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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-05-2013

Desigualdad, democracia, soberana
Inventario para preparar la reconquista

Serge Halimi
Le Monde Diplomatique

Traducido por Florencia Gimnez Zapiola.


Quiero saber de dnde parto

Para guardar tanta esperanza

Paul Eluard, Poesa ininterrumpida


Ciertas revelaciones nos reenvan a lo que ya sabamos. Recin nos damos cuenta de que a algunos dirigentes polticos les gusta el dinero y que frecuentan a los que lo poseen?, de que todos ellos se quejan a veces como si fueran una casta por encima de las leyes?, de que la fiscalidad favorece a los contribuyentes ms ricos?, de que la libre circulacin del capital les permite esconder su tesoro en parasos fiscales?

El descubrimiento de las transgresiones individuales debera conducir a cuestionar el sistema que los ha engendrado. Ahora bien, en estas ltimas dcadas, la transformacin del mundo fue tan veloz que le gan de mano a nuestra capacidad de anlisis. Ante la cada del muro de Berln, la emergencia de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudfrica) y de nuevas tecnologas; ante las crisis financieras, las revueltas rabes, la decadencia europea: en cada oportunidad los expertos nos anunciaron el fin de la historia o el nacimiento de un nuevo orden mundial.

Ms all de estos entierros prematuros o de estos partos imprevisibles, es importante hacer un balance de las tres grandes tendencias ms o menos universales que tuvieron como consecuencia: la expansin de las desigualdades sociales, la descomposicin de la democracia poltica y la reduccin de la soberana nacional. A la manera de pstulas de un gran cuerpo enfermo, cada escndalo nos permite ver cmo los elementos de este trptico resurgen separadamente y se ensamblan uno dentro de otro. El teln de fondo general podra resumirse as: al depender prioritariamente del arbitrio de una minora privilegiada (la que invierte, especula, despide, presta), los gobiernos aceptan la desviacin oligrquica de los sistemas polticos. Cuando se rebelan frente a esta negacin del mandato que el pueblo les ha confiado, la presin internacional del dinero organizado intenta hacerlos caer.


La mquina desigualitaria


Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Las distinciones sociales no pueden fundarse sino sobre la utilidad comn. Todos sabemos que el artculo primero de la Declaracin de los Derechos del Hombre y del Ciudadano no fue jams rigurosamente observado. Desde siempre, las distinciones estuvieron motivadas por algo ajeno a la utilidad comn: el lugar donde se tiene la suerte o la mala suerte de nacer, la condicin de los padres, el acceso a la educacin y a la salud, etc. Pero el peso de estas diferencias se vea a veces aliviado por la creencia de que la movilidad social compensaba las desigualdades de nacimiento. Para Alexis de Tocqueville, este tipo de esperanza ms difundida en Estados Unidos que en el Viejo Continente, ayudaba a los estadounidenses a acomodarse a la disparidad de los ingresos, ms importante all que en cualquier otra parte. Un pequeo contador de Cleveland o un joven californiano no profesional poda soar que su talento y tenacidad lo propulsara al lugar que John Rockefeller o Steve Jobs haban ocupado antes que l.

La desigualdad en s misma no fue jams un grave problema en la cultura poltica estadounidense, que insiste sobre la igualdad de oportunidades ms que sobre los resultados recuerda todava hoy el intelectual conservador Francis Fukuyama. Pero el sistema solo contina siendo legtimo si las personas siguen creyendo que, trabajando duro y dando lo mejor de s, ellos mismos y sus hijos tienen grandes oportunidades de progresar, y si tienen buenas razones para pensar que los ricos se hicieron ricos respetando las reglas del juego (1). Esta fe secular, tranquilizadora o anestesiante, se evapora en el mundo entero. Interrogado seis meses antes de su eleccin a la presidencia de la Repblica sobre los medios para la recuperacin moral, que era su ms ardiente deseo, Franois Hollande mencionaba el sueo francs corresponde al discurso republicano que nos permiti avanzar a pesar de las guerras, las crisis, las divisiones. Hasta estos ltimos aos, tenamos la conviccin de que nuestros hijos viviran mejor que nosotros. Pero el candidato socialista agreg: Esta creencia se disip (2).

El mito de la movilidad social cede el paso al temor del desclasamiento. Un obrero tiene pocas chances de convertirse en patrn, periodista, banquero, profesor universitario, dirigente poltico. Las grandes escuelas estn todava ms cerradas a las categoras populares que en el momento en que Pierre Bourdieu public Los Herederos, en 1964. Lo mismo sucede con las mejores universidades del mundo cuyos gastos de escolaridad estallaron (3). Incapaz de seguir pagando sus estudios superiores, una joven acaba de suicidarse en Manila. Y, hace dos aos, un estudiante estadounidense explicaba: Debo setenta y cinco mil dlares. Pronto voy a ser incapaz de devolver mis cuotas. Como mi padre es el garante va a tener que devolver mi deuda. l tambin va a quebrar. Por lo tanto habr arruinado a mi familia porque quise educarme por encima de mi clase (4). l quiso vivir el sueo americano de los harapos a la fortuna. Por culpa suya, su familia recorrer el camino inverso.

Cuando el ganador se lleva todo (5), la desigualdad de los ingresos pone de manifiesto en ocasiones la patologa social. La familia Walton, propietaria del gigante de la distribucin Walmart, posea hace treinta aos 61.992 veces la riqueza media estadounidense. Probablemente no era suficiente, porque actualmente posee 1.157.827 veces ms. Los Walton solos acumularon tanto dinero como las 48.800.000 de familias ms pobres (6). La patria de Silvio Berlusconi tiene un pequeo retraso respecto de las proezas estadounidenses pero, el ao pasado, el Banco de Italia anunci que las diez primeras fortunas nacionales detentaban tanto dinero como los tres millones de italianos ms pobres (7).

Y, ahora, China, India, Rusia o los pases del Golfo se abren paso a codazos en el club de los millonarios. En materia de concentracin de los ingresos y de explotacin de los trabajadores, no tienen nada que aprender de los occidentales, a quienes, por otra parte, brindan de buena gana lecciones de liberalismo salvaje (8). Los millonarios indios que posean en 2003 el 1,8% de la riqueza nacional, cinco aos ms tarde acapararon el 22% (9). Mientras tanto se volvieron un poco ms numerosos, pero un 22% de las riquezas para un grupo de sesenta y un individuos no es demasiado para una nacin de ms de mil millones de habitantes? Mukesh Ambani, el hombre ms rico del pas, tal vez se plantea la pregunta desde el saln de su casa rutilante de veintisiete pisos que domina Bombay una ciudad donde la mitad de sus habitantes contina viviendo en tugurios.

Hemos llegado a un punto en que el Fondo Monetario Internacional (FMI) se preocupa Despus de haber proclamado durante mucho tiempo que la dispersin de los ingresos era un factor de emulacin, de eficiencia, de dinamismo, observa que el 93% del crecimiento econmico de Estados Unidos durante el primer ao de su recuperacin econmica solo benefici al 1% de los estadounidenses ms ricos. Incluso al FMI le parece demasiado. Pues dejando de lado toda consideracin moral cmo asegurar el desarrollo de un pas cuyo crecimiento beneficia cada vez ms a un grupo reducido que por disponer de todo ya no compra gran cosa? Y que, en consecuencia, atesora o especula, alimentando un poco ms una economa financiera ya parasitaria. Hace dos aos, un estudio del FMI depona las armas. Admita que favorecer el crecimiento y reducir las desigualdades constituan las dos caras de una misma moneda (10). Los economistas observan por otra parte que a los sectores industriales que dependen del consumo de las clases medias comienzan a faltarles los mercados, en un mundo donde la demanda global, cuando no est asfixiada por la poltica de austeridad, privilegia los productos de lujo y los de baja gama.

Segn los abogados de la globalizacin, la profundizacin de las desigualdades sociales provendra sobre todo de un crecimiento tan rpido de las tecnologas que castiga a los habitantes menos instruidos, menos mviles, menos flexibles, menos giles. La respuesta al problema ya se habra encontrado: la educacin y la formacin (de los rezagados). En febrero ltimo, el semanario de las elites internacionales The Economist resuma este relato legitimista, del cual la poltica y la corrupcin estn ausentes: Las ganancias del 1% de los ms ricos pegaron un salto gracias a la prima que una economa globalizada, basada en la alta tecnologa, confiere a las personas inteligentes. Una aristocracia que antes destinaba su dinero al vino, a las mujeres y a la msica fue reemplazada por una elite instruida en las business schools cuyos miembros se casan entre ellos y gastan sabiamente su dinero pagando a sus hijos cursos de chino y abonos a The Economist(11).

La sobriedad, el pudor y la sabidura de padres atentos, que forman a sus hijos con la nica lectura que los volver mejores, explicaran as la expansin de las fortunas. No est prohibido proponer otras hiptesis. Como por ejemplo la de que el capital, menos gravado que el trabajo, consagra a la consolidacin de su sostn poltico una parte de los ahorros que obtiene de las decisiones que lo favorecieron: fiscalidad cmoda, salvataje de los grandes bancos que tomaron como rehn a los pequeos ahorristas, poblaciones a las que se presiona para que se les pague a los acreedores, deuda pblica que constituye para los ricos objeto de inversin (y un instrumento de presin) suplementario


 

Impuestos


Las connivencias polticas del capital le garantizan que seguir siendo menos gravado que el trabajo. En 2009, seis de los cuatrocientos contribuyentes estadounidenses ms prsperos no pagaron ningn impuesto; veintisiete, menos del 10%; ninguno pag ms del 35%... En suma, los ricos usan su fortuna para acrecentar su influencia, despus su influencia para acrecentar su fortuna. Con el tiempo, las elites estn en condiciones de proteger sus posiciones manipulando el sistema poltico, colocando su dinero en el extranjero para evitar la carga impositiva, transmitiendo estas ventajas a sus hijos gracias al acceso privilegiado a las instituciones elitistas (12), resume Fukuyama. Se adivina entonces que un remedio reclamara, eventualmente, algo ms que un retoque constitucional.

Una economa globalizada en la que el ganador se lleva todo; sindicatos nacionales hechos trizas; una fiscalidad liviana para los ingresos ms pesados: la mquina desigualitaria da nueva forma al mundo. Las sesenta y tres mil personas (dieciocho mil en Asia, diecisiete mil en Estados Unidos y catorce mil en Europa) con una fortuna superior a 100 millones de dlares poseen una riqueza acumulada de 39,9 billones de dlares (13). Hacer pagar a los ricos no sera solamente una cuestin simblica.

Sin embargo, las polticas econmicas que dieron satisfaccin a una minora no transgredieron casi nunca las formas democrticas de gobierno de la mayora. A priori, hay all una paradoja. Uno de los ms clebres jueces estadounidenses de la historia de la Corte Suprema, Louis Brandeis, manifestaba, en efecto, que tenemos que elegir. Podemos tener una democracia, o tener una concentracin de las riquezas en manos de algunos, pero no podemos tener las dos cosas. La verdadera democracia no se resume por lo tanto en el respeto de las formas (eleccin plural, caseta aislada, urna). Implica algo ms que la participacin resignada en un escrutinio que no cambiar nada: una intensidad, una educacin popular, una cultura poltica, el derecho de reclamar rendicin de cuentas, de revocar a los representantes que traicionan su mandato. No es casualidad que en 1975, en un perodo de ebullicin poltica, de optimismo colectivo, de solidaridades internacionales, de utopas sociales, el intelectual conservador Samuel Huntington confesara su inquietud. Hungtinton estimaba en un famoso informe publicado por la Comisin Trilateral que la operacin eficaz de un sistema democrtico requiere en general de un nivel de apata y de no participacin por parte de ciertos individuos y grupos (14).


Democracia?


Misin cumplida Adems, la Comisin Trilateral acaba de festejar su cuadragsimo aniversario incorporando al crculo de sus comensales a ex ministros socialistas europeos (Peter Mandelson, Elisabeth Guigou, David Miliband) y a participantes chinos e indios. No tiene que ruborizarse por el camino recorrido. En 2011, dos de sus miembros, Mario Monti y Lucas Papademos, ex banqueros uno y otro, fueron promovidos por una troika de instancias no elegidas el FMI, la Comisin Europea y el Banco Central Europeo (BCE) a la cabeza de los gobiernos italiano y griego. Pero todava sucede que pueblos cuyo nivel de apata sigue siendo insuficiente rezongan un poco. As, cuando Monti trat de convertir el sufragio censitario de la troika en sufragio universal, sufri un fracaso estrepitoso. El filsofo francs Luc Ferry se declar apenado: Lo que me entristece, porque soy demcrata de alma, es la constancia con que el pueblo, en tiempos de crisis, elige sin falta, si no a los ms malos, por lo menos a los que le ocultan ms hbilmente y ms ampliamente la verdad (15).

Para prevenirse contra esta clase de decepcin, lo ms sencillo es no tener para nada en cuenta el veredicto de los electores. La Unin Europea, que imparte lecciones de democracia a todo el planeta, hizo de esta negacin una especialidad. Y no por accidente, porque desde hace treinta aos, los ultraliberales que conducen la danza ideolgica en Estados Unidos y en el Viejo Continente se inspiran en la teora de la eleccin pblica del economista James Buchanan. Fundamentalmente desconfiada de la democracia, tirana de la mayora, esta escuela intelectual postula que los dirigentes polticos son proclives a sacrificar el inters general indisociable de las iniciativas de los jefes de empresa por la satisfaccin de sus clientelas y la seguridad de su reeleccin. La soberana de tales irresponsables debe ser, en consecuencia, estrictamente limitada. Es el rol de los mecanismos coercitivos que en este momento inspiran la construccin europea (independencia de los bancos centrales, regla del 3% de dficit, pacto de estabilidad) o, en Estados Unidos, la amputacin automtica de los crditos pblicos (secuestro presupuestario).


Conflictos de inters


Uno se pregunta sin embargo qu es lo que los liberales temen todava de los gobernantes, dado que las reformas econmicas y sociales que estos ponen en prctica no cesan de coincidir con las exigencias del mbito de los negocios y de los mercados financieros. En el pinculo del Estado, por otra parte, la convergencia se ve reforzada por la sobre representacin extravagante de las categoras sociales ms burguesas y por la facilidad con que stas pasan de lo pblico a lo privado. Cuando en un pas como China en el que el ingreso anual promedio apenas excede los 2.500 dlares el Parlamento cuenta con ochenta y tres millonarios, se comprende que a los chinos ricos no les falten buenos abogados en la cspide del Estado. Sobre este punto por lo menos, el modelo estadounidense encontr su maestro, aun cuando Pekn, al no tener elecciones, no distribuye todava sus codiciadas embajadas entre los donantes ms generosos de las campaas del presidente triunfante, como lo hace Washington.

Las colusiones y los conflictos de inters entre gobernantes y millonarios se juegan ms all de las fronteras. Cuando Nicolas Sarkozy estaba en el Elseo concedi favores a Qatar una convencin fiscal, por ejemplo, que exoneraba al emirato de impuestos sobre las plusvalas inmobiliarias; ahora pretende lanzarse a una economa especulativa con el apoyo de Doha. El hecho de que sea un ex presidente no significa que deba volverse un monje trapense, lo defendi su ex ministro del interior Claude Guant (16). El voto de pobreza tampoco se impone con ms fuerza a los ex jefes del ejecutivo Anthony Blair, Jean-Luc Dehaene y Giuliano Amato; el britnico aconseja a JP Morgan, el belga a Dexia y el italiano a la Deutsche Bank. Se puede defender el bien pblico velando por no disgustar a regmenes feudales extranjeros o a instituciones financieras que es fcil imaginar como futuros empleadores? Cuando, en un nmero creciente de pases, la misma jugada interesada involucra alternadamente a los dos principales partidos, estos se vuelven para el pueblo lo que el novelista Upton Sinclair llamaba las dos alas de un mismo ave de presa.

El instituto Demos quiso medir los efectos de la proximidad entre dirigentes gubernamentales y oligarqua econmica. Hace dos meses public una encuesta en la que detallaba cmo la dominacin de la poltica por los ricos y por el mundo de los negocios frena la movilidad social en Amrica (17). Respuesta: en materia de polticas econmicas y sociales, de derecho del trabajo, los ciudadanos ms prsperos tienen prioridades muy distintas a las de la mayora de sus conciudadanos. Pero ellos disponen de medios fuera de lo comn para lograr sus aspiraciones.

Mientras que el 78% de los estadounidenses estima que el salario mnimo debera estar indexado sobre el costo de la vida y alcanzar para no caer en la pobreza, slo el 40% de los contribuyentes ms prsperos comparte esta opinin. Se muestran igualmente menos favorables a los sindicatos que los primeros y a las leyes susceptibles de favorecer su actividad. En cuanto a la mayora, le gustara que el capital fuera gravado con la misma tasa que el trabajo. Y otorga una prioridad mucho ms grande a la lucha contra la desocupacin (33%) que a la lucha contra los dficits (15%).

El resultado de esta divergencia de opiniones es que el salario mnimo perdi el 30% de su valor desde 1968; ninguna ley (contrariamente a la promesa del candidato Barack Obama) allan el camino de este via crucis que constituye la creacin de un sindicato en una empresa; el capital sigue siendo dos veces menos gravado que el trabajo (el 20% contra el 39,6%). En fin, el Congreso y la Casa Blanca rivalizan en este momento en el terreno de los recortes presupuestarios, en un pas en el que la proporcin de la poblacin activa empleada alcanz un piso casi histrico.

Cmo explicar mejor que los ricos dejan una marca profunda en el Estado y el sistema poltico? Votan ms a menudo, financian las campaas electorales ms que los otros y, sobre todo, ejercen una presin continua sobre los legisladores y los gobernantes. El avance de las desigualdades en Estados Unidos debe mucho al muy bajo nivel de gravmenes sobre el capital. En realidad, esta medida es objeto de un lobby permanente en el Congreso, mientras que del 71% de su costo para todos los contribuyentes no se beneficia ms que el 1% de los estadounidenses ms ricos.

El rechazo de una poltica activa del empleo indica la misma eleccin de clase, transmitida tambin por un sistema oligrquico. En enero de 2013, la tasa de desempleo de los estadounidenses que disponen al menos de una licenciatura no era sino del 3,7%. Por el contrario, alcanzaba el 12% para los no profesionales, mucho ms pobres; aquellos cuya opinin cuenta menos para Washington que la del mbito de los negocios, o que la de Sheldon y Miriam Adelson, la pareja de millonarios republicanos que financiaron las elecciones del ltimo ao con ms dinero que la totalidad de los habitantes de doce Estados estadounidenses En la mayora de los casos concluye el estudio de Demos las preferencias de la aplastante mayora de la poblacin parecen no tener ningn impacto sobre las polticas elegidas.


 

Soberana


Usted quiere que yo renuncie? Si es as, dgamelo! El presidente chipriota Nicos Anastasiades habra apostrofado de este modo a Christine Lagarde, directora general del FMI, cuando sta le exigi que cerrara inmediatamente uno de los ms grandes bancos de la isla, gran proveedor de empleos y de ganancias (18). El ministro francs Benot Hamon parece admitir tambin que la soberana de su gobierno es limitada puesto que, bajo la presin de la derecha alemana, se imponen polticas de austeridad que se traducen por toda Europa en un aumento de la desocupacin (19).

En la puesta en prctica de medidas que consolidan el poder restringido del capital y de la renta, los gobiernos supieron siempre recurrir a la presin de electores no residentes, a quienes les alcanza con invocar la irresistible potencia: la troika, las agencias de clasificacin, los mercados financieros. Por otra parte, una vez concluido el ceremonial electoral nacional, Bruselas, el BCE y el FMI envan su hoja de ruta a los nuevos dirigentes con el fin de que estos abjuren en sesin de tal o cual promesa de campaa. Aun el Wall Street Journal se emocion en febrero ltimo: Desde que la crisis comenz, hace tres aos, los franceses, los espaoles, los irlandeses, los holandeses, los portugueses, los griegos, los eslovenos, los eslovacos y los chipriotas votaron de una manera u otra contra el modelo econmico de la zona euro. Sin embargo, las polticas econmicas no se han modificado despus de estas derrotas electorales. La izquierda reemplaz a la derecha, la derecha ech a la izquierda, la centro derecha incluso aplast a los comunistas (en Chipre), pero los Estados continan reduciendo el gasto y subiendo los impuestos. () El problema que afrontan los nuevos gobiernos es que deben actuar en el marco de las instituciones de la zona euro y seguir las directivas macroeconmicas fijadas por la Comisin Europea. () Vale decir que despus del ruido y el furor de una eleccin, su margen de maniobra econmica es estrecho (20). Tenemos la impresin de que una poltica de izquierda o de derecha dosifica de manera distinta los mismos ingredientes (21).

Un alto funcionario de la comisin Europea asisti a un encuentro entre sus colegas y la direccin del Tesoro francs: Era alucinante: se comportaban como un maestro de escuela explicando a un mal alumno lo que deba hacer. Yo estaba asombrado de que el director del Tesoro mantuviera la calma (22). La escena recuerda la suerte de Etiopa o de Indonesia en la poca en que los dirigentes de estos Estados estaban reducidos al rango de ejecutantes del castigo que el FMI vena de infligirles a sus pases (23). Una situacin que toda Europa conoce en la actualidad. En enero de 2012, la Comisin de Bruselas conmin al gobierno griego a recortar en aproximadamente 2.000 millones de euros el gasto pblico del pas. En los cinco das siguientes, y bajo pena de multa.

Ninguna sancin amenaza sin embargo al presidente de Azerbaiyn, al ex ministro de economa de Mongolia, al primer ministro de Georgia, a la esposa del vice primer ministro ruso o al hijo del ex presidente colombiano. Sin embargo, todos registraron parte de su fortuna mal adquirida o directamente robada en parasos fiscales. Como las Islas Vrgenes Britnicas, donde se censan veinte veces ms sociedades registradas que habitantes. O las islas Caimn, que cuentan tantos hedge fund como Estados Unidos. Sin olvidar, en el corazn de Europa, Suiza, Austria y Luxemburgo, gracias a que el Viejo Continente se caracteriza por un cctel detonante de polticas de austeridad presupuestaria muy crueles y de industrias de evasin fiscal.

No todo el mundo se queja de esta porosidad de las fronteras. Propietario de una multinacional de lujo y dcima fortuna del planeta, Bernard Arnault incluso se alegr un da de la prdida de influencia de los gobiernos democrticos: Las empresas, sobre todo internacionales, tienen medios cada vez ms amplios, y adquirieron, en Europa, la capacidad de competir entre los Estados () El impacto real de los hombres polticos en la vida econmica de un pas es cada vez ms limitado. Felizmente (24).

En cambio, la presin soportada por los Estados aumenta. Y se ejerce a la vez a travs de los pases acreedores, del BCE, del FMI, de la patrulla de agencias de clasificacin, de los mercados financieros. Jean-Pierre Jouyet, actual presidente del Banco Pblico de Inversiones (BPI), admiti hace dos aos que, en Italia, estos ltimos haban presionado sobre el juego democrtico. Es el tercer gobierno que cae por su iniciativa a causa de su deuda excesiva. () La disparada de las tasas de inters de la deuda italiana fue la boleta de votacin de los mercados (). Llegado el momento, los ciudadanos se rebelarn contra esta dictadura de hecho.


