo, dentro de los colectivos de inmigrantes se est produciendo un doble fenmeno: retorno a los pases de procedencia en algunos casos (especialmente, procedentes de Amrica Latina) y la prdida de los permisos de trabajo y residencia de miles de personas inmigradas, que necesitan trabajar al menos 6 meses por ao para poder renovar su documentacin. La imposibilidad de cumplir con este requisito supone el trnsito hacia una situacin irregular, as como la exclusin del sistema sanitario gratuito, el deterioro de sus condiciones materiales de vida y la dificultad para asumir sus deudas hipotecarias o de otro tipo. De hecho, ya en 2011, segn Eurostat, el 18% de los nativos estaba expuesto a la pobreza, mientras que esa cifra alcanzaba entonces al 32% de los inmigrantes.

Tras un anlisis sistemtico de las condiciones laborales de los inmigrantes extracomunitarios que acceden a un empleo y su comparacin cualitativa con los puestos laborales reservados a espaoles y comunitarios los resultados no dejan lugar a duda: tanto en trminos salariales como en acceso a puestos jerrquicos dentro de empresas y otras organizaciones (incluyendo la administracin pblica), la desigualdad es notoria y relevante. En esta dimensin, no slo cuenta la tasa de parados desigual, sino tambin la calidad desigual de los empleos a los que acceden respectivamente inmigrantes y locales. La referencia a una inclusin subordinada dentro de los mercados de trabajo resulta fundamental: no importa slo la obtencin de un empleo, sino la calidad del mismo. Basndonos en el informe Inmigracin y mercado de trabajo 2011, a la par que la tasa de temporalidad de los inmigrantes disminuye a medida que la estancia es ms duradera, se mantienen las diferencias salariales entre espaoles y extranjeros (5). El salario medio anual de la poblacin extranjera se sita en una franja entre el 51% y el 61% del correspondiente a la poblacin espaola, dependiendo de la fuente estadstica utilizada. Las causas de estas diferencias son diversas: variables laborales (tipo de contrato, tipo de jornada, el puesto de trabajo que se ocupa o la actividad productiva de la empresa en que se trabaja); variables sociodemogrficas (sexo o lugar de nacimiento) y, segn menciona el informe citado, la discriminacin (p. 157). En ltima instancia, las tendencias de la participacin de la inmigracin en el mercado de trabajo espaol se mantienen, en particular, la segregacin ocupacional y la especializacin por gnero. El informe es contundente: La participacin laboral de los extranjeros nacidos fuera de Espaa sufre de sesgos terciarios y sesgos femeninos, concentraciones en puestos de trabajo de baja cualificacin y mayor especializacin en ramas y categoras laborales concretas (p.158). En menor medida, esta situacin es similar en el caso del colectivo de la poblacin ocupada espaola nacida fuera de Espaa.

Aunque a menudo suelen plantearse las desigualdades laborales como diferencias en las cualificaciones profesionales, un anlisis comparativo de cualificacin desmonta esta falacia. Segn los datos publicados por Eurostat en 2011, si la sobrecualificacin profesional en Espaa alcanza al 31% de los trabajadores, el fenmeno de la sobrecualificacin se acenta entre los colectivos inmigrantes, con una tasa que alcanza el 58%. La amplia mayora de la poblacin inmigrante tiene una ocupacin no cualificada por debajo de su nivel formativo, sumado a las dificultades en la homologacin de sus ttulos, obstaculizando una insercin laboral mnimamente satisfactoria y una cierta movilidad laboral ascendente.

Cualquier explicacin meritocrtica, al respecto, se derrumba: no existe correlacn entre cualificacin, puesto de trabajo y remuneracin. La discriminacin laboral por razones de origen o etnia, en suma, se hace manifiesta de diversas formas: bajo la forma de segregacin ocupacional, desigualdad salarial, tasa de paro ms elevada, temporalidad superior y asimetra en las oportunidades laborales.

Qu cabe decir sobre la participacin por parte de diversos inmigrantes en la economa sumergida, esto es, trabajadores privados de derecho? Segn la estimacin de carcter extraoficial del Ministerio de Economa y Hacienda ya en 2011 se calculaba que la economa sumergida en Espaa representaba el 23% del PIB, mientras que en 2012 represent el 22, 5% del PIB, esto es, 212.125 millones que, entre otras cosas, no tributan ni aportan a la seguridad social. Aunque reflexionar sobre la economa sumergida exige un estudio pormenorizado que no puedo emprender en este contexto, sealemos que el empleo irregular implica ms de 4.000.000 de personas, de las cuales al menos medio milln son extranjeras. Trabajar en la economa sumergida no slo supone incumplir las normas laborales vigentes e incurrir en fraude, sino que expone a una manifiesta vulneracin de los derechos de los trabajadores. Todo ello debera ser suficiente no slo para incrementar de forma notable las inspecciones de trabajo y crear ms controles a un sistema desenfrenado de lucro, sino para propiciar un giro radical en las polticas migratorias tanto en Espaa como en el resto de Europa. Aunque es improbable que ocurra algo similar en los prximos aos, debera ser una de las exigencias fundamentales de un horizonte poltico de izquierdas.

A modo de conclusin

Lo anterior permite sostener que el cambio de las condiciones econmicas a partir de 2008 en Espaa, si bien afecta de forma general a las clases trabajadoras, ha golpeado con particular rigor a inmigrantes extracomunitarios, de forma similar a otros colectivos especialmente vulnerables. Si bien el deterioro de los mercados de trabajo no afecta solamente a estos colectivos, dicho deterioro se hace peculiarmente visible en la poblacin inmigrante, siendo los menos afectados aquellos que disponen de una mayor cualificacin.

Hay buenas razones para suponer que las prcticas discriminatorias son sistemticas y sistmicas, aunque ningn indicador aislado permita sostenerlo de forma inequvoca. Sin embargo, la convergencia de mltiples indicadores en un mismo sentido permite interpretar algunas realidades como manifiestamente discriminatorias: la tasa de desempleo, la tasa de temporalidad, las desigualdades salariales, la movilidad laboral, etc., sealan un trato desfavorable hacia los inmigrantes extracomunitarios que obstruye seriamente cualquier proyecto de integracin. Por recuperar lo dicho en el Informe Inmigracin y Mercado de Trabajo 2011 (pg. 160): Apenas existen estudios que hayan determinado con rigor la discriminacin que sufren los trabajadores extranjeros en el mercado laboral, pero hay indicios claros de que tal discriminacin existe. Por el momento, la discriminacin no ha merecido una atencin especial en el proceso de insercin laboral de la poblacin inmigrada, porque la simple legalizacin de tal insercin ha sido prioritaria. Ahora, sin embargo, combatir la discriminacin es ya asunto inaplazable y ello demanda, en primer lugar, cierto aprendizaje para detectarla y calibrarla. La lucha contra la discriminacin requiere una vigilancia especfica que comienza por el acceso al trabajo, asegurando que se cumple el principio de igualdad de oportunidades y sigue con las condiciones laborales y los procesos de promocin interna en las empresas. La discriminacin en algunos casos puede ser burda, pero en otros es muy sutil, y es por ello por lo que no puede ser detectada ni corregida sin mecanismos especficos establecidos a tal efecto.

Sera apresurado suponer que la discriminacin opera de forma indiscriminada. Aunque apenas hay estudios sobre esta materia, hay indicios suficientes para mostrar que tal discriminacin laboral (abierta y encubierta, social e institucional) est extendida, no slo en cuanto a la falta de igualdad de oportunidades, sino tambin en las condiciones laborales establecidas y los procesos de promocin interna en las empresas.

Desde luego, que esta discriminacin sistmica ni siquiera est reconocida como tal no hace sino agravar el problema. Queda todava por saber si en la prxima dcada Europa afrontar esta fractura en trminos de derechos econmicos y sociales o si se conformar con disimularla bajo una altisonante retrica de la igualdad.

Notas:

  1. Para una reconstruccin ms amplia de la situacin de refugiados y desplazados en el mundo, remito a Ms all de un proyecto de bienestar cercado: refugiados y desplazados en el mundo, en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=131170.

  2. Dichos datos pueden consultarse en el resumen estadstico de CEAR, http://www.cear.es/files/up2012/asilo%20en%20cifras%202011vr%20web.pdf.

  3. Puede accederse al informe completo en http://www.cear.es/files/up2012/Informe%202012.pdf.

  4. Basndonos en informes de la Red Europea de Informacin sobre Racismo y Xenofobia (RAXEN), en Espaa, cada da al menos 10 personas sufren una agresin fsica o verbal por motivos de raza, etnia o nacionalidad, adems de ms de 80 personas asesinadas desde 1992, vctimas de delitos de odio. El Informe Racismo 2010 de la DGII, desde una perspectiva conceptual ms amplia, muestra que una parte significativa de la poblacin espaola, superior al 60 %, no slo no muestra una actitud de apertura hacia la inmigracin sino que, en medidas variables, considera que la desigualdad entre nacionales y forneos es legtima. Para informacin relativa al campo laboral, remito al Informe de Inmigracin y mercados de trabajo 2011, http://extranjeros.empleo.gob.es/es/ObservatorioPermanenteInmigracion/Publicaciones/archivos/OPI_28_Inmigracion_y_Mercado_de_trabajo-Informe2011.pdf

  5. Me remito a los ltimos datos de la EPA: http://www.ine.es/daco/daco42/daco4211/epa0211.pdf

  6. Estas diferencias han sido puestas de manifiesto con datos de la Estadstica del mercado de trabajo y pensiones y de la EAES (Encuesta Anual de Estructura Salarial). La primera fuente la sita en 9.950 euros a favor de los espaoles en 2010 y la segunda estima la ganancia salarial media de los espaoles en 23.019 euros frente a una ganancia de 14.058 euros en el caso de los latinoamericanos y de 14.690 en el de asiticos y africanos en 2009.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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