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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2013

La economista Bibiana Medialdea plantea alternativas a los rescates bancarios, planes de austeridad y pago de la deuda
Alternativas a la crisis: entre lo importante y lo urgente

Enric Llopis
Rebelin


 

 

En plena crisis sistmica, se impone avanzar hacia una transformacin global (el objetivo ltimo) pero sin olvidar las reformas inmediatas. Pueden acometerse medidas urgentes (sobre el pago de la deuda, reversin de las polticas de austeridad o alternativas al rescate bancario) de manera que tambin se avance hacia un cambio estructural. Se trata de resolver lo importante sin desatender lo urgente.

Es la opinin de la profesora de Economa Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid, Bibiana Medialdea, que ha participado en el Seminari Crtic de Cincies Socials organizado por ATTAC-PV y CEPS, con una conferencia titulada Qu alternativas econmicas?. Adems de activista social (ha participado en la Comisin de Economa del 15-M), Bibiana Medialdea es miembro del colectivo Novecento y del Consejo Cientfico de ATTAC-Espaa.

No hay que esperar. Pueden plantearse ya alternativas concretas que permitan caminar en la senda del cambio estructural. Por ejemplo, en relacin con el rescate del sistema financiero. Hay una percepcin generalizada de que lo ocurrido con la banca su rescate- es injusto, pero se aade que , un mal menor que habamos de asumir, comenta Bibiana Medialdea. Es una explicacin que funciona porque parcialmente es verdad, aade la docente. Nos han colocado en una situacin de chantaje; y es as porque se le ha dado a la banca tanto poder que tiene la capacidad de conducir la economa al desastre. Sin embargo, nada se dice de lo ocurrido con anterioridad a la crisis: la responsabilidad del sistema financiero (bancos y cajas) en la burbuja inmobiliaria y crediticia, y en todos los procesos especulativos. Asimismo, se obvian los beneficios escandalosos de la banca privada en los aos del crecimiento econmico, mucho mayores que los del sector financiero de otros pases y que los de empresas de otros mbitos productivos, explica la economista.

Para sortear la crisis se ha recurrido, como tantas otras veces, a la socializacin de las prdidas. Porque las entidades financieras no han pechado con el riesgo asumido durante la poca del boom inmobiliario, ni han hecho frente a las prdidas con los beneficios anteriormente acumulados (segn un estudio citado por la economista, los beneficios de la banca privada entre 1996 y 2010 se elevaron a 170.000 millones de euros). Al contrario. Se ha abierto la espita de las ayudas con fondos pblicos. El clculo de las ayudas al sistema financiero oscila entre 140.000 y 180.000 millones de euros, a los que deben agregarse otros 300.000 millones de euros en prstamos del BCE (dinero pblico a tipos de inters subvencionado), que los bancos han utilizado, en buena medida, para adquirir deuda pblica a tasas de inters ms elevadas. Adems, segn la activista, la banca espaola an acumula muchos activos txicos; la sangra de recursos no ha terminado.

Pero la experiencia internacional demuestra que existen otros modos de gestionar la crisis financiera, aun considerando que se trata de otros contextos y sin ver espejismos de modelos ideales. Alternativas que permiten avanzar. Bibiana Medialdea cita lo ocurrido en 1992 en Suecia (el caso ms parecido al espaol, al suceder tambin una burbuja inmobiliaria) e Islandia (2008), donde se produjeron reestructuraciones del sistema financiero que, pese a incluir tambin un desembolso de recursos pblicos, hicieron descargar buena parte de la factura de la crisis en inversores privados y acreedores. Ello supuso un alivio para los contribuyentes. Tambin se asumi, en los ejemplos suecos e islands, la quiebra de entidades financieras y el enjuiciamiento de gestores, as como el control pblico de entidades a las que el estado prest capitales. Lo menos que podemos exigir, resume Bibiana Medialdea, es que el rescate nos cueste lo menos posible y la garanta de que este escenario no volver a producirse.

La economista cita otro ejemplo, ms lejano, de alternativa a la gestin de la actual crisis financiera: el banco bueno de Roosevelt en la poca de la gran depresin norteamericana. En un contexto, salvando las diferencias, similar al actual, de crisis financiera, insolvencia de las familias, y una burbuja inmobiliaria previa, Roosevelt nacionaliz bancos en quiebra pero tambin adquiri hipotecas a las entidades financieras a precios ms bajos de los nominales, les oblig a asumir quitas parciales y, en definitiva, encar con una mirada progresista las consecuencias del festn inmobiliario. Promovi que las hipotecas fueran asequibles para las familias y se evitaron desahucios, pero introduciendo tambin ciertas cautelas (que se tratara de viviendas de primera residencia o tomando en consideracin criterios de renta).

En las polticas de austeridad y recorte, que se venden como inapelables, tambin caben alternativas, segn la economista, Alternativas para enfrentarse a problemas inmediatos con la vista puesta en transformaciones de mayor calado. Mientras que el establishment propone por ejemplo, con la reforma del sistema pblico de pensiones- caminar hacia un incremento de la vida laboral, Bibiana Medialdea plantea recorrer la senda contraria: el reparto del empleo y del trabajo reproductivo. Para ello, la activista subraya que la nica va es generar empleo pblico. Pero, matiza, no sirve cualquier tipo de crecimiento; debera centrarse en reas estratgicas y servicios pblicos esenciales, como medio ambiente, sector de la dependencia o educacin infantil. La previsible jeremiada de la ortodoxia neoliberal frente a esta medida no se har esperar: no hay dinero. Cmo, por tanto, movilizar los recursos pblicos necesarios?

En primer lugar, seala la activista, mediante la creacin de una banca pblica, pero no de cualquier tipo; ha de suministrar crdito con criterios de utilidad social y perspectiva ambiental, sin que importe la rentabilidad financiera a corto plazo. Adems, podran movilizarse recursos por la va fiscal. Bibiana Medialdea recuerda que el fraude fiscal es un robo cotidiano por parte de los grupos sociales privilegiados, que los gobiernos sean del PP o del PSOE- nunca han tenido la voluntad poltica de acotar. El Sindicato de Tcnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) cifr en 2011 el fraude fiscal en 70.000 millones de euros, mientras que el grueso de los recortes ejecutados en 2012 (sanidad, educacin y servicios sociales) rondaron los 40.000 millones de euros. Pero esta desproporcionada elusin de las obligaciones con el fisco presenta otra caracterstica. Se halla fuertemente concentrada. Segn los datos de FUNCAS, el 79% del fraude fiscal corresponde a grandes empresas y prominentes fortunas. Al tratarse de bolsas grandes y concentradas, no son necesarios tantos recursos para combatir el fraude a gran escala; lo que falta es voluntad poltica, concluye Bibiana Medialdea.

En sntesis, lo menos que puede decirse del sistema fiscal espaol es que resulta muy regresivo, aade la docente. Y lo describe del siguiente modo. Los grupos con niveles de renta muy bajos quedan exentos del pago del IRPF (no se considera aqu el pago de impuestos indirectos como el IVA, de carcter muy regresivo). Sobre una base imponible de 18.000 euros anuales, se abona en concepto de impuesto sobre la renta en torno al 30%. Pero el Impuesto de Sociedades (por los beneficios obtenidos) es oficialmente del 30% para las grandes empresas, que, con las oportunas deducciones, puede quedarse en el 10%. Un inversor acaudalado que coloque su dinero en una SICAV slo tributa el 1%. Y aquella persona que logra evadir su dinero a Suiza, todava una cantidad menor. De este modo, finalmente se tocan los dos extremos: el mnimo exento por su bajo nivel de renta y quien lleva su dinero a un paraso fiscal. Segn Bibiana Medialdea, nuestro sistema fiscal sigue, en la prctica, el mtodo de Robin Hood pero al revs.

Por ltimo, podran movilizarse recursos para generar empleo si se decidiera cuestionar el actual esquema de pago de la deuda. A finales de 2012, la deuda del conjunto de la economa espaola (pblica y privada) representaba el 425% del PIB (la deuda hipotecaria de las familias slo supone algo ms del 20% del conjunto de la deuda espaola). Pero lo ms significativo es que antes de la crisis, el balance de ingresos y gastos en las cuentas nacionales se mostraba bastante equilibrado (incluso con supervit presupuestarios). Es la crisis lo que hace que se dispare la deuda, subraya Bibiana Medialdea. Alternativas? Hay grupos que trabajan por las Auditoras de la Deuda en diferentes pases, y que concluyen que parte de la deuda pblica, aunque legal, no es legtima; siguiendo los ejemplos, entre otros muchos, de Argentina y Ecuador, podran declararse impagos unilaterales y establecer una renegociacin de la deuda en trminos equitativos, responde la economista. Y aade que, a su juicio, las quitas parciales de deuda, aunque se satanicen, acabarn por adoptarse.

Otra cuestin es que podran establecerse prioridades a la hora de abonar la deuda que finalmente se reconozca. Porque la deuda se basa en un contrato privado que no puede estar por encima de cualquier principio; es el estado el que, en funcin de su soberana, debera establecer sus prioridades en cada momento; as pues, Por qu atender antes a los acreedores privados que a las necesidades colectivas ms bsicas, se pregunta la docente y activista. Puede que, en el escenario actual, todas las alternativas planteadas se vean lejanas, pero son perfectamente factibles desde el punto de vista tcnico; el problema es acumular la fuerza social necesaria.

Pero no slo con esto sera suficiente. Tambin deberan coordinarse las luchas a escala europea, sostiene Bibiana Medialdea. Y vaticina que si algn pas de la UE empieza a desarrollar algunas de las alternativas citadas, habra seguramente un ; y es esto lo que ms temen las elites; ste es el miedo que tena Alemania ante el referndum planteado por Papandreu o ante una presumible victoria de Syriza; ms all de la deuda griega con la banca alemana, que realmente no les supone un gran problema, concluye. Bien por la movilizacin, bien por la implementacin de polticas alternativas: la esperanza del efecto domin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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