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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2013

Segundas partes nunca fueron buenas

Rupert Cornwell
Pgina 12

Al gobierno demcrata le critican desde su manejo del ataque en Benghazi el ao pasado, pasando por su poltica impositiva, hasta las escuchas secretas a la agencia informativa AP. Nada se acerca an al Watergate de Nixon.


La mayora de la gente esperaba que la demasiado familiar enfermedad de Washington se declarara, pero pocos predijeron que los sntomas apareceran tan pronto. Seis meses despus de su triunfante reeleccin, la segunda termitis golpe al presidente Obama, acosado por escndalos simultneos que podran frustrar sus ya dbiles esperanzas de pasar la nueva legislacin en el Congreso. El giro es tanto ms asombroso porque previamente la Casa Blanca de Obama haba estado casi libre de escndalos, la nica mancha era el fracaso de la empresa llamada Solyndra de energa solar. Pero los republicanos no tuvieron xito en mostrar que 400 millones del dinero de los contribuyentes que se gastaron en Solyndra no era ms que una apuesta a la alta tecnologa que se frustraba.

Sin embargo, la administracin est de pronto a la defensiva en tres frentes: su manejo del perodo posterior al ataque al consulado en Benghazi en septiembre pasado, el hecho de que las autoridades impositivas les apunten a los grupos polticos conservadores y ahora las escuchas secretas hechas por el Departamento de Justicia a los periodistas de la agencia Associated Press (AP), en su bsqueda por filtrar informacin sobre el frustrado complot de Al Qaida el ao pasado. Nada se acerca a Watergate, que destruy a Richard Nixon, o el asunto Irn-Contra que envolvi a Ronald Reagan.

Tampoco le otorgan todava a Obama el estatus de pato rengo al que, antes o despus, cada presidente recibe en su segundo mandato. Pero sealan una verdad eterna. Desde Franklin Roosevelt y su intento de formar una Corte Suprema tendenciosa, Nixon y Watergate, Reagan e Irn-Contra, a Bill Clinton y Mnica Lewinsky, y ms recientemente George W. Bush y el huracn Katrina, caos en Irak y la crisis financiera de 2007-2008, los segundos mandatos estn donde golpean los problemas.

De los tres, el asunto Benghazi parece el menos amenazante. Si se hubieran podido prevenir las muertes del embajador Christopher Stevens y tres miembros de su personal en el ataque terrorista del 11 de septiembre de 2012, no sera ms un tema. Lo que les molesta a los republicanos es la manera en la que la administracin mostr los ataques. Y su presa es tanto la entonces secretaria de Estado, Hillary Clinton a quien los republicanos ven como su ms potente opositora en el 2016, como Obama mismo.

Las controversias de la AP y de la Direccin General Impositiva (IRS, por sus siglas en ingls) pueden ser ms dainas. En la primera, el Departamento de Justicia est buscando no tanto el servicio de cables como el funcionario que filtr detalles de la operacin en 2012 para frustrar un plan terrorista de la rama yemen de Al-Qaida para poner una bomba en un avin comercial con destino a Estados Unidos.

Se puede presumir que las administraciones demcratas son ms relajadas con las filtraciones que las republicanas. No es as con la de Obama, que inici una accin penal contra seis funcionarios por filtrar informacin clasificada a los periodistas. El alcance de la investigacin, segn los expertos legales, es excepcional. En una carta al fiscal general, Eric Holder, Gary Pruitt, el presidente de AP, denunci una intrusin masiva y sin precedentes en la actividad periodstica que no tiene justificativo posible y exigi la devolucin de las grabaciones.

El asunto impositivo puede tener la mayor cantidad de ramificaciones y, por cierto, toca las cuerdas histricas ms oscuras. Con su examinacin del estatus libre de impuestos del Tea Party y otros grupos polticos de derecha, la direccin general impositiva trajo a la memoria la Casa Blanca de Nixon y su uso de las autoridades impositivas para perseguir a los opositores polticos, salvo que esta vez los roles estn revertidos, siendo los conservadores el blanco.

En la conferencia de prensa del lunes con David Cameron, Obama describi la conducta del IRS, (que admite que fue inapropiada) como escandalosa. No tena razn de ser y debe totalmente responsable de sus actos, dijo. Nadie est afirmando que el presidente haya ordenado la investigacin, por cierto desde Watergate, los presidentes legalmente no pueden contactarse con el IRS. Que la misma pregunta actu como ilustracin de cmo los escndalos son distracciones para la ms disciplinada Casa Blanca. Obama ya est aprendiendo la leccin.

* De The Independent de Gran Bretaa. Especial para Pgina/12

Traduccin: Celita Doyhambhre.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-219993-2013-05-15.html



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