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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-05-2013

El activista de Alternativa Antimilitarista-MOC, Carlos Prez Barranco, afirma que en poco tiempo la desobediencia civil ser la nica opcin
La desobediencia civil no violenta es un arma al alcance de la gente comn

Enric Llopis
Rebelin


Quienes llevan aos de experiencia en la desobediencia civil no violenta, como Carlos Prez Barranco, la consideran como algo fortalecedor y al alcance de cualquiera. No es una prctica limitada a especialistas, expertos y mrtires. A partir de unos conocimientos bsicos, es un arma que puede utilizar la gente comn.

Carlos Prez Barranco particip desde mediados de los 90 en el movimiento de insumisin en los cuarteles en el estado espaol. Su coherencia le llev a la prisin. Permaneci un ao y cuatro meses en la crcel, primero preventiva y en la segunda ocasin cumpliendo una condena por desercin. El activista ha compartido su experiencia en materia de desobediencia civil no violenta en la Asociacin de Vecinos de Vilanova del Grao (Valencia).

Pueden aportarse numerosos ejemplos histricos de resistencia civil no violenta. Algunos, como Gandhi, Mandela o Martin Luther King, casi se han convertido en tpicos. Pero no son los nicos ni siquiera los ms destacados, matiza Carlos Prez. Prefiero destacar las campaas de colectivos sin necesidad de que cuenten con un lder, aade.

Otros ejemplos ms cercanos, como la insumisin al servicio militar obligatorio en Espaa, tambin supusieron un enfrentamiento abierto con la legalidad vigente. Los activistas arrostraban la amenaza de crcel, pero tambin utilizaban las condenas de prisin como herramientas a favor de sus reivindicaciones. La ocupacin de las plazas el 15 de mayo de 2011 y el movimiento de resistencia a los desahucios ponen de manifiesto el desarrollo de estas prcticas en los ltimos tiempos.

Por principio, la desobediencia civil es ilegal, explica Carlos Prez Barranco. Pone el ejemplo de las acciones de la PAH. Ante una orden judicial, los manifestantes oponen resistencia en la puerta de la casa donde va a producirse el desahucio. Pretenden as evitar que una accin legal se lleve a trmino. Pese a ser ilegal, subraya Carlos Prez, las acciones de desobediencia civil no se esconden; se trata de atraer la atencin y denunciar algo que normalmente se oculta.

La primera reaccin ante los actos de desobediencia es tacharlos de ilegales. Cmo responder? Segn el activista, haciendo explcita nuestra legitimidad. En el caso de la campaa por la insumisin en los cuarteles, nos justificbamos con nuestra oposicin al servicio militar, la guerra y los ejrcitos. Las acciones de la PAH se legitiman con argumentos como la estafa bancaria o el derecho a la vivienda. Se presenta siempre, as pues, un conflicto entre legalidad y legitimidad.

En las acciones de desobediencia civil no sirve cualquier motivacin. sta no ha de ser personal, sino colectiva. Las acciones deben apelar a valores que compartimos muchos, como la paz, la justicia o el medio ambiente, lo que nos legitima para actuar en contra de la ley. Por eso se trata de acciones de carcter poltico y transformador, aade Carlos Prez.

En resumen, los actos de desobediencia han de ser pblicos, conscientes y planificados, y responder a una motivacin colectiva. Se trata, en definitiva, de abrir un debate social en torno a un problema que interesadamente se invisibiliza. Estas acciones reivindicativas se sitan en un terreno intermedio entre las marchas y manifestaciones tradicionales (que para algunos se antojan ya insuficientes) y el recurso a la violencia.

Pero tampoco existe una definicin cerrada de desobediencia civil que la agote en un marco terico. Segn Prez Barranco, se trata de una ideologa muy ligada a la prctica, no un concepto que haya inventado un catedrtico de Filosofa del Derecho; la desobediencia civil no violenta se define y construye sobre la prctica. Es, adems, radicalmente democrtica; apela a valores sociales y de base. Tampoco se busca manipular a nadie ni hacer de las personas un instrumento para alcanzar determinados fines.

Qu sentido tienen estos actos de resistencia cvica hoy, en plena coyuntura de crisis? El activista de Alternativa Antimilitarista-MOC responde que se trata de acciones eficaces y que permiten cambiar las cosas, aunque no son la panacea. Desde su experiencia en las campaas contra el servicio militar obligatorio (que en la dcada de los 80 era casi sagrado, pero que en 2001 se derog), cuando la desobediencia civil se ha usado de manera inteligente y sostenida, y ha conectado con la sociedad, ciertamente ha logrado transformaciones. Prueba de la eficacia de esta herramienta son las acciones de la PAH, que han generado un debate social al denunciar un problema (los desahucios) que padece en carne viva la poblacin.

