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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-04-2013

Paraguay, la regresin autoritaria

Bernardo Coronel
Rebelin


Decan por ah que un fascista es un burgus asustado. Nada ms apropiado para definir lo que viene pasando en Paraguay desde el triunfo de Fernando Lugo en el 2008, y que eclosion en las elecciones del domingo pasado, que dio por ganador al ultraderechista Horacio Cartes.

Lugo, que no hizo grandes cosas durante su mandato, cometi el ignominioso pecado de dar protagonismo a la izquierda, en un pas extremadamente conservador, donde hasta la propia izquierda es anticomunista. La osada le cost muy caro al ex obispo. El simple gesto de permitir la participacin de sectores largamente postergados, alert a la burguesa ms retrgrada del continente, que orquest la matanza de Curuguaty, antesala del golpe que destituy a Lugo en junio pasado. El principal sospechoso de estar involucrado en los hechos e impulsar el juicio poltico de Lugo, hoy es presidente electo del Paraguay.

El partido colorado se impuso con el 46% de los votos, y tendr mayora propia en la cmara de diputados. Pero, la centroizquierda consigui siete bancas en el senado (Frente Guas que candidat a Lugo como primer senador y Avanza Pas), convirtindose en una frgil tercera fuerza poltica, con el 15% de los votos. La fiesta burguesa no es completa.

Despus del abreviado gobierno luguista, al Paraguay le espera cinco aos de duro conservadurismo neoliberal de la mano de Horacio Cartes, un multimillonario converso a poltico hace apenas tres aos. Este seor, que prohbe el funcionamiento de sindicatos en sus 26 empresas, ya anunci que no habr impuesto a la exportacin ni a la renta durante su gobierno. Es decir, los agroexportadores, que desplazan al campesinado pobre del campo, y alimentan anualmente a unos 60 millones en el mundo, seguirn enriquecindose sin pagar tributos al pas. En el proyecto cartista, el Estado se mantendr solamente con el impuesto al valor agregado, que como se sabe paga el consumidor final. En otras palabras, los pobres seguirn subvencionando a los ricos por un lustro ms.

Este periodo que se inaugura sigue siendo de acumulacin de fuerzas, y la izquierda tiene la responsabilidad (y oportunidad) de construir el tercer espacio, lo cual significa acordar la unidad (FG y AP) sobre un proyecto estratgico comn para las venideras elecciones, y establecer alianzas tcticas con sectores ms afines en el parlamento, creando una Bancada Progresista, que intente contrapesar al bipartidismo, en los prximos cinco difciles aos de severo capitalismo, que proclama el nuevo gobierno.

Los votos no fueron suficientes para la izquierda, pero los cambios no slo se hacen con votos y acuerdos intraparlamentarios, las verdaderas transformaciones se hacen justamente fuera del parlamento: en la calle.

Una tarea pendiente para una izquierda todava muy apegada a los cnones centralistas de la capital, desde donde todo se resuelve y ordena, es ganar las calles. No tiene otra, si quiere reencausar el proceso de cambio iniciado en abril del 2008 y abortado por el golpe parlamentario, que sirvi para legitimar a un sospechoso presidente, tan sospechoso como la matanza de Curuguaty y la muerte de Lino Oviedo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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