Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-05-2013

Entrevista a Xos Manuel Beiras, portavoz y lder de Alternativa Galega de Esquerda
"Los ciudadanos estn hartos de la agresin del poder"

Orencio Osuna
nuevatribuna.es


Orencio Osuna entrevista a Xos Manuel Beiras para Nueva Tribuna tras el incidente que protagoniz en el Parlamento de Galicia cuando se enfrent al presidente Feij y pronunci una frase que acabar siendo recordada: Esto no lo aguanta ni Dios!. Xos Manuel Beiras, es el portavoz y lder de Alternativa Galega de Esquerda, la coalicin electoral constituida por ANOVA, Esquerda Unida, Espazo Eco Socialista y EQUO, que dio la sorpresa en las ltimas elecciones gallegas al pasar de cero diputados a nueve y alcanzar el 14% de los votos en su primera comparecencia electoral. En el Parlamento gallego ha protagonizado varios enfrentamientos con Feijo -a propsito de los vnculos del presidente con un clebre narcotraficante y contrabandista- que han tenido un espectacular seguimiento en las redes sociales.

Orencio Osuna | Hace unos das protagonizaste un incidente en el Parlamento gallego en el que exigas respuestas a Feijoo sobre sus relaciones con un conocido narcotraficantes. Tu indignacin me record a la de Jos Antonio Labordeta cuando mand a la mierda a la bancada popular. Pienso que la frase que pronunciaste esto no lo aguanta ni Dios se recordar mucho tiempo porque simboliza el hartazgo de la mayora de los ciudadanos tanto en Galicia como en el resto de Espaa. El hecho de que el incidente haya tenido tanta repercusin, no crees que est relacionado con que existe cada vez ms un estado latente de indignacin, de no tolerar ms la contencin en las formas pseudo democrticas que nos imponen, donde los responsables polticos no contestan ni siquiera a las preguntas ms elementales que tiene la obligacin de responder un cargo pblico?

Xos Manuel Beiras | S, completamente de acuerdo. Esa conexin, esa reaccin, lo que pone de manifiesto es que los ciudadanos estn hartos-adems de los graves problemas que estn padeciendo-, de la agresin del poder. Ellos eligen representantes que detenten, por delegacin, un poder para resolver sus problemas y resulta que ese poder lo que hace es agredirles. En conexin con eso, lo que los ciudadanos perciben es que necesitaran que lo que ellos expresen en la calle se exprese en las cmaras de los representantes, e incluso la manera en que ellos se expresan fuese la forma en que lo hicieran los representantes de ese poder que es un poder desptico, oligrquico, disfrazado de democrtico. En eso est la clave de un fenmeno, ms importante para m que un gesto. El gesto mo del otro da, efectivamente, tiene un significado que estamos analizando, y que t mismo aciertas a diagnosticar el porqu de esa reaccin de la ciudadana, de esa empata. Te voy a dar un dato, en la web de Anova el vdeo de mi intervencin en el pleno en el que me encar con el presidente hace una semana tena ya ms de 60.000 reproducciones, que no es ninguna broma.

Orencio Osuna | En las ltimas elecciones gallegas sorprendi el xito de AGE. Tiene que ver ese resultado electoral con la sintona, con ese malestar de muchos ciudadanos respecto al formalismo en unas instituciones cada vez menos apreciadas? Sobre que fundamentos se constituy esa coalicin?

