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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-06-2013

La desmesura poltica o la revolucin por facebook

Marcos Roitman Rosenmann
Rebelin


Todo est fuera de lugar. El quehacer poltico de la informacin se encuentra en manos de actores mediticos que han sustituido al periodista profesional y los cientfico-sociales. Su lugar lo ocupan hombