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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-05-2013

Buscando el futuro

Javier Couso
Hablando Repblica


Pasito a pasito pero con optimismo, as es como yo veo la lucha. Slo lo que se suea se puede realizar. Soar es disear el futuro. El pesimismo es paralizante, como tan bien explican las compaeras Iria Melndez, Victoria Permuy y Sonia Alberca en su artculo El mantra del "todos son iguales": indefensin aprendida, fatalismo y disonancia cognitiva, lectura que recomiendo vivamente [1].

Me gusta repetir las estrofas de un poema, del que no recuerdo autor ni procedencia, que le en un libro sobre la resistencia antifranquista:

No te sientas vencido, ni an vencido
no te sientas esclavo, ni an esclavo
y que maldiga y muerda vengadora
an rodando en el polvo tu cabeza.


Esa es la actitud, aunque no veamos el final, aunque podamos dudar de todo. Caminar con una sonrisa producto del hecho de caminar y del deseo de llegar a la meta imaginada.

De la creencia en la grandeza del futuro sale la audacia necesaria para dar el primer paso de un viaje largo y repleto de desafos que debemos emprender con la decisin de llegar a un lugar diferente del que partimos.

Por desgracia, hay quienes, desde posiciones decisorias, ni tienen optimismo, ni tienen audacia. Prefieren el refrn, convertido en su hoja de ruta, del virgencita que me quede como estoy, o, si las circunstancias llevan al desbordamiento y obligan a moverse, el andar trastabillado de la cojera simulada.

Representan el inmovilismo atornillado a los sillones, el statu quo del exiguo tanto por ciento que permite ver desde la barrera la sangre en la arena. Lo importante es seguir en el tendido como espectador, sin que falte la almohadilla.

Por eso las llamadas a la tranquilidad, los artculos que miran con los prismticos al revs, las fortalezas de puentes levadizos, los bnkeres y los rodillos. Y por eso, tambin, la tensin y el crecimiento de la exigencia interna en el cambio de rumbo para poner la nave a favor de los vientos de la calle.

S, hay rgimen tambin dentro de las organizaciones. Inmovilistas que buscan la muleta para seguir dando medio pasito adelante y dos pasos para atrs. Prestos a pactar con los sagastas que se despean para salvar su sitio en una transicin desconchada que ya no sirve ni de freno al neofeudalismo de los mercados.

No se trata de abandonar las ideas, ni de una pretendida lucha entre jvenes y viejos, es justo lo contrario. Es mantener las esencias del socialismo, cuando el proyecto de pacto social surgido de la Segunda Guerra Mundial es sustituido por la dictadura financiera al no hacer falta ya la contencin ni la sugestin ante el contrapoder sovitico.

Hoy podemos recuperar la calle y lanzar un rdago, pero slo con la audacia, las palabras claras y la prctica de una ruptura real con un pasado que no volver.

As hicieron en Amrica Latina y hoy son ejemplo mundial sus exitosos proyectos soberanos de redistribucin econmica. Rompieron con lo podrido, no se conformaron con las migajas del que te tolera pequeito. Se llenaron de optimismo y con la sonrisa audaz, buscaron el futuro.


Nota

[1] El mantra del "todos son iguales": indefensin aprendida, fatalismo y disonancia cognitiva


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