Xos Manuel Beiras | Lo que quiero decirte es que esa irrupcin, que sorprendi tanto, de la coalicin AGE en las elecciones gallegas en el otoo pasado contra todos los pronsticos, en principio, la clave para su comprensin est en lo que t planteabas. La propuesta electoral que nosotros hicimos fue un programa muy escueto de dos docenas, ms o menos, de ejes, de iniciativas, pero que recogan precisamente en Galicia las alternativas de los propios movimientos sociales, de las redes de los movimientos sociales que participaron en todos los procesos de encuentro y, por otra parte, de las reclamaciones y alternativas que fueron surgiendo de los movimientos inclusivos de los ltimos tiempos como el 15M. Y eso, conectado con un hecho a nivel personal que ya que, despus de haber sido diputado del BNG en el Parlamento de Galicia durante 20 aos (1985-2005) y haber sido su portavoz nacional hasta 2003, yo pas a la infantera, y esto se dijo despreciativamente. Porque se cree que la poltica se hace en las instituciones, es el clich que la propaganda y el aparato ideolgico del rgimen nos inculc a los ciudadanos precisamente para desvincular cada vez ms a la mal llamada clase poltica de la sociedad civil, en trminos de Gramsci. Durante esos aos, dentro del propio BNG fuimos construyendo una corriente organizada muy crtica sobre dos fenmenos: primero, el deterioro de las reglas de oro de la democracia interna que impona la necesidad de una regeneracin; y segundo, la recuperacin del proyecto estratgico, fundacional del 82. Adems pusimos en el centro de la accin poltica la sociedad civil, para proyectarlo despus sobre las instituciones polticas, pero con conciencia de que este era un rgimen poltico que estaba en proceso de degeneracin, que estaba entrando en un estado de descomposicin, que yo creo que actualmente es un proceso de gangrena. Creamos que, por lo tanto, haba que trabajar en las instituciones pero siendo conscientes de que haba que estimular sobre todo el movimiento ciudadano de rebelin civil que estaba dinamitando la estructura bsica de este rgimen poltico. Ese proceso en el BNG termin en enero de 2012 cuando nos fuimos y empezamos a construir una nueva alternativa que es Anova a base precisamente de fomentar asambleas locales abiertas sin un programa previo, nada ms que los postulados de la izquierda y de Galicia como sujeto poltico de derecho. Yo durante todo ese proceso era como el Don Jorgito el ingls, aquel famoso vendedor de Biblias del siglo XIX. Un proceso, que nos permiti percibir que el estado de conciencia popular necesitaba unidad, pero no unidad entendida como la entienden las cpulas de los partidos en el sentido orgnico, si no unidad de accin. Esto dio lugar a que, el 25 de julio del ao pasado, que es el da de la patria galega, pocos das despus de fundar ANOVA, me lanzase a la piscina, sin saber si haba agua o no, formulando la necesidad, frente a la barbarie del poder que representaba para la autonoma gallega el actual PP, que estn destruyendo el pas desde el propio poder constituido, de crear un frente amplio popular. Ese planteamiento, la oferta, la exhortacin, la lanzaba por una parte, a las organizaciones de la sociedad civil, sindicatos, movimientos ciudadanos, movimientos emergentes de rebelda e indignacin y , tambin, las organizaciones polticas de izquierda, fuesen del campo del nacionalismo estricto o fuesen del campo de organizaciones de obediencia estatal pero que asumiesen el proceso de autodeterminacin del pueblo gallego. Cuando se convocan elecciones anticipadas un mes ms tarde, este llamamiento tuvo acogida positiva en EU, en Espazo y Equo y dio lugar a la coalicin de AGE. El BNG no quiso participar y otros finalmente no quisieron ir porque ponan cancelas por la izquierda. Pero esta manera de plantear las cosas fue perfectamente entendida por la ciudadana ms rebelde y ms organizada, en la lucha contra el rgimen, como algo que tena credibilidad y que de alguna manera, explcita o tcita, fue vista como una propuesta que antepona la tica democrtica y la tica de izquierda como cuestin previa a la poltica. Esto lo explico porque es lo que da lugar al fenmeno extrao de que cuando se contaba que podamos tener a lo sumo 1, 2 o 3 representantes, de pronto, tuvisemos el 13% de los votos en solo 15 das. Sin dinero, sin ningn prstamo bancario, con un programa muy escueto y sin tener ninguna trayectoria detrs. Anova acababa de nacer, como acabo de explicar, y con Esquerda Unida no tenamos una relacin de colaboracin poltica previa, solo en cosas puntuales. Adems, en las naciones sin estado del estado espaol, en Galicia tambin, puede ser un tab la frontera entre el llamado nacionalismo y el llamado espaolismo, lo cual poda suscitar problemas de apoyo de espacio cvico y socio electoral nacionalista.

Orencio Osuna | Tras la sorpresiva irrupcin de AGE en el Parlamento gallego cmo habis mantenido la conexin con la base social y emocional que, segn explicas, os catapult al xito electoral? Crees que tus gestos y los incidentes que has protagonizado en el parlamento conectan con esa base poltica?

Xos Manuel Beiras | Con el grupo parlamentario de la AGE, irrumpe en el Parlamento gente joven. Todos los diputados y diputadas del Grupo, los nueve que somos, ninguno tena experiencia parlamentaria excepto yo mismo, pero todos intervienen de una manera heterodoxa, incluso en la propia Cmara, de modo que el efecto de retroalimentacin de la rebelin cvica se est produciendo. En el mes de febrero, las encuestas daban que, si celebrasen las elecciones, nosotros, en lugar de 9, tendramos 15, el PSOE se mantendra con uno menos y el PP habra perdido la mayora absoluta. El talante, la forma de actuar, los contenidos y las iniciativas, nuestra conexin y dilogo constante con movimientos ciudadanos y sus plataformas, de la sanidad, de la enseanza pblica, de la defensa frente a la expoliacin minera que se pretende convertir Galicia en Katanga, nuestra constante participacin en todas las movilizaciones, que a veces nos dificultan enormemente que un grupo reducido pueda trabajar el tiempo necesario dentro del propio Parlamento, da lugar a que se cree una sintona con esa conciencia cvica en ascenso, que es el contexto en el que surgen mis gestos en el parlamento, como dije antes. Estoy convencido que, si no, un gesto como el mo sera ledo como un acto de histrionismo. La pregunta que hay que responder es por qu cuando Beiras hace esto, la gente no lo ve como un histrin. Mxime cuando el poder inmediatamente intenta convertirte en un payaso histrinico, que est loco, como un violento, que no controla sus emociones, que lloras, como si fuese un espectculo. Por todo esto, no es un acto aislado es un acto que forma parte de un contexto

Orencio Osuna | Estamos ante una crisis sin precedentes, con los 6.200.000 parados, con dedicar prcticamente gran parte de los recursos nacionales al pago de la deuda privada y de la banca, con el sistemtico expolio de los servicios pblicos, sanitarios, educativos, sociales. Pero, junto con ello, se produce una situacin poltica que el eminente politlogo portugus Buenaventura de Sousa Santos define como la democracia suspendida, otros como `fascismo financiero`, o cleptocracia, golpe de mercado`-casi estamos agotando toda la terminologa para describir este proceso destructor de la democracia. Pero lo que parece cada vez ms evidente es que en Europa se est instaurando una especie de posdemocracia como instrumento para imponer una sociedad ms desigual, ms empobrecida, ms marginalidad, con ms prevalencia de los intereses privados sobre los pblicos. En realidad, cul es la respuesta de la izquierda a este cambio? Y tambin: Qu responsabilidad tiene la izquierda con ese panorama?

