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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-05-2013

Historia, tierra y construccin de Lo comn

Daniel Libreros y Jorge Gantiva Silva
Rebelin


I

El largo ciclo histrico de latifundio y terror de Estado

La tierra es el centro de las negociaciones de paz en La Habana entre el gobierno de Santos y las Farc. No es casual que sea el primer punto de la agenda, se trata de reconocer la centralidad de la tierra para el conflicto colombiano. No hay que olvidar que las Farc surgieron en los inicios del Frente Nacional bajo la forma de autodefensa campesina como respuesta al despojo de las tierras por parte de los grandes latifundistas y contra la ofensiva militar de un rgimen autoritario que reprimi las reivindicaciones de las masas campesinas y que en las dcadas posteriores adecu el sistema institucional ante las exigencias del capitalismo internacional y la globalizacin neoliberal sobre el binomio: latifundio- terror de Estado. Si bien, el tema de la tierra no explica solo el conflicto armado, expresa de todas maneras la forma como constituy el tipo de rgimen poltico imperante en Colombia. Necesariamente, esta tesis remite a la comprensin de la historia y a la configuracin de la dominacin poltica.

La recurrencia del latifundio

Como ocurri en la mayora de los pases perifricos, el desarrollo del capitalismo en Colombia se fundament en el poder poltico y econmico del latifundio abriendo un sinnmero de tensiones recurrentes con el Estado, la conformacin de las regiones y los poderes ocales, las aspiraciones del movimiento campesino. Desde que el modelo de acumulacin se consolid mediante la denominada sustitucin de importaciones, apareci la contradiccin entre la extensin y profundizacin de la mercantilizacin de la economa, de un lado, y la permanencia del modelo hacendatario basado en el gran latifundio, por el otro, el cual ha buscado mantener a los campesinos poseedores bajo formas premodernas de trabajo, particularmente en las zonas cafeteras, en medio de la competencia internacional del precio internacional del caf, la construccin de infraestructura y el impacto de la globalizacin, lo que desencaden el aumento gigantesco de los precios de la tierra. Esta contradiccin desat el movimiento campesino, las movilizaciones y luchas por la recuperacin de la tierra [i] , proceso que produjo una crisis en el hacendismo convencional y confront el rgimen seorial hacendatario como lo llamaba Antonio Garca Nossa [ii] .

El gobierno de Lpez Pumarejo, con la expedicin de la ley 200 de 1936, logr apaciguar la radicalidad campesina al reducir la prescripcin adquisitiva de dominio en predios ocupados sin oposicin del propietario de treinta a cinco aos. Esta concesin fue otorgada en medio de una normatividad estrecha que la limitaba en el tiempo las ocupaciones ocurridas antes de 1935, desconoca la desigualdad en el acceso a la propiedad rural y la apropiacin de baldos en las zonas de frontera [iii] . La misma ley estableca la prdida de la calidad de propietario a quien se le comprobara la ausencia de explotacin en sus predios por un perodo de 10 aos; sin embargo, la disposicin no tuvo mayores consecuencias.

La ley 200 tuvo como correlato la expulsin de colonos, arrendatarios y aparceros en las zonas de conflicto y la reduccin del rea cultivada para evitar el choque con los arrendatarios, situacin que oblig a la importacin de alimentos. La ley 100 de 1994 cerr las posibilidades de atacar la propiedad de las haciendas al tiempo que normaliz la aparcera, recuperando la inversin [iv] . Este desenvolvimiento histrico grafica la configuracin del Estado colombiano una vez consolidado el ciclo de la modernizacin capitalista. El Estado modernizado preserv en lo fundamental el esqueleto y el Espritu del sistema hacendista-autoritario y clerical que legitim la Regeneracin de Rafael Nez en 1886.

La forma-Estado corporativo

Diseado bajo el peso poltico de un bipartidismo elitista que defina el accionar poltico-militar de las clases en el poder y en el marco de una modernizacin que tom impulso bajo la hegemona conservadora (1886-1930) [v] , la versin colombiana del Estado moderno apareci signada por una institucionalidad precaria, incapaz de integrar a la poblacin bajo los supuestos de la filosofa liberal [vi] ; y obligada a compensar ese dficit, acudi a los oficios de la Iglesia catlica para garantizar sus privilegios y dar continuidad al Concordato con el Vaticano [vii] .

Ahora bien, estas razones polticas e ideolgicas, histricas e institucionales estn sustentadas en un patrn de acumulacin de capital, cuyo soporte ha sido, en primera instancia, la exportacin cafetera, controlada a su vez por la Federacin Nacional de Cafeteros, posibilitndole obtener importantes divisas que determinaron una forma de desarrollo y un tipo de industrializacin. Este peso especfico en lo econmico se proyect en el plano poltico impidiendo que el Estado colombiano se apropiara de las rentas del comercio exterior y pudiera tomar decisiones pblicas por fuera de los intereses privados de las fracciones del capital [viii] . La consecuencia nefasta de este proceso fue la cristalizacin de un cierto modelo de Estado-corporativo, cuyas caractersticas patrimonialistas desvirtu el sentido moderno de lo pblico y la democracia. La formacin de los gremios empresariales que representaban estas fracciones del capital, formaliz dicho corporativismo. En cierto modo, es el largo camino de la captura del Estado por parte de grupos privados que a la larga cimentar el dominio de las mafias, de la corrupcin y del poder clientelista.

La repblica seorial hacendataria y el bipartidismo

Tras el asesinato de Gaitn, este sistema de dominacin poltica entr en serias contradicciones y adquiri el rostro de una Repblica seorial hacendataria que gener caos institucional, autonomizacin y enfrentamiento de los poderes locales, incapacidad del Estado de ejercer el monopolio de las armas [ix] , por lo que las lites y el gobierno conservador, en particular, utilizaron la polica y los primeros grupos paramilitares, llamados entonces (chulavitas, pjaros) para mantener el poder y el control. En el campo, nuevamente en las zonas cafeteras y en una coyuntura de precios internacionales favorables del caf, se concentr la violencia y produjo un desplazamiento campesino a gran escala [x] .

Ms all de constatar este proceso histrico, importa resaltar el hecho de que la masificacin degradada de la violencia, destruy valores de referencia colectivos y lazos sociales, abriendo en el campo una fase de despojo recurrente que an no termina, robo indiscriminado de tierras, desplazamiento masivo del campo a la ciudad, promovida y ejecutado, tanto por el paramilitarismo como por las polticas neoliberales. Lo que confirma la historia, es que el funcionamiento poltico-institucional est sustentado en el binomio: latifundio-terror de Estado.

No hay que olvidar, por ejemplo, que la dictadura de Rojas Pinilla fue resultado de un acuerdo bipartidista en el que la Direccin Liberal de entonces, comprometi a las guerrillas liberales en una desmovilizacin. A la postre, sus principales dirigentes fueron asesinados. El Frente Nacional surge de otro acuerdo bipartidista en el que los responsables de la violencia de los aos anteriores quedaron en la impunidad y se legaliz el despojo de tierras. La asociacin entre latifundistas y capitalistas agrarios profundiz la industrializacin del campo en algunas regiones de conformidad con las exigencias del modelo sustitutivo que a finales de la dcada del sesenta del siglo XX se impuso hacia las exportaciones [xi] .

Sin embargo, desde los aos iniciales del Frente Nacional era evidente que en la estructura de la propiedad rural ya se haba consolidado el latifundio improductivo, precisamente en las regiones ms frtiles. Los informes tcnicos de los organismos internacionales (Currie y Lebret) destacaron esta situacin y argumentaron como irracional ante las necesidades del desarrollo capitalista, mientras que la ganadera extensiva estaba ubicada en las llanuras frtiles y la mayora de los campesinos se agolpaban en las laderas de montaa en condiciones de pobreza y vida precaria. En este mismo perodo, una vez consolidado el triunfo de la revolucin cubana, los gobiernos de los Estados Unidos reorientaron sus polticas hacia la contencin subversiva, abrieron un espacio de reformismo agrario y combinaron represin y asistencialismo en la regin.

El reformismo agrario contrainsurgente

En este contexto la poltica liberal (Carlos Lleras Restrepo) propugn el desarrollo del capitalismo en el campo basado en la pequea propiedad, teniendo acogida social e institucional. Se expidi la ley 135 de 1961 que cre el Instituto Nacional de Reforma Agraria, INCORA. Las polticas agrarias durante la dcada del sesenta continuaron el mismo derrotero, al punto que en el mismo gobierno del Lleras Restrepo, se desata como contrapartida uno de los movimientos campesinos ms genuinos bajo la consigna la tierra pael trabaja. La idea del gobierno era integrar el movimiento campesino al Estado, creando la Asociacin Nacional de Usuarios Campesino, ANUC. La frmula de Lleras inclua medidas para la contencin de la migracin del campo a la ciudad, promoviendo el fortalecimiento de la economa parcelaria como de dique de contencin antes estos dilemas [xii] .

El Pacto de Chicoral suscrito en 1972 entre el entonces presidente de la Repblica, Misael Pastrana, y Alfonso Lpez Michelsen, jefe del partido Liberal, signific el cierre del ciclo de los intentos reformistas en el campo que tuvieron realmente resultados muy precarios. Por lo dems, la poltica oficial del gobierno de Pastrana plasmada en el Plan de Desarrollo Las Cuatro Estrategias haba desestimado la preocupacin por la migracin del campo a las ciudades, ofreciendo la construccin de viviendas y reas econmicas similares que no exiga alta calificacin laboral, como poltica alternativa ante el desempleo. En este escenario complejo, surgi el ms pavoroso paramilitarismo como punta de lanza contra el movimiento democrtico de campesinos por la tierra, el cual trajo las matanzas y desplazamientos que contribuyeron a fortalecer el dominio terrateniente, consolidndose de este modo la contra-reforma agraria que ha significado la apropiacin violenta de ms de 7 millones de hectreas; ha fortalecido el poder paramilitar en las regiones; ha servido como instrumento de acumulacin mediante el lavado de activos y ha condenado al desplazamiento, la ruina, el despojo y la desesperanza de ms 4 millones de campesinos y pobladores del campo.

El surgimiento de los grupos de autodefensas, organizados por el paramilitarismo, se configur en el contexto de la poltica de terror de Estado, con autorizacin oficial (Decreto 3398 de 1968), y operando con el apoyo de sectores del alto mando militar. En este sentido, este proceso ha repercutido en la conformacin del ejrcito colombiano como cuerpo de choque en la confrontacin interna y como fuerza de imposicin violenta para mantener el orden social. Fue moldeado precisamente para enfrentar las revueltas obreras aos 20 -, se consolid en la segunda post-guerra con la asesora militar norteamericana, bajo la doctrina del anti-comunismo como cuerpo contra-insurgente [xiii] . La subordinacin frente al Pentgono ha sido un factor estructural en su estructuracin, funcionamiento y formacin ideolgica. Al mismo tiempo, esta dependencia, ha determinado la incondicionalidad de la diplomacia colombiana al imperio norteamericano [xiv] . Durante el Frente Nacional y bajo el rgimen de excepcin, denominado por un largo perodo Estado de Sitio, la institucionalidad bipartidista entreg al ejrcito la judicializacin de la rebelin poltica y de las luchas sociales mediante la imposicin de la Justicia Penal militar.

La defeccin del liberalismo colombiano

En este recorrido histrico existe un rasgo poltico en la explicacin del poder poltico convencional del latifundio, ligado al papel del liberalismo. Durante el gobierno de Lpez Pumarejo se coloc a prueba su capacidad de cambio hacia un proyecto liberal-modernizante, y la llamada revolucin en Marcha desarroll algunas transformaciones en el funcionamiento estatal, particularmente en la poltica laboral y tributaria; no obstante, sus alcances resultaron bastante precarios. Por ejemplo, el enfrentamiento contra el latifundio nunca ocurri, a pesar de las declaraciones rimbombantes que precedieron a la expedicin de la ley 200. La precaria conformacin de una burguesa industrial, impidi la consolidacin de una fuerza material que contribuyera a disolver el rgimen latifundista, hacendatario. La derrota del movimiento campesino impidi concretar esta posibilidad; mientras del paramilitarismo se convirti en la fuerza disolvente del democratismo campesino. El proyecto de la modernidad termin siendo un difuso eco en medio de la modernizacin tarda del capital globalizado y transnacional y de la violencia social y poltica.

La incomprensin del carcter reaccionario de la burguesa colombiana y su ntima articulacin con el Imperio, genera muchas confusiones y equivocaciones en poltica. Es conocida una cierta mitologa en la izquierda colombiana sobre las supuestas bondades progresistas del gobierno de Lpez Pumarejo (Revolucin en Marcha; sin embargo, estos argumentos mistificados slo han servido para justificar una estrategia de conciliacin de clases con el gobierno de Lpez Pumarejo [xv] como lo promovi el recin fundado Partido Comunista, y que de manera reiterada la izquierda reformista ha mantenido para validar su alianza con una supuesta burguesa nacional segn la jerga del Moir y otros agrupamientos de centro-izquierda.

La burguesa liberal colombiana ha sido sumamente conservadora. El centenarismo no ha sido ms que una generacin liberal, pacata que renunci a los ideales del liberalismo social y democrtico. Lo que sigui inmediatamente finales de los aos 40 - fue el desprendimiento del sector de Eduardo Santos para consolidar los acuerdos con el conservatismo y la Iglesia Catlica contra el fantasma del comunismo y la pretensin de cualquier reforma estructural del Estado colombiano. Tras el fracaso del segundo gobierno de Lpez Pumarejo, gana la Presidencia, Mariano Ospina Prez, uno de los conservadores ms caracterizados por su espritu de contra-reforma, un personaje que ejecuta la maniobra de la continuidad institucionalidad luego del asesinato del caudillo popular, Jorge Elicer Gaitn.

Los acontecimientos histricos posteriores comprometen la defeccin del liberalismo en el proceso de construccin de la modernizacin. Acorralado por el terror conservador, durante los aos iniciales de la Violencia, el Partido Liberal acompa la decisin de las guerrillas liberales a rebelarse. Una vez que lograron acogida entre las masas, las involucraron en el pacto de reconciliacin sin garantas, abandonndolas a su propia suerte. Poco tiempo despus sus dirigentes fueron asesinados con la complacencia de sus anteriores mentores. Estos sectores suscribieron el pacto bipartidista del Frente Nacional, como modelo oligrquico y autoritario; continuaron una suerte de modernizacin basada en el latifundio y mantuvieron intacta la Repblica seorial. Al irrumpir la globalizacin neoliberal han sido los artfices de su aplicacin dogmtica. Es evidente la constante histrica del carcter retardatario del liberalismo colombiano. No obstante, se sigue guardando la ilusin de un supuesto liberalismo reformador con la vana idea del desarrollo democrtico, el logro de la modernidad; y a lo sumo se propone conformar un supuesto frente poltico progresista que termine con la violencia sistemtica en la que ha estado sumida Colombia y con la pretensin de concluir con el atraso, terror de Estado y la antidemocracia. Esta estrategia, a todas luces, equivocada, solo ha servido para nada minar la capacidad de resistencia y rebelda de las masas.

II

La insurgencia: resistencia y poder territorial

 

Las Farc surgieron como autodefensa campesina, como proyecto de los campesinos liberales contra el rgimen conservador y los grupos privados que desataron el terror de Estado. Su forma de cohesin social se articul al modelo de tradiciones familiares y de vecindad. [xvi] Una vez ocurrida la desmovilizacin de las guerrillas llaneras con su desenlace fatal; abandonaron esta opcin y en el enfrentamiento con Rojas Pinilla y el Frente Nacional giraron hacia una posicin comunista, fusionndose en el llamado Bloque sur. En el lapso 1957-1964 transitaron de la lucha inter-partidaria a la resistencia campesina contra del Estado, lo que se ciment su naturaleza ideolgica, establecida en la plataforma que dio inicio a las Farc en 1964. El gobierno de Guillermo Len Valencia reacciona entonces desatando un amplio plan militar llamado operacin Marquetalia, una de las acciones militares de mayor envergadura que se haya hecho en toda la regin, en esa poca, asesorada y dirigida directamente por los Estados Unidos. Las Farc logran subsistir, consolidndose como estructura poltico-militar, al tiempo que inician un proceso de colonizacin en el sur-oriente del pas [xvii] .

 

Resistencia campesina y colonato

Tener en cuenta este proceso es importante dado que la ofensiva ideolgica global, asociada en lo militar con la denominada lucha anti-terrorista, ha diseado, en el plano interno, una falsa simetra entre guerrilla y paramilitarismo, intentando eludir la responsabilidad del terror de Estado, sino que adems busca erradicar de la memoria colectiva la historia de la resistencia del movimiento campesino. Independientemente de las diferencias ideolgicas, polticas, con el proyecto poltico y el accionar de las Farc, es un hecho histrico su ligazn con la resistencia campesina. No admitirlo es seguir la cartilla establecida en el Pentgono y los crculos de la oligarqua colombiana.

Los dirigentes de las Farc encontraron un enorme potencial en los colonos pobres de los nueve frentes de frontera interior de la segunda mitad del siglo XX, que abrieron a la produccin unos 4 millones de hectreas [xviii] . Durante la dcada del ochenta cuando el pas devino en productor de hoja de coca y la crisis del modelo sustitutivo en el campo produjo un desplazamiento campesino hacia esas zonas de colonato esta guerrilla encontr las bases econmicas y poblacionales para articular y centralizar la anterior colonizacin dispersa. En la dcada de los noventa, el enfrentamiento en el terreno con los paramilitares oblig a un cambio de estrategia militar, dirigido al control de los territorios como base de apoyo a la economa de guerra; oblig, igualmente a las Farc a transitar del cobro de impuestos a la compra-venta de la coca en el sitio de produccin, a la intermediacin con el capital ilegal que la obtiene como materia prima [xix] .

La direccin de las Farc logr, adicionalmente, posicionar un discurso alternativo que coloca al Estado como responsable de la siembra de coca en estas regiones a causa del abandono secular a que ha sido sometido el colono y los pobres del campo por parte del Estado. Las marchas cocaleras en ese perodo, fueron realzadas bajo esa orientacin. El posicionamiento territorial explica el por qu ahora cuando se ha abierto una nueva posibilidad de negociacin de paz, en La Habana, las Farc han planteado la constitucionalizacin de territorios campesinos con organizacin poltica interna propia, lo que significa un cambio cualitativo en trminos comparativos en lo que se refiere a las propuestas que realiz esta misma guerrilla en los anteriores negociaciones de paz [xx] .

La Tierra en el contexto de la globalizacin

 

Lo que empez como una decisin del imperio norteamericano en el gobierno de Nixon de transitar del dominio poltico del rgimen de Estados desiguales -definido en la segunda post-guerra -, a la hegemona del dlar en el sistema financiero internacional, decisin que produjo la terminacin del patrn dlar-oro con sus medidas complementarias (tasas de cambio variables, desregulacin de los flujos de capital) [xxi] , dio por concluido a mediados de la dcada del 80 con el control por parte de los grandes intermediarios financieros (Hedge Funds, Banca de Inversin, Fondos de Pensiones, Compaas aseguradoras) de la produccin y la distribucin de una riqueza cada vez ms concentrada, control que se realiza en los mercados de capitales [xxii] . Este giro histrico determina el carcter rentista generalizado del capitalismo en la fase actual de la acumulacin de capital, lo que ha llevado a que se le asigne el carcter de patrimonial [xxiii] . Como parte de ese rentismo, las inversiones de los grupos transnacionales se registran bajo la forma de ttulos en los mercados financieros.

Este funcionamiento de los mercados de capitales recuper la importancia de las inversiones asociadas a la tierra, por cuanto las empresas transnacionales ubicadas en la produccin primaria (agricultura, petrleo y minera) han vendido beneficindose en los ltimos aos de un alza en los precios de las comodities, como resultado de un boom de las titularizaciones en el sector, causado por decisiones deliberadas de las autoridades financieras estadounidenses [xxiv] . Esta es una de las causas del por qu, en el caso colombiano, existe una presin del capital internacional sobre el gobierno de Santos y el empresariado rural para aumentar la inversin agrcola. [xxv]

Sin embargo, el dimensionamiento del tema de la tierra no obedece tan solo a razones coyunturales, sino, igualmente, a condiciones estructurales. La globalizacin neoliberal produjo una nueva divisin internacional del trabajo. Esta divisin internacional del trabajo se encuentra vertebrada en torno a las grandes corporaciones transnacionales que han terminado por convertir a la franja mayoritaria del comercio internacional en un comercio intra-firmas (transacciones entre filiales y matrices) [xxvi] . Enrique Arceo ha hecho un buen resumen de las caractersticas de esta crucial transformacin: Se trata de un cambio fundamental en la centralizacin de la gestin y la especializacin de las filiales que posibilita el pasaje de la provisin por las filiales de productos para los mercados en que estn implantadas, a la produccin de partes o piezas en proceso en el marco de un proceso productivo global que se desarrolla en el mercado mundial o regional y tiene a ste como destinatario (...)Se ha pasado a una divisin internacional del trabajo centrada en el intercambio de productos manufacturados del centro por productos primarios de la periferia, a otra basada en el intercambio de productos manufacturados cuya produccin requiere distintas proporciones de capital y de trabajo calificado [xxvii] .

Como aade el mismo Arceo las burguesas perifricas en este nuevo escenario productivo transnacional deben incorporarse en condiciones de subcontratistas en las redes globales. [xxviii] La particularidad del desarrollo geogrfico desigual que produjo la divisin del trabajo en la fase del capital globalizado est basada en el hecho de que Amrica Latina que, experiment durante la dcada de los ochenta la crisis de la deuda, qued rezagada con relacin a Asia (China, India y los Tigres asiticos principalmente) en el nuevo escenario de organizacin productiva transnacional y qued condenada a la reprimarizacin econmica. [xxix]

III

El juego de poder en la Mesa de negociaciones

 

Estas consideraciones explican el por qu el gobierno de Santos y los empresarios rurales pretenden que la negociacin poltica con las Farc sirva de oportunidad para acomodarse a las exigencias del capital globalizado. El primer paso para lograr ese cometido es el de formalizar la propiedad de la tierra despus de dcadas de despojo. Para lograr ese propsito requiere legitimar internamente, y ante la comunidad internacional, el tema de los desplazados. La ley 1448 del 2011 que expidi el Congreso por solicitud del Presidente, antes de que empezaran las negociaciones de La Habana, adems de las falencias frente a la normatividad internacional en derechos humanos, limita el uso de las tierras que se devolvern a las vctimas, respeta los megaproyectos de minera y agro-industriales al excluirlos de la restitucin y define una indemnizacin con ttulos de deuda pblica a los desplazados que no quieran retornar a sus territorios.

Un instrumento normativo de estas caractersticas tiene limitaciones para negociar con una guerrilla que reclama la representacin de miles de colonos que incorporaron a la produccin 4 millones de hectreas. Esta realidad obliga a una negociacin que incluya el tema de la organizacin territorial. En la mesa de negociaciones, la propuesta gubernamental gira en este tema regional hacia la focalizacin en las zonas en que tiene presencia esta guerrilla, eludiendo el enfrentamiento con los latifundistas en el resto del pas [xxx] . Al mismo tiempo el gobierno pretende desde ya asegurar el orden poltico en esos territorios para garantizarle al gran capital el control corporativo de los mismos, a la manera de lo que ocurre en otras regiones.

El control corporativo de los territorios permite la integracin territorial de las poblaciones rurales, en la medida en que una de las particularidades definitorias del capital globalizado es la de la acumulacin geogrfica o la acumulacin espacial [xxxi] , mediante la cual se apropia y organiza bajo su lgica de funcionamiento el conjunto del circuito econmico regional (produccin, distribucin y consumo). En el caso de la agricultura este tipo de acumulacin toma la forma de cadenas productivas que pueden ejecutarse a travs de alianzas asociativas sin importar, ni el tamao, ni el tipo de propiedad. Pueden citarse mltiples informes de instituciones internacionales sobre este tema. Segn la FAO, Las alianzas productivas involucran a diferentes actores en los procesos productivos. Dichos actores, se vinculan de forma voluntaria para intercambiar recursos, generando compromisos en la consecucin de un objetivo comn, cuya principal virtud es agregar valor [xxxii] . Capturar el valor agregado deviene en un asunto decisivo si se tiene en cuenta que el monto mayor de ese valor se obtiene actualmente por fuera de las fincas.

Rafael Meja, Presidente de la SAC, haciendo eco de esas orientaciones de los voceros del capital global ha insistido en el desarrollo agrario con enfoque territorial y en las alianzas asociativas como propuesta que debe acompaar la salida poltica al conflicto. Por lo tanto, el desarrollo rural con enfoque territorial es un concepto integral que comprende aspectos como la promocin de la produccin agrcola, iniciativas que promuevan la seguridad alimentaria, la educacin, la infraestructura, la salud y el desarrollo de capacidades productivas de los ciudadanos, el fortalecimiento de las instituciones rurales y la proteccin de grupos vulnerables, todo esto en el contexto de un espacio rural [xxxiii] . Sobre esta base ha formulado el diseo de alianzas asociativas que incluyan a empresarios rurales con pequeos y medianos propietarios, resguardos y comunidades afro-descendientes para la ejecucin de cadenas productivas.

En el contexto de acumulacin espacial de capital la economa campesina de pequea propiedad no tan solo debe ser respetada, sino, igualmente, promocionada [xxxiv] . Rudolf Hommes, apoyndose en la investigacin de Jos Leibovich [xxxv] segn la cual la productividad de la tierra en los minifundios (medida bajo el indicador pesos y rendimiento anual por hectrea) es 40 veces superior a la de la gran propiedad, 28 veces superior a la de los productores medianos y casi seis veces superior a la de los pequeos propietarios; el exministro Hommes concluye que si se entregara el 10 por ciento de la tierra a los cultivadores en minifundios o en pequeas propiedades, la produccin agrcola podra aumentar en un 16 por ciento si se mantienen las productividades. Y si les cedieran el 20 por ciento, aumentara la produccin agropecuaria en cerca del 32 por ciento... [xxxvi] . Adems aade que las tierras a repartir a los minifundistas deben tomarse del Fondo de Estupefacientes.

En esta propuesta hay algo que est implcito, y debe develarse. Las formas de produccin y el proceso tecnolgico que las acompaa seran las de un capital depredador que utiliza fertilizantes basados en la qumica del petrleo y que incentiva a la produccin acudiendo a los transgnicos. Se producira una expropiacin sobre el derecho al uso del suelo de los campesinos, y significara el final de la economa familiar basada en saberes ancestrales. En una palabra, se oficializara el paso del minifundista y el pequeo propietario al micro-empresario rural capitalista, integrado a la mercantilizacin de la tierra, la asistencia tcnica y el sistema crediticio del capital financiero [xxxvii] . En regiones de colonato bajo la influencia de las Farc, esta propuesta integradora estara acompaada de un proceso que transitara de la sustitucin de cultivos ilcitos hacia cultivos de incidencia en el mercado.

La misma lgica de funcionamiento espacial pretende aplicarse a las zonas de reserva campesina. Las reconoce el Estado para articularlas al espacio mercantilizado. Juan Manuel Ospina, exdirector del INCODER ha anotado al respecto Las zonas de reserva campesina, se asimilaran a los resguardos y a los ttulos colectivos afro, combinando propiedad colectiva y vivienda y parcela familiar; escenarios para una vida comunitaria activa que sea motor de progreso y de democracia; en ellas la propiedad se mantendra indefinidamente en manos campesinas para abrirse de manera organizada a los mercados, a los encadenamientos productivos con el sector agroempresarial [xxxviii] .

Las Farc han propuesto otras consideraciones para estas zonas de reserva campesina, asociadas al concepto de territorios colectivos campesinos que tendran normas de funcionamiento diferentes a las de las transacciones en el mercado y con autonoma poltica en las decisiones de quienes las integran como sucede con los resguardos indgenas [xxxix] .

Consolidar un proyecto de estas caractersticas requiere actuar en clave de resistencia espacial. Obliga a construir una unidad poltica plural entre todos los oprimidos del campo en la perspectiva de poderes polticos regionales alternativos que puedan articularse con el tiempo con las rebeliones urbanas en procura de la transformacin social. Esta resistencia espacial plantea igualmente la necesidad de implementar de manera colectiva formas de intercambio econmicos diferentes a las del mercado capitalista. En una palabra, se trata de afirmar un proceso de desconexin parcial con la globalizacin [xl] . Este es el tamao de la paz y el sentido de las transformaciones polticas y sociales.

IV

La significacin histrica de la paz y la construccin de Lo comn

 

Las negociaciones de paz en la Habana representan un acontecimiento histrico para que Colombia pueda emprender procesos de transformacin democrtica. A sabiendas de las enormes dificultades y de la frrea oposicin de sectores reaccionarios, este proceso de paz tiene la ventaja de plantear asuntos estratgicos para la construccin de nuevas posibilidades para el cambio social y poltico. El capital transnacional insistir en su lgica de subsuncin real y total; y querr limitar su alcance al juego de la mercantilizacin, la capitalizacin y la empresarizacin, sin importar, los lazos sociales, los saberes ancestrales y las culturas populares. Las lites buscarn minimizar su proyeccin, y seguirn reduciendo sus objetivos al fracaso anticipado del proceso de paz. El pas, polarizado por los alcances de la paz, ha logrado develar la magnitud de las transformaciones necesarias para un cambio significativo. Sin embargo, el gobierno y la oligarqua se niegan sistemticamente a producir cambios en el orden macroeconmico y poltico. La voluntad de paz de los distintos actores tambin tiene sus lmites. El gobierno, acosado por la ofensiva del proyecto del centro democrtico-paramilitar que lidera Uribe; el estallido de la protesta social ante el recrudecimiento de las polticas neoliberales y la proximidad de los comicios presidenciales, transitarn en una suerte de turbulencias recurrentes, con intentos de desenlace fatal. Para las partes, ser un desafo complejo. Podr concretarse un pacto de diverso tipo. Podr ser beneficioso para los contendientes, sin resultados estratgicos definitorios. Tambin, podr convenirse en un acuerdo transitorio que buscar alentar un movimiento democrtico de grandes transformaciones. O, podr ser tambin otro proceso de paz como los que ha habido en Colombia y que la historia recordar como un armisticio temporal para reanudar los nuevos conflictos y los venideros procesos de paz.

Evidentemente algunas de las debilidades del actual proceso de paz alientan la incertidumbre y la conspiracin por parte de la oligarqua reaccionaria. En particular, la ausencia de un vigoroso movimiento social, civil y democrtico por la paz que soporte la agenda de las negociaciones hace creer que se trata de un acuerdo entre guerreros. La precariedad de la participacin ciudadana y la ausencia de un entusiasmo pblico, despierta dudas y desazn. El mismo gobierno y los sectores reaccionarios han contribuido a minar su credibilidad mediante el asedio catastrfico de los medios de comunicacin.

Por supuesto, la mayor debilidad radica en la dispersin de la izquierda, en su profunda divisin y en la carencia de un pensamiento estratgico. En particular, el predominio de una visin instrumental, corporativa y mezquina ha obstaculizado la comprensin de las dimensiones histricas del actual proceso de paz. En este contexto, la proyeccin de las negociaciones de paz requiere una izquierda comprometida cabalmente con la solucin poltica al conflicto armado. Para ello, ser necesario instalarse en otra lgica, en la idea-fuerza de la reinvencin de la poltica. Urge superar entonces la visin corporativa, aparatista e instrumental, y promover en consecuencia una poltica de Lo comn. As mismo, los movimientos sociales, las resistencias regionales, las movilizaciones y la solidaridad requieren construir una propuesta nacional de cambios democrticos. En este escenario de complejidad la construccin de Lo comn no es una suma de reivindicaciones, sino un proyecto de mltiples interpelaciones y creaciones colectivas sobre la base de las ideas de la democracia, el Buen Vivir y la paz. Es necesario seguir insistiendo en la necesidad de modificar la estructura del Estado latifundista, cambiar el rgimen hacendatario y superar la Repblica seorial.

Sobre esta base, el proceso de paz tiene que estar soportado en la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente. Ninguna paz ser posible sin refrendarse a travs de la voluntad popular. El temor de algunos sectores segn la cual dicha Asamblea sera la un salto al vaco que aprovecharan los opositores de la Constitucin del 91 para hacerla regresiva, no tiene fundamento poltico, moral y social. Por el contario, sera el escenario histrico para crear una hoja de ruta hacia las grandes transformaciones democrticas y el espacio propicio para consolidar las aspiraciones populares, regionales y sociales alternativas. Se trata de repensar entonces la paz como proceso histrico de cambio democrtico. Sobre este horizonte tiene sentido la construccin de Lo Comn y la reinvencin de Colombia como pas democrtico.



[i] El antecedente de este enfrentamiento se encuentra en la dicotoma Hacienda-colonizacin que oper durante el siglo XIX, Gran parte de aquellas haciendas, se haban levantado despus de 1870 sobre la posesin de tierras baldas, desmontando el rea mediante la utilizacin de colonos o arrendatarios, los cuales, una vez abierto el cultivo ocupaban una pequea parcela para cultivar caf o productos de su propia supervivencia o la de la hacienda. Estas formas de constitucin de las haciendas implicaban que los lmites entre propiedad privada y las tierras baldas()fueran extremadamente imprecisos Bejarano Jess Antonio, La Economa Colombiana entre 1922 y 1929, Historia Econmica-Tomo 1, Volumen 4, Antologa Jess Antonio Bejarano, Editorial Universidad Nacional de Colombia, Bogot, 2011, p. 187.

[ii] Un relato detallado de las luchas campesinas en ese perodo y para el caso de Cundinamarca se encuentra en, Londoo Botero Roco, Juan de la Cruz Varela- Sociedad y Poltica en la regin del Sumapaz (1902-1984), Editorial Universidad Nacional, Bogot, 2011.

[iii] Legrand Catherine, Colonizacin y Protesta campesina en Colombia.1850-1950, Editorial Universidad Nacional, Bogot, 1988, pp. 200 y ss. La referencia a esta autora sobre el tema es utilizada por Londoo Botero Roco en Ibid, pp. 310 y 311.

[iv] Bejarano Jess Antonio, op.cit, p. 210

[v] Es suficientemente aceptado en los anlisis de la poca que el lapso 1922-1929 fue decisivo en el desarrollo del capitalismo por cuanto el aumento en los precios internacionales del caf y el pago por la prdida de Panam (US$ 25 millones de la poca) posibilitaron acceder al endeudamiento externo, expandir una poltica fiscal que dinamiz la construccin de obras pblicas y polticas de fomento industrial.

[vi] los dos partidos polticos surgieron y se consolidaron tempranamente, los militares y el ejrcito continuaron siendo dbiles, persisti un fuerte regionalismo y la incorporacin de los sectores populares se dio a travs de los partidos y no a travs de la mediacin del Estado Bejarano Ana Mara, Democracias precarias, Ediciones Uniandes, Bogot, p. 79.

[vii] La preservacin de este ethos cultural decimonmico en la modernizacin sustitutiva ha sido analizada en Jaramillo Rubn, Colombia la Modernidad Postergada, Revista Argumentos, Bogot, 1998.

[viii] Este es el elemento caracterstico del Estado colombiano que explicita la diferencia del formato de dominacin poltica en la fase sustitutiva en el pas con relacin a los modelos populistas que para la poca surgieron en la regin de los cuales son relevantes Brasil, Mjico y Argentina.

[ix] Tres disparos acabaron con la vida de Jorge Elicer Gaitn ()En diversas regiones del pas este hecho tuvo un impacto particular. Los hechos ms significativos fueron: la organizacin de la resistencia liberal y comunista en Antioquia, Santander, el Sumapaz en Cundinamarca y en el sur del Tolima: la manifestacin de bandolerismo asociado a la lucha bipartidista en Risaralda, Caldas, Quindo, Boyac y en el Norte del valle del Cauca que fueron aniquiladas sin piedad; y las guerrillas liberales que actuaron en los llanos orientales Villanueva Martnez Orlando, Guadalupe Salcedo y la Insurreccin llanera, 1949-1957, Universidad Nacional de Colombia, Bogot, pag 27.

[x] Lpez Michelsen despus de insistir en la bonanza cafetera del perodo reconoci este hecho. Preguntado: Cmo se expresa este fenmeno en el campo? La violencia tiene que ver con la tenencia de la tierra?() De tal suerte que los campos, en el terreno agrcola, la lucha por la tierra cafetera determina inclusive la localizacin de la violencia. En la costa no hay caf, all la violencia es espordica, dispersa. En el Tolima la zona cafetera en la zona del Lbano, la zona de la cordillera de la violencia es ms caracterizada. En el valle la violencia no ocurre por aventura, la violencia tiene lugar en las cordilleras donde se cultiva caf. En Antioqua. Posiblemente el departamento ms traumatizado por la violencia fue Caldas cuando no se haba desmembrado en los tres departamentos actuales. Aade que la violencia en los Llanos debe explicarse de manera indirecta por la violencia en las zonas cafeteras dado que produjo un desplazamiento de colonos a esos territorios. Alape Arturo, La Paz, La Violencia: Testigos de Excepcin , Editorial Planeta, Bogot, 1985, pp. 43-44.

[xi] Es un tema consensuado en la literatura econmica que a finales de la dcada del sesenta se produce un cambio en la orientacin del modelo sustitutivo hacia las exportaciones dado que los lmites de la demanda, elemento comn en las economas dependientes que se explica por el lmite estructural que exige la acumulacin de capital, de mantener contraccin en los salarios. La reforma constitucional de 1968 adecu la institucionalidad econmica a esas exigencias exportadoras.

[xii] Una sntesis de esta propuesta y del debate que suscit con Lauchin Currie se encuentra en , Vlez Humberto, Concepciones de Poltica Econmica durante el Frente Nacional, Revista de Cuadernos Colombianos No 2. Este autor, a su vez,y compartiendo su anlisis del tema, es citado por, Bejarano Jess, Ensayos de Interpretacin de la Economa Colombiana, Editorial La Carreta, Bogot, 1974, pags 67 y ss.

[xiii] La mentalidad castrense se forj a fuego lento en la represin contra los trabajadores petroleros de Barrancabermeja y de la zona bananera de Santa Marta en la dcada de 1920; en la represin de la insurreccin popular del 9 abril de 1948, achacada nacional e internacionalmente a un complot comunista; en la participacin del batalln Colombia en la guerra de Corea (1951 -1954) bajo el mando del ejrcito de Estados Unidos. Vase Palacios Marco, Violencia pblica en Colombia-1958 -2010, Ediciones Fondo de Cultura Econmica, Mxico, D. F., 2012,p. 47.

[xiv] Ejemplos sobran. El ms relevante fue la votacin en las Naciones Unidas en contra de Argentina cuando los sucesos de Las Malvinas.

[xv] Este captulo de la historia de la izquierda colombiana se encuentra descrito con suficiente detalle en la compilacin realizada por Meschkat Klaus y Rojas Jos Mara, titulada Liquidando el pasado. La izquierda colombiana en los archivos de la Unin Sovitica. Bogot: Taurus / Fescol, 2009. All se muestra con documentos de la poca cmo la liquidacin del Partido Socialista Revolucionario, PSR, y el surgimiento del Partido Comunista obedecieron a una decisin de Mosc como parte de una poltica internacional. La poltica de conciliacin de clases, fue aupada en virtud de la teorizacin de los Frentes Populares que formul el dirigente blgaro Dimitrov.

[xvi] Carlos Medina Gallego recuerda a propsito del Movimiento agrario de Marquetalia que fuera decisivo en el origen de estas autodefensas, Desde 1959 hasta 1963, el Movimiento Agrario de Marquetalia se consagra a construir la economa campesina y a defender la regin de la accin de los grupos paramilitares, en particular de los llamados limpios cuya idea es eliminar a la dirigencia de las autodefensas campesinas. El asesinato de Jacobo Pras lape en Gaitania, a manos de los limpios quienes son dirigidos por Mariachi, abre el camino de una serie de asesinatos, expropiaciones y desplazamiento de la poblacin y anuncia una poca difcil para el movimiento Medina Gallego Carlos,FARC-EP-1958-2008, Universidad Nacional de Colombia, 2009, p.83. Situacin similar se vivi Riochiquito, El Pato y Guayabero.

[xvii] La estructura organizativa va a ser definida hasta despus de 1974 en la sexta conferencia. Incluir escuadras, guerrilla, compaa, columna y Frentes y la posibilidad de que con la expansin de la guerrilla se conformen Bloques de Frentes, dirigidos por los Estados Mayores, los cuales, a su vez, estn subordinados al Secretariado. Esto qued codificado en el llamado Estatuto Interno de las FARC, Ver Medina Gallego Carlos, Ibid, pp. 138-140. Resalta igualmente como la revolucin cubana y el cisma en el movimiento comunista internacional, con la ruptura entre China y la Unin sovitica, igualmente fueron decisivas en la conformacin ideolgica de esta guerrilla. Las lneas generales de lo expuesto en esta aparte son tomadas del mismo autor.

[xviii] Palacios Marco, op.cit, pag 57.

[xix] A mediados de la dcada de los 90 la relacin de los grupos armados se da en el nuevo contexto originado en el profundo cambio que implic la condicin de Colombia como primer pas productor de cultivos de coca para obtener materia prima ilegal los grupos armados ya no son simple cobradores de impuestos sino intermediarios de capital ilegal comprador de materia prima. El nuevo escenario venido incidiendo en cambios acelerados sobre diversos aspectos relacionados con la va las regiones productoras y planteando nuevos retos a las mismas polticas antidroga que buscan una incidencia sobre una economa. Se trata de transformaciones en relacin con las comunidades vinculadas a los cultivos de uso lcito; cambios en la creacin ejercicio del poder local y regional en el marco de la guerra; nuevas situaciones de tensin con el gobierno central y con aquellos pases interesados de una u otra manera en el impulso de programas de desarrollo alternativo Vargas Meza Ricardo "Drogas, conflicto armado y desarrollo alternativo, Accin andina Colombia, junio del 2003, Prefacio.

[xx] Constitucionalizacin de la figura del territorio campesino, en cabeza de las comunidades campesinas y de sus organizaciones, la cual representar una de las formas de organizacin territorial del Estado colombiano en los mismos trminos que para las comunidades indgenas y afro-descendientes. En tal sentido, los territorios campesinos sern inembargables e imprescriptibles. En consideracin a las formas de propiedad existentes en estos territorios-individual, asociativa, comunitaria o colectiva-, y con miras a evitar la concentracin de la propiedad sobre la tierra, habr en ellos regulaciones especficas sobre la transferencia de derechos.() Sin perjuicio de otras formas, los territorios campesinos estarn conformados por Zonas de Reserva Campesina o por Zonas de produccin campesina de alimentos. Delegacin de Paz de las FARC-EP, Propuesta en el marco de las negociaciones de La Habana-Comunicado, La Habana, 9 de Febrero. Obviamente que esta propuesta la acompaan de la legalizacin de cultivos ilcitos.

[xxi] Sobre el tema, ver, Gowan Peter, La apuesta de la Globalizacin, Editorial Akal, Madrid, 2003.

[xxii] Ver, Chesnais Francois, Le Finance Mondialise, Editions la dcouverte, Pars, 2004.

[xxiii] El trmino fue acuado por los tericos de la llamada Escuela de la Regulacin

[xxiv] En el ao 2000, la Commodity Futures Trading Commission (CFTC), entidad encargada de regular actividades en los mercados de derivados financieros, perdi la potestad de supervisar e imponer lmites a las actividades de especuladores a travs de los Over The Counter Derivatives (OTC)() las posiciones con este tipo de instrumentos financieros representaban menos de 500 mil millones de dlares. En la segunda mitad de la dcada se present una verdadera explosin en el crecimiento de los mismos, alcanzando una cifra de 13 millones de millones de dlares en el pico de los precios de las materias primas en el verano del 2008. Munvar Daniel, Alza en los precios de los alimentos. Una mirada desde Amrica Latina, cadtm .org/Espanol , Abril del 2011. 

[xxv] En varios documentos de las Instituciones Financieras internacionales, particularmente del Banco Mundial, se insiste en este aspecto.

[xxvi] Un monto equivalente al 70% del comercio mundial. Dato referenciado en informes de la UNCTAD.

[xxvii] Arceo Enrique, El fracaso de la reestructuracin neoliberal en Amrica Latina Estrategias de los sectores dominantes y alternativas populares, captulo dentro del libro, Neoliberalismo y Sectores dominantes, CLACSO, Buenos Aires, 2006, p. 37 y ss. 

[xxviii] La confirmacin de que esta transformacin ha funcionado en la periferia est en el cambio en el componente de las exportaciones. En 1980 slo el 19 % de stas estaba constituido por productos de la industria manufacturera, ascendiendo esa proporcin al 53% en 1990 y al 65% en 2001.... Arceo Enrique, Ibid, pags 39.

[xxix] La participacin del total de la periferia en el PBI mundial (Cuadro 1), sube casi 11 puntos ( 39%), pero Asia y Oceana perifrica aumenta 13 puntos, de los cuales casi 10 corresponden a China y los Tigres , reducidos, en este caso, a Corea, Singapur y Hong Kong, puesto que no se dispone de datos de Taiwn. El peso relativo de las restantes regiones disminuye, siendo las cadas ms importantes la de Africa subsahariana ( 27%), Amrica Andina (26%) y el Cono Sur de Amrica latina ( 14%). Arceo Enrique, Ibid, p. 42.

[xxx] En los medios de comunicacin se filtr la noticia de que el gobierno se neg a aceptar la propuesta de las FARC de colocarle un lmite de 100 hectreas al latifundio. Giraldo Gmez Marisol, Latifundio, Eje del pulso Gobierno-FARC en Cuba. El Tiempo, 26 de Enero del 2013. Esto a pesar de que los propios capitalistas rurales agrupados en la SAC reconocen en varios documentos que los hatos ganaderos desperdician en ganadera extensiva 18 millones de hectreas lo que encarece el costo de la tierra a tal punto que reduce al mximo las posibilidades exportadoras

[xxxi] David Harvey la considera como un tipo de acumulacin necesaria para ubicar el exceso de capitales que termin por producir la sobreacumulacin de capital evidenciada en los inicios de la dcada del setenta. Para ello recurre a la tesis de la destruccin creativa de Schumpeter bajo otros supuestos tericos, Ver, Harvey David, El Nuevo Imperialismo, Ediciones Akal, Barcelona 2003.

[xxxii] Pieros Vargas Silvia, Acosta vila Luis Alejandro y Tartanal Florence, Alianzas Productivas en agronegocios experiencias de la FAO en Amrica Latina y El Caribe , FAO, Santiago de Chile 2012, pag 32. Aade dicho informe que Las alianzas productivas se definen como: Acuerdos o vnculos formales o informales de cooperacin entre dos o ms agentes productivos para coordinar recursos, esfuerzos y habilidades que tienen un objetivo estratgico comn para el beneficio mutuo (). Estos vnculos permiten compartir visiones, capacidades y habilidades, de modo que se aprovechan las sinergias de la interaccin y complementariedad de las fortalezas y debilidades de los agentes productivos y de diversos sectores.

[xxxiii] Meja Lpez Rafael,  La Agricultura Colombiana prspera, el camino para la paz , presentada en el Foro Poltica de Desarrollo integral a nombre de la SAC, Bogot, 17 de Diciembre del 2012

[xxxiv] Jess Bejarano haba anotado para el caso del desarrollo capitalista en el campo, en el anterior modelo sustitutivo, que una de las particularidades del mismo era la subsistencia de la economa campesina la cual explicaba por, el tipo de articulacin particular que guarda con el sistema en conjunto, esto es por el carcter de su integracin capitalista a la economa nacional. Tanto por la funcin especfica que desempea como productora de bienes salario(y no como productora de mano de obra) lo que permite un abaratamiento relativo de los mismos , como por su propia estructura interna que se funda en la explotacin intensiva del suelo y en la sobre-explotacin del propio trabajo en el interior de la unidad de explotacin Bejarano Jess, Ensayos de interpretacin de la Economa colombiana, Editorial La carreta, Bogot, 1974, pag 60

[xxxv] Un estudio sobre la base de los mismos criterios para el conjunto de los pases perifricos se encuentra en Berry Albert The Economics of land reform and of small forms in developing countries;implications for post-conflict situations, cap 2 del libro Distribute Justice in transitions, coordinado por varios autores y publicado por FICHL; Torkel Opsahl, Academic.E.Publisher, Oslo, 2010.

[xxxvi] Hommes Rudolf, La productividad de los campesinos, El Tiempo, Viernes 18 de Enero de 2013. En www.eltiempo.com/.../rudolfhommes/ARTICULO-WEB-NEW_NOT .... Estas conclusiones tienen una base de explicacin cual es la de que en la economa agraria las reglas de la inversin a escala agregada no operan igual que en otros sectores.

[xxxvii] Leibovich lo reconoce expresamente. Compartiendo la tesis de que los predios a distribuir en los minifundios salgan de los baldos o de tierras expropiadas y aadiendo que incluso se puede utilizar el derecho a la superficie para desarrollar contratos de arrendamiento de largo plazo aade, Si bien lo anterior es necesario, no es suficiente. Los pequeos productores requieren de asistencia tcnica y acceso a financiamiento. Un pequeo productor no alcanza a pagar los costos de la asistencia tcnica y por el contrario sta genera externalidades positivas entre los productores. En cuanto al financiamiento, muchsimos productores no se financian y si lo hacen es a costos exageradamente elevados con el agiotista del pueblo.. Leibovich Jos, Los pequeos productores agrcolas, El Espectador Febrero del 2013.

[xxxviii] Ospina Juan Manuel, Zonas de reserva o de desarrollo campesino, El Espectador, Febrero 13 del 2013.

[xxxix] El Ministro de Agricultura ha declarado pblicamente en contra de esta posibilidad. Las zonas de reserva campesina no pueden convertirse en Republiquetas independientes que fraccionen la soberana ha sealado. Ver,Restrepo Juan Camilo, Las zonas de Reserva campesina no puedes ser republiquetas independientes , El Tiempo, 24 de Febrero del 2013.

[xl] El trmino lo ha utilizado Samir Amin en varios de sus escritos.


Daniel Libreros.

Profesor. Universidad Nacional de Colombia

Jorge Gantiva Silva.

Profesor. Universidad del Tolima


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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