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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2013

El 15M y la estrella de Occam

John Brown
Rebelin


Quien lea estos das la prensa del rgimen espaol comprobar que toda ella constata una menor presencia del 15M en las calles. Algunos hablan de una "mejor organizacin, otros temen una "radicalizacin", pero todos coinciden en su menor presencia como movimiento en el espacio pblico, por mucho que el 12 de mayo de 2013 se volviera a llenar la Puerta del Sol de gente para la celebracin del segundo aniversario. Ciertamente, si el 15M hubiera sido un movimiento, esto es un grupo de personas con un objetivo poltico o social preciso, no les faltara razn a quienes celebran o lamentan su desgaste, pero el 15M es otra cosa o tal vez ni siquiera una cosa, sino un acontecimiento. En primer lugar, el que se le nombre con una fecha debera alertarnos de este hecho. Nadie duda de que el 15 de mayo de 2011 ocurri algo importante en el Estado espaol, primero en las grandes ciudades y, posteriormente en el conjunto del pas. Por primera vez, una multitud fuera del control del Estado, de los partidos o de los sindicatos toma masivamente los centros de varias ciudades importantes reclamando una refundacin de la democracia, clamando contra la corrupcin y contra los efectos de la crisis sobre una poblacin juvenil ya terriblemente azotada por el paro masivo. Se trataba de redefinir las reglas del juego para que dejaran de ser siempre los mismos -las mayoras sociales- los que perdan. El 15M se prolong un mes en la puerta del Sol y se convirti en el parlamento real, aquel en que se tratan los problemas de la poblacin e intervienen libre y directamente los propios ciudadanos en el marco de una asamblea abierta. Lo primero fue reconquistar la democracia como espacio de palabra y de responsabilidad de cada uno ante los dems. No se trataba solo de comprobar que la multitud rebelde del 15M exista: esto se hizo en las primeras semanas en las que el contacto de realidades sociales, ideolgicas, estticas muy diversas cre un clima de confianza y de amistad general. Ms all de esto se trataba -sin saberlo- de recuperar una de las evidencias en las que se basaba la ciudad antigua en la que, como afirmaba Aristteles, "los ciudadanos son amigos". La pasin poltica en la democracia produce amistad. Antagonismo tambin.

La crisis aport los contenidos para los debates y movilizaciones. La oleada de recortes en los salarios y en los servicos pblicos fundamentales como la salud y la educacin, la prdida masiva de derechos de los trabajadores, de los ancianos, de las personas dependientes y sus familiares, los centenares de miles de desahucios se conviertieron en temas urgentes de movilizacin. Se crearon comisiones, rganos que aportaban sus contribuciones a las asambleas sobre todos estos temas. Sobre todo, las personas que despertaron a la poltica y a la ciudadana real ese 15M participaron en multitud de actividades concretas de reivindicacin de bienes comunes y de derechos, de detencin de desahucios. En todos estos frentes, el poder ha sido sordo y ciego, pero la movilizacin ha seguido adelante. Las distintas mareas de los servicios pblicos que renen a trabajadores usuarios y ciudadanos en general se mantienen activas y en lucha a pesar de la falta de respuesta del poder. El choque permanente con el poder como obstculo da, dentro del pacifismo imperante, un tono antagonista a la reivindicacin. Ya no se trata solo de formular peticiones al poder, sino explcitamente, de hacer caer lo que ya se denomina abiertamente "el Rgimen". Se forma as una serie de movimientos sociales cuya trayectoria depende cada vez menos de la reaccin del poder y que mantiene sus exigencias de manera autnoma. Del mismo modo, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca ha cosechado ya importantes xitos: la presentacin de la ILP respaldada por un milln y medio de firmas, las sentencias del Tribunal Europeo de Justicia contra la ley hipotecaria espaola y de varios jueces legitimando las ocupaciones. Todo esto no es el 15M, pero s que constituye una realidad contaminada por el virus del 15M, es algo que no podra haber existido a esta escala sin aquel acontecimiento inicial.

La independencia de los movimientos, su perseverancia en sus objetivos sobre un fondo de empobrecimiento general de la sociedad por parte de un gobierno "democrtico" que es una agencia de cobro de la deuda al servicio del capital financiero, estn haciendo tambalearse los equilibrios fundamentales del rgimen. Si el franquismo se mantuvo gracias al mito de las "dos Espaas", hay desde el 15M otras dos Espaas, pero distribuidas segn una proporcin muy distinta: la del 1% y la del 99%. Esto hace que los sondeos muestren un porcentaje enorme de apoyo al 15M, a la PAH, a las mareas, un porcentaje que supera con creces los resultados de los dos grandes partidos unidos. El 15M llega a tener un apoyo del 75% y la PAH de casi el 90%. Las instituciones y los consensos de la Transicin pierden legitimidad a toda velocidad, mientras que los movimientos la ganan. Tal vez sea esto el famoso proceso constituyente: el despliegue progresivo de una potencia de las mayoras sociales que quiere darse otra forma de vida poltica y otra organizacin social que le permita algo tan normal -pero tan imposible para muchos hoy da- como vivir con dignidad. Se puede alguna vez rodear el Congreso, se puede interpelar al poder en los escraches: todo esto tiene su utilidad, pues deslegitima el orden existente. Sin embargo, lo esencial es la perseverancia admirable de los movimientos sociales, su capacidad de convergencia con otros movimientos, su capacidad de crear hegemona. En este momento, como deca recientemente una amiga madrilea, "se habla de poltica en la sala de espera del mdico" y en las colas de los mercados. En un pas cuyo rgimen actual fue fundado por un hombre, Francisco Franco, cuyo principal objetivo era "que no se hablase de poltica" y en el que la democracia recortada "de partidos" hoy vigente sirve para cumplir por medios algo menos brutales los designios del "Caudillo", esto es una victoria colosal para la democracia.

Sabemos que existen estrellas muertas que nos siguen enviando su luz milenios despus de haberse apagado. En cierto modo, una causa ya inexistente sigue produciendo efectos. Guillermo de Occam afirm esta hiptesis -antes de que se conociera este fenmeno astronmico- para ilustrar su tesis segn la cual causa y efecto estaban conectados entre s por la voluntad divina, que tambin poda disociarlos. La imagen de una estrella muerta que sigue alumbrndonos es una imagen triste para referirnos al 15M, pues el 15M sigue vivo, pero pervive en sus efectos. El 15M, como todo verdadero acontecimiento que cambia la historia, se ha convertido en una causa ausente, pero a diferencia de la estrella de Occam, una causa ausente sigue actuando, es sus efectos, que se confunden con ella misma. Tardaremos en apreciarlos enteramente en trminos de cambios de nuestra propia subjetivacin poltica, de afirmacin de nuestra potencia singular y colectiva, pues los efectos del 15M siguen producindose en nosotros y contrarrestando las pasiones tristes inducidas por el poder. Dormamos, despertamos.

Blog del autor: http://iohannesmaurus.blogspot.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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