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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-05-2013

Entrevista a ngel Duarte Montserrat y Jos Luis Martn Ramos sobre la institucin de la Generalitat (I)
Es habitual que el nacionalismo historicista confunda democracia con parlamentarismo, sin pararse a pensar la representatividad real de este

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Maestros de varias generaciones de estudiantes, profesores e investigadores reconocidos, ngel Duarte Montserrat y Jos Luis Martn Ramos son dos grandes historiadores internacionalistas catalanes. Algunas de sus ltimas publicaciones. De JLMR: Una introduccin a Victor Hurtado, "Atlas de la guerra civil espaola. Las Brigadas Internacionales", Editorial DAU, Barcelona 2013-04-23 y Josep Tarradellas. A la guerra civil (1936-1939), Editorial DAU, Barcelona, 2013 (de prxima aparicin). De ADM: El republicanismo. Una pasin poltica, Ctedra (coleccin La historia de...), Madrid, 2013, y Pasqual Maragall, de la familia como patria, X. M. Nez Seixas y Fernando Molina Aparicio (editores), Los heterodoxos de la patria. Biografas de nacionalistas atpicos en la Espaa del siglo XX. Editorial: Comares, Granada, 2011.

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Cules son los orgenes de la institucin de la Generalitat? Era en esos orgenes una institucin estamentaria? Qu significa estamentaria?

AD: La Diputacin del General, o Generalidad, fue, en origen, un rgano de recaudacin de tributos a mayor gloria del rey. Reflejo de lo que aconteca en las Cortes, la representacin en esta institucin fiscal era estamental y, durante siglos, expresin, en su brazo popular y como no poda ser de otra manera, de los intereses oligrquicos. Responda, en cualquier caso, a la vieja jerarqua de los antiguos rdenes aunque en su seno, y uso explcitamente a Pierre Vilar, con el paso de los siglos se hizo evidente el papel creciente de la funcin social burguesa -y en esa misma medida una erosin, nada democrtica (no anacronicemos), de la jerarqua de los estados propia del Antiguo Rgimen.

JL. : El estamento es una modalidad de identificacin en razn de la funcin social de un segmento de la poblacin (los que guerrean, los que rezan, los que viven en las ciudades); ms all de esa definicin clsica la organizacin estamentaria es aristocrtica; en las cortes estamentarias no estn representadas todas las partes de esos segmentos, sino sus cspides. Por otra parte esas cortes dejan fuera de toda representacin al campesinado. El papel creciente de la burguesa, imprescindible dado el objetivo fiscal de las Cortes, no alter ninguna de esas condiciones en la institucin.

Se puede hablar, consiguientemente, de una institucin democrtica casi milenaria (o milenaria sin el casi)?

AD: Eso es un anacronismo, en trminos histricos, y una bobada, en trminos polticos. Incluso, en este ltimo punto, lo es particularmente desde una perspectiva que se diga de izquierda independentista y revolucionaria.

JL: Por desgracia esa falsedad es uno de los tpicos del nacionalismo historicista. Sin entrar a debatir cules han de ser las caractersticas de una democracia plena, creo que es indiscutible que la condicin mnima es la el ejercicio universal del voto; incluso yo no considero una democracia mnima cuando esa universalidad solo se refera al voto masculino, por ms que este ya era un avance en la buena direccin. Hasta el siglo XX no se ha generalizado esa condicin mnima. Es habitual que el nacionalismo historicista confunda la democracia con la institucin parlamentaria, sin pararse a considerar la representatividad real de sta. Ni las Cortes medievales, ni los parlamentos modernos fueron democrticos; estos ltimos, construidos sobre diversas formas de sufragio restringido, no lo fueron ni en el siglo XIX, como tambin se acostumbra a sostener. Forma parte de otra falsedad, la de equiparar liberalismo a democracia.

Otra falsedad? El liberalismo no tiene vnculos muy estrechos con la democracia, aunque sta pueda ser socialmente muy demediada?

JL: El trmino liberal se utiliza en historia en dos sentidos, como identificador de una filosofa poltica y tambin econmica y para caracterizar los regmenes en que sta fue hegemnica entre mediados del siglo XIX y comienzos del XX, en Europa. Respecto a la filosofa no todos los liberalismos fueron democrticos; hay una gran variedad en ese sentido en el campo de lo que se etiqueta como liberalismo, no es lo mismo Herbert Spencer que Piero Gobetti. Pero sobre todo, ya que estbamos hablando de instituciones y sistemas, yo me refera a los denominados sistemas polticos liberales, que eran parlamentarios pero no democrticos ya que se basaban en la negacin de la igualdad poltica, en el rechazo a la universalidad del derecho de voto, condicin no suficiente pero s absolutamente necesaria para la democracia. El otro da el director de La Razn, profesor de Derecho en mi universidad y por tanto con un supuesto conocimiento, en el programa de La Sexta Al Rojo Vivo volvi a afirmar que el Reino Unido el dijo Inglaterra de 1820 y 1830 era democrtico; una absoluta barbaridad. La conquista del sufragio universal, por el que las clases populares luchan desde la Revolucin francesa, no se consigue hasta la gran crisis de la civilizacin liberal de 1914-1918. Y, a pesar de todo, en Francia el voto a la mujer no se conceder hasta 1945.

Cojo el hilo anterior. Qu sentido tiene entonces esa narrativa sobre los 129 presidentes de la Generalitat? No se renen en el mismo taxn grupos muy heterogneos?

AD: La de la creacin de un panten nacional. Del mismo tipo que crearon los Estados-nacin burgueses en el siglo XIX. Algo old-fashioned, siendo generosos. Con la paradoja, graciosa, de que genuinos cleptcratas, que diramos hoy -ahora soy yo el que me permito el anacronismo (la diferencia es que s que lo hago)-, figuran en la nmina de prceres de la patria.

JL: No tiene ningn sentido histrico. Solo tiene una razn poltica. Y tambin abunda en otro proceso: el de la identificacin de la nacin como un todo homogneo, en el tiempo y en el territorio, sin distinciones de clase, entre otras contradicciones que pondran en cuestin esa homogeneidad.

Entonces, para entender mejor vuestras crticas, a quienes se incluyen en esos 129 presidentes?

 JL: Pues esos 129 presidentes son 121 aristcratas, patricios, clrigos, algn miembro de la pequea nobleza encumbrado, elegidos por una parte muy menor de la sociedad, y 7 elegidos por sufragio universal, adems con convicciones mayoritariamente democrticas y la mayor parte de ellos con alguna voluntad de reformismo social.

En cuanto al nombre de la institucin, qu origen tiene?

JL: El trmino generalitat, como generalits en Francia, tiene un origen fiscal, identificaba un hecho tributario. A partir del acuerdo entre el rey y las Cortes, se designaba un Diputat del General para llevar a cabo la recaudacin tributaria acordada. La costumbre abrevi el trmino de Diputaci del General en la palabra Generalitat. Subsisti su funcin ejecutiva, por cierto no fiscalizada desde abajo en su etapa medieval y moderna.

Cmo puede enlazarse, si es el caso, la Generalitat republicana con la Generalitat de siglos anteriores?

AD: La Generalitat republicana adopta este nombre como va mediante la cual salir del cul-de-sac que supuso la proclamacin de diversas repblicas el 14 de abril de 1931. Probablemente, la combinacin de la inteligencia poltica de dos reformistas como Fernando de los Ros y Llus Nicolau d'Olwer, ministros del Gobierno provisional -y erudito e historiador de nota el segundo- ayud.

JL: Se enlaza slo por el hecho de que fue una hbil argucia de Nicolau dOlwer para proporcionar una salida digna a Maci. Me explico. El 14 de abril Maci proclam la Republica Catalana, en la creencia y a la espera de que el nuevo estado espaol se constituyera como una federacin de repblicas; no como un acto de independencia, ntese que una de las principales decisiones de Maci, tras esa proclamacin, fue pedir, insistentemente, al gobiernos provisional de la Repblica que nombrara como nuevo capitn general de Catalua a Lpez Ochoa. Nunca se plante, entonces, una ruptura y por eso accedi tan rpidamente a la negociacin que el gobierno provisional le propuso, por medio de Nicolau DOlwer y Domingo: abandonar la proclamacin de la Repblica Catalana y aceptar el inicio de un proceso de definicin territorial, compartido entre Catalua y las Cortes de la Repblica, que difcilmente podra desembocar en una federacin de repblicas. Pero vender ese cambio radical no era fcil Maci fue acusado de traidor por sectores independentistas de Estat Catal y sobre todo por el Bloc Obrer i Camperol y Nicolau dOlwer le propuso un marketing extraordinario: envolver el cambio con la utilizacin de aquella denominacin histrica, que no tena nada que ver con el hecho poltico que se estaba produciendo en abril de 1931, pero que poda ser fcilmente deglutido por el nacionalismo. Esa especie de alib fue tan exitoso que ha permanecido en el tiempo. Lo increble es que el nacionalismo no se diera nunca cuenta del cambalache y lo elevara a la categora de muestra de continuidad histrica.