Xos Manuel Beiras | La respuesta de la izquierda la dara distinguiendo la izquierda social y la izquierda poltica. Un fenmeno que hay que tener en cuenta en los ltimos decenios es la creciente disociacin entre la izquierda social y la expresin o representacin poltica organizada en la sociedad poltica, que dira Gramsci, de la izquierda. Un ejemplo patente para mi es Francia desde los aos 90. Los fenmenos que se dan en el otoo del 96, esa gran lucha social, da lugar a que Chirac adelante elecciones en la primavera y cuando el socialista Jospin pasa a presidente del gobierno, en ese momento incluso, hay una fractura en el espacio de los intelectuales de izquierda. Eso da lugar a que la izquierda -en la versin Partido Socialista francs- sea incapaz de iniciar un proceso de cambio por lo menos paulatino y adems se distancia de la conexin con la izquierda ms socialista y la comunista. Entonces, eso manifiesta una disociacin. Todo eso se pone de manifiesto en el momento del famoso referndum sobre el Tratado Constitucional de la UE. En Francia s que la izquierda social y las organizaciones de la sociedad civil son capaces de hacer un trabajo pedaggico extraordinario sobre el contenido autntico del Tratado y su movilizacin da lugar a que el referndum lo gane el NO. Algunos diputados socialistas en la Asamblea Nacional Francesa, a la vista de esa situacin, dicen algo tan demencial como: si no hubisemos hecho el referndum no habramos tenido este problema, porque el 80% en la Asamblea habramos votado S . El desarme ideolgico se genera en la izquierda poltica y eso a qu es debido fundamentalmente?: a que, como sabemos, el aparato del Estado y el poder del Estado siempre ha tenido la hegemona del discurso y a que el poder social de la ultraderecha, de la plutocracia, del capital financiero, del bancario ,en trminos tericos marxistas, da lugar a que el funcionamiento del aparato del Estado, e incluso la aplicacin de los textos constitucionales, cada vez sean ms divergentes de la realidad objetiva, de los intereses, de los derechos y libertades del comn ciudadano, o de la mayora social, como se dice ahora. Bien, y qu pasa con la izquierda institucional?: que cada vez est ms fraccionada por la dinmica del aparato propio del Estado, que la lleva a que se rompan los puentes que son los partidos. Los partidos nacen como puentes entre los distintos sectores de una mayora social. Una ciudadana que tiene problemas en comn, pero que es diversa, con su visin de la sociedad, con su ideologa, con sus intereses de contenido de clase y sus intereses de fracciones de clase. Pero con la divergencia entre ese conjunto y la dinmica del aparato del Estado, esos puentes se rompen, en ese proceso de traccin que es como descuartizar a una persona, con los caballos tirando de un lado y de otro-. En los aparatos polticos de la izquierda, en lugar de retomar la situacin, de reforzar sus vnculos con sus bases sociales, se dejan arrastrar por las dinmicas del aparato del Estado y se convierten en clase poltica en el sentido peyorativo de la palabra. Todo ello da lugar a la prdida de credibilidad de la izquierda y, por lo tanto, las organizaciones de izquierda de la democracia representativa, de las bases sociales y cvicas de la izquierda en el aparato del Estado, cada vez son ms vistas por la ciudadana como menos representativas y son metidas en el saco, en el mismo cajn de sastre, de la casta poltica en general. Pero, en realidad son, en origen, de naturaleza muy distinta. Por ejemplo -en el Estado espaol- el PP y el PSOE, los dos son las dos columnas bsicas de la alternancia, por lo tanto del rgimen de la segunda restauracin borbnica, pero no se puede decir que sean iguales, aunque acaban siendo vistos de una manera anloga, hay diferencia.

Orencio Osuna | Segn dices, la causa ms evidente de la desafeccin de muchos hacia los partidos de izquierda clsicos proviene de la desconexin con los intereses de sus bases sociales y, paralelamente, por la atraccin de sus aparatos polticos como garantes del establisment. Pero, a su vez, sin esos puentes, los intereses de esos sectores populares quedan sin cauces para hacerlos valer.

Xos Manuel Beiras | El proceso provoca que se corten los canales de comunicacin entre la izquierda social y la poltica y provoca la concentracin del poder en una oligarqua. Existe la percepcin para la ciudadana de que los inquilinos de las entidades polticas son muecos de un ventrlocuo que est al margen de cualquier control, ya no slo democrtico, sino institucional y a la rotura de la relacin entre ciudadanos y aparato del Estado. La ciudadana ms consciente considera inservibles los aparatos polticos de la izquierda para la solucin de los problemas. Cul es el dilema que tiene la izquierda? Yo te quiero decir que eso es un fenmeno que se dio en el BNG, que en los aos 90 se vea como diferente, que tena una posicin hegemnica, en el sentido de que la hegemona es aquel sector de la sociedad, organizada polticamente, que tiene autoridad y credibilidad ms all de su propia base social. Eso se va perdiendo a medida en que bascula el centro de gravedad hacia la dinmica del aparato del Estado y se va desconectando de la dinmica social. En el periodo de la legislatura del 2005 al 2009 en que el Gobierno bipartito BNG-PSOE ocupa la Xunta de Galicia y que genera la frustracin de las expectativas de toda esa ciudadana, tanto de la base del nacionalismo de izquierda, como de la base social de la izquierda moderada. Cul es para m la situacin dilemtica? Que o bien la izquierda se regenera, se reformula, se reestructura, para conseguir expresar lo que necesita la izquierda social que, adems, con la polarizacin de la desigualdad abarca cada vez ms a un conjunto ms grande, de la base ciudadana, de lo que llamo yo ciudadana comn- o si no la nueva expresin poltica tendr que emerger de la propia ciudadana ms activa.

