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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-05-2013

La saturacin econmica del bienestar humano

Mateo Aguado
Rebelin


Como es sabido, buena parte de nuestro bienestar humano se sostiene sobre la posibilidad que tengamos de cubrir determinadas necesidades materiales; necesidades que, bajo una economa de mercado, son cubiertas a travs del consumo. Sin embargo, las desigualdades existentes en el mundo hacen que las oportunidades de llevar a cabo acciones de consumo no sean iguales para todos, siendo siempre mayores en las naciones ms ricas y desarrolladas; es decir, en las naciones con mayor PIB per cpita.

A pesar de que el PIB ha sido tradicionalmente utilizado para hacer comparaciones internacionales de progreso social y de bienestar humano, han sido muchos los investigadores que han criticado esto, preguntndose en qu medida los ingresos medios de un pas pueden realmente reflejar el bienestar humano de sus ciudadanos. Estas crticas hacia el PIB como indicador de progreso pueden resumirse en las siguientes: a) al tratarse de una media aritmtica no contempla la desigualdad social; b) no incorpora otros elementos que influyen mucho en el bienestar como la esperanza de vida, el tiempo de ocio disponible o la degradacin ambiental; c) no contabiliza la produccin obtenida mediante el trabajo sumergido o la que no est contemplada por los mercados (como el trabajo domstico o voluntario); y d) computa aspectos que no generan bienestar (como los gastos militares) a la vez que ignora aspectos que s lo generan (como el patrimonio artstico).

Aunque existen trabajos que discrepan, los estudios realizados hasta la fecha sobre la relacin existente entre los ingresos y el bienestar humano han mostrado cmo a partir de un determinado umbral (situado entre los 13.000 y los 18.000 dlares anuales por persona) el incremento de los ingresos ya no contribuye a mejorar la calidad de vida de las personas (1). Es decir, existe un umbral por encima del cual la relacin ingresosbienestar desaparece, y a partir de aqu ms dinero ya no significa ms satisfaccin con la vida.

No obstante, es importante resaltar que por debajo de los 13.000 dlares anuales por persona s que se da esta relacin proporcional entre el PIB per cpita y la satisfaccin con la vida. En este caso pequeos incrementos en la renta conllevan grandes aumentos en la satisfaccin de vida. Es decir, ingresos y bienestar s evolucionan de forma paralela, al destinarse en estos casos prcticamente la totalidad de los ingresos a satisfacer las necesidades ms bsicas, que son las que influyen de una forma ms determinante sobre nuestro bienestar (como es comer cuando la alimentacin no es una accin asegurada).

De cualquier manera, una vez que se han alcanzado unos ingresos determinados, necesarios y suficientes para garantizar el acceso a los materiales bsicos para una vida buena, el incremento en los mismos ya no lleva aparejado incrementos relevantes en la calidad de vida. En este caso se pueden incrementar enormemente los ingresos sin que ello conlleve respuesta alguna sobre el bienestar humano.

Diener y Seligman calcularon la correlacin existente entre la satisfaccin media con la vida y el PIB per cpita para aquellas naciones cuyos ingresos medios eran superiores a los 10.000 dlares anuales. La correlacin que obtuvieron fue insignificante; lo que confirma el casi nulo efecto que los ingresos tienen sobre el bienestar humano una vez se han cubierto las necesidades ms bsicas (2).

Las naciones ms ricas y desarrolladas sobrepasaron este umbral de saturacin hace tiempo, pues siendo su ingreso medio anual per cpita bastante superior a los 13.000 dlares, el bienestar humano y los niveles declarados de satisfaccin subjetiva con la vida no solo no se han incrementado en las ltimas dcadas sino que parecen incluso estar descendiendo. Ejemplos de esta relacin han sido bien reportados en algunos pases como EEUU y Japn, donde, a pesar de haberse triplicado entre 1950 y 2002 el salario medio del primero y multiplicado por 5,4 en el segundo entre 1958 y 1988 la felicidad declarada permaneci prcticamente constante en ambos pases (2) (3).

La asuncin por parte del actual modelo hegemnico de que el crecimiento de la economa y su asociada capacidad de consumo es la clave para mejorar nuestro bienestar es una gran falacia. Esta falacia constituye adems uno de los mayores obstculos para alcanzar un bienestar humano sostenible y bien repartido en el mundo, pues a medida que determinadas naciones se hacen ms y ms ricas no solo no logran mejorar su bienestar, sino que encima y bajo una realidad planetaria de recursos finitos e inequidad contribuyen a un aumento en la privacin de recursos para el resto del mundo.

Por todo ello, aspirar hoy a lograr un mundo mejor significa trabajar por que las naciones ms ricas reduzcan su opulencia aceptando estilos de vida menos ambiciosos y derrochadores en aras de la felicidad global, la sostenibilidad ecolgica y la justicia social.

Notas:

(1) Para una informacin ms amplia se recomienda consultar estos tres textos: 1) R. Costanza, M. Hart, S. Posner y J. Talberth, Beyond GDP: The need for new measures of progress. Pardee Papers, No 4, Pardee Center for the Study of the Longer-Range Future, Boston, 2009; 2) R. A. Easterlin, Explaining happiness, Proceeding of the National Academy of Science, No 100, 2003; y 3) M. Max- Neef, Economic growth and quality of life: a threshold hypothesis, Ecological Economics, No 15, 1995.

(2) E. Diener y M.E.P. Seligman, Beyond money: toward an economy of well-being, Psychological Science in the Public Interest, No 5, 2004.

(3) G. Gardner y E. Assadourian, Rethinking the good life, en Worldwatch Institute (Ed.), State of the World 2004, Special Focus: the Consumer Society, Norton, Nueva York, 2004, pp. 164-179.

Mateo Aguado es Investigador del Laboratorio de Socio-Ecosistemas de la Universidad Autnoma de Madrid


Este texto ha sido adaptado y actualizado de un artculo ms extenso del mismo autor: AGUADO, M., Calvo, D., Dessal, C., Riechmann, J., Gonzlez, J.A. y Montes, C. La necesidad de repensar el bienestar humano en un mundo cambiante. Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, No 119: 49-77, 2012.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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