Cundo qued abolida la institucin? Tuvo Catalunya alguna otra institucin que la dotara de cierta autonoma?

AD: En 1714, con el Decreto de Nueva Planta se eliminaron las instituciones propias. Entre ellas la Generalitat. En un ejercicio de proyeccin futurista se suele afirmar que de mantenerse hubiesen evolucionado en un sentido democrtico. Es un contrafactual, sin ms. Puede que s, puede que no. Vaya usted a saber.

JL: Voy a discrepar en eso con ngel. La institucin, por s misma, nunca habra evolucionado en un sentido democrtico, como no lo hizo ningn parlamento medieval. En todo caso ser la sociedad que evoluciona, o se revoluciona en ese sentido democrtico.

AD: Aceptada la precisin. Era la ma una concesin generosa al relato. Puede que s, en el caso de que manteniendo la denominacin hubiese sido tomada como instrumento de gestin de intereses comunes por parte de los de abajo, los excluidos. Cosa improbable, cierto.

Vosotros mismos me habis recordado un paso que poda leerse en el suplemento del diario Avui, Presencia, el domingo 21 de abril. Los primeros presidentes de la Generalitat, se afirma en un artculo, fueron los primeros demcratas; la Generalitat, se aade, abarcaba al conjunto de la sociedad catalana de la poca. Qu os parecen estas reflexiones histricas? No recuerdan un poco, slo un poco, algunas de las sesudas afirmaciones de la Real Academia (espaola) de la Historia?

AD: Lo deca antes a propsito del Panten. Construir una nacin poltica requiere de un relato del pasado. Requiere, en suma, del anacronismo -en ciertas dosis. Las afirmaciones anteriores no son nuevas. A principios de siglo XX un seor como Gabriel Alomar ya lo insinu: o el fuero (el pasado), o la federacin (el futuro). En rigor, me temo que triunfo el primero. Estamos ante el triunfo, en toda regla, de un relato neo-foral. El problema, cul es? Similares afirmaciones, en las Espaas, generan anti-cuerpos. No muchos. Ni necesariamente exitosos. Aqu, entre nosotros, no hay anti-cuerpos, ni se les espera. La crtica histrica queda anulada por la potencia de la construccin nacional. No cabe ms que el amn.

JL: Amn a lo que ha dicho ngel. Slo aado que ese artculo es una muestra de hasta que punto se puede llegar, no se si en demagogia o en empobrecimiento intelectual, para sostener que esas cortes estamentarias, en las que solo estaban representadas una parte muy menor de la sociedad la que estaba en condiciones de aportar dinero a la corona abarcaba al conjunto de la sociedad catalana. Supongo que los remensas, cuyas reivindicaciones fueron rechazadas por la Generalitat puesta claramente de parte de los nobles y el patriciado urbano no formaban parte de esa sociedad.

AD: En rigor, el proceso tampoco es tan lejano en el tiempo. Todava recuerdo, con un punto de nostalgia, los tiempos del tardo-franquismo y la Transicin. Slo en este punto: por entonces la historia crtica era una actividad intelectual que rehusaba ponerse al servicio de nuevos amos. Es probable que en esto haya incidido, al margen de las hegemonas polticas y culturales, la quiebra de un materialismo histrico escolstico y no poco esclerotizado. Aunque a la vista de la calcificacin a que da lugar la nacionalizacin del historiador de hoy, pues ese escolasticismo casi que era envidiable.

Continuo ahora con el punto que habamos dejado pendiente.

 De acuerdo, como te parezca.

Salvador Lpez Arnal es miembro del Frente Cvico Somos Mayora y del CEMS (Centre dEstudis sobre els Movimients Socials de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona; director Jordi Mir Garcia)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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