Orencio Osuna | Yo creo que este es un fenmeno al menos europeo En todo caso lo que s pienso es que en Espaa, todo eso que dices adquiere tambin unas concreciones muy determinadas, quiz porque el ciclo histrico que se inicia con la muerte de Franco est entrando en crisis. Igualmente la perspectiva de una Europa federal y democrtica est siendo sustituida por la hegemona autoritaria de los intereses de los llamados mercados y de pases como Alemania. Crees que estamos llegando al final de ese ciclo, que es necesario un nuevo proceso constituyente o de reorganizacin de la democracia, tanto en el estado espaol como en Europa?

Xos Manuel Beiras | Es necesaria una ruptura democrtica como la que se intent por la ciudadana antifranquista y sus organizaciones tanto sindicales (sobre todo), como sus organizaciones polticas clandestinas. Es necesario un proceso de ruptura democrtica en el que hay que aprender de las causas por las que se frustr en su momento, en el tardo franquismo, en la llamada Transicin y fue suplantada por la reforma poltica, como yo deca, de lo irreformable. Porque, claro, un rgimen poltico democrtico defectuoso se puede reformar para mejorarlo, pero un rgimen antidemocrtico no se puede reformar. Hay que lograr ahora ya una ruptura democrtica con la segunda restauracin borbnica. Eso lo contextualizo, llevo aos dicindolo: estamos al final de un ciclo histrico a varios niveles que se entremezclan. Estamos globalmente, al final del ciclo histrico en el sistema mundo, al final de una crisis de hegemona, a lo que algunos analistas definieron como caos sistema, para mi es bastante evidente.

Estamos tambin, al final del ciclo histrico en el proceso de construccin europea, si se puede llamar as, que desemboca en su formulacin actual del constructo de la UE desde el Tratado de Maastricht y que nace en un contexto del neoliberalismo que arranca a comienzos de los aos 80 y, por lo tanto, da lugar al diseo del Tratado, de una UE que no hace comunin poltica, sino comunin econmica, pero ni siquiera comunin econmica propiamente dicha, sino comunin monetaria, porque las cosas que se estn planteando sistemticamente es que la poltica monetaria la tienen las instituciones europeas, pero en cambio la poltica fiscal no. El diseo de los rganos de poder de esa poltica monetaria absolutamente aberrante, es un banco europeo que est al margen del control poltico. El BCE es una institucin tecnocrtica que no puede financiar a los gobiernos, a diferencia de la Reserva Federal Americana o el Banco de Inglaterra. En el plano poltico las instituciones estn patas arriba, es decir, que el Parlamento Europeo no es el poder legislativo no es el que inviste a un poder ejecutivo y ah est la Comisin Europea, que no fue elegida por nadie, y que forma parte de la troika, la Comisin Europea, el BCE y, por encima, el FMI.

Al final, ese ciclo no tiene salida, es el final de un ciclo histrico nacido de la Transicin, de la restauracin borbnica heredada del franquismo. Evidentemente, el Rey Juan Carlos fue investido como Rey por los poderes franquistas en aplicacin nada menos que de la Ley de Sucesin de 1946 que manda carallo, eh! Bien, el final de ese ciclo poltico nacido en la Transicin es una situacin anloga para m a la de las postrimeras de la primera restauracin borbnica, al final de los aos 20. Y tambin, en un contexto anlogo, al crack del 29, a la Gran Depresin, a la emergencia de los fascismos y sobre todo del nazismo alemn. Y aqu, en este momento, en el contexto de esta fase final de crisis sistmica, de hegemona, est el final del ciclo del sistema de las autonomas, de la forma de autogobierno limitada mediante una carta otorgada, que es el Estatuto de Autonoma de Galicia. Si estamos en esa situacin, una persona como yo o grupos, movimientos sociopolticos o con instrumentos polticos como el nacionalismo de izquierda en Galicia tenemos que estar operando teniendo en cuenta tres escenarios, por lo menos. Uno es el escenario gallego, otro es el espaol y otro de la UE. Y eso es una de las razones por las cuales nosotros apostamos en estas ltimas elecciones gallegas por la operacin que llamamos transfronteriza entre el nacionalismo y el no nacionalismo en clave de izquierda y la razn por la que nosotros le hemos dado en este caso ms preponderancia al eje de contradiccin de izquierda-derecha que al eje de contradiccin Galicia-Estado porque si no, no hubiramos hecho la operacin transfronteriza. Pero tambin obliga a tener en cuenta que si nosotros como nacionalistas de izquierda queremos dar un paso colectivo hacia adelante en la solucin del problema poltico de Galicia considerada como sujeto poltico, como Euskadi, Catalua, etc., o de las naciones sin Estado europeas, tenemos que tener en cuenta que eso no se resuelve si no se plantea tambin en clave rupturista dentro del rgimen poltico del Estado espaol. Tenemos que trabajar a la vez en esos tres escenarios en la medida de nuestras posibilidades, aunque nuestro centro de gravedad es Galicia, naturalmente. Pero en el marco del Estado espaol y en el marco europeo debemos apostar por la Europa de los ciudadanos, por la Europa de los pueblos y por una Europa social.

