Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-05-2013

Gilad Atzmon, Siria y el pueblo elegido

Santiago Alba Rico
Rebelin


Uno de los curiosos efectos de los bombardeos israeles sobre Siria -a los que Bachar Al-Assad ha respondido de inmediato bombardeando Alepo, Deraa y Raqa- es la relegitimizacin del rgimen y la criminalizacin de los rebeldes y, por extensin, de la izquierda solidaria con la lucha del pueblo sirio que se opone a la dictadura. Para un sector del anti-imperialismo y del anti-sionismo europeo esa solidaridad constituira en realidad un apoyo explcito a Israel y a la ocupacin de Palestina y exigira, por lo tanto, nuestro ms enrgico rechazo tico y moral como paladines que somos de la causa palestina y la liberacin mundial. El que este tipo de atajos pansmicos -de la velocidad al tocino o viceversa- se produzcan con frecuencia dentro del campo anti-imperialista no los hace menos dolorosos ni menos destructivos; y su potencia tenebrosa se multiplica si es un intelectual comprometido y de reconocido renombre el que los utiliza (http://rebelion.org/noticia.php?id=167836).

Si he de decir la verdad, no me gusta el tono desenfadado y perdonavidas con el que Gilad Atzmon, un to estupendo, despacha al mismo tiempo la complejidad de la situacin siria y el gesto solidario de -entre otros- Tariq Ali, Fredric Jameson, Norman Finkelstein o Ilan Pappe. Desde dnde habla Atzmon? Desde un superior compromiso? Despus de todo, es un to estupendo que quiere liberar Palestina y que, como Ali, Jameson, Finkelstein o Pappe, dedica una parte importante de su tiempo y de su esfuerzo a defender una causa justa. Cul sera la diferencia? Todos somos tos estupendos que, en cualquier caso, no nos jugamos la vida -o al menos no directamente- sino slo la inteligencia, el discurso y quizs el prestigio (el taln de Aquiles donde se nos puede clavar una lanza). Slo tenemos nuestras palabras. Pero que no comprometamos otra cosa que nuestras palabras entraa al menos dos consecuencias. La primera es que, si slo decimos, slo hacemos lo que decimos: nuestros gestos son nuestros verbos. No creo que haga falta recordar todo lo que han dicho a lo largo de sus vidas Tariq Ali, Jameson o Pappe sobre la ocupacin israel; ni que esas acciones discursivas jams se han visto desmentidas fuera del discurso -la contradiccin que llamamos hipocresa o doble moral- por ninguna accin material: ellos, desde luego, no han bombardeado Gaza ni colonizado Cisjordania mientras hablaban de libertad y democracia, pero tampoco han compartido nunca ccteles con los verdugos ni participado -por ejemplo- en una manifestacin pro-israel. Son unos tos estupendos, como Gilad Atzmon, que -como Gilad Atzmon- consisten en lo que escriben; y nada que hayan escrito hasta la fecha contiene el ms mnimo atisbo de apoyo, directo o indirecto, a Israel y la ocupacin de Palestina.

La segunda consecuencia de que no comprometamos ms que palabras es precisamente que tenemos que tener mucho cuidado con lo que decimos. Y si Tariq Ali, Jameson y Pappe han extremado los cuidados en la redaccin del comunicado sobre Siria (http://rebelion.org/noticia.php?id=166595), no puede decirse lo mismo de la denuncia de Gilad Atzmon. Romperle las piernas a la lengua no es como romperle las piernas a un hermano, desde luego, pero es romper algo muy serio con lo que tenemos una ntima relacin de parentesco. Atzmon cuida poco la lengua. Abusa de ella. Le hace decir cosas que inhabilitan precisamente su capacidad para hacer diferencias; es decir, su poder de significar. Dice que Ali, Pappe y Jameson se han metido en la cama con Bibi (Netanyahu) porque l, Atzmon, ha decidido que habra alguna misteriosa relacin hipotctica -de subordinacin- entre los dos trminos de esta coordinacin: la firma de un comunicado en solidaridad con el pueblo sirio y los bombardeos de Israel sobre Damasco. Pero esa hipotaxis es peor que fantasiosa; es malvada; o peor que malvada: falsa. Ningn argumento enteramente reversible -o que permita asociaciones contagiosas ad libitum- es realmente un argumento. Una arbitrariedad que cortocircuita toda posibilidad de pensar e introducir diferencias no es un pensamiento. Veamos. Si Atzmon dice que solidarizarse con el pueblo sirio equivale a acostarse con Netanyahu, los EEUU, Qatar, la OTAN, etc., podramos igualmente decir que solidarizarse con el pueblo palestino equivale a acostarse con Irn, la Yihad Islmica, sectores rabnicos radicales, el Frente Nacional francs y algunos grupos neonazis antisemitas. An ms absurdo: este tipo de escaleras mecnicas de doble direccin conducen a su propia autodestruccin: porque pendiente abajo tendramos que aceptar que los que estamos a favor del pueblo sirio y del pueblo palestino -como es el caso de Ali, Jameson y Pappe- estaramos al mismo tiempo a favor y en contra de los yihadistas, los nazis, la OTAN, los EEUU, Israel y Palestina; es decir, a favor y en contra de todos los actores, amigos y enemigos, entrometidos en esa gran cama revuelta en que se ha convertido Siria.

Por qu un hombre inteligente y comprometido como Atzmon le hace esto a nuestra Madre lengua? Por qu se burla de los que quieren liberar al pueblo sirio? No quiere l liberar al pueblo palestino? Es que uno lo merece menos que el otro? Es que hay que escoger entre uno de los dos? No es eso lo que pensamos los que apostamos por afirmar al mismo tiempo los principios y la complejidad. Algunos nos comprometemos slo de palabra, desde comunicados y artculos, pero en Siria, sobre el terreno, hay miles de hombres y mujeres (de las Coordinadoras Locales a los partidos de la izquierda revolucionaria, incluyendo a muchos palestinos) que se juegan el pellejo defendiendo los principios (democracia, laicismo, soberana, socialismo) y asumiendo por eso una oposicin compleja: a la criminal dictadura del Assad, sin duda, pero tambin a Israel, a las potencias del Golfo, a los EEUU, a los HHMM, al frente Nusra. Dir Atzmon que no son muchos y no van a ganar, que la geoestrategia impone su feroz dogal, que no es momento para blandengueras o ingenuidades, que hay que elegir, frente a los principios y la complejidad, una rotunda simplicidad jesutica (nada de humanismos ni progresismos). Pero entonces, en nombre de qu, cmo atreverse a hablar -y con ese empaque paternalista y displicente- de tica y moralidad? Esta invocacin a la tica y la moralidad con la que Atzmon despacha a esos tos estupendos me resulta particularmente dolorosa si pienso que su atajo criminalizador reproduce fielmente la lgica del rgimen sirio. Ali, Jameson y Pappe estn a salvo; y Atzmon no quiere matarlos. Pero a los que piensan en Siria como Ali, Jameson y Pappe esa lgica criminalizadora -los rebeldes son terroristas que se acuestan con Israel- les est haciendo literalmente pedacitos: bombardeos areos, torturas, masacres indiscriminadas. Quizs Atzmon piense que eso es lo que merecen -por acostarse con Netanyahu- y que los israeles, a su vez, mereceran otro tanto (una expiacin colectiva de un gran crimen colectivo), pero que se atreva, si tiene agallas, a enraizar esa locura sangrienta en la tica y la moralidad.

Lo bueno de los razonamientos consistentes es que son como la homeopata: en el peor de los casos, no causan ningn efecto. Un razonamiento inconsistente, en cambio, siempre tiene consecuencias materiales. Atzmon, que ha sufrido en sus propias carnes estas hipotaxis contaminantes, no debera entregarse a la lujuria de las criminalizaciones. Porque tienen descendencia, como l bien sabe; vstagos monstruosos que vagan por las noches, justicieros, depurando las filas de los que no son suficientemente sionistas, suficientemente anti-sionistas, suficientemente amigos. Lgicas iguales producen efectos iguales, ya se trate de Israel o de Siria; y son los pueblos y los que los defienden los que acusan los golpes. Hay algo muy israel en el gobierno sirio; y algo muy sirio en el gobierno israel. Y hay algo ahora muy palestino en el pueblo sirio como hay algo muy sirio en el pueblo palestino. No podra Atzmon, ese to estupendo, oponerse a la israelidad en general y solidarizarse con los dos pueblos masacrados, el sirio y el palestino, en lugar de elegir uno, como hace Israel, y criminalizar, como hace Israel, a los que creen posible defender para todos la justicia, la democracia y la dignidad?

Lo peor que puede decirse de Tariq Ali, Jameson y Pappe es que han apoyado de palabra al pueblo sirio; lo mejor que puede decirse de Atzmon es que lo ha abandonado. Pero ha hecho algo mucho peor: ha dicho que esos mismos que denuncian a Israel por sus crmenes, cuando denuncian al rgimen sirio por los suyos... estn apoyando los crmenes de Israel! Es posible decir una cosa as sin hacer jirones la lengua? No hay tambin palabras-bomba? Hace unos das, el ministro del interior espaol, Jorge Fernndez Daz, hizo una declaracin de prfida y gloriosa majadera: El aborto tiene algo que ver con ETA pero no demasiado. Pues bien, de la argumentacin de Atzmon se puede decir lo mismo que deca un usuario de facebook de la majadera del ministro: esta frase tiene algo que ver con la posesin de un cerebro, pero casi nada.

Con la tica y la moralidad -para las que basta apenas una neurona decente- nada de nada.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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