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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-05-2013

Urge ms y mejor Europa, no por capricho, ni por mera ideologa, sino por necesidad
Urge otra Europa

Florent Marcellesi


Ante todo, no podemos dilapidar una de sus mayores conquistas: la paz y solidaridad entre los pueblos europeos. Esencial para enfrentar la gran depresin econmica actual con criterios de justicia, as como para seguir construyendo un espacio de convivencia pacfica y apoyo mutuo, este legado se ve lastrado por una aguda crisis poltica y democrtica transnacional. Sin embargo, la falta de liderazgo y problemas de gobernanza en la Unin Europea (UE), los egosmos de los gobiernos nacionales que utilizan a nivel domstico la UE como chivo expiatorio para diluir sus propias responsabilidades o la complejidad y poca transparencia del entramado institucional europeo que le alejan de la ciudadana de a pie no son ninguna fatalidad. Tampoco es ninguna fatalidad el psimo balance social y econmico de estos ltimos aos. Los 26 millones de personas sin empleo en la UE de los 27, las nefastas polticas de austeridad y sus recortes en educacin, sanidad y dems servicios pblicos, la socializacin de las perdidas de la banca y las deudas ilegtimas son el resultado de las recetas neoliberales aplicadas por sectores polticos concretos. Por tanto, para cambiar de rumbo hacia polticas equitativas y sostenibles, no necesitamos menos Europa sino exactamente lo contrario: reivindicar alto y claro su dimensin poltica. Ya sea en nuestra lucha cotidiana o en las elecciones europeas del ao que viene no es a Europa a la que hay que jubilar, sino a los polticos que actualmente la lideran!

Por otro lado, Europa es uno de nuestros mejores aliados ante la crisis ecolgica, por definicin global y sin fronteras. No solo le debemos una mejora sustancial de las legislaciones ambientales nacionales (sobre todo en los pases del Sur de Europa como Espaa) sino que adems solo ella tiene el tamao relevante para ser un actor de peso en el tablero mundial de la geopoltica climtica. Dicho esto, no hay que bajar la guardia: Europa puede y debe hacer mucho ms para encabezar la transicin hacia un mundo ambientalmente viable y justo. Adems de dotarse de representantes polticos a la altura del reto ecolgico, tiene que plantar cara con unidad poltica y objetivos ms ambiciosos en las cumbres internacionales, y ser ejemplar en casa al integrar con nitidez en su modelo de produccin y consumo los lmites fsicos del planeta, la solidaridad con las generaciones futuras y los pases del Sur.

Desde luego, para dar estos saltos cualitativos, no hay camino fcil. Pero s, hay caminos que no debemos emprender. Hoy, ya sea en Grecia, Hungra, Finlandia o Francia, asoma el peligro de la extrema derecha como respuesta violenta, xenfoba y ferozmente antieuropea a la crisis econmica y la desorientacin colectiva. No lo podemos permitir: en Europa conocemos de sobra las consecuencias dramticas del odio y rechazo del otro. Tampoco nos vale otra salida, comprensible pero equivocada: el repliegue hacia ms dosis de Estado-Nacin. Los Estado-naciones europeos cada uno por su lado, an ms ante el poder de las multinacionales y el potente auge de China, India, Rusia o Brasil, son incapaces de luchar contra los parasos fiscales, regular el mercado, controlar las finanzas, aportar respuestas transfronterizas a las crisis ecolgica, social y econmica, y proveer un marco de paz y solidaridad a nivel europeo y mundial. Si seguimos en el marco anticuado del Estado-nacin, seguiremos sufriendo el incumplimiento crnico de las promesas electorales de nuestros dirigentes nacionales, incapaces de aportar respuestas correctas a desafos globales en sociedades y mercados interdependientes. Defenderse de la globalizacin neoliberal y desarrollista as como domar la esfera econmica demanda un cambio de escala que solo puede dar Europa. Pero ojo: ms y mejor Europa no significa crear nuevas superestructuras monolticas y tecnocrticas. Significa ms Europa poltica capaz de dinamizar la necesaria transicin social y ecolgica desde la solidaridad interterritorial, el respeto a la autonoma de sus territorios y a la diversidad de sus culturas e identidades, el dilogo entre sus mltiples agentes pblicos, privados y cooperativos.

Esta otra Europa es posible. Para ello, hace falta darle un profundo revulsivo democrtico, social y poltico que desde abajo sea capaz de reiniciar el sistema. Frente a la Europa de los Estados y de los mercados, necesitamos una Europa ciudadana y de lo comn donde la legitimidad democrtica prime sobre la fra eficacia institucional y mercantil. Requiere sin duda reforzar las prerrogativas del Parlamento europeo como representante directo del pueblo europeo o que el presidente de la Comisin europea provenga del partido ms votado en las elecciones europeas. Pero ms all necesitamos un verdadero proceso constituyente para que sea la ciudadana a nivel local, regional, estatal y europeo quin decida qu Europa quiere para hoy y maana, sus reglas comunes y el sentido de la construccin europea. Este proceso podra darse a travs de una asamblea constituyente que, elegida directamente por la ciudadana europea y abierta a la participacin de la sociedad civil, tendra como principal objetivo definir una Ley Fundamental para Europa. Corta, simple y elaborada de forma transparente, esta Ley o Constitucin tendra que ser legitimada y aprobada en un referndum de mbito europeo.

Como segundo pilar, es imprescindible poner orden en la economa europea y global. Por un lado, la regulacin de la economa financiera y la lucha contra los parasos fiscales es una prioridad tanto econmica como tica. En general, no podemos permitir ms dumping fiscal, ambiental, social, particularmente dentro de la UE. Las palabras claves son cooperacin, armonizacin fiscal, control poltico del Banco Central europeo y unin monetaria real a la altura del reto de una moneda comn. Al mismo tiempo, para ir superando los debates binarios sobre el euro, es perfectamente posible y deseable conservarlo y potenciar sus ventajas, complementndolo con nuevas monedas locales o regionales que fortalezcan los circuitos cortos de consumo y produccin. Por ltimo, una Europa poltica y solidaria necesita por fin un presupuesto digno de un territorio con 27 pases y 500 millones de habitantes, pero que, a da de hoy, es 20 veces menor que el presupuesto federal de Estados Unidos (300 millones de habitantes). Las fuentes de ingresos existen: impuesto sobre las transacciones financieras en toda Europa, tasas sobre el CO2, fin de las subvenciones a los combustibles fsiles, reduccin del gasto militar, etc.

Gracias a esta nueva configuracin econmica, se puede invertir de forma urgente en la transicin ecolgica de la economa. Este New Deal Verde, es decir un programa de reconstruccin econmica desde lo ambiental y las inversiones sostenibles, tendra dos consecuencias altamente positivas: la creacin neta de empleo y la reduccin de la huella ecolgica (y de la factura energtica). Adems de una reduccin del 30% de las emisiones de gas de efecto invernadero en 2020, proporcionara 11 millones de empleos en Europa (hasta un 1 milln en Espaa) en sectores de futuro como la rehabilitacin de edificios, la movilidad sostenible, las energas renovables, la agricultura ecolgica, la investigacin e innovacin, la economa social y solidaria, los cuidados Es un nuevo modelo productivo libre de petrleo, carbn, energa nuclear, gas y fracking, un modelo que apueste por la agroecologa y la soberana alimentaria, la biodiversidad y las pequeas explotaciones extensivas (con una profunda reforma justa y sostenible de la Poltica Agrcola Comn) y un modelo que reivindique la solidaridad inter-generacional, intra-europea e internacional como pilar de su visin de futuro.

En un contexto global de crisis democrtica, ecolgica, social y econmica, la idea de una Europa fraternal, pensante, pacfica y cordial como la imaginaba Vctor Hugo en el Congreso de la Paz en 1849 est ms que nunca de actualidad. Es una necesidad ciudadana y poltica.

Florent Marcellesi, coordinador de Ecopoltica y miembro de Equo.

Artculo publicado en Pblico, el 9 de mayo, Da de Europa.

Fuente: http://florentmarcellesi.wordpress.com/2013/05/09/urge-otra-europa/



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