Orencio Osuna | Yo es que, efectivamente, pienso que, desde una perspectiva de izquierda transformadora, los dos componentes de la frmula AGE (el nacionalismo de izquierda y la izquierda plural) tienen como escenario Espaa y Europa, no slo Galicia. Los problemas son comunes al conjunto del Estado espaol para las clases populares, por el paro masivo, por la corrupcin, por la desigualdad, por el empobrecimiento Pero tambin sabemos que hoy el futuro de la sociedad espaola, gallega, catalana o andaluza se dirime en Europa, por no hablar del mundo y no ponernos grandilocuentes. La combinacin de estos niveles en realidad es la clave, a mi juicio, porque, claro, otro escenario, otra salida, podran ser la que proponen algunos secesionistas de Catalua, del Pas Vasco y Galicia, para los cuales al estado espaol parecen darlo por liquidado e inexistente y slo sealan a Europa como el espacio poltico donde dirimir sus exigencias de estado propio. Por supuesto, esto no pasa de ser un relato instrumental para conseguir una hegemona social, porque, en la realidad, los autnticos escenarios del conflicto poltico sern prioritariamente el propio estado espaol y la propia sociedad de esas nacionalidades histricas, en las que existe una gran pluralidad de intereses y culturas poltico-sociales. Bien, desde vuestra perspectiva, cmo converge AGE con el resto de la izquierda espaola que comparte el mismo razonamiento, propone procesos de transformacin, de cambio, de alternativas, de modificacin incluso constitucional, tambin, no se olvide, del modelo comn de desarrollo econmico?. Es decir, lo que t propones para Galicia, un frente amplio popular, es trasladable al conjunto del Estado espaol?

Xos Manuel Beiras | Es trasladable la frmula aunque son escenarios distintos, por lo tanto, hay que tener en cuenta esa diferencia. La muestra est en lo siguiente: primero, en los documentos muy escuetos,pero muy claros, suscritos en la formalizacin de la coalicin, que adems del documento programtico hay unos documentos bsicos, uno sobre tica y poltica y otros con los puntos ideolgicos polticos comunes para esa unidad de accin que es como nosotros formulamos la coalicin para un objetivo muy concreto. AGE no nace pretendiendo ser una nueva organizacin poltica, un frente en el sentido sociopoltico sino como un acuerdo para la unidad de accin en una institucin muy concreta que es la cmara de representantes gallega en el marco autonmico, pero que puede ser el punto de partida para su reformulacin en otras convocatorias electorales, por ejemplo, las municipales. Y en segundo lugar, al comienzo de la campaa se organiz un mitin, que fue realizado en A Corua en donde estuvieron presentes adems de los que estbamos en la coalicin en Galicia, IU a nivel de Estado, estuvo Syriza, estuvo el Bloque de Esquerra portuguspor poner un ejemplo, eso ya fue todo una puesta en escena de nuestra voluntad de conectar con los distintos niveles y estancias con los que hay que trabajar y que tuvo un efecto enormemente positivo. Para un proceso rupturista en el Estado espaol, la clave es que no debemos elaborar platos precocinados y no debemos poner por delante la construccin de una alternativa electoral al proceso de construccin del entramado del movimiento social rupturista a nivel del Estado espaol. Y entonces ah entran, por una parte, con IU a nivel del Estado e, incluso, ICV, pero tambin las CUPS y Bildu. Por qu?, porque en un proceso rupturista las dos cuestiones bsicas -con sus correspondientes pesos especficos,- van a ser, primero, la cuestin de clase, reformulada en este contexto por una izquierda social, por una mayora social agredida por el eje de una plutocracia y un rgimen cuya Constitucin, especialmente su Ttulo 1 [de los derechos y deberes de los espaoles], ha sido suspendida y violada. Por lo tanto, lo que tiene que haber es una ruptura democrtica y unas propuestas alternativas con las que ese eje sea borrado, sobre todo lo que es la aplicacin de la Constitucin, que est prcticamente derogada. Y, en segundo lugar, la solucin de las cuestiones nacionales. En definitiva, es otra vez aquello que estaba en juego y que eran los ejes en el proceso de la ruptura democrtica de los aos 70, del tardo franquismo. Pero hay que reformularlo en las claves actuales y para eso hay que hilvanar e iniciar un proceso de dilogo, una puesta en comn, un proceso de reflexin e implantarlo en la base cvica. Si estamos diciendo que hay un motor que est en la ciudadana- y yo lo sostengo- pues ah est la cosa, es donde hay que situar la cosa y, por tanto, cualquier frmula operativa para la ruptura democrtica a nivel estrictamente poltico ha de priorizar eso, porque si lo hacemos al revs nos puede pasar algo semejante a lo que nos pas hace ahora casi 40 aos. Y luego, en el espacio de la UE, pues es anlogo, pero todava ms complicado.