Alternativas


Pero la dictadura de hecho puede contar con los grandes medios para confeccionar los pretextos que retrasan, y luego desvan, las revueltas colectivas, para personalizar, es decir, despolitizar, los escndalos ms evidentes. Para aclarar los verdaderos resortes de lo que se trama, los mecanismos gracias a los cuales riqueza y poder fueron captados por una minora que controla a la vez los mercados y los Estados, es necesario un trabajo continuo de educacin popular.

Recordara que todo gobierno cesa de ser legtimo cuando deja que se profundicen las desigualdades sociales, ratifica el hundimiento de la democracia poltica, acepta la puesta bajo tutela de la soberana nacional.

Da a da se suceden manifestacionesen las urnas, en las calles, en las empresas para reiterar el rechazo popular a los gobiernos ilegtimos. Pero, a pesar de la magnitud de la crisis, tantean la bsqueda de propuestas de cambio, convencidas a medias de que estas no existen o que significaran un costo prohibitivo. De all el surgimiento de una exasperacin desesperada. Es urgente encontrarle una salida.

(Un prximo artculo reflexionar sobre las estrategias polticas que permitan desprender vas alternativas).


Notas:

1. Francis Fukuyama, Le Dbut de lhistoire. Des origines de la politique nos jours, Saint-Simon, Pars, 2012.

2. La Vie, Pars, 15-12-11.

3. Vase Christopher Newfield, La deuda estudiantil en Estados Unidos, Le Monde diplomatique, edicin chilena, septiembre de 2012.

4. Tim Mak, Unpaid student loans top $1 trillion, www.politico.com, 19-10-11.

5. Robert Frank y Philip Cook, The Winner-Take-All-Society, Free Press, Nueva York, 1995.

6. Inequality, exhibit A : Walmart and the wealth of American families, Economic Policy Institute, www.epi.org, 17-7-12.

7. Guillaume Delacroix, LItalie de Monti, laboratoire des mesures Attali, Les Echos, Pars, 6-7 de abril de 2012.

8. Vase Frente antipopular, Le Monde diplomatique, edicin chilena, enero-febrero de 2013.

9. Indiass Billionaires club, Financial Times, Londres, 17-11-12.

10. Income inequality may take toll on growth, The New York Times, 16-10-12.

11. Repairing the rungs on the ladder, The Economist, Londres, 9 de febrero de 2013.

12. Francis Fukuyama, Le Dbut de lhistoire, op. cit.

13. En 2011, el Producto Interno Bruto mundial era de aproximadamente 70 billones de dlares. Knight Frank y Citi Private Bank, The Wealth Report 2012, www.thewealthreport.net

14. Samuel Huntington, The Crisis of Democracy, Nueva York, 1975.

15. Luc Ferry, Le Figaro, Pars, 7-3-13.

16. Anne-Sylvaine Chassany y Camilla Hall, Nicolas Sarkozys road from the Elyse to private equity, Financial Times, Londres, 28-3-13.

17. David Callhan y J. Mijin Cha, Stacked deck : How the dominance of politics by the affluent & business undermines economic mobility in America, Demos, www.demos.org.

18. Le FMI et Berlin imposent leur loi Chypre, Le Monde, 26-3-13.

19. RMC, 10-4-13.

20. Matthew Dalton, Europes institutions pose counterweight to voters wishes, The Wall Street Journal, 28-2-13.

21. RTL, 8-4-13.

22. A Bruxelles, la grande dprime des eurocrates, Libration, Pars, 7-2-13.

23. Vase Joseph Stiglitz, Aprender del caso Etiopa, Le Monde diplomatique, edicin chilena, mayo de 2002.

24. Bernard Arnault, La Passion crative. Entretiens avec Yves Messarovitch. Plon, Pars, 2000.

Serge Halimi es Director de Le Monde Diplomatique.

Fuente: http://www.lemondediplomatique.cl/Inventario-para-preparar-la.html



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