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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-05-2013

Jess el Rojo?

Terry Eagleton
Redpepper

Traducido del ingls para Rebelin por Christine Lewis Carroll


A raz de la eleccin del Supremo Pontfice de la Iglesia Catlica Romana (tambin conocido como el Papa) cabe recordar que la cristiandad se basa en lo contrario de una figura respetada de autoridad.

Jess de Nazaret fue ejecutado probablemente por ser opositor poltico del Estado imperial romano. Sabemos esto porque la crucifixin era un castigo que los romanos reservaban principalmente para los delitos polticos. El propsito del castigo no era tanto la atroz agona que implicaba como la exposicin pblica de los disidentes como una advertencia sombra a otros agitadores potenciales. Sus cuerpos rotos se convirtieron en anuncios del poder de Roma.

Aun as Jess se libr de mayores penurias. Si es verdad que slo estuvo seis horas en la cruz, como relata el Nuevo Testamento, entonces su destino podra haber sido mucho peor. Algunos crucificados se tiraban das en la cruz. Lo que seguramente lo ayud fueron los latigazos que se dice que recibi poco antes de su muerte. La prdida masiva de sangre permiti que muriera ms rpidamente.

Fue Jess realmente un rebelde poltico? Seguramente no, aunque es verdad que lo que deca podra parecer al espectador ocasional cosa de los zelotes.

Revolucionarios clandestinos

Los zelotes, satirizados memorablemente en La Vida de Brian de Monty Python, eran revolucionarios judos clandestinos que planearon la cada del Estado romano mediante la fuerza. No eran, sin embargo, tan admirables como esta afirmacin los hace parecer. Eran tambin nacionalistas judos extremistas que soaron con crear un Estado teocrtico una vez expulsadas las fuerzas de ocupacin. De alguna manera, por lo tanto, no se diferenciaban tanto de los fundamentalistas israeles o islmicos de hoy. Los fariseos, que no eran en absoluto tan oscuros como los pintan los escritores del Evangelio (debido a los propios intereses polticos de stos), constituan su ala teolgica. Quiz Jess los maldeca con tanta contundencia con el fin de poner algo de distancia entre l y los zelotes.

Aun as seguramente haba zelotes en su squito inmediato. Se refiere especficamente a uno de sus camaradas, Simn, como un zelote, mientras a otros dos Jaime y Juan, se les da el apodo de Hijos del Trueno, lo que podra sugerir que eran simpatizantes de los zelotes. El apellido de Judas Iscariote podra referirse a su lugar de nacimiento, pero tambin se puede traducir como hombre de pual, lo que lo podra colocar asimismo entre los insurgentes anticolonialistas. Quiz traicionara a Jess ante las fuerzas de ocupacin porque esperaba que fuera como un Lenin y estaba amargamente desencantado. Hasta Pedro, mano derecha de Jess, llevaba espada, cosa rara en un pescador de Galilea. Los supuestos ladrones que crucificaron a ambos lados de Jess seguramente eran zelotes, igual que Barrabs, el preso que liber Poncio Pilato en lugar de Jess.

Cuando Mara, embarazada de Jess, visita a su prima Isabel, el Evangelio de Lucas relata cmo profiere el cntico triunfal que la Iglesia llama Magnificat. Habla de un Dios que ensalza a los humildes y los agasaja, despreciando a los poderosos. Este tema del giro revolucionario es casi un tpico en las escrituras hebreas: conocers al verdadero Dios cuando lleguen los pobres (a quienes San Pablo llama pintorescamente la mierda de la tierra) al poder.

Los desposedos se conocen en las escrituras hebreas como anawim y Lucas nos presenta a la propia Mara, una joven mujer desconocida de Galilea escogida por Dios, como su representante, de la misma manera que su hijo: sin techo ni propiedades, clibe, peripattico, contrario a los bienes materiales, hostil hacia la familia o un espino en la carne de la clase dirigente poltica.

Jess es tambin tremendamente relajado en cuanto al sexo, como sugiere la historia de la mujer de Samaria sobre la que bromea por haberse casado con cinco hombres y cuyo compaero del momento no era su marido. De hecho prcticamente no se habla del sexo en el Nuevo Testamento, un hecho del que algunos de sus seguidores obsesionados con el sexo no parecen haberse dado cuenta.

Algunos eruditos creen que lo que canta Mara es un tipo de cntico fantico, algo que los zelotes habran en las manifestaciones si los romanos hubiesen sido tan liberales como para permitirlas.

Un dios no religioso

Yaveh, en otras palabras, no es un dios religioso. La nica imagen que existe de l es de carne y hueso humanos. En los libros profticos de la Biblia, les dice a los judos que odia sus sacrificios y que su incienso le huele mal. Qu hacen, pregunta, por acoger a los inmigrantes, proteger a las viudas y los hurfanos y resguardar a los pobres de la violencia de los ricos? El propio Jess encaja en esta tradicin judaica: no son los pos los que entran en el reino de Dios sino aquellos que alimentan a los hambrientos y visitan a los enfermos. De hecho, en un momento extraordinariamente audaz del Nuevo Testamento, sugiere que la chusma de la tierra entrar antes en el reino que los fieles a la ley de Moiss. l mismo come con ladrones y prostitutas sin pedirles antes que se arrepientan, en clara violacin de la ortodoxia judaica.

Sin embargo es difcil clasificar a Jess como zelote. Si los romanos hubieran sospechado de verdad que lideraba un grupo traidor de insurrectos, habran detenido a sus discpulos despus de su muerte, lo que no parece que sucediera. Adems Jess, aparentemente, estaba de acuerdo con pagar impuestos al Estado romano, mientras los zelotes no lo estaban.

Esto no quiere decir que apoyara a las fuerzas imperiales. Dad al Csar lo que es del Csar y a Dios lo que es de Dios no quiere decir que la poltica sea una cosa y la religin otra muy distinta. Tal distincin es una interpretacin anacrnica. Es slo en la edad moderna cuando se implementa una clara divisin entre la poltica y la religin. Los judos que escucharon las palabras de Jess saban muy bien que lo que es de Dios incluye la justicia, la compasin, la entrega a los pobres, despreciar la arrogancia de los poderosos, etc. No significaba ir a la iglesia. No haba iglesias.

Por qu fue asesinado Jess?

Si Jess no fue un revolucionario nacionalista entonces, por qu lo asesinaron? La verdadera respuesta es que no lo sabemos. Los relatos de los juicios contenidos en los Evangelios son parciales y confusos. Quiz los mismos escritores evanglicos no lo tenan claro. Despus de todo no fueron testigos oculares.

Jess, desde luego, no fue ejecutado porque alegaba ser el hijo de Dios. En primer lugar porque todos los judos se consideraban hijos e hijas de Dios. No haba nada blasfemo en la afirmacin. De todas formas Jess seguramente no quiso decirlo en sentido literal, ya que no se considera generalmente que Dios tenga testculos. En segundo lugar si Jess hubiera pretendido sugerir que l mismo era divino, le habran dilapidado en el acto por blasfemia, una buena razn para no hacer tal declaracin. Slo una vez en el Nuevo Testamento, y ambiguamente, parece rubricar el ttulo. En general, sin embargo, es cauteloso de que lo etiqueten y esquiva las etiquetas que otros intentan atribuirle.

Desde luego que no se presenta como el Mesas, jefe militar que arrancara a sus enemigos una victoria triunfal para el pueblo judo. Los Mesas no se dejan crucificar. La idea de un Mesas crucificado habra parecido a los judos del momento una obscenidad moral.

Al contrario, Jess parece desvivirse por minar las expectativas fervientes de sus seguidores. Mientras algunos de estos seguidores anticipan una marcha victoriosa hacia la capital juda, Jess entra en Jerusaln a lomos de un burro, en un gesto deliberadamente carnavalesco. Es todo lo contrario de un Mesas; sus acciones constituyen un comentario satrico sobre la naturaleza del poder poltico. El poder que l representa es el nico autntico y duradero, la fuerza que emana de la solidaridad con la descomposicin y el fracaso, de un pacto con los nadies y los despojados que son los anawim. Cuando San Juan habla de los poderes del mundo, se refiere al tipo de rgimen corrupto y violento que mat a Jess.

Es dudoso que los romanos o el Sanedrn -la casta dirigente juda- realmente sospecharan que Jess tuviera intenciones sediciosas. Probablemente haba visitado Jerusaln varias veces, pero las autoridades no haban tomado ninguna represalia contra l. Pero podra haber sido polticamente conveniente para l poder fingir que tuviera propsitos subversivos.

Jess viaj a Jerusaln en el momento de la Pascua juda, la fiesta que conmemora la liberacin de su pueblo de la esclavitud en Egipto y el ambiente poltico de la capital fue probablemente elctrico. La liberacin de los egipcios haba puesto en primera lnea la liberacin de los romanos y habra pululado por la ciudad la habitual diversidad de profetas menores, visionarios, apocalpticos y santurrones. Conscientes de la popularidad de Jess entre las masas, los sumos sacerdotes habran temido que su presencia suscitara una sublevacin, provocando la ira del poder romano hacia el pueblo judo; por esta razn se realiz una accin preventiva contra l.

Alboroto en el Templo

Como prueba de su intencin perturbadora, los sacerdotes quiz apelaran al alboroto en el Templo cuando Jess volc las mesas de los que cambiaban el dinero y los ech del lugar. No fue una manifestacin anticapitalista ni anticomercial. Jess saba que el sumo sacerdote podra rechazar por impuras las ofrendas de los que acudan al Templo para sacrificar animales, por lo que necesitaran comprar nuevas ofrendas en el mismo lugar de sacrificio. Por esta razn podran necesitar cambiar la moneda local por la metropolitana.

La oposicin de Jess se deba probablemente a que los sacrificios que se ofrecan eran ajenos. Ms bien formaron parte de un comercio lucrativo que enriqueci a las autoridades clericales, lo que parece suficiente para provocar la furia plebeya de Jess. Tambin muestra una falta de respeto potencialmente blasfema hacia el Templo al afirmar que lo sustituira con su propia carne y hueso. Ataca todo el aparato del poder sacerdotal, lo que podra haber sido suficiente para detenerlo.

Sin embargo no sera suficiente para ejecutarlo. El derecho a ejecutar estaba reservado a los romanos, que no tendran inters en las trifulcas teolgicas esotricas de sus subordinados. No era de su incumbencia si un desconocido patn itinerante de la Galilea provincial tena delirios de grandeza religiosa. El sitio estaba atiborrado de chalados y fanticos religiosos.

Sin embargo seguro que se habran alarmado si Jess hubiese supuesto una amenaza poltica, que es lo que el Sanedrn consigui venderles. De manera que a Jess, probablemente, lo sentenciaron a muerte por agitador poltico, sin que los judos o los romanos comprobaran la acusacin. Lo que urga era quitarlo de en medio. El letrero de la cruz -Jess de Nazaret, Rey de los Judos- fue un desprecio bien calculado.

Perdnalos, padre

El Nuevo Testamento presenta al gobernador romano, Poncio Pilato, como un liberal vacilante y bienintencionado con una mentalidad metafsica (Qu es la verdad? pregunta a Jess). Sin embargo esto es una parodia.

Da la casualidad de que sabemos un poco sobre el personajillo de Pilato, suficiente para estar seguros de que fue un dspota cruel que ejecutaba a la ms mnima. De hecho lo despidieron del servicio imperial por conducta deshonrosa. Haba que ser bastante deshonesto para que los romanos te mandaran a paseo. Debido a sus propios intereses polticos, los escritores del Evangelio queran culpar a los judos, antes que a los romanos, por la muerte de Jess. El mismo Jess se niega a responsabilizar a sus asesinos y apela a una especie de falsa conciencia para librarlos: Perdnalos, padre, porque no saben lo que hacen.

La creencia cristiana es que la crucifixin no es el fin. Por muy extremas que sean las circunstancias, el poder que surge del acto de despojarse de lo material triunfar a la larga. En la doctrina cristiana esto se conoce como la resurreccin. Los camaradas de Jess estaban tan convencidos de que el Calvario no representaba el fin que algunos de ellos estaban dispuestos a morir tambin por la fe.

El hecho de que Jess resurgiera de la muerte fue informado por primera vez por mujeres, a quienes los antiguos judos no consideraban testigos aceptables. Se concedi esta revelacin a ciudadanas de segunda clase. El cuerpo que contemplaron estos testigos estaba marcado por las heridas de la crucifixin, lo que significa que no hay existencia transformada sin hacer el trayecto completo de despojarse de lo material, con la esperanza -aunque sin garantas- de llegar a algn lugar del otro lado.

Como muchas tragedias el discurso de la crucifixin y la resurreccin significa que no se puede rehacer nada sin que se produzca primero una ruptura con lo anterior, lo que tiene implicaciones polticas. O, como dijo W. B. Yeats de forma memorable, Nada est solo o entero que no se haya desgarrado primero.

Finalmente mataron a Jess porque habl sin miedo de amor y justicia en un mundo que encontraba estas dos cosas profundamente amenazadoras. En resumen fue un mrtir, que ofreci a otros su vida como regalo preciado, igual que lo hicieron Martin Luther King, Steve Biko o los que han muerto en el transcurso de la primavera rabe. De acuerdo con la doctrina de la resurreccin, se le recompens tan profusamente porque estaba dispuesto a sacrificarse, sin pensar en la compensacin o la restitucin.

Como relata el Nuevo Testamento, los que pierden la vida la encontrarn, y de acuerdo con los escritores del Evangelio, los menos capaces de hacer esto son los ricos y los poderosos. Los hay que consideran que el Evangelio es fuente de falso consuelo, una quimera y el opio del pueblo. Est claro que no han tomado nota de su mensaje central: si no amas ests muerto y si amas te matarn.

Terry Eagleton es terico y crtico literario. Yale University Press publicar este ao su nuevo libro How to read literature.

Fuente: http://www.redpepper.org.uk/

rCR



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