Orencio Osuna | Has mencionado entre posibles actores de la ruptura democrtica a fuerzas de Catalua como ICV, del Pas Vasco como Bildu, en el resto del Estado espaol has citado a IU, pero lo cierto es que existe una izquierda plural organizada en otros partidos a escala estatal o de comunidad, y hay tambin potentes organizaciones sociales, sindicales, movimientos

Xos Manuel Beiras | Claro, a eso me refera

Orencio Osuna | pero la Izquierda gallega, que es la que representas t, supongo que est dispuesta a participar en este proceso de convergencia

Xos Manuel Beiras | Claro, si no, no habramos dado el paso que dimos dentro del propio escenario poltico institucional gallego.

Orencio Osuna | Para terminar me gustara conocer tu opinin sobre cual ser el resultado del cambio de poca que estamos viviendo., cul crees que va a ser el escenario despus de la batalla?, cul va a ser el paisaje que se divisar tras el expolio al que estn siendo sometidos los derechos sociales y econmicos?, o de la demolicin al que estn siendo sometidas las instituciones democrticas del estado nacin impotentes ante los grandes poderes globales que dictan inapelablemente las polticas econmicas, sociales e imponen los gobiernos?Estamos en ciernes de una gran derrota o ante una posibilidad real de construccin de esos grandes hitos que ha tenido, desde la Revolucin Francesa, la izquierda europea una sociedad ms igualitaria, ms libre, ms legal, en la que prevalezca esa vida buena de los pensadores griegos, o, todo lo contrario, una sociedad ms insolidaria, ms desigual, menos democrtica, ms autoritaria en la que los ciudadanos se vean reducidos a consumidores alienados?

Xos Manuel Beiras | Coincido con lo que ests planteando, estamos ante una situacin dilemtica en todo este proceso. Lo que vengo diciendo es que el dilema es el siguiente: en esta circunstancia estamos en una fase de transicin, se acab un ciclo histrico, est comenzando otro ciclo y, por lo tanto, est emergiendo aquello que, si eclosiona, va a marcar las pautas, las dinmicas del proceso, de la nueva poca que nace. El dilema es si esta crisis va a desembocar en la reconquista de los derechos y libertades de la ciudadana y los contenidos de libertades de otro tipo, o bien la eclosin se desembaraza de las formas del aparato del Estado existentes, de manera que pasemos a una fase de totalitarismo de facto, ms recrudecido, nuevas formas de autoritarismo o nuevas formas de fascismo con morfologa distinta, porque el problema del fascismo es cmo es, no son las formas. Esa es la situacin dilemtica y eso est en relacin con las dos grandes alternativas que se dan en todo proceso de crisis. La crisis, por una parte, es para el capital la ocasin de recomponer y de dar un salto cualitativo en el proceso de centralizacin y concentracin del capital. La crisis de la Gran Depresin supuso el gran salto del capital monopolista y, por otra parte, se crearon las oportunidades que para el triunfo de lo que son las tres grandes corrientes histricas de lucha antisistmica: la luchas de las clases obreras y tambin de las revoluciones de base campesina, como la revolucin mexicana y otras; las luchas de los movimientos anticolonialistas en la periferia del sistema y, por ltimo, las luchas por los derechos civiles. Esas tres corrientes son las que eclosionan, triunfan, se desembarazan y vencen al poder, a la dinmica del capital y aprovechan la situacin de crisis para hacer una transformacin. Entonces, evidentemente, una nueva eclosin conducir a una nueva etapa histrica en la que yo creo que, incluso, el modelo de estado nacido de la Revolucin Francesa, que est obsoleto, ser remudado. Algo de eso est ocurriendo, sobre todo dentro del proceso latinoamericano, como el caso boliviano, venezolano, o ecuatoriano. No tanto el brasileiro que es distinto, o el caso uruguayo, o el caso argentino, que tiene mucho que ver con todo lo que fueron los populismos latinoamericanos, pero que no tienen nada que con los europeos de los aos 40, no se pueden comparar. Ah, realmente, por ejemplo, una constitucin como la ecuatoriana que consagra, por primera vez en la historia de las constituciones, los derechos de la tierra, o la constitucin boliviana que establece el estado plurinacional en el sentido de que los indgenas eran un pueblo, una nacin, que estaba excluida o, por ejemplo, en la constitucin venezolana el cuarto poder del pueblo. Todo eso son cambios cualitativos muy importantes en el diseo del aparato del Estado. Yo creo que es lo que est en juego, en contextos muy distintos, porque nosotros estamos en el centro del sistema, lo que fue el centro del sistema hasta ahora, pero que est dejando de serlo, si la crisis de hegemona norteamericana no es reversible -que est por ver. Lo que pasa es que un dinosaurio de tal categora, los coletazos que deja pueden destruir cantidad de cosas durante decenios todava. Por ejemplo, la transicin del feudalismo al nacimiento de la sociedad burguesa y el capitalismo dur varios siglos y sin embargo la dinmica histrica bueno, eso tiene que tener necesariamente formulaciones distintas de lo que es el caso de Europa o Latinoamrica o frica, etc. Pero si esa crisis de hegemona se ultima, llega a su final, habr un ciclo de una hegemona emergente pero no necesariamente va a ser de un solo estado por muy potente que sea. Parece que en algn momento habr una multipolaridad, que est emergiendo, pero no sabemos en qu acabar todo eso, son incgnitas. Para m lo importante es si, en la lucha de la ciudadana comn, de las clases sociales explotadas y subalternas frente al capital y sobre todo contra el capital financiero, que es el que tiene la hegemona en el periodo de estos tres ltimos decenios, va a ser a favor de lo que est emergente o revienta. O, como diramos en trminos marxistas, que la correspondencia entre la base real de la sociedad y la superestructura jurdica poltica se rompe, deja de haber la correspondencia necesaria y, por lo tanto, revienta por arriba, cambian las instituciones como cambiaron en la transicin sistmica de modos de produccin en la historia en distintos puntos del planeta. O si el capital financiero va a ser capaz de ahogar todo eso y entonces, fatalmente, ese monstruo no podr disfrazarse indefinidamente y tendrn que emerger formas de neototalitarismo, lo que sera una tragedia enorme. Y luego est la otra dimensin, que es la dimensin del sistema en cuanto tal, es decir, de los lmites a los que lleg la lgica del modo de produccin capitalista. La lgica del sistema mundo que son los lmites de resistencia posible y eso nos lleva a si el cambio, si la transicin tiene que ser tambin sistmica en el sentido de que el capitalismo no puede cambiar porque lo devora todo.

Orencio Osuna | Es incompatible con la supervivencia humana, con la propia continuidad de la biosfera.

Xos Manuel Beiras | Pero eso ya son otras dimensiones.

Fuente: http://www.nuevatribuna.es/articulo/espana/-los-ciudadanos-estan-hartos-de-la-agresion-del-poder/20130505134213091645.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter