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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2013

Qu es el gobierno Funes-FMLN?
Elementos para un debate en la izquierda en El Salvador

Joel Arriola/Alberto Quinez
Rebelin


Luego de casi cuatro aos del gobierno Funes-FMLN [3], se ha evidenciado cada da ms su carcter burgus, reformista, desmovilizador de las luchas sociales; ha quedado claro, adems, que la alta cpula del FMLN se ha convertido en una cpula burguesa con afanes oligrquicos que se disputa contra la burguesa tradicional u oligrquica absolutamente todo (instituciones del Estado y mercado). Ha quedado claro tambin que en esta enorme disputa inter-burguesa el empresariado expresado polticamente en GANA (Salume y otros) ha encontrado afinidades empresariales con el bloque burgus del FMLN, conformando poltica y econmicamente la ya mencionada burguesa emergente.

De ese concierto empresarial se deriva la formacin poltica del bloque de partidos, la correlacin de fuerzas progresistas en la Asamblea Legislativa: FMLN-GANA y dems partidos clientelares. Pero este bloque es progresista slo en el marco de una contra hegemona frente a la oligarqua financiera que encarna el ala dura de ARENA, pero no de cara a la conformacin de un proyecto poltico-revolucionario, es decir, cuya base programtica sean los intereses de las clases explotadas y oprimidas.

Entonces, a 4 aos del gobierno de Funes-FMLN, cabe someramente contestarnos Qu es este gobierno? Fcilmente podr contestarse el lector: un gobierno burgus. Y efectivamente estar en lo correcto. Pero ello no es todo. El gobierno Funes-FMLN, como expresin fiel de una burguesa emergente, requiere de la mayor concentracin de poder poltico y econmico que sea posible. El carcter burgus del gobierno Funes-FMLN y la impronta de poder de la cpula farabundista estn llevando a echar mano de todo lo que sea posible ocupar en la conformacin de su estrategia empresarial. En este punto entran en el juego otros actores ms fuertes y decididos- que tienen mucho qu decir y, sobre todo, imponer. De ah que no sea despreciable el coqueteo vulgar del gobierno y las camarillas del Frente con los gobiernos de los Estados Unidos y Brasil, con la Unin Europea y con organismos internacionales como el FMI y el Banco Mundial.

En ro revuelto, ganancia de pescadores. As reza el dicho popular y es cierto. En la ria de las burguesas autctonas, con todo y su ceguera ideolgica y poltica, otros agentes ganan terreno, asumen posiciones estratgicas en la regin y socavan los derechos de la clase trabajadora con la mscara del progreso, el empleo, la competitividad y esa sarta de ingenuidades que ya es lugar de nuestras derechas e izquierdas institucionales. Esos agentes no son otros que las formas institucionales de los imperialismos en pugna: el gobierno de los Estados Unidos y la Unin Europea al menos en nuestra regin-, y de las empresas transnacionales como concrecin de la explotacin y la dominacin que los centros capitalistas ejercen sobre la periferia.

La ambivalencia del gobierno se muestra en que, mientras deja el paso libre a las inversiones ALBA, alimentando con ello al bloque burgus de la cpula del FMLN, ejecuta polticas econmicas pro-oligrquicas, como el mantenimiento del dlar como moneda de curso legal [4], el pago de la deuda externa [5], la poltica fiscal profundamente regresiva, injusta e insostenible [6], la poltica comercial de liberalizacin y la poltica laboral de repartimiento de migajas.

Otros elementos del gobierno burgus: la desmovilizacin y la legitimacin social del proyecto de neoderecha

Adems de su carcter burgus y pro imperialista, el gobierno actual es un gobierno de conciliacin de clases, un gobierno de frente popular preventivo que aplica fielmente las polticas de los imperialismos en pugna (Asocio para el Crecimiento, Asocios Pblico-Privados, Proyecto de Ley de la Funcin Pblica, reformas a la Ley de Zonas Francas, tregua entre pandillas, Acuerdo de Asociacin). Este gobierno, pues, viene en gran medida a complementar lo que los gobiernos de ARENA, por su desgaste poltico, ya no podan llevar adelante, es decir, todas las polticas pro-imperialistas (principalmente el Asocio Para el Crecimiento y el acuerdo Stand By con el FMI y a partir de all todos los recortes sociales).

As, pues, el imperialismo decidi (y lo hizo expresamente) apoyar a Funes-FMLN en la cuestin electoral del 2009, para lograr derrotar a su contendor ARENA. Al imperialismo poco podra importarle los intereses rancios de la oligarqua salvadorea que se jugaban con su salida del control del ejecutivo, al imperialismo le interesaba nicamente el establecimiento de un gobierno que aplicara fielmente su poltica imperialista, tanto internamente como a nivel regional (baste recordar, pues, el nefasto papel del gobierno de Funes-FMLN en la legitimacin del golpe de Estado en Honduras, mediante sus gestiones para integrarlo nuevamente a la OEA) y para ello necesitaba estabilidad interna en El Salvador. Eso ya no era posible para ARENA, por su tremendo desgaste poltico sufrido por 20 aos de gobiernos neoliberales.

Siempre las modificaciones del centro de poder se traducen en situaciones de crisis, inestabilidad y recomposicin poltica de las periferias. Este proceso va siempre acompaado de un cambio en la dinmica de los partidos polticos: el pndulo se mueve hacia aquel partido que ms cerca se encuentra del proyecto histrico del centro de poder y que adems debe ser receptculo de legitimidad social. As sucedi a finales de los 80 y principios de los 90, cuando la difusin de las polticas neoliberales, de la mano del Consenso de Washington, hallaron eco en la agenda poltica del partido ARENA y en sus grupos afines [7].

En la coyuntura 2008 2009, el imperialismo necesitaba un gobierno en el que no slo se mantuviera, sino que se revitalizara el modelo neoliberal [8], que aplicara su poltica en la regin y que fuera capaz de detener el inicio de una serie de luchas sociales que comenzaban en el pas y que, seguramente, se intensificaran en el marco de la crisis. El neoliberalismo requiere de estabilidad: una estabilidad idiota propia de una sociedad de masas. Slo un gobierno de derecha disfrazado de izquierda no radical poda lograr ofrendar esa estabilidad al imperio.

A casi cuatro aos de gestin, el gobierno de Funes-FMLN logr ese objetivo. Ha desmovilizado al movimiento social, sindical y popular salvadoreo, ha firmado el Asocio Para el Crecimiento y aplica fielmente las polticas pro imperialistas en la regin. As pues, en la prctica el gobierno de Funes-FMLN es un gobierno de frente popular [9] preventivo impulsado por el imperialismo norteamericano [10], fenmeno que se articula con las disputas inter-burguesas al interior del pas.

Pero cmo explicar el fenmeno aucontraire? Es decir: cmo explicar el poder que legitima al frente como fuerza poltica si ya no le queda nada ms que una depauperacin terica e ideolgica, una identidad de la nada que recuerda un pasado que nunca fue, una rotura estructural con el presente en funcin de un futuro imposible, una inconsciencia de la inconsciencia de la consciencia, una normatividad utpica que es la muerte de la utopa.

No es la intencin del presente artculo profundizar en este fenmeno. Pero sealamos que esa legitimacin nace de la conversin de la sociedad salvadorea en una sociedad de masas. Ello en el sentido de una prdida paulatina y creciente de la subjetividad, donde la inmediatez de El Partido llena el vaco dejado por la utopa, la necesidad de pertenencia sustituye a la crtica, el sentirse parte de algo sea lo que esto sea con un discurso panfletario al cual recurrir sustituye al proyecto poltico revolucionario.

La leccin del 1 de mayo: la verdadera izquierda se separa del gobierno y del FMLN!

Sin embargo, la realidad no es tan esttica; cierto es que a casi 4 aos del gobierno de Funes-FMLN el movimiento social salvadoreo est prcticamente descabezado y la situacin social es estable, pero tambin es cierto que existe un sector de la izquierda que se ha separado del gobierno y del FMLN.

Todo ello se expres en la marcha del 1 de mayo. En este ao, por primera vez un sector del movimiento sindical, estudiantil y popular march de forma paralela a la marcha convocada por el oficialismo. Unas 3000 personas asistieron a la marcha convocada por la Coordinadora Sindical Salvadorea, gritando consignas en contra del gobierno de Funes-FMLN y contra la aplicacin de las polticas del imperialismo, principalmente contra los Asocio publico-Privados, el Acuerdo de Asociacin y el proyecto de Ley de la Funcin Pblica.

Cabe reflexionar, pues, que a pesar de la dinmica desmovilizadora del gobierno de Funes-FMLN, las contradicciones del capitalismo subdesarrollado salvadoreo, vuelven de nuevo a brotar y se cumple nuevamente la sentencia: toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad, es una historia de la luchas de clases Velada algunas veces y otras franca y abierta [11] .

Notas

Joel Arriola, Estudiante de sociologa, miembro del movimiento social y estudiantil salvadoreo. Militante del Colectivo 25 de Julio.

Alberto Quinez, Estudiante de economa. Miembro del Colectivo de Estudio de Pensamiento Critico.

[3] El lector crtico o el dogmtico militante del Frente podran argir que caemos en un equvoco impensable al decir que el gobierno es compartido por Funes y el FMLN, y que, adems, es obvio que la argolla de poder del FMLN dentro del Ejecutivo es ms bien reducida Funes mismo nunca fue militante y de ah su debilidad ideolgica- y que ello explica la tibieza de las reformas implementadas en el actual gobierno. Algo de razn hay. No obstante, el FMLN mismo asume el gobierno de Funes como suyo propio: nadie hablara ms elocuentemente sobre esto que el candidato presidencial del Frente en su discurso del Primero de Mayo.

[4] La dolarizacin, o Ley de Integracin Monetaria, fue una poltica impulsada por el entonces presidente arenero Francisco Flores y constituye una medida de carcter burgus, orgnica a los grupos oligrquicos tradicionales (principalmente a la oligarqua financiera), puesto que permite beneficiar a las entidades financieras (asegurando la estabilidad del tipo de cambio y eliminando el riesgo cambiario), facilita la especulacin, la contratacin de deuda privada en el extranjero y la transaccin de mercancas de los grupos ligados al comercio exterior.

[5] La deuda salvadorea es poltica y tcnicamente impagable. Segn datos sistematizados por Arias Peate, d el 2000 al 2011 pagamos US$17,423.4 millones de deuda externa; sin embargo, la deuda lejos de disminuir, se increment en US$9,700 millones. Para 2016 tendremos una deuda de US$18,302 millones y habremos pagado US$25,264.3 millones. Para 2016 habremos pagado 5.3 veces la deuda que tenamos en el ao 2000 y sta sin embargo se habr incrementado 3.8 veces. A esto habra que sumarle la deuda previsional, con lo que para el 2016 estaramos endeudados con el 112% en relacin al PIB. (Arias Pnate, Salvador. La trampa de la deuda en El Salvador. Pg.66 71. San Salvador, El Salvador. 2012 Talleres grficos UCA). Adems de ello, al ser la deuda una forma de reasignacin del plusvalor a escala planetaria, su pago contribuye a hinchar los bolsillos de la burguesa financiera mundial, potabiliza el proceso de acumulacin del capital al ralentizar la cada tendencial de la tasa de ganancia y permite reasignar el plusvalor generado para reducir el potencial de la no realizacin de las mercancas. Es decir, pues, que el pago de la deuda misma es un mecanismo que coadyuva al mantenimiento del capitalismo como sistema-mundo.

[6] Estas caractersticas aluden a todos los componentes de la poltica fiscal; en materia tributaria, la regresividad del sistema de impuestos; en materia de gastos, el recorte para programas sociales; en materia de financiamiento, la opcin por el endeudamiento. El hecho de no querer tocar temas de fondo como la progresividad de los impuestos, en el marco de la crisis fiscal, es, quizs, la ms elocuente caracterstica del carcter injusto y regresivo de tal poltica.

[7] De esta forma, en 1989, este partido que encarna el proyecto del consorcio FMI-Banco Mundial llega al poder y sin ninguna oposicin aplica sistemticamente todo el paquete de las reformas neoliberales en la primera mitad de la dcada de los 90. Un documento que recoge esa convergencia de los intereses del imperialismo (resumidos en el Consenso de Washington) y la burguesa oligrquica nacional, es la estrategia econmica elaborada por FUSADES en 1989. Ver: FUSADES. Hacia una economa de mercado en El Salvador: bases para una nueva estrategia de desarrollo econmico y social. FUSADES-DEES. 1989. Pgs. 3 4.

[8] El Asocio para El crecimiento, entre El Salvador y Estados Unidos firmado en noviembre del 2011 expresa: El Asocio para el Crecimiento es un esfuerzo que aspira a ampliar rpidamente el crecimiento econmico inclusivo en El Salvador bajo un compromiso profundo con la democracia y los derechos humanos. A fin de lograr estas metas, todos los socios reconocen la importancia de una economa de mercado en buen funcionamiento y el rol fundamental del sector privado en liderar el desarrollo econmico mientras que el gobierno cumple un propsito esencial estableciendo un entorno institucional propicio para el crecimiento econmico. Gobierno de El Salvador. Asocio para el Crecimiento. El Salvador Estados Unidos, plan de accin conjunto. Noviembre del 2011. Pg. 4. Versin digital.

[9] Por gobierno de frente popular o de conciliacin de clases entendemos, un gobierno en el que los partidos obreros colaboracionistas de clase ocupan ministerios y un lugar dominante. El gobierno de frente popular es un tipo diferente de gobierno burgus, con un contenido claramente contrarrevolucionario y que no tiene ninguna incompatibilidad con el rgimen capitalista-imperialista. Su propsito es desmoralizar y desmovilizar a las masas.

[10] Es importante recordar, que no es primera vez que un sector la izquierda salvadorea participa en un frente popular impulsado por el imperialismo. Ya en 1979, tras el golpe al general Humberto Romero el Partido Comunista Salvadoreo, particip de la Junta Revolucionaria de Gobierno, junto a los militares y la socialdemocracia. No creemos superfluo hacer mencin de que las contradicciones internas (interburguesas) y externas (interimperialistas) juegan diferentes roles y poseen distintos grados de influencia en la coyuntura actual. Si bien el capitalismo representa el marco global donde esas luchas se presentan, la dinmica interna es la que permite asumir ese marco como palanca o como camisa de fuerza.

[11] K. Marx y F. Engels. El manifiesto comunista. Editorial Jurdica Salvadorea. Pgs. 51-52. San Salvador. 3era edicin.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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