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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-05-2013

A cuarenta aos: crnica de un golpe de estado (X)
Augusto Pinochet y el Nuevo Orden Mundial

lvaro Cuadra
Rebelin


1.- Pinochet y el Nuevo Orden Mundial

El golpe de estado en Chile no solo fue un episodio geopoltico de la Guerra Fra, fue tambin la instalacin de un rgimen que convirti un pas entero en un gran laboratorio de ingeniera social Tal como se ha sealado, se instrumentaliz el Shock poltico y econmico para abolir la memoria democrtica en el pas, abriendo as cauce a las polticas privatizadoras neoliberales. En pocas palabras, se instituy en Chacarillas un rgimen corporativista: el maridaje entre un Estado policial y el Capital nacional y extranjero, en el seno de una sociedad oligrquica con instituciones democrticas debilitadas.

Nada del acontecer poltico y econmico de las ltimas cuatro dcadas ha sido casual, muy por el contrario, estamos ante un despliegue planificado de polticas conducentes a la hegemona del capital en la sociedad chilena como parte de un proyecto de escala planetaria. La dimensin mundial del proyecto neoliberal hace de Pinochet el siniestro mayordomo de grandes corporaciones con sede en Wall Street. Es all donde nombres como Rockefeller, Morgan y muchos otros construyen un mundo a la medida de los banqueros, sometiendo de paso a pueblos enteros a guerras, bloqueos, crisis polticas y financieras. El golpe de estado chileno es parte del plan neo conservador mundial inspirado en el neoliberalismo.

La ideologa neoliberal representa una ruptura respecto del liberalismo del siglo XIX. Se consigna su nacimiento en 1947, tras la Segunda Guerra Mundial. El texto fundacional de esta doctrina fue escrito por Friedrich Hayek en 1944: Camino a la servidumbre. El mensaje es una argumentacin apasionada contra el intervencionismo estatal, pensando, por cierto, en las tesis socialdemcratas en torno al Welfare State, incluido en New Deal desplegado por el presidente Franklin D. Roosevelt.

Para luchar contra el Estado de Bienestar, que finalmente se impuso en Europa, Hayek convoc, en Mont Plerin, Suiza, a un grupo de notables, entre los que se contaban nombres de la talla de Karl Popper, Milton Friedman, Walter Lippman, Michael Polanyi y Salvador de Madariaga, entre otros. Naca as la Sociedad de Mont Plerin, un grupo especializado en una cruzada contra el keynesianismo, apostando a una forma de capitalismo menos restrictivo, ms duro.

Pocas veces se ha advertido que la doctrina neoliberal con su prdica contra el igualitarismo y la regulacin social, argumentando que la desigualdad es un valor positivo, acaso imprescindible, se inscribe, claramente, entre las teoras econmicas y polticas ms radicales del siglo XX. Como toda postura radical, el neoliberalismo no fue tomado muy en serio durante las tres dcadas de postguerra, se trataba ms bien de una teora extrema y extica que se revisaba con precaucin en el mbito acadmico.

Diez aos antes de que el primer gobierno neoliberal se instalara en Gran Bretaa de la mano de Margaret Thatcher, surga en Amrica Latina una cruenta dictadura encabezada por Augusto Pinochet que, inspirada en Milton Friedman, convertira a Chile en una experiencia piloto. Es interesante notar que la abolicin del rgimen democrtico no signific ningn obstculo para desplegar la doctrina neoliberal en nuestro pas, pues, como haba explicado Hayek, la democracia no es un valor propio del neoliberalismo.

Las medidas neoliberales chilenas incluyeron, desde luego, desregulacin, desempleo masivo, violenta represin de los sindicatos, privatizacin de bienes pblicos y una redistribucin del ingreso a favor del quintil ms rico de la poblacin. Esta receta del llamado Shock, se aplicara ms tarde, mutatis mutandi, bajo el gobierno de la seora Thatcher en el Reino Unido, marcando con ello el inicio de una clara hegemona ideolgica del neoliberalismo a nivel mundial. En Amrica Latina, la nueva doctrina comenzara a implementarse hacia fines de los aos ochenta: Salinas en Mxico, Menem en Argentina, Prez en Venezuela y Fujimori en Per.

En Chile, tras dos dcadas concertacionistas, de inspiracin socialcristiana y socialdemcrata, se consolid la plena hegemona de las tesis de Mont Plerin en tanto estos gobiernos hicieron suyas las polticas neoliberales. El triunfo de la derecha en nuestro pas hace explcito un giro neoliberal hacia su estado ms puro, esto es, favorable al capital financiero y a la privatizacin como principio operante, lo mismo que a la desigualdad natural que se traduce en un desigualdad estructural y programada, apenas un matiz post pinochetista.

2.- Chacarillas: Un sueo realizado

Uno de los rasgos que ms llama la atencin de la actual derecha chilena es su montono discurso neoliberal, segn el cual los grandes desafos que enfrenta el pas dependen ms de un mercado fuerte, amplio y abierto que de un Estado moderno y eficiente. Se trata, desde luego, de una visin ideolgica que, entre muchas otras cosas, olvida el origen espurio de nuestra sociedad de Mercado, un sangriento Golpe de Estado.

Las polticas neoliberales, en Chile como en otras latitudes, encuentran condiciones de posibilidad slo cuando esta ideologa se apropia del aparato estatal, sea a travs de mayoras circunstanciales o bien mediante las armas. Tal como y lo han sealado muchos tericos, el capitalismo triunfa slo cuando es el Estado. El Chile actual representa, precisamente, esa identificacin estrecha entre Estado y capital.

En estricto rigor, el neoliberalismo no es adversario del Estado en s mismo, la mejor prueba de ello son las desesperadas y millonarias polticas gubernamentales en algunos pases como Estados Unidos y el Reino Unido, tendentes a salvar a poderosas corporaciones del mundo financiero. En pocas palabras, el Estado es bueno y deseable cuando sirve al capital, y por el contrario, resulta nefasto cuando se convierte en un estricto ente regulador y fiscalizador.

En el caso de nuestro pas, la vinculacin incestuosa entre el Estado y el capital no se inaugura con el actual gobierno de derecha sino que, insistamos, se es parte del diseo dictatorial. Los gobiernos concertacionistas, ms all de la demagogia de sus personeros de turno, mantuvieron, en lo fundamental y con leves matices, esta complicidad que ha asegurado buenos y lucrativos negocios a los inversionistas criollos y extranjeros.

El actual gobierno de la derecha chilena pone en evidencia no slo la hegemona econmica sino su extensin al aparato estatal y, mediante el control meditico, al mbito cultural. Sostener que la derecha chilena slo llena un vaco coyuntural, derivado de la divisin de las fuerzas democrticas, parece ms bien una ingenuidad que no se hace cargo de las condiciones estructurales del capitalismo chileno y de su impacto en el mbito poltico y cultural. Todo indica que la presencia derechista en el Estado inaugura un vector indito en este siglo XXI. En este sentido, el gobierno del seor Piera hace explcita, sin coartadas ni mascaradas la relacin entre el Estado chileno y los grandes capitales. Digamos de paso que el carcter actual del Estado policial se halla definido constitucionalmente, lo mismo que el ordenamiento econmico. Dicho con brutal franqueza, Chile no ha roto el cerco impuesto por la dictadura militar, sino que ms bien ha sido testigo del despliegue y desarrollo de su diseo econmico y poltico hasta el presente.

3.- Neoliberalismo: Capitalismo del desastre

Hace algunos aos, Naomi Klein, reconocida investigadora canadiense, escribi un libro que resulta ser la historia no oficial del libre mercado La doctrina del Shock(2007), en la que muestra cmo la implantacin de polticas neoliberales se ha llevado a cabo en momentos de crisis polticas (guerras o golpes de estado),econmicas (grandes turbulencias locales o mundiales) o naturales (catstrofes). La actual crisis econmica a nivel mundial, en desarrollo, pareciera convertirse en el momento propicio para una nueva arremetida conservadora en diferentes partes del mundo.

Las noticias del mundo global no son alentadoras. Una mirada panormica nos muestra un anmico crecimiento de la economa estadounidense, desaceleracin de la locomotora china y crisis abierta en la eurozona con un desempleo promedio del 11% que es el doble en Espaa. Como ya parece habitual cada tantos aos, el capitalismo mundial se aproxima a una nueva crisis. La salvedad, ahora, es que aquella burbuja que se gener en Manhattan hace una dcada se ha transformado en una metstasis o, si se prefiere, en una burbuja global

Nos aproximamos a una crisis econmica global, una circunstancia muy extraordinaria que no resulta previsible. Se trata de una singularidad que involucra economas regionales completas, como la zona euro, a economas como la China con 1.400 millones de habitantes o a los Estados Unidos, todava la primera economa del planeta. La globalizacin que naci como una integracin mundial de los mercados bajo la impronta neoliberal ha generado un escenario tan intrincado y complejo que no hay pas alguno capaz de escapar de los efectos de una debacle de proporciones. Hoy se habla de Espaa o Grecia, pero lo cierto es que todo el sistema financiero mundial est en graves aprietos.

El escenario latinoamericano, por lo menos aquel que puede observarse en la ltima Cumbre de las Amricas, es poltica y econmicamente muy heterogneo. Los pases de la regin estn escasamente integrados, a pesar de valiosos esfuerzos de algunos gobiernos. Salvo el caso de Brasil y Mxico, se trata de economas pequeas a escala global cuya modalidad ha sido llamada capitalismo neo-extractivista, con agudos problemas sociales no resueltos cuyo destino a mediano plazo es incierto. Si bien la presencia de China como socio comercial se ha acrecentado estos ltimos aos, una crisis de la economa europea o norteamericana va a tener repercusiones serias en la regin. Para desgracia de nuestros pueblos, ya conocemos las recetas del FMI en estos casos, austeridad fiscal, desempleo y miseria para los ms.

La economa en nuestro pas es particularmente sensible al clima mundial. Vamos a atravesar turbulencias y lejos de estar blindados, como alguna vez se proclam, lo cierto es que en cada crisis, los chilenos asalariados ponemos en riesgo no solo los empleos sino tambin los ahorros previsionales y la posibilidad misma de una vida digna. El cobre, una de las principales exportaciones chilenas, sigue a la baja, mientras el dlar se desvaloriza. Estos indicios son preocupantes y no afectan tan solo, como pudiera pensarse, a grandes empresas. La receta es conocida, en el Capitalismo del desastre, las grandes empresas reclaman alternativamente subsidios estatales o privatizaciones, en ambos casos los que pagan las prdidas son los ciudadanos. Un estado disminuido en sus capacidades de proteccin o asistencia social en virtud del credo neoliberal no puede sino agravar el pesimismo frente a las consecuencias de esta nueva crisis econmica global que ya ha comenzado.

4.- Hacia un fascismo global?

Como ya ha sido advertido, el advenimiento del rgimen nazi puso en marcha el lado oscuro de la modernidad. Todos los logros tecno cientficos de Europa fueron puestos al servicio de un poder poltico totalitario. Naci de este modo la propaganda poltico meditica en gran escala y la guerra moderna. Esa misma lgica tecno industrial se aplic al exterminio sistemtico de millones de seres.

El poder de Hitler y de su partido se sostuvo en tres pilares fundamentales: Propaganda, Control Policial y Guerra. Como ya se sabe, fue Joseph Goebbels el inspirador y artfice de una poltica propiamente moderna de propaganda en gran escala. En su calidad de ministro de propaganda e ilustracin popular del Tercer Reich y mediante la aplicacin de principios de psicologa social, utiliz todos los medios disponibles tales como prensa de gran tiraje, carteles, radiodifusin y cinematografa. Haba nacido la propaganda poltica en la era de la comunicacin de masas.

Las tcticas militares tambin fueron inscritas en la nueva lgica industrial y moderna. Fue el talento de Heinz Guderian, quien llegara a ser Jefe del Estado Mayor de la Wehrmacht el que concibi la llamada Blitzkrieg o guerra relmpago, una tctica que conjuga los ataques areos con el rpido avance de tanques e infantera coordinados mediante el uso de las telecomunicaciones. Es interesante destacar que Guderian se inspir en parte en su amistad con el mariscal sovitico Mijal Tujachevsky, amigo de Trotsky y fusilado posteriormente en lo que se conoce como la Gran Purga de Stalin.

El tercer pilar del rgimen nazi fue la implementacin de una polica secreta, la Gestapo. Esta organizacin responda directamente al Fuhrer y no estaba sujeta a ningn control jurdico. La Gestapo fue el modelo para todas las organizaciones criminales que siguieron, siglas que no alcanzan a opacar su propsito ltimo, la tecnologa del horror: CIA, KGB, DINA y un extenso etctera.

Si bien el Tercer Reich ya es historia, no podemos decir lo mismo de su lamentable legado. Los principios modernos de la Guerra, la Propaganda y el Control Policial, siguen muy vigentes en el siglo XXI y administran, hoy, el planeta entero. Auschwitz ha sido replicado hasta el presente en muchos lugares del mundo: Villa Grimaldi o Guantnamo, solo como tristes ejemplos especficos de un paisaje que se extiende por doquier. Este es el precio que la humanidad debe pagar para sostener la expansin neoliberal, el capitalismo del desastre y el schock permanente.

Pensar el mundo actual como un gran campo de concentracin es menos aventurado de lo que parece a primera vista. En la lgica situacionista habra que insistir en que en el mundo realmente invertido, lo verdadero es un momento de lo falso ; finalmente, asistimos a un espectculo que es ideologa por excelencia, una tautologa en que las imgenes naturalizan un orden econmico, un poder que administra el mundo en nombre del orden y la libertad universales.

Al observar el repertorio temtico diseminado por el planeta por la Hper Industria Cultural, no debiera sorprendernos que un lugar estelar corresponda a la Guerra. No se trata, tan solo, de conflictos locales. En la narrativa meditica, La Guerra se nos presenta como un continuum articulado de carcter modernizador y civilizatorio.

Para el europeo promedio da lo mismo que se trate de Libia, Irak, Siria o Afganistn, lo importante es que se trata de avanzar hacia la democracia, superando formas culturales retrgradas. El cmulo de cadveres es el costo necesario para el advenimiento de la primavera. Esta ideologa propagada por la mayora de los medios oculta los intereses en juego, la depredacin que anima las intervenciones militares y la degradacin que ello supone para las vctimas y victimarios. La Blitzkrieg 2.0, satelital y digitalizada, casi no deja espacio a los ejrcitos tercermundistas que se atreven a resistir en nombre la soberana nacional.

Tal como ya ha sido expresado por numerosos pensadores, estamos bajo el signo de una civilizacin de la violencia, una poca en que el capitalismo tardo ha devenido un capitalismo del desastre y del terror a escala global. Si ayer fue el complejo militar-industrial el que ordenaba la economa y configuraba el mapa del mundo, hoy asistimos a la era del complejo militar meditico, una sociedad de la violencia y el espectculo, una forma sui generis de Fascismo Global: el nuevo poder meditico y militar global ha creado aquella misma condicin objetiva elemental bajo la que Walter Benjamin o Pier Paolo Pasolini definieron el fascismo moderno: el estado general de impotencia de una humanidad disminuida a la funcin de espectador y consumidor de su propia destruccin [1]



[1] Subirats, E. 2006 Violencia y Civilizacin. Buenos Aires. Losada: 163

 



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