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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-05-2013

Desabastecimiento en Venezuela
De productos, ideas o decisiones?

Juan Carlos Monedero
Comiendo tierra


Los que conocen Amrica Latina saben que la noticia en el continente no es que los ciudadanos hagan cola en los supermercados para adquirir pollo o azcar y que la ausencia de papel higinico no es un drama que convoque a un concierto de solidaridad en Lima. Desgraciadamente, el problema es que la gente no ha tenido nunca posibilidad siquiera de acercarse masivamente a los supermercados. Una parte importante del continente sabe de las compresas, a lo sumo, por los anuncios de las televisiones privadas, no porque haya tenido nunca capacidad adquisitiva para alcanzar ese espacio de comodidad y seguridad femeninas. Lo digo porque uno de los videos que airea la oposicin ha escogido el tema de la falta de compresas como seal evidente de los males del comunismo (de dnde saca la oposicin venezolana dinero para hacer tantos anuncios tan caros, sigue siendo un misterio). Los problemas en Amrica Latina, aun siendo un avance sustancial tener acceso a todos los productos de higiene necesarios, siguen siendo, desgraciadamente, ms urgentes. Como dijo en su da Lula, la revolucin en Amrica Latina significa comer tres veces al da. Cuando tienes resueltos los elementos esenciales de la supervivencia viene el resto. Es una buena noticia que la ciudadana venezolana proteste reclamando los avances que va logrando.

Hoy, cuando los estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid estn encerrados en el Rectorado porque van a ser expulsados por no poder hacer frente al ltimo pago de la matrcula, volvemos a encontrarnos con noticias catastrofistas acerca del desabastecimiento en Venezuela. Cierto que all los estudiantes universitarios no protestan (Venezuela tiene el segundo mayor nmero de estudiantes universitarios de toda Amrica Latina), pero a los medios espaoles les parece conveniente resear noticias de aquel pas antes que del nuestro. Acaso no es ms relevante carecer de suficiente papel higinico en comparacin con tener a uno de cada dos jvenes en paro? No es ms instructiva la foto de la gente haciendo cola en un supermercado caraqueo que la de un nuevo desahuciado que se quita la vida en Murcia? Pero que nadie se engae: lo importante de que haya problemas con algunos productos en Venezuela tiene sentido solo si los medios de comunicacin de Europa lo resean a bombo y platillo. Hay una parte de todo esto que es una estrategia. Recuerda demasiado al desabastecimiento en el Chile de Allende previo al golpe de Estado.

Que en el pas caribeo y petrolero hay cuellos de botella puntuales en el acceso a algunos bienes no es una novedad, especialmente cuando una parte importante de la poblacin ha subido de nivel social y tiene la posibilidad de alimentarse como no lo haba hecho en los ltimos cuarenta o cincuenta aos. Dicho esto, es igualmente cierto que no hay ninguna razn de peso para que determinados productos no estn en los estantes de los supermercados de un pas que no tiene problemas econmicos (recordemos que Venezuela tiene las reservas de petrleo ms grandes del mundo). Qu est pasando entonces?

Tres asuntos estn detrs de los problemas que ha habido estos das con la harina, el aceite, el azcar, el pollo o algunos productos higinicos. En primer lugar, es evidente que el desabastecimiento forma parte de la estrategia de desconocimiento del resultado electoral del 14 de abril por parte de la derecha venezolana. Son los mismos que no reconocen al Presidente Maduro pese a que toda la comunidad internacional, salvo EEUU, lo ha hecho, y pese a que la auditora del CNE demuestra una coincidencia del 99,98% en los datos- quienes estn colaborando en crear esa ausencia de productos con una triple intencin: debilitar al gobierno, subir los precios regulados de algunos bienes y arrancarle ms dlares subvencionados que les permita seguir importando bienes que luego ponen en el mercado venezolano a precios desorbitados (estas dos ltimas cosas ya las han conseguido en estos dos ltimos das). La condicin importadora de Venezuela, herencia de su condicin de pas rentista, sigue dando un peso desorbitado a los grandes empresarios de la distribucin.

En segundo lugar, el clima de zozobra creado por la oposicin (que, recordemos, ha sacado un altsimo resultado electoral), aireado hasta el paroxismo por los medios de comunicacin (ms del 80% de los medios de comunicacin en Venezuela estn en manos privadas), genera una situacin de inquietud que invita a compras muy por encima de las necesidades incluso mensuales. Si maana todos los espaoles furamos a comprar la leche que consumimos en un mes, es bastante probable que hubiera unos das con desabastecimiento en las tiendas. Los medios llevan dos meses creando un clima que pareciera de guerra civil que en absoluto se corresponde con la realidad- pero que lleva a mucha gente a acaparar por culpa del miedo que se genera.

Hay una tercera razn, no menos relevante, cuya responsabilidad corresponde enteramente al gobierno bolivariano. Es un problema acumulado en los 14 aos de revolucin y que reclama una solucin urgente si no se quiere poner en peligro un proceso que se juega en cada eleccin avanzar o fracasar. El aumento de la capacidad de consumo de los venezolanos (en estos aos, la pobreza se ha reducido a la mitad) no ha venido acompaado del incremento de la capacidad productiva interior suficiente para cubrirlo (pese a que se han intervenido 7 millones de hectreas para hacerlas productivas). Esto ha determinado que ese incremento del consumo ha sido en buena medida importado. Mientras el consumo per cpita creci en promedio 3.7%, la produccin ha aumentado solamente el 0,8%. Igual ocurre con el crecimiento de la agricultura, muy por debajo en su participacin en el PIB de lo que debiera (est en el 45% cuando debiera llegar, cuando menos, al 12%).

Desde 2003 existe en Venezuela un control de cambios que lleva a que sea el gobierno quien entregue los dlares necesarios para la importacin. Esta medida fue tomada por Chvez durante el paro patronal debido a la salida masiva de capitales del pas que lo amenazaban con su hundimiento (los ricos siempre tienen esas herramientas al margen de las urnas). Hay consenso en Venezuela de que el control de cambios ya no es til, entre otras razones porque el gobierno entrega dlares a 6,30 bolvares y los importadores luego etiquetan los productos importados como si los hubieran pagado a 25 o 30 bolvares (el precio que alcanza el dlar en el mercado negro). El precio del dlar oficial es papel mojado para los especuladores en Venezuela. Al mismo tiempo, una ineficiente burocracia es incapaz de frenar los abusos de los especuladores, sin contar con que tambin existen sectores corruptos en la administracin contra los que no se termina de actuar contundentemente.

Igualmente hay un control de precios finales, que ha intentado frenar la inflacin y la especulacin, pero tampoco han funcionado pues de nada sirve fijar el precio final de un producto si no se fijan tambin los precios de las materias primas, de la maquinaria y dems insumos (lo que puede desembocar, como ha ocurrido en no pocas ocasiones, en que no era rentable producir, fomentndose las importaciones). La ineficiencia no solamente es la que est detrs de la corrupcin, sino tambin detrs de comportamientos que a veces hacen intil el esfuerzo econmico encaminado a pagar la deuda social que padeen an los sectores ms humildes.

Los empresarios presionan para que la entrega de dlares que otorga el gobierno fluya ms deprisa (el negocio del siglo en Venezuela: aunque importaran contenedores de piedras se enriqueceran desmesuradamente) y para que desaparezcan los controles de precios (lo que disparara la inflacin an ms). En definitiva, el gobierno rumbo al socialismo est financiando a los empresarios importadores y a los especuladores, es decir, est enriqueciendo al sector menos productivo de la economa venezolana.

El apretado resultado que alcanz el Presidente Maduro despus del duro golpe que supuso la desaparicin de Hugo Chvez exige al gobierno bolivariano respuestas decididas. Es difcil sentar las bases de la transicin al socialismo con las armas melladas de una economa rentista y sometida a los estmulos desmesurados de la corrupcin y la especulacin. En Espaa, la disciplina fiscal empez cuando apareci en los peridicos Lola Flores esposada por defraudar a hacienda. Venezuela necesita mano dura contra los acaparadores, contra los especuladores y contra los corruptos. Necesita activar de manera ms decidida los controles populares para frenar los comportamientos econmicos lesivos para el conjunto, en primer lugar la inflacin (mucho ms problemtica que la ausencia de papel higinico). Y necesita poner en marcha una poltica econmica que, al tiempo que garantiza el crecimiento del PIB (como ha sido el caso de estos aos), logra que ese crecimiento sea de calidad (en expresin del economista Vctor lvarez), fomentando la produccin interna y dejando de subsidiar las importaciones. Y para ello, la poltica fiscal, estimulando un tipo de comportamientos y castigando otros, es esencial, como bien sabemos para nuestra desgracia en la Europa de la austeridad.

Todos los logros sociales que est alcanzando Venezuela, tanto dentro del pas como en forma de impulso poltico en el continente, no pueden ponerse en almoneda por una mala gestin econmica de no tan difcil solucin. La Venezuela bolivariana necesita una gestin ms sensata. Hace falta un esfuerzo decidido en la formacin de servidores pblicos capaces, concienciados y estables (por qu sigue vigente en revolucin esa costumbre insalubre de cambiar todos los cuadros de una institucin cuando cambia el titular, aun siendo del mismo signo poltico?). Un gobierno cohesionado y un cuerpo de funcionarios que ejecuten ese Plan de la patria 2013-2019 aprobado en dos elecciones. Venezuela sigue teniendo pendiente hacer gestores socialistas y hacer socialistas a los gestores. El socialismo tambin reclama eficiencia. Y la eficiencia hoy es tan revolucionaria como ayer lo era el asalto al palacio de invierno. El socialismo del siglo XXI necesita ser austero, pero no quiere tener nada que ver con ninguna escasez que no decidan los pueblos. Y el pueblo de Venezuela, a da de hoy, an no ha decidido en esa direccin.

Fuente: http://www.comiendotierra.es/2013/05/16/desabastecimiento-en-venezuela-de-productos-ideas-o-decisiones/



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