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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-06-2013

Reflexin de actualidad sobre la interpelacin policial
"Te conocemos de toda la vida"

John Brown
Iohannes Maurus


El motivo que nos ha llevado a escribir lo que sigue es un suceso reciente. Copio la noticia tal como se encuentra en la prensa:

Mara Asuncin Lpez tiene 62 aos y es maestra en el colegio pblico Sagrados Corazones de Redovn. El 9 de mayo particip en una marcha espontnea y posterior concentracin de rechazo a la Ley Orgnica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE). Por la noche, cuando ya estaba en casa, la Polica le llam para notificarle que se haba formulado una denuncia contra ella por haber participado en un acto que no estaba autorizado. "Pero cmo puede ser, si ni si quiera me pidieron la documentacin? Cmo sabe cmo me llamo o cul es mi telfono?", les pregunt. La respuesta del agente fue clara y concisa: "Te conocemos de toda la vida".

-I-

Esta ancdota tiene un primer nivel de interpretacin. La persona a quien avisan de la denuncia se queda sorprendida por el hecho de que la polica, sin haberle pedido la documentacin, la hubiera identificado como una de las personas que participaron en la manifestacin "no autorizada". El polica le responde que la conocen "de toda la vida". Esto mostrara que el ciudadano es objeto de observaciones y seguimientos policiales cuyos resultados van a parar a ficheros de datos. En el caso de los ciudadanos ms contestatarios y revoltosos es probable que la observacin sea an ms sistemtica y minuciosa. El agente haca saber a la ciudadana que, como se suele decir en las pelculas, "la polica no es tonta", esto es que sabe mucho sobre nosotros y -supuestamente- no podemos escapar a su mirada. Es bien sabido que, desde la Brigada Poltico Social franquista (hoy reconstituida en la prctica) a la Stasi de la Repblica Democrtica Alemana, todas las policas, y en particular las de los regmenes dictatoriales, han acumulado multitud de datos sobre un gran nmero de ciudadanos. La polica tiene as una funcin "panptica": como institucin se encuentra en una posicin en la que puede -como en el dispositivo de control ideado por Jeremy Bentham- ver sin ser vista. Puede observar a todos y a cualquiera: mejor an, puede dar a entender que todos y cada uno podemos ser observados en cualquier momento, aunque en la prctica nadie ni nada nos est observando. Con esto se consigue un primer efecto de intimidacin que nos hace ver nuestras vidas como algo que ocurre bajo la mirada del polica o de su prtesis tcnica que es la cmara de vigilancia. Tal es el primer y ya temible sentido de "Te conocemos de toda la vida", que es por lo dems una frase " de manual" que han oido en estos mismos trminos u otros muy semejantes todos los que alguna vez han sido invitados a visitar una comisara con la energa y contundencia propias de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado .

-II-

Existe, como anunciamos, otro nivel de interpretacin de esa frase policial. Esta frase implica una interpelacin. esto es que un sujeto (el polica) se dirija a otro sujeto (el ciudadano), que llame su atencin, en ese doble sentido de la expresin "llamar la atencin a alguien" que implica cierto grado de reproche. Aqu, adems de la idea de que la polica puede saberlo todo de nosotros, nos encontramos con la institucin policial como instancia de censura moral. Si me llama la polica a casa o incluso si se dirige a m en la calle, cualquier "buen ciudadano" sabe que tengo algo que reprocharme, que "algo malo" habr hecho. Esto no solo lo saben los otros buenos ciudadanos, lo s yo mismo, sea o no un buen ciudadano. Es fcil adems que tanto el polica, como el buen ciudadano o yo mismo acertemos al considerarme culpable de haber hecho algo malo, pues, contrariamente a lo que se cree, un orden jurdico no ordena exhaustivamente la sociedad y siempre deja grandes mrgenes para su incumplimiento. No hay norma tan exactamente definida que no pueda no ser incumplida, incluso por quien ms y mejor se aplica a cumplirla. La norma est siempre muy cerca de la excepcin. Ante la polica, como Adn y Eva en el paraso despus del pecado original, todos nos sentimos culpables y desnudos. Esto no es todo: la polica tendr una funcin an ms importante que la de un mero aparato represivo que detecta y seala la falta o que, por su mera sospecha nos hace culpables. La polica ser uno de los mltiples aparatos de Estado que contribuyen a convertirnos en sujetos.

-III-

Louis Althusser public en 1970 en la revista La Pense un largo artculo bajo el ttulo Ideologa y Aparatos ideolgicos de Estado. En este artculo que formaba parte de un proyecto de libro dedicado a la reproduccin de las relaciones de produccin, Althusser concibe la ideologa como un discurso que contribuye a reproducir las relaciones sociales existentes. La ideologa no es un conjunto de ideas que se encuentran en "la cabeza" de la gente o en su espritu, sino una asociacin de palabras y prcticas materiales que se da en el marco de unos aparatos de Estado determinados. Si la funcin global del Estado es reproducir en las condiciones de una hegemona social determinada las relaciones sociales de produccin, la de los aparatos ideolgicos de Estado que Althusser diferencia de los represivos, ser contribuir a esa reproduccin mediante la constitucin de sujetos, de formas especficas de subjetivacin funcionales a las relaciones sociales imperantes. Los aparatos ideolgicos de Estado hacen as del individuo un sujeto o, en los trminos un poco cuarteleros de Althusser "reclutan al individuo como sujeto". Entre estos aparatos se encuentran la familia, la escuela, los aparatos religiosos, y en parte los sindicatos, los partidos y los diversos elementos del aparato jurdico-poltico. Esto no implica que los aparatos represivos no tengan tambin una funcin ideolgica, ni que los aparatos ideolgicos no realicen tambin una funcin represiva. Violencia represiva y palabra ideolgica siempre conviven en los aparatos de Estado aunque en combinaciones y proporciones distintas segn cada aparato.

La ideologa, tal y como la entiende Althusser no es una mera deformacin imaginaria de la realidad. No es un error ni un engao por los que el sujeto se confunde sobre la naturaleza de sus condiciones de existencia. Si esto fuera as, bastara al sujeto salir del error para ser libre, pues tanto el error como el engao suponen -como bien saba el Descartes del Discurso del mtodo y las Meditaciones- un sujeto preexistente. El problema es que la ideologa no es algo que enturbie la conciencia y perturbe el conocimiento que el sujeto tiene del mundo. La ideologa no engaa ni ofusca al sujeto, puesto que es la propia ideologa la que constituye al sujeto como tal. De ah que, abandonando el terreno de la falsa conciencia, del engao y de la alienacin, Althusser afirme que "La ideologa representa la relacin imaginaria de los individuos a sus condiciones reales de existencia". Ahora bien, esta relacin imaginaria es la que hace que nos representemos nuestras condiciones de existencia como un universo centrado en la categora de sujeto, que es la categora central de toda ideologa. La ideologa hace que veamos nuestra realidad de individuos producidos por unas condiciones materiales determinadas como si fuera el resultado de la accin de sujetos libres que son el fundamento de su conocimiento y de sus actos, de sujetos capaces de "responder" de sus actos y de "dar razn" de sus pensamientos.

-IV-

Si, como propone Althusser, siguiendo en ello una larga tradicin materialista que va de Spinoza a Marx y a Freud, el sujeto es un efecto, ser necesario pensar su produccin, pues todo efecto es producido por una serie de causas. Naturalmente, los aparatos especficamente ideolgicos como la familia, la escuela o la Iglesia ocuparn un papel fundamental en esa produccin, pero tambin los aparatos prioritariamente represivos como el policial tendrn aqu su funcin. De ah que el ejemplo ms famoso de funcionamiento de un aparato ideolgico que nos da Althusser sea precisamente una "interpelacin" policial. (Hay que precisar aqu que, en francs, el trmino "interpelacin" tiene varios sentidos: en primer lugar es el hecho de llamar a alguien, de dirigirse a alguien de manera individualizada, en un sentido prximo al de la segunda acepcin del trmino en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Espaola: "Requerir, compeler o simplemente preguntar a alguien para que d explicaciones o descargos sobre un hecho cualquiera"). En segundo lugar, es el nombre habitual que se da a la detencin policial (interpellation policire).
Althusser resumir en una escena familiar su teora de la interpelacin:

