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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-04-2013

Los secuestrados del Ejrcito colombiano

Sergio Camargo
Rebelin


No slo el ejrcito asesina a jvenes discapacitados, sin futuro y/o arrojados a la miseria total, sino que ahora se dio a la tarea de secuestrar a jvenes robustos y con buena salud, para que viertan su sangre defendiendo al rgimen genocida colombiano, que dirige una enriquecida minora narco-lumpenizada.

Madres desconsoladas y llorando todas las lgrimas de su ser y hombres angustiados e impotentes, son las dantescas imgenes que se observan en varias regiones del pas y enfrente de puestos militares, pertenecientes a las diferentes ramas de las fuerzas armadas y en donde fueron a parar sus hijos varones la mayora estudiantes, campesinos; tambin hay hijos nicos o trabajadores con la obligacin y responsabilidad de ayudar a mantener a sus pobres familias.

Estas dramticas escenas son el producto del secuestro que viene efectuando el ejrcito colombiano a los jvenes del pas con plena impunidad y sin que las autoridades judiciales, el defensor del pueblo (entidades cada vez ms desprestigiadas) y otras entidades se apersonen de tan macabra maniobra.

En efecto, el ejrcito del rgimen genocida colombiano, se dio a la tarea de secuestrar a todos y en todo lugar y/o establecimiento a los jvenes con edad de prestar el servicio militar obligatorio (?), para as seguir teniendo carne de can, soldaditos quienes despus de un fuerte y sofisticado lavado de cerebro, se hacen matar convencidos equivocados- que estn defendiendo la democracia colombiana, y no en realidad un rgimen genocida que ha sumido a todo su pueblo en la miseria, la incultura y la indignidad y al pas en el mayor de los desordenes, caos y atraso.

El secuestro de los jvenes par parte del ejercito, va dirigido desde luego a las clases mas pobres del pas y en especial a los habitantes del campo y medianas y pequeas ciudades, en donde la ley del miserable es mas fuerte y la falta de informacin es notoria.

Los jvenes secuestrados por el ejrcito son encerrados en antros militares y en un abrir y cerrar de ojos se les hace todo el papeleo de rigor para que pasen a ser soldados de la patria (y/o criminales en uniforme), luego en camiones son llevados a parajes desconocidos de sus familiares, para despus ser enviados a guarniciones militares, siempre en contra de su voluntad. Igualmente son separados de sus padres y/o familiares cuando estos estn presentes, y quienes no los vuelven a ver y a quienes se les oculta posteriormente sus paraderos o lugares de retencin ilegal.

Cuando uno de los padres es informado del secuestro de su hijo, acude apresuradamente al puesto militar para hacer las gestiones necesarias y entregar la informacin o los datos con los cuales el joven queda exento de su enrolamiento en la milicia. Pero nada de esto vale, pues en la mayora de los casos los soberbios y groseros comandantes responden que la decisin esta tomada y lrguese de aqu, vyase para su casa a llorar, es la respuesta mas calida que reciben estos ciudadanos colombianos.

Sobra decirlo, sobra afirmarlo. La inmensa mayora de estos jvenes que son raptados, no desean ni estn de acuerdo con devenir soldados, ni mucho menos en ir a una guerra que no les pertenece, una guerra que ellos mismos aborrecen y con la cual no estn de acuerdo.


LLAMADO URGENTE

Ante tanta injusticia, ante tal ignominia y ante tanta violacin del derecho humano, hago un llamado a los padres de familia y en general a todos los familiares de jvenes en Colombia, para que por todos los medios habidos y por haber eviten el enrolamiento de sus hijos, nietos, primos y/o amigos en esa maquinaria de muerte llamado ejrcito, ya que como se sabe, el futuro de un soldado es un hospital, la muerte o una crcel.

Y a los jvenes que se encuentran ya en la milicia se les ayude a DESERTAR. Se les de las facilidades para escapar de semejante infierno (una gran mayora de militares sufren de problemas de alcoholismo y drogadiccin), pues es una obligacin de la sociedad proteger a sus hijos de los brbaros, de los criminales y de los grandes peligros que les acechan dentro de esta institucin de muerte.

Es una obligacin de la familia y de la sociedad colombiana en su conjunto, el cuidar y prevenir a sus nios y jvenes para que no caigan en las redes malficas de la drogadiccin, la delincuencia o el servicio militar, cada vez mas nocivo y peligroso este ultimo para la salud y bienestar del pas.

Que la DESERCION no sea una mera palabra frente al reclutamiento forzoso de nuestra juventud, que sea un acto de dignidad por la VIDA.

(*) Sergio Camargo es periodista y escritor, autor entre otros libros, de: Democracia Real Universal y El Narcotraficante N 82 lvaro Uribe Vlez. Ha sido director de la revista Universo Latino y autor de numerosos artculos sobre la realidad latinoamericana y mundial.



Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.





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