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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-05-2013

La contaminacin del maz en Mxico
As o ms claro?

Silvia Ribeiro
La Jornada


Seguro ya lo saben, lo han odo, ledo o visto. O les crece del pecho, de las races ms profundas, del corazn, de la razn: Mxico, los pueblos del maz, las mujeres, hombres, nios, jvenes, campesinas, indgenas, estudiantes, amas de casa, trabajadores, artistas, cientficos responsables, no queremos maz transgnico. Cada da crece en cada rincn del pas la indignacin y la protesta, cada da conocemos ms argumentos para cancelar toda siembra de maz transgnico y para que no se autoricen las monstruosas solicitudes de Monsanto y otras trasnacionales para sembrar millones de hectreas de esos granos manipulados en el pas.

En ese ro de resistencias confluyeron la semana pasada personalidades internacionales de conocida trayectoria: Vandana Shiva, de India; Pat Mooney, de Canad; Camila Montecinos, de Chile. Los tres galardonados con el Premio Nobel Alternativo, que entrega el Parlamento sueco el da anterior del Premio Nobel, para destacar a quienes aportan al mundo conocimientos y acciones cruciales para la vida sustentable en el planeta.

Acudieron en el marco de una semana de Jornadas contra el Maz Transgnico, organizadas por Jvenes ante la Emergencia Nacional, YoSoy132 Ambiental, Red en Defensa del Maz, Ceccam, Asamblea Nacional de Afectados Ambientales, Va Campesina, Unorca, Movimiento Urbano Popular, Uprez, Grupo ETC, Grain; a varias conferencias, actividades y una pre-audiencia del Tribunal Permanente de los Pueblos en Oaxaca, sobre contaminacin transgnica del maz.

Vandana Shiva relat que con la entrada de Monsanto a los campos en India, primero con semillas hbridas y ahora transgnicas, los agricultores de algodn, antes conocidos por un buen nivel de ingresos, ahora forman la regin donde hay ms suicidios, por no poder pagar sus deudas. Son 270 mil suicidios de agricultores en los ltimos aos. Mientras que en Mxico, dijo Shiva, pudo disfrutar de los colores y alegra de las luchas, de los cantos y rituales por el maz, la nica msica que escucha en los pueblos donde plantan algodn transgnico es la marcha fnebre.

La contaminacin transgnica es intencional, explic Camila Montecinos, de Grain, y es parte de la estrategia de las empresas para apurar la aprobacin de los transgnicos. Empiezan con el contrabando de semillas para siembra dndolas a agricultores dispuestos o engaados o distribuyndolas para alimentacin, como en Mxico ha hecho Diconsa, sin avisar que son transgnicas, desatando as la contaminacin. Luego las empresas arguyen que es un hecho consumado que no queda ms que legalizar. Los transgnicos se apoyan en mitos, agreg, que han quedado al descubierto: hay numerosas evidencias de que producen menos y usan ms txicos. En pases donde se han sembrado por aos, como Argentina (segundo productor mundial de transgnicos) causaron una reforma agraria invertida: cada vez menos agricultores, con propiedades cada vez ms grandes. De ser un pas con buen nivel de alimentacin, ahora es un pas con creciente desnutricin. Los transgnicos, continu Montecinos, no son para agricultores chicos, ni medianos, ni siquiera grandes individuales: son para agricultura industrial empresarial, para que toda la produccin alimentaria quede en manos de grandes empresas. Incluso en Estados Unidos, agricultores grandes estn protestando por el monopolio, por juicios al ser contaminados y otros abusos de Monsanto, al tiempo que sus semillas transgnicas producen menos y cuestan ms.

El objetivo, dijo Pat Mooney, es apropiarse de toda la produccin comercial de semillas y eliminar a quien tenga las suyas propias. Monsanto, Syngenta y DuPont controlan ya el 54 por ciento del mercado mundial de semillas y las 10 ms grandes el 76 por ciento.

Los tres coinciden en que la contaminacin del maz en Mxico, su centro de origen, es un hecho inusitado en la historia de la agricultura y la alimentacin, con graves repercusiones a nivel global, por lo que la amenaza de contaminacin masiva por la liberacin comercial es un tema mundial, que va mucho ms all de Mxico. Contaminar el centro de origen es una estrategia intencional de las empresas: si lo logran aqu, con un cultivo de tal importancia econmica, cultural, alimentaria, podrn seguir en cualquier otra parte, arguyendo que no puede ser peor. Estamos en ciernes de un crimen histrico.

Mooney, quien por dcadas ha participado en las negociaciones de la Organizacin para la Agricultura y la Alimentacin de Naciones Unidas (FAO), estaba presente cuando hace treinta aos el delegado de Mxico a la FAO pele duramente para crear la Comisin de Recursos Fitogenticos en ese organismo, aludiendo que para Mxico era imprescindible e ineludible defender el centro de origen del maz, por la alimentacin en Mxico y el resto del mundo. Contrasta tristemente con la actitud de los gobiernos de Mxico actuales, que han permitido, sin razn, ignorando incluso a sus propias instituciones especializadas, la experimentacin con maz transgnico, y ahora consideran su liberacin masiva.

Este es el ncleo de la carta que entregaron las organizaciones mencionadas a Jos Graziano da Silva, director de la FAO, en su visita a Mxico, reclamando que la FAO debe asumir su responsabilidad para impedir la destruccin programada del centro de origen mundial del maz. En una protesta en las oficinas de FAO, demandaron tambin al organismo no avalar la Cruzada contra el Hambre, por ser un proyecto que favorece a las transnacionales y aumentar el hambre, culminando estas Jornadas. Pero la lucha sigue y no terminar. Como el maz campesino, seguir creciendo en muchas formas y colores.

Silvia Ribeiro. Investigadora del Grupo ETC

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/05/04/opinion/025a1eco



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