Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-05-2013

La vigencia de las ideas de Javier Dez Canseco

Marta Harnecker
Rebelin


Hace ya algo ms de dos semanas que muri Javier Diez Canseco, yo estaba de viaje al recibir la noticia. Desde ese da pens que mi mayor homenaje pstumo era volver a divulgar algunas de lasideas que me comunic en una entrevista que realizara con l en noviembre de 1989 y que muy pronto formaran parte de mi libro: Izquierda y crisis actual [1]  publicado en Per y otros pases. El lector o lectora podr comprobar que, aunque ya ha transcurrido casi un cuarto de siglo desde el da en que l las enunciara, esas ideas no han perdido vigencia , aunque seguramente l habra preferido usar otros trminos para referirse a algunas cosas.

A continuacin en cursivas sus palabras. He dejado el nmero de los prrafos del libro original para que quienes lo deseen puedan encontrar ms fcilmente el contexto en el que estaban insertos.

Partir del acumulado histrico de nuestros pueblos

En el acpite Aprendizaje a travs de la prctica escribamos:

44. [...] concordamos con Javier Diez Canseco miembro de la comisin poltica del Partido Unificado Mariateguista (PUM) y senador de la Izquierda Unida peruana quien rechaza la tesis que sostiene que la masa debe ser considerada siempre como un sector atrasado, cuya conciencia se reduce a ser un producto de la ideologa dominante, y que el partido es lo esclarecido. Esto conduce a considerar a la masa como un instrumento que el partido manipula, usa, para el logro de objetivos que lo benefician, pero sin que sta participe creadoramente en su consecucin.

45. Una concepcin de este tipo en la que el partido es la conciencia, la sabidura, y la masa un sector atrasado, lleva a que la relacin de ste con la masa tenga una fuerte dosis de autoritaritarismo, de compulsividad.

46. La conciencia de las masas no slo es producto de la influencia de la ideologa dominante, sino que tambin hay que tener en cuenta que se va construyendo a travs de sus experiencias de lucha, y es, por lo tanto, un fenmeno acumulativo.

47. Las masas peruanas seala Diez Canseco a travs de la historia de su lucha contra el colonialismo espaol, de la resistencia de la comunidad campesina con la mantencin de formas de trabajo colectivo, asociativo y de expresiones culturales, de lengua y de otros elementos, se han ido dotando de herramientas de lucha e instrumentos organizativos que expresan niveles de desarrollo de su conciencia. Y por eso sostiene: los revolucionarios deben partir de lo acumulado histrica y socialmente por las masas: tanto en lo que se refiere a ideas, valores, concepciones, como tambin a formas de organizacin y estilos de trabajo del movimiento de masas. Esto no significa, sin embargo, desconocer la necesidad de una conduccin poltica y es importante decirlo, porque hay corrientes en la izquierda peruana y yo creo que en la izquierda latinoamericana tambin, que caen en concepciones de corte basista, espontanesta... Estas concepciones tienen fuerte influencia en algunos sectores cristianos.

  No olvidar el contexto al hacer anlisis cuantitativos

Javier nos advierte en otra parte de la entrevista en que debemos tener cuidado con no quedarnos en los anlisis cuantitativos cuando analizamos una situacin concreta.

260. [...] no debe jams dejar de considerar el contexto en el cual estas masas se mueven; porque muy distinto es hacer grandes concentraciones en ciudades cuya vida democrtica es relativamente normal, a hacerlo en ciudades militarizadas [2] , y mucho ms si ellas se realizan despus de verdaderos genocidios populares como ocurri en El Salvador despus de los aos 79 y 80.

[...]

264. Si tomamos el caso concreto de la clase obrera en situaciones de desarrollo relativamente democrtico, una estadstica del nmero de huelgas y paros en general, el carcter legal o ilegal de los mismos, el tipo de enfrentamiento al que se llega, los logros que se alcanzan, pueden ser datos indicativos de su estado de nimo. Pero en pocas de crisis econmicas, cuando el empleo es un verdadero privilegio y la represin contra toda manifestacin de rebelda en las industrias es castigada con la expulsin, difcilmente se logra movilizar a la clase obrera a partir de sus centros de trabajo.

265. Si yo mido un paro en el Per de 1989 con los patrones del Per de 1987, me equivoco sostiene Javier Diez Canseco porque en el ao 1987 salir a un paro era muy distinto que salir a un paro en 1988. Hoy salir a un paro es correr el riesgo de ser acusado de subversivo, de terrorista, pasar 15 20 das detenido o ser ingresado a un proceso judicial que es kafkiano; perder el trabajo, el riesgo del allanamiento domiciliario... Entonces se trata de otra situacin. Salir a la calle con una izquierda que no ofrece nada ms que lo tradicional: el paro sindical, con el dirigente sindical a la cabeza; salir a la calle a ofrecer el pecho a una polica que opera con gases lacrimgenos, perdigones, que nos ha dejado ms de 70 ciegos en los ltimos meses porque disparan a la cara con escopetas de perdigones de cartucho, con grupos operativos enmascarados con pasamontaas, slo los ojos a la vista, sin galones ni mecanismos de identificacin, determina que el movimiento de masas tenga exigencias distintas para actuar. Si yo le ofrezco el viejo mtodo, no va a salir. Y se es uno de los grandes debates en el Per. Los paros nacionales no caminan, l as masas no salen a la plaza y yo en esas condiciones tampoco saldra a la plaza, porque es un suicidio.

266. Pero no debemos caer en el error de estimar que ste es un ndice de que su estado de nimo necesariamente ha decado; porque esos mismos obreros que no se movilizan en las fbricas, estn muchas veces dispuestos a luchar conspirativamente en los barrios.

267. Ese fue el caso, por ejemplo, de los sandinistas. El comandante Jaime Wheelock nos contaba que ellos tuvieron una enorme dificultad para ligarse a los sindicatos. Los trabajadores tenan temor a participar en actividades polticas a partir de los sindicatos o a partir de las fbricas, por miedo a ser despedidos de sus centros de trabajo. Era ms fcil organizarlos en sus barrios. Un obrero prefera ser un militante clandestino de una organizacin armada que participar en actividades polticas, o incluso hasta gremiales. [3]   

  Cmo construir la Hegemona popular

El mayor aporte del dirigente peruano a mi entender fueron sus reflexiones acerca del tema de la hegemona.

Abandonar la poltica de aplanadora  

954. [...] hegemona es lo opuesto a hegemonismo. Nada tiene que ver con la poltica de aplanadora que algunas organizaciones revolucionarias, aprovechndose de ser las ms fuertes, han pretendido emplear para sumar fuerzas a su poltica.

955. Hegemona es la anttesis del hegemonismo sostiene Javier Diez Canseco, porque este ltimo consiste en pretender imponer la direccin desde arriba, acaparando cargos e instrumentalizando a los dems.

956. No se trata de instrumentalizar, sino, por el contrario, de sumar a todos los que estn convencidos y atrados por el proyecto que se pretende realizar. [...]

Compartir responsabilidades con otras fuerzas.

957. Estoy convencido de que slo se puede lograr construir la hegemona si se es capaz de compartir responsabilidades con otras fuerzas. No puedes pretender llevar a cabo una poltica excluyente. En mi opinin, la hegemona est ntima e inmediatamente vinculada al concepto de frente. [...]

958. Se debe buscar incorporar en las estructuras de conduccin a representantes de vastos sectores, ya sea a personalidades como a formas organizativas que no necesariamente tengan un origen exclusivamente clasista; por ejemplo, formas organizativas que expresan a movimientos sociales: indgenas, estudiantiles, cristianos, barriales, femeninos y otros; y en la que tambin se sientan representados fenmenos regionales que, en algunos pases, especialmente en los de mayor extensin territorial en Amrica Latina, llegan a adquirir una gran importancia.

959. Esto es algo que obviamente es mucho ms fcil de decir que de aplicar reconoce, porque la tendencia general de las fuerzas polticas es al hegemonismo. Slo es posible superar esta tendencia si se ha logrado implementar una concepcin del ejercicio de la direccin suficientemente clara y madura.

Y ms adelante agrega:

966. Por desgracia, todava en la izquierda hay muchsimo hegemonismo y hay muchas cosas concebidas como dogmas. As se estima, por ejemplo, que la direccin de la clase obrera se expresa en la direccin de la central sindical obrera sobre el frente de masas y si la central obrera no tiene la direccin del frente de masas se considera cuestionada la direccin obrera del frente. Con una lgica de este tipo siempre hay alguien a quien le corresponde el puesto de presidente, de secretario general, y otras organizaciones, por muy poderosas y representativas que sean, no podrn nunca aspirar a esa posibilidad... De este modo hay una suerte de concepcin de la representacin de la clase que es profundamente excluyente.

967. Yo pienso afirma Javier Diez Cansecoque algunos partidos comunistas tienen todava esta concepcin muy metida en la cabeza y que ella conduce, casi automticamente, a una poltica de tener compaeros de ruta, en el mejor de los casos, pero nada ms que compaeros de ruta. Y el compaero de ruta siempre sabe que en cualquier momento lo desembarcan y eso te conduce a sentirte en una posicin realmente inestable dentro del frente poltico. Aparte de que en mi opinin es una discusin francamente sonsa, porque t, por decreto, no vas a determinar el liderazgo de nadie. Ninguna ley ni ningn libro te va a garantizar el liderazgo.

Se puede ganar y perder

968. Si no tienes una concepcin dinmica de lo que es ganar la hegemona y mantenerla, que es adems un proceso que tiene que ser recreado permanentemente, porque el reto de dirigir adecuadamente es un reto permanente. La vida sigue su curso, aparecen nuevos problemas, y con ellos nuevos retos.

No se mide por nmero de cargos sino por el nmero de personas que hacen suyas nuestras ideas  

[...]

971. El grado de hegemona alcanzado no puede medirse entonces por la cantidad de cargos que se logre conquistar. Lo fundamental es que quienes estn en cargos de direccin hagan suya e implementen nuestra lnea, aunque no sean de nuestra organizacin.

972. Es importante aclarar sostiene el dirigente peruano que hegemonizar no implica tener cargos, ni tener las organizaciones bajo control directo del partido. La hegemona es algo mucho ms amplio: es la influencia que tienen determinadas concepciones sobre un sector muy vasto de la poblacin. Esos conceptos, posiciones, valores, pueden ser recogidos por fuerzas que no necesariamente estn organizadas en ese partido, o por personas sin partido.

973. Yo creo que un problema clave para lograr eso es partir del hecho de que lograrlo supone la existencia de un proyecto estratgico bsico comn, porque si ste no existe, no se dan los elementos de confianza suficientes como para compartir. Confianza que, a su ve, se gana a partir de una experiencia de trabajo comn. Si no hay confianza entre los sectores, compartir responsabilidades se torna algo casi imposible.

974. Tiene razn Diez Canseco cuando dice que una forma de expandir la hegemona de una determinada organizacin es situar en cargos de responsabilidad a gente que no necesariamente milite en dicha organizacin. Si t los vas convenciendo en la prctica de que t tienes la razn en cuanto al proyecto y, al mismo tiempo, demuestras que ests dispuesto a compartir responsabilidades con ella, eso va creando una gran confianza que se traduce en una adhesin al proyecto poltico que t planteas.

[...]

987. Por otra parte, no hay que olvidar que para ganar la hegemona en condiciones de desventaja en la correlacin de fuerzas, situacin de la que parte todo movimiento revolucionario, es fundamental la experiencia prctica de las masas. En este aspecto pone especial hincapi Javier Diez Canseco:

988. Nuestra concepcin del partido expresa es la de una fuerza que apunta a conquistar la hegemona, es decir, que apunta a conquistar la conciencia de las masas, partiendo de experiencias concretas y acumuladas que las masas tienen, potenciando sus aspectos positivos.

989. Considero aade que el eslabn clave en la hegemona es el ejercicio de una direccin que responda a las necesidades de los sectores sociales a los que uno aspira a conducir y cuyos intereses uno aspira a representar, organizar y llevar adelante.

Relacin entre hegemona y capacidad de resolver los problemas de la gente

990. Yo creo que para ganar la hegemona no basta tener una propuesta programtica terica correcta, si no se posee la capacidad de avanzar con los sectores convocados por esta propuesta, en la solucin de sus problemas ms vitales. El recorrer juntos los caminos que va acercando a algunas soluciones va permitiendo avances en los aspectos organizativos y en la conciencia tanto de las masas cmo de los mismos cuadros dirigentes. Opino que se es un punto clave en este proceso.

  Una nueva cultura poltica

991. Otro punto clave es el de tener una prctica poltica que exprese concretamente estilos, mtodos, formas de accin nuevas, que impliquen una negacin de lo viejo, de lo que la gente rechaza. Me refiero a formas de conducta dignas, honestas, que reflejen disposicin al sacrificio, combatividad, consecuencia. Slo as una fuerza poltica puede lograr no slo representar a sectores de masas, en el sentido de que defiende sus intereses, sino que adems tenga comportamientos polticos que sean considerados aceptables y positivos por la gente.

  Profunda insercin en la historia nacional

1019. [...] compartimos la opinin de Javier Diez Canseco, quien sostiene que la lucha por la hegemona tiene que ser una lucha construida a partir de una insercin muy profunda en la historia. es bien difcil llegar a ser una fuerza hegemnica si uno no logra insertarse en las tradiciones histricas, en la va nacional que las masas han transitado y eso implica construirse, a la vez que como una fuerza internacionalista y socialista, como una fuerza nacional. Creo que se es un fenmeno indispensable para la construccin de la hegemona.


 

[1] . Este libro aborda el tema de la necesidad de una conduccin poltica para que los estallidos revolucionarios no aborten. Hace una comparacin entre las tesis leninistas y las reflexiones y aportes de la prctica revolucionaria latinoamericana de los ltimos aos, recogidas a travs de diversos testimonios de varios de los protagonistas. Publicado en: Argentina, Ediciones de Gente Sur, 1990; Uruguay, TAE Editorial, 1990; Chile, Brecha, 1990; Nicaragua, Barricada, 1990. Con el ttulo Izquierda y crisis actual en: Mxico, Siglo XXI Editores, 1990; Per, Ediciones Amauta, 1990; Venezuela, Abre Brecha, 1990; Dinamarca, Solidaritet, 1992. Disponible en libros libres: http://www.rebelion.org/docs/92106.pdf

[2] . Este fue justamente un factor que influy enormemente en hacer fracasar el paro de octubre de 1988 en Colombia.

[3] . Jaime Wheelock, Nicaragua: El papel de la vanguardia, p.37.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter