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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-05-2013

Retrato de un gudari (armado) llamado Odiseo

Ignazio Aiestaran
Noticias de Navarra


Hay un misterio con una de las obras de Jorge Oteiza. Se trata de una escultura que algunos han sostenido que representaba al mismo Oteiza y que constituye una de las mejores conclusiones experimentales en sus exploraciones espaciales y su elaboracin de construcciones vacas. Esa obra se halla en la ciudadela de la capital navarra. Hace aos todo el mundo la conocamos como Retrato de un gudari armado llamado Odiseo. Hoy oficialmente el Ayuntamiento de Pamplona-Irua la llama Retrato de un gudari llamado Odiseo. Ha desaparecido su condicin de armado en esta ciudad pacata y ramplona, quiz por cobarda, por correccin poltica o por censura no lo s, porque en sus conversaciones el artista oriotarra siempre afirmaba que Odiseo era un gudari armado.

Lo quieran o no, este gudari est armado por tres motivos: su emplazamiento, su significado y su estructura. Esta obra est situada en medio de una fortaleza militar encargada por Felipe II, as que en dicho entorno esta escultura rebelde solo puede estar en armas. Asimismo, aludiendo a su significado, si es un gudari, est claro que solo puede serlo si va armado a menos que fueran a fusilarlo, que entonces estara cautivo y desarmado. Por ltimo, pero no menos importante, su estructura est dominada por un armazn de mltiples planchas, en equilibrio con sus vacos interiores, de forma que al verla enseguida se comprende que presenta una coraza armada, aunque est abierta.

Este Odiseo armado con aspecto de caja metafsica no deja de ser una expresin del recorrido de un escultor, pero tambin manifiesta el trayecto de nuestra sociedad. En l la ciudadana puede ver el laberinto de las violencias y sus ausencias. Si uno mira bien entre sus huecos ver a Pardines y Etxebarrieta, Hipercor y Vic, Lasa y Zabala, Pertur y Yoyes, Dejo unos puntos suspensivos, interrumpo la escritura con un espacio en blanco, al estilo Malevich, un hueco entre las palabras, un vaco oteiziano para que cada persona aada ah cada uno de los nombres que ha supuesto el que hayamos aprendido a ser centauros metafsicos a base de golpes durante tantos aos, demasiados aos.

La energa que generan los espacios de este gudari y la fuerza que acumulan se asemejan a las oquedades de los apstoles en la baslica de Arantzazu, abiertos en canal, eviscerados para ofrecerse y entregarse a los dems. Es sorprendente el genio del escultor y tambin la potencia del ser humano que, como buen centauro, lo mismo puede ser un gudari que un apstol. Algo similar a lo que nos relata el dramaturgo angloirlands Martin McDonagh, quien incluye una pequea historia desconcertante en el interior de su segundo largometraje como director.

En una escena un hombre de rasgos orientales, vestido de cura en un hotel de Phoenix, espera sentado en una cama a una prostituta, con la que posteriormente hace el amor. El personaje en realidad es un antiguo miembro del Viet Cong, que al regresar a su pueblo se entera de la violacin y asesinato de toda su familia y decide acudir a los Estados Unidos para vengarse. En la siguiente escena el falso sacerdote camina con una pistola por un pasillo, tirando de la mujer, la cual lleva dinamita atada al cuerpo contra su voluntad. Abre la puerta y ambos entran en lo que parece un pabelln, donde decenas de militares celebran una convencin sobre la guerra del Vietnam. Empuja a la mujer hacia ellos y derrama la gasolina que llevaba consigo, dispuesto a realizar una carnicera con una cerilla. El vietnamita cierra los ojos por un momento y cuando los abre la situacin ha cambiado totalmente. Ahora se encuentra sentado en una calle de Saign hacia 1963 y es un monje budista, empapado en gasolina, dispuesto a inmolarse. Otros monjes intentan disuadirlo. Uno de ellos le suplica: Desiste, hermano. Sabes que esto no nos ayudar. l le susurra: Podra ayudar. Y el primer monje en prenderse fuego para protestar contra la guerra enciende el fsforo.

Desconcertante. Si la aventura es loca, el aventurero debe ser cuerdo. Es una frase que le gustaba repetir a Oteiza. Desde luego, hay que armarse de valor, hay que armarse de razn. Podra ayudar.


Fuente: http://www.noticiasdenavarra.com/2013/05/19/sociedad/retrato-de-un-gudari-armado-llamado-odiseo



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