Sugerimos entonces que la ideologa acta o funciona de tal modo que reclutasujetos entre los individuos (los recluta a todos), o transforma a los individuos en sujetos (los transforma a todos) por medio de esta operacin muy precisa que llamamos interpelacin, y que se puede representar con la ms trivial y corriente interpelacin, policial (o no) Eh, usted, oiga! Si suponemos que la hiptetica escena ocurre en la calle, el individuo interpelado se vuelve. Por este simple giro fsico de 180 grados se convierte en sujeto. Por qu? Porque reconoci que la interpelacin se diriga precisamente a l y que era precisamente l quien haba sido interpelado (y no otro). La experiencia demuestra que las telecomunicaciones prcticas de la interpelacin son tales que la interpelacin siempre alcanza al hombre buscado: se trate de un llamado verbal o de un toque de silbato, el interpelado reconoce siempre que era precisamente l a quien se interpelaba. No deja de ser ste un fenmeno extrao que no slo se explica por el sentimiento de culpabilidad, pese al gran nmero de personas que tienen algo que reprocharse.

-V-


Volviendo tras este desvo por la teora de la ideologa al suceso que nos llev a estas reflexiones, vemos que la frase te conocemos de toda la vida adquiere un nuevo significado. Si el origen de ese sujeto, de ese yo que se cree fundamento y origen de sus actos y sus pensamientos es una interpelacin -del tipo de la que aqu describe Althusser- podemos afirmar que no existe sujeto antes de que el individuo interpelado se reconozca como tal, aunque el sujeto de la interpelacin se tenga a s mismo por un sujeto ya existente que responde a ella. La relacin que como individuos tenemos a nuestras condiciones de subjetivacin, de produccin como sujetos, es la primera relacin a nuestras condiciones de existencia que nos representamos imaginariamente bajo la categora de sujeto. Hay algo originario en la interpelacin policial, un gesto que convierte al individuo en sujeto en tanto que la voz del polica es la voz que representa la ley en su doble sentido de norma que instaura un orden y de norma basada en un poder de excepcin. Este poder de excepcin que encarna la polica acta -al igual que el sujeto de la infraccin- en los mrgenes que necesariamente deja cualquier ley alrededor de los mbitos que ordena. Toda ley deja un margen para su incumplimiento por parte del sbdito y para la actuacin extralegal -excepcional- del soberano. La voz de la ley es siempre, para el sbdito/sujeto la voz que abre el espacio de la culpa. Como afirma San Pablo : yo no conoc el pecado sino por la ley .(Rom.7.7). La ley que nos interpela en el polica nos hace indistinta y simultneamente sujetos y culpables. Nuestra existencia como sujetos depende de ese oscuro origen, por lo cual el polica puede suponer sin riesgo de equivocarse que "te conoce de toda la vida". La temporalidad que crean la ideologa y los aparatos de Estado que son su encarnacin tiene la falsa eternidad de un mecanismo que al producir sujetos produce a la vez la ilusin de un fundamento "siempre ya subjetivo" de su propio funcionamiento, de modo que el sujeto producido por la interpelacin se reconoce siempre en ella. Es ardua tarea salir de este laberinto y reconocer nuestra individualidad, e incluso nuestra singularidad, ms all de los aparatos que producen sujeto y sujecin, es, sin embargo una tarea necesaria en todo proceso de liberacin. Para ello hay que reconocer formas de accin de los individuos que expresen la potencia de lo singular dentro de lo comn, que permitan pensar todo lo que la categora de sujeto excluye: la singularidad (pues todo sujeto es serial, al ser producido en un mismo molde ideolgico), la transindividualidad y la complejidad interior (pues todo sujeto se presenta como una realidad autosubsistente y simple: un "yo pienso" o un "yo quiero") y lo comn (pues todo sujeto se representa su serialidad como algo propio y exclusivo).

Fuente: http://iohannesmaurus.blogspot.be/2013/05/te-conocemos-de-toda-la-vida-reflexion.html


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