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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-05-2013

El pacto social, otro paso al vacio de una izquierda que no es tal

Emilio Pizocaro
Rebelin


La casta tiene mil caras. En Espaa, esta vez, ha usado la mascara de los dos mximos dirigentes de CC.OO y UGT. Sin arrugarse, a pesar de su intenso color amarillo, ofertan un pacto social a los verdugos de sus representados.

Como era de esperar hubo respuesta inmediata. Ni corto ni perezoso, un Rey, desprestigiado por la corrupcin, se agarr rpidamente al salvavidas del consenso que obsequi Toxo y Mndez.

Detrs la maniobra de pura distraccin poltica est un Fouch venido a menos. Es el incombustible Rubalcaba. Todava agazapado, sabe que tiene un estrecho margen de maniobra y logra dar un manotazos meditico.

Su personaje es casi paradigmtico. Representa aquella vieja izquierda europea acomodada en las instituciones del ancien rgime. Son los polticos del fair play.

En su afn por conservar el poder las castas generalmente olvidan la lecciones de la historia. Por eso es bueno estudiar lo ocurrido durante la Repblica de Weimar en Alemania.

En esa poca el nazismo creci en la clase obrera y en las capas medias alimentado por el descontento popular que provocaban las polticas de austeridad.

Quienes implementaban esas polticas a favor de la banca? Mirad que casualidad. Fueron los dos grandes partidos que se turnaban en el poder; la socialdemocracia y los conservadores. Vamos que los mismos de ahora en Espaa, el PSOE y el PP de esos aos .

En la Europa del siglo XXI parece que se repite el fenmeno. En Francia la ultraderecha avanza a pasos agigantados, mientras se hunde en las encuestas el gobierno socialista.

La gauche divine , aquella elegante dirigencia de izquierda que surgi finalizada la guerra a mutado sin falsos arrepentimientos. Hoy es parte integrante de una casta que ha vivido cmodamente en las instituciones del sistema.

Sin embargo la historia de la casta de seudo-izquierda no es solo la historia de la socialdemocracia. Es tambin la historia del eurocomunismo ( Ver Italia) . Sus mximos dirigentes, tanto polticos como sindicales, hace mucho tiempo que se confundieron con sus congneres de parlamento. Pretextos no le faltaron.

Para la izquierda de la socialdemocracia -la izquierda institucional- hacer poltica es bsicamente participar en las elecciones del sistema bipartidista. Un sistema trampa, diseado precisamente para que nunca pueda ni siquiera araar el poder.

La mentalidad electoralista, ese verdadero cretinismo parlamentario ha condenado a la izquierda institucional a la subordinacin a las polticas neo-liberales. Un ejemplo es Andaluca y Extremadura.

Por su parte los dirigentes de los grandes sindicatos (de inspiracin izquierdista) se han especializado en el pacto social. Mientras abusan del rojo y de otros smbolos, en los hechos han sido co-responsables de la burbuja inmobiliaria.

El desprestigio de los sindicatos mayoritarios lo confirman todas las encuestas. No es extrao que la gente los vean como parte del poder dominante . Y no se equivocan . Por aos, estos dirigentes han compartido visiones (sueldos millonarios mediante) con los directorios de las Cajas y los miembros de la casta poltica y financiera.

En esta opereta de malos actores, Rajoy ya dio su respuesta. Ha venido a decir ms o menos ; la guerra de clases existe y la estamos ganando nosotros.

La poltica de los pactos con los poderes dominantes es solo otra maniobra distractiva con las patas muy cortas.

Peor an. Los acontecimientos histricos demuestran que cuando gobierna el bipartidismo de la casta y los sindicatos son dciles al poder se ahoga una alternativa de izquierda y se alimenta a la ultraderecha.

En Espaa, s no hubiese surgido el 15M y los nuevos movimientos sociales el viejo fascismo nos estara soplando la nuca.

La izquierda institucional y los grandes sindicatos deben comprender, antes que sea demasiado tarde, que las tornas de la historia han dado vuelta. Se acabo los tiempos de la edulcorada transicin y su supuesto estado de bienestar. Ahora la marea esta muy alta para pactos que aseguren la paz social.

No hay vuelta atrs para las izquierdas europeas. El trance histrico demanda definiciones y una nueva estrategia poltica. O levantan una alternativa radical o lo harn los fascistas.

Es la hora de la movilizacin tal como lo afirman los dirigentes de la plataforma de sindicalistas que han tenido el coraje de salir al paso al pacto propuesto por Toxo y Mndez.

No hay que pacto que valga con los poderes dominantes. La lucha, con todas las formas posibles, es el camino que debe andarse para construir bases solidas de una alternativa al fascismo que debe ser democrtica y plebeya.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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