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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-05-2013

Presos y presos
La ley de los Nule, la ley del embudo

Miguel ngel Beltrn Villegas
Rebelin


Para este caso el seor juez ha considerado que asistir a la primera comunin de su hijo Felipe Nule, es un acto trascendental para el interno, y al Inpec lo que le corresponde es cumplir con la orden del seor juez. Con estas palabras el general Gustavo Adolfo Ricaurte justific ante los medios de comunicacin su decisin de permitir la salida de la crcel del empresario Manuel Nule, recluido en La Penitenciara La Picota de Bogot, con el fin de participar en la ceremonia de primera comunin de su hijo en Cartagena. Un viaje que cost cinco millones de pesos (unos 2.700 dlares) y que pagaremos los contribuyentes colombianos.


Manuel Nule (en el centro), ex contratista y empresario del grupo familiar que lleva su nombre, fue condenado en diciembre de 2011 a siete aos y medio de prisin por actos de corrupcin y peculado en el escndalo conocido como "carrusel de las contrataciones", por el que se calcula que se robaron ms de 500 millones de dlares de fondos pblicos de la ciudad de Bogot.


En esta ocasin el interno no tuvo que recurrir a tutelas, ni a jornadas de desobediencia civil, mucho menos a extenuantes huelgas de hambre. El juez 38 penal del circuito de Bogot obr en derecho; eso s, en su argumentacin jurdica no adujo -como suele hacerse cuando se trata de un preso comn- que el traslado no constituye un derecho fundamental para el recluso y que apenas tiene la calidad de derecho legal, por lo que solamente puede hacerse efectivo cuando se observa la totalidad de los requisitos que exige la ley penitenciaria y carcelaria para lograr su efectividad.

Sin duda para el honorable servidor de la justicia que autoriz el permiso y para la ley penitenciaria y carcelaria que se aplica en Colombia el seor Manuel Nule cumple a cabalidad con los requisitos que le hacen merecedor de dicho permiso: prspero empresario, acostumbrado a una vida de lujos, asiduo visitante de los mejores hoteles del mundo y emparentado con reconocidos polticos de la Costa que han ejercido cargos de representacin nacional y regional, seguramente en estrechos vnculos con jefes paramilitares.

Pero no slo sorprende la rigurosidad con que el mencionado juez se cie a la ley, sino la celeridad con que los funcionarios de esta institucin acataron la decisin judicial. Esta vez, brillaron por su ausencia los reiterados argumentos sobre la inexistencia de recursos presupuestales para el traslado de presos; menos an, se atrevieron a decir como suele hacerse cuando se trata de un preso comn- que la separacin o afectacin que hubiere sufrido el ncleo familiar del recluso en mencin, tuvo su origen en circunstancias no atribuibles al INPEC, pues como es claro, la misma se dio con ocasin del comportamiento contrario a la normatividad penal desplegado por el interno, toda vez que al incurrir en conductas punibles, implcitamente propici se alejamiento.

Seguramente consideran los impartidores de justicia y los administradores penitenciarios que el robo a centenares de familias de bajos recursos; la evasin de impuestos al Estado; el peculado y el robo de 250 millones de dlares al erario pblico en el llamado carrusel de la contratacin, son delitos de poca monta, frente al peligro que representan para la sociedad los jvenes desempleados de los estratos populares que recurren al hurto, el trfico de estupefacientes y el crimen organizado para sobrevivir a las polticas neoliberales del capitalismo salvaje que los condena a la miseria.

Ya uno de los hermanos NuleGuido-obtuvo acercamiento familiar y ahora disfruta de otro cmodo sitio de reclusin en Barranquilla. Y aunque el general Ricaurte pretenda hacer creer a la opinin pblica que esta es una poltica que se aplica indiscriminadamente a todos los reclusos, es otra la realidad que se vive en los centros penitenciarios. Ancianas, y madres con nios menores de edad, o de brazos, tienen que realizar largos viajes por la geografa nacional, para poder ver a sus hijos, padres o hermanos cuatro horas (o menos, si se tienen en cuenta las largas filas que deben hacer) y luego esperar un ao o ms para emprender un nuevo viaje de visita. Quienes no pueden realizar el esfuerzo econmico que estos encuentros supone, terminan con sus familiares presos prcticamente abandonados y sumidos en una profunda desesperanza y frustracin psicolgica que los sumerge, an ms, en el mundo delincuencial.


FOTO: L.RODRGUEZ / Familiares soportan colas para visitar a los presos en la crcel Modelo de Bogot. Y no es lo nico: "Las requisas para las mujeres son terribles; utilizan un solo guante para revisar el cuerpo de todas las mujeres. La comida nos la botan o nos la revuelcan. Adentro, la suciedad y los olores son horribles". El maltrato de los funcionarios, la corrupcin y los abusos como los astronmicos precios de los alimentos, y la falta de asistencia mdica son la realidad cotidiana que soportan los presos.

No hay cuadro ms doloroso que el de un preso que ha perdido a uno de sus seres queridos. En estas situaciones invariablemente las directivas de la crcel niegan a los internos el permiso para asistir al sepelio. Con suerte, stos pueden obtener autorizacin para que despidan el cadver de sus allegados desde las rejas del penal. Esto siempre y cuando sus dolientes logren juntar los recursos necesarios para pagar el trayecto adicional que supone el desplazamiento del cortejo fnebre al centro de reclusin. De lo contrario tendrn que resignarse a recordar las ltimas imgenes retenidas en su cerebro.

Ni qu decir cuando se trata de presos polticos y prisioneros de guerra. Para ellos (Y ellas) no existen consideraciones humanitarias. Las violaciones a sus derechos empiezan con la afectacin misma al debido proceso. Algunos prisioneros como en el caso de Jos Marbel Zamora (Chucho)- se le ha obligado a asistir a audiencias virtuales, menoscabando sus garantas procesales y negndole la posibilidad de acercamiento familiar en Bogot, pese a tener un beb en etapa de lactancia. De esta manera castiga el INPEC a quienes ejercen un liderazgo en la lucha por los derechos fundamentales en las crceles.

Ni siquiera cuando est de por medio la vida de un preso poltico, las directivas del INPEC facilitan la salida o el traslado de un interno. Por lo que esta institucin es directa responsable de los ms de ochenta muertos que han fallecido en el transcurso de un ao por falta de asistencia mdica. l ltimo de ellos, Juan Camilo Lizarazo, permaneci cerca de seis meses con su cuerpo semiparalizado, con graves limitaciones para hablar y comer, antes que fuera autorizada su remisin a un centro hospitalario, donde finalmente falleci debido a la negligencia de las autoridades penitenciarias; porque en Colombia es ms fcil que atiendan un resfro de los Nules, que el cncer de un preso poltico que ha alzado su grito de rebelda contra estas profundas injusticias.

Con razn deca el carismtico lder del M-19, Jaime Bateman Cayn, en entrevista concedida a la periodista Patricia Lara: Eso es lo que pasa siempre a la gente que est ms jodida en este pas: [La ley del Embudo] lo angosto siempre es pa' ella y lo ancho es pa' los otros...


(*) Miguel Angel Beltrn Villegas es Socilogo y Magster en Historia de la Universidad Nacional, Doctor en Estudios latinoamericanos de la Universidad Nacional Autnoma de Mxico (UNAM). Magster en Ciencias Sociales en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) con sede en Mxico. Licenciado en Ciencias de la Educacin con especialidad en Ciencias Sociales de la Universidad Distrital Francisco Jos de Caldas. Ha sido coordinador de la seccin de teoras y profesor de los cursos de Sociologa latinoamericana I y II en el Departamento de Sociologa de la Universidad Nacional. El 22 de mayo de 2009 fue secuestrado en Mxico, judicializado y privado de su libertad por su pensamiento crtico. Tras dos largos aos de un juicio poltico colmado de irregularidades y en el que se le mantuvo injustamente recluido en un pabelln de alta seguridad, el profesor Beltrn fue absuelto de todos los cargos que se le imputaron, entre ellos el de rebelin y concierto para delinquir con fines terroristas.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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