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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-05-2013

Una tragedia expone la debilidad de las trabajadoras textiles de Bangladesh

Suvendrini Kakuchi
IPS


Hasta hace un mes, la joven Shapla era solo una empleada ms de una fbrica de la localidad de Savar, a las afueras de la capital de Bangladesh. En la actualidad es una sobreviviente discapacitada de uno de los peores accidentes de la industria textil de este pas.

El derrumbe del gran Rana Plaza, un edificio con cinco fbricas, enterr el 24 de abril una enorme cantidad de trabajadoras y trabajadores bajo un bloque de cemento y vidrio. Haba casi 1.000 personas muertas registradas el viernes 10, pero autoridades y familiares de las vctimas todava cuentan los cuerpos y buscan a otros entre los escombros.

"Me desespera el futuro", confes Shapla, de 18 aos. Un sentimiento que comparte con cientos de mujeres que, como ella, perdieron algn miembro aquel fatdico da.

Esta joven madre se recupera en un hospital de Daca de la amputacin de una de sus manos. La consideran como una de las "afortunadas" por sobrevivir al derrumbe, pero ella se resiste a encontrar un lado bueno, pues su discapacidad seguramente le impida encontrar trabajo en el futuro.

Las mujeres, que constituyen 80 por ciento de la fuerza laboral en la pujante industria de la vestimenta de este pas, fueron las ms perjudicadas por la tragedia. Segn los primeros datos conocidos, representaron tambin 80 por ciento de las personas que murieron o resultaron heridas en el desastre.

"Tienen una fuerte desventaja social y econmica", remarc Mashud Jatun Shefali, fundadora y directora de Nari Uddung Kendra (Centro de Iniciativas de Mujeres).

La organizacin, dedicada a abogar por mejores condiciones de trabajo, ayuda a las sobrevivientes a superar el trauma del siniestro, indic Shefali.

Algunas "quedaron tan mal que dicen que nunca volvern a trabajar en una fbrica otra vez", dijo Shefali a IPS. "Necesitan rehabilitacin fsica y psicolgica de largo plazo, y que sus familias y la sociedad las acepten como personas discapacitadas", remarc.

El lado oscuro de las fbricas

Bangladesh, donde la pobreza afecta a 49 por ciento de sus 150 millones de habitantes, desempea desde hace una dcada un papel crucial en el comercio internacional al ofrecer una vasta mano de obra barata.

La industria textil banglades es la tercera mayor del mundo, detrs de China y Vietnam, con 20.000 millones de dlares al ao, lo cual representa 80 por ciento del ingreso de divisas extranjeras al pas.

Grandes compaas de Occidente o de ricos pases asiticos, como Japn y Corea del Sur, comenzaron a trasladar sus centros de produccin a Bangladesh, cuando en los viejos polos productivos, como Tailandia, aumentaron los salarios.

Compaas como Gap, Primark, HMV, Walmart, Sears y American Apparel producen aqu ropa barata en masa, que luego se venden los pases importadores.

Ms de 5.000 fbricas, con 3,5 millones de trabajadores hacinados en altos edificios de Daca y sus alrededores, funcionan de forma ininterrumpida.

La plantilla de las empresas, de las grandes como de las pequeas, son principalmente mujeres jvenes de zonas rurales que emigraron a la ciudad con la esperanza de adquirir una capacitacin a la que no acceden en las regiones agrcolas.

En la ciudad suelen vivir juntas en lugares pequeos y compartir el bao y los alimentos.

Analfabetas y sin formacin, las trabajadoras textiles tienen pocos medios para proveerse un ingreso estable. Su vulnerabilidad las convierte en presas fciles de los empresarios, quienes arguyen que para seguir siendo "competitivos" en el mercado mundial deben gastar lo menos posible en mano de obra.

Shefali cont que las jvenes suelen comenzar a trabajar como aprendices y no perciben un salario sino solo un estipendio que puede ser de apenas un dlar al mes.

Al ao pasan a operar mquinas ms complejas y cobran un salario regular, apunt.

La mayora de las mujeres cosen, lavan y empacan la ropa por el equivalente a 30 o 40 dlares, trabajan un promedio de 10 horas por jornada y los siete das de la semana. En cambio, los hombres suelen ocupar cargos ms altos, como de control de calidad y de gerente.

El sector de la vestimenta es el que ofrece ms cantidad de empleo y proporciona un salario a miles de mujeres. Pero en los ltimos tiempos, una serie de tragedias subrayaron las duras condiciones de trabajo del rubro.

En noviembre, murieron unas 100 trabajadoras en el incendio de la fbrica Tazreen Fashion, ubicada a las afueras de Daca. Las sobrevivientes denunciaron que los gerentes las encerraron cuando trataron de escapar.

En el siniestro del 24 de abril, los responsables de la fbrica amenazaron con despedir a las empleadas que no se presentaran a trabajar, pese a la advertencia sobre la seguridad del edificio de ocho pisos, que solo tena permiso de construccin para cinco.

Una semana antes de la tragedia comenzaron a aparecer grandes grietas en los techos y los ingenieros advirtieron de que el derrumbe era inevitable.

La negligencia en materia de seguridad laboral es una de las tantas violaciones de derechos que sufren las empleadas de las fbricas. A veces deben cumplir turno de 14 horas para producir una partida que le generar un rpido beneficio a los propietarios.

Algunos activistas sealan que en un pas musulmn con altos ndices de pobreza, la industria textil ofrece a las mujeres una oportunidad para salir de sus casas y mejorar su estatus, pues pasan de trabajadoras del hogar a proveedoras de la familia.

La profesora Sharmin Huq, jubilada de la Universidad de Daca y especializada en discapacidad, teme que la discriminacin social haga ms complicada la vida de las mujeres.

Tambin dijo a IPS que las generosas donaciones que llegan de pases como Alemania y Estados Unidos para ayudar a los sobrevivientes deben canalizarse hacia la "gran cantidad de trabajadoras afectadas y ayudarlas a recomenzar sus vidas".

Eso incluye desde la adquisicin de miembros artificiales hasta atencin psicolgica regular para lidiar con el trauma de la tragedia.

Capitalismo salvaje

Zahangir Kabir, propietario de Rahman Apparels, con sede en Daca, reconoci que las condiciones de trabajo del sector textil son muy duras, pero aleg que los empleadores estn sometidos a "una fuerte presin".

Arguy que pequeas compaas, como la suya, tienen la obligacin de cumplir con altos estndares comerciales o asumir prdidas enormes.

Kabir tiene dos fbricas, una que cose y otra que lava telas de vaqueros. Su plantilla de 500 personas, la mayora mujeres, produce chaquetas y pantalones que venden en los mercados europeos y estadounidense.

Pero los estrictos estndares de calidad y plazos impuestos por las empresas matrices de Occidente son difciles de cumplir en Bangladesh.

"Agitaciones polticas imprevistas y regulares cortes de electricidad hacen que no se puedan cumplir los plazos ni entregar productos baratos", explic.

Los proveedores bangladeses trabajan por un prometido ingreso sustancioso, pero tambin enfrentan grandes riesgos en el "salvaje mercado capitalista".

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=102831



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