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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-05-2013

Entrevista a Mariela Castro
"El socialismo no puede ser homofbico"

Helen Hernndez Hormilla
La Jiribilla


Desde hace seis aos, la lucha contra la homofobia y la transfobia en Cuba se ha ido convirtiendo en un tema de la agenda pblica. Pese a los arraigados prejuicios machistas y heteronormativos que permanecen en la cultura y la historia de la Isla, las personas de la comunidad LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales) se han unido para defender sus derechos a ser reconocidas y aceptadas con respeto en todos los espacios de interaccin humana. Ante quienes prefieren enjuiciar, discriminar y estigmatizar, la respuesta ha sido una campaa educativa y el impulso al empoderamiento de estas poblaciones para que se les reconozca el legtimo disfrute de su ciudadana.

La causa ha tenido un repunte debido a las acciones emprendidas por el Centro Nacional de Educacin Sexual (CENESEX) que desde su creacin, a finales de los aos 80, promovi una sexualidad diversa y responsable. Parte de este trabajo se ha concretado en la celebracin de las Jornadas Nacionales de Lucha contra la Homofobia, realizadas desde 2008 en fecha cercana al 17 de mayo cuando se celebra el Da Internacional de Lucha contra la Homofobia en recordacin a la fecha en que la Organizacin Mundial de la Salud suprimi la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales, en 1990.

Cada ao, las Jornadas se extienden en tiempo y espacio, al punto de que las actividades centrales se han desarrollado ms all de la capital, en las provincias de Santiago de Cuba, Villa Clara, Cienfuegos y este 2013 en Ciego de vila. La participacin de los medios de comunicacin y el impulso del activismo ciudadano han sido elementos distintivos de la sexta edicin de la Jornada, que inici en La Habana el 9 de mayo con actividades acadmicas, pasacalles, paneles comunitarios y espectculos artsticos que se extendieron desde el 14 hasta el 17 a la sede avilea.

En casi todas las acciones puede encontrarse a Mariela Castro Espn, mster en sexologa y directora del CENESEX, quien se ha convertido en la principal figura cubana que defiende las demandas de las personas LGBTI, a la que prefiere sumar la H pues tambin son muchas las y los heterosexuales de esta lucha. Convencida de que el socialismo resulta imposible si no se supera la homofobia, la especialista y diputada a la Asamblea Nacional de Cuba llama a involucrar decisores, alcanzar polticas pblicas equitativas e integrar todas las batallas contra la discriminacin.

Buscando ampliar las respuestas sobre los condicionamientos culturales que determinan las perspectivas de la comunidad LGBTI en la Isla, La Jiribilla intercambi inquietudes con la principal responsable de estas Jornadas.

Cules son los valores culturales e histricos que, en el caso de Cuba, sustentan la homofobia?

Como toda forma de discriminacin, la homofobia tiene que ver con valores que se fueron generando en la mayora de las sociedades conocidas, basados en la dominacin. Este afn por el poder y control social que ha determinado la historia de la humanidad se expresa en distintas formas de discriminar, porque para poder dominar hay que generar argumentos e ideologas que lo sustenten. Esos imaginarios se han convertido en prejuicios heredados de manera inconsciente. Se siguen repitiendo, aunque la gente se lamente, sobre todo en detrimento de quienes tienen situaciones ms desventajosas.

Distintas tendencias de pensamiento como el feminismo, la sociologa, los estudios de gnero, la antropologa feminista, la sociologa de la sexualidad, la sicologa, las ciencias mdicas, entre otras, han aportado elementos y evidencias para describir estas situaciones de discriminacin. Son los mecanismos de poder los que generan los prejuicios. La historia de la misoginia, por ejemplo, se expresa en el caso de las brujas en Europa, pero en nuestro continente hay una historia colonial de violencia. Y todava se siguen utilizando esos mecanismos para satanizar pueblos y apropiarse de sus riquezas, como con los musulmanes, o los pueblos originarios de Amrica, llamados herejes.

Revisando estos elementos tericos y metodolgicos junto al pensamiento marxista, encuentro el recurso para, dentro de lo que ha sido la historia de Cuba y la historia de la Revolucin, aportarle a nuestro proyecto social una causa obviada por los prejuicios.

Parece que alguien tena la ilusin de que la Cuba revolucionaria hubiera sido casi extraterreste, y en los 60 y 70 no fuese tan homofbica como el resto del mundo. Hubiese sido maravilloso tener esa oportunidad, pero no era posible pedirle tanto al pueblo cubano en un tiempo en que todava las ciencias mdicas seguan patologizando la homosexualidad y a las personas transgnero, cuando muchas iglesias satanizaban a personas homosexuales. Todava las ideas dominantes tienden a descalificar a estas personas y a quitarles oportunidades; todava en el mundo son vctimas de crmenes de odio, con cifras preocupantes al punto de que se est haciendo un llamado internacional para establecer polticas en este sentido.

La homofobia se expresa en Cuba y el mundo como cualquier otro acto de violencia, fsica o sicolgica. Sin embargo, tantos aos de Revolucin han instituido el valor de la solidaridad, de reaccionar ante la injusticia, y eso es lo que nos produjo la inquietud de iniciar esta lucha. Cuando alguien est sufriendo, cuando una persona est siendo humillada, reaccionamos, aun cuando no estuvieran todos los elementos y los tuviramos que adquirir en el camino.

Fuimos a buscar qu decir, qu hacer, cmo dialogar con la poblacin para que las personas homosexuales y transgneros no fueran discriminadas, que nadie se creyera superior a otro por su orientacin sexual.

La Revolucin cubana est dando un ejemplo de que es posible, ya sea en el capitalismo o en el socialismo, tener una sociedad que reconozca y respete la diversidad sexual. En el caso de un pas en transicin socialista es ms coherente todava.

Al comenzar las Jornadas nacionales contra la Homofobia en 2008, el pas estaba dando tambin una seal de revisar su historia.

En efecto. Eso me parece muy valioso y es lo que hace que siga siendo una Revolucin.

Cuando estuve en Filadelfia y San Francisco, ciudades estadounidenses importantes para el movimiento LGBTI norteamericano, me di cuenta que estos procesos han estado involucrados con otras libertades civiles, con las luchas por la independencia o los derechos de las mujeres. Toda esa experiencia dio herramientas para luchar por los derechos LGBTI.

Cuando triunf la Revolucin, Fidel tena el Programa del Moncada, con varias problemticas sociales identificadas, y comenzaron a trabajar en funcin de eso. Sin embargo, este tema no estaba recogido ni tampoco exista un movimiento internacional claro a favor de estos cambios.

Qu hace idneo el contexto cubano de los 2000 para emprender estas Jornadas?

El escenario de avance de un proyecto de justicia y equidad social como la Revolucin, no quitaba que fuera una sociedad fuertemente homofbica. Despus, los progresos en cuanto a los derechos de las mujeres abrieron un camino. El desarrollo que fue tomando la sociedad cubana en la construccin de su diseo de democracia, dio elementos para hacer ms visible esta causa. A la par, las ciencias sociales y los movimientos de derechos humanos han ido avanzando en el mundo, y como parte de esta gran aldea global vamos adquiriendo conocimientos para incorporarlos a nuestro proyecto social.

Hemos cuidado de no reproducir mecanismos o iniciativas, sino que estudiamos la manera en que se dieron estas luchas en otros pases para tomar lo valioso e introducirlo en nuestra realidad. Cuando se importa acrticamente una moda o tendencia se est siendo tan superficial que no se logran cambios sociales. Preferimos incorporarnos a nuestra realidad de manera participativa, convocando a varias instituciones sociales para construir proyectos entre todos y todas. Eso nos ha facilitado el dilogo con las instituciones y el Partido Comunista de Cuba.

Pasados seis aos de la Jornada se advierte un incremento de la visibilidad del tema.

Aunque no tenemos investigaciones que midan el impacto de la Jornada, nuestra percepcin es que ha habido un cambio sustancial, porque antes de estos temas no se hablaba y si se haca era solo para descalificar a las personas LGBTI, incluso excluirlas. Pero ahora la sociedad cubana est discutiendo y exponiendo sus puntos de vista, sus dudas y las contradicciones. Hasta la oposicin que se genera es muy saludable para impulsar el debate.

Mucha gente ha reconocido que es homofbica y pide ms orientacin. Se nos acercan tanto familias como poblacin en general en busca de ayuda.

Por otra parte, hay un cambio en la poltica informativa sobre el tema. Este ao notamos que se confa ms en la capacidad de las y los periodistas y en general de nuestra prensa para comenzar a socializar muchos de estos mensajes. Por ejemplo, en la medida en que divulguemos que existen espacios de atencin jurdica en el CENESEX para dar respuestas a la discriminacin, ms personas van a venir solicitar nuestra ayuda.

Qu le aporta el movimiento LGBTI cubano al civismo?

Este movimiento se fue formando con una alta dosis de espontaneidad. Surgi a partir del grupo Las Isabelas de lesbianas en Santiago de Cuba que en 2002 pidieron ser atendidas por el CENESEX en el tema de la salud sexual y reproductiva. A partir de ah, se integr un grupo en La Habana, luego el de personas trans y, poco a poco, surgieron nuevas ideas e iniciativas para integrar hombres homosexuales y jvenes en una red.

Lo interesante es que esos grupos formados pidieron ser atendidos por el CENESEX. La red social comunitaria comienza por nosotros pero se va enriqueciendo con la participacin en varias provincias. Las personas preparadas como activistas estn participando muy activamente con sus criterios y sugerencias en lo que pudiera llamarse movimiento LGBTHI cubano.

Ud. ha dicho varias veces que no puede concebirse el socialismo con homofobia.

No, no lo puedo concebir. Por eso, cuando estbamos haciendo el Pasacalle en Cienfuegos el ao pasado propuse el lema Socialismo s, homofobia no. Es que el proyecto de experimentacin que es el socialismo no puede tener ningn tipo de discriminacin.

Qu pudieran estar sealando entonces gestos como la inclusin del tema en el programa de la Conferencia del PCC o la participacin de Miguel Daz-Canel, primer vicepresidente cubano, en la Gala contra la Homofobia en el Karl Marx?

La direccin del pas est ms concientizada de que esta realidad debe formar parte de nuestra poltica y de elementos ideolgicos, porque nuestro trabajo consiste en transformar pensamientos, que deben ser trasmitidos mediante la educacin y con el apoyo de todas las personas e instituciones.

La comunidad artstica cubana ha sido siempre abanderada de estas causas.

En todas las pocas, las artes se van por encima de las ciencias para comunicar realidades o preocupaciones sociales. En Cuba sucedi lo mismo, y en las obras de arte y literatura se reflejaron siempre estas contradicciones, de una manera o de otra, con los puntos de vista de sus artistas.

Soy formada en la pedagoga y siempre encontr en las artes un recurso para educar, para comunicar, mucho ms interesante que una simple charla. Por eso, en nuestro trabajo del CENESEX tambin convocamos artistas, porque es mucho ms efectivo para comunicar este mensaje, y a veces llega de manera ms impactante.

Al iniciar la Jornada fuimos al Ministerio de Cultura, la Unin de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y la Asociacin de Hermanos Saz (AHS) a solicitarles apoyo. Necesitbamos que todas las personas que de alguna manera haban tenido alguna iniciativa similar se unieran en este proyecto.

Para luchar por el respeto a la diversidad sexual debemos partir de nuestra unin como pas, como nacin, como sociedad. De manera aislada no se avanza y las artes cubanas estn trabajando a plenitud en esta estrategia de transformacin social.

Mucho se ha promovido la necesidad de aprobar un nuevo Cdigo de Familia donde se acepten las uniones consensuales entre personas del mismo sexo. Pero, una vez que se apruebe, cules seran las otras demandas legales?

Queda mucho, por eso digo que el nuevo Cdigo no es la meta, sino una de nuestras acciones que va a facilitar avanzar en los derechos LGBTI, pero no es la nica. Las leyes por s mismas no garantizan derechos humanos. Estos deben ser apoyados por otras expresiones de voluntad poltica.

Nosotros preparamos tambin un anteproyecto de Decreto Ley sobre la identidad de gnero y estamos revisando legislaciones de otros pases para incluir los elementos ms afines a nuestro contexto con respecto a las luchas contra todo tipo de discriminaciones. Tambin el Cdigo Penal se va a cambiar, el Cdigo del Trabajo. Y cuando la Constitucin vuelva a ser revisada en su momento, tenemos previsto incluir elementos que faciliten una amplia cobertura en el campo de los derechos LGBTI.

Fuente: http://www.lajiribilla.cu/articulo/4824/el-socialismo-no-puede-ser-homofobico



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