Corren buenos tiempos para la desobediencia civil. Actualmente el colectivo antimilitarista transmite su experiencia de aos en este mbito, tras una larga travesa en el desierto en la que nadie nos haca ni caso, apunta Prez Barranco. Imparten talleres en los que se ensean nociones tericas, cmo organizar una campaa de desobediencia y las circunstancias que pueden surgir en la misma. Hoy vivimos un momento de efervescencia, apunta Carlos Prez, entre otras razones, por las limitaciones que presentan herramientas tradicionales como manifestaciones, concentraciones o recogida de firmas.

Adems, segn el activista contra los ejrcitos, hubo un momento en que esta forma de resistencia era una opcin; pero sucede que nos estn arrinconando tanto, que dentro de poco ser la nica. Por eso es tan importante que se extienda cierta cultura de la desobediencia cvica. Para este convencido antimilitarista, resulta muy gratificante ver cmo gente que, sin responder a un perfil militante, opta por formas de desobediencia sin partir de teoras y sin dar publicidad a sus actos. As ocurre con las familias que, en Sevilla, Valencia o Catalua, ocupan los pisos en los que vivan u otras viviendas despus de ser desahuciados.

Conviene, sin embargo, delimitar bien la cuestin. La desobediencia civil no es la va ms cmoda y sin riesgos para transformar las cosas. El miembro del movimiento antimilitarista advierte ante posibles confusiones: las acciones pueden tener un coste personal; es un error pensar lo contrario; si alguien quiere evitar un juicio o pasar por la crcel, es preferible que haga otra cosa. Sobre todo, por una razn. Porque estamos cometiendo una accin ilegal. Adems, si se produce un juicio o condena, ha de utilizarse como altavoz, como una parte de la misma accin de desobediencia. Pero tampoco -matiza Carlos Prez- nos gusta ser unos mrtires que pretendamos ingresar en la prisin. Por eso, hace falta una preparacin previa y calcular las consecuencias de las acciones, tambin organizar grupos de apoyo.

Se trata, adems, de que la represin afecte a los poderes que la ponen en prctica. Y es posible conseguirlo. Por ejemplo, los discursos que criminalizan a los activistas de la PAH por los escraches se vuelven contra el PP. La gente conoce casos cercanos de desahucios y no se cree las acusaciones de nazismo, apunta Carlos Prez Barranco. Finalmente, el objetivo es lograr una especie de efecto bumern o, como sucede en las artes marciales (singularmente el Jiu-Jitsu), utilizar la fuerza del adversario para derribarlo y vencerlo. Si los desobedientes estn bien organizados y conectan con la gente, sta ve los castigos como algo desproporcionado, y el coste poltico y en imagen lo termina pagando el enemigo.

Redes sociales y medios de comunicacin alternativos desempean un rol esencial para conseguir el efecto bumern. Entre otros muchos ejemplos, esto pudo apreciarse durante la represin de la primavera valenciana o las cargas policiales en el barrio valenciano del Cabanyal, en 2010. Las imgenes de los golpes brutales a personas que se manifestaban en actitud pacfica recorrieron el mundo. Al da siguiente, y dada la difusin de vdeos y fotografas, la polica recibi rdenes de no actuar. sa es la fuerza y la proteccin fundamental de quienes practican la desobediencia civil no violenta, subraya el activista.

Dentro de las variopintas formas de enfrentarse al poder, la de violencia es, junto a la de participar o no en las instituciones, una de las que suscita mayores debates en las organizaciones sociales. Carlos Prez Barranco entra en la polmica: Primero hemos de vacunarnos contra lo que el poder nos dice que es violencia; consideran que lo es poner una pegatina en la puerta de la casa de un diputado, pero no echar a una familia de su hogar; eso s, con la ley de su parte. Ahora bien, introduce matices. Dice que en las acciones y campaas de desobediencia hemos de ser cuidadosos. Sin entrar en el mbito moral de las condenas, lo polticamente adecuado, si se quiere conectar con la gente, es evitar imgenes de fuego en contenedores; es un error poltico que le pone las cosas muy fciles al poder.

A esto se aade otro argumento de mucho calado. La relacin entre los medios y los fines. Segn Carlos Prez, cuando se quiere practicar la desobediencia civil, el mtodo s importa; aunque el fin sea legtimo, no sirve cualquier medio. Es ms, los medios prefiguran el fin por el que uno est luchando. As pues, el sufrimiento y el dolor hemos de canalizarlo de manera ilegal, pero no violenta. Sin caer en caricaturas simplonas, como la de poner la otra mejilla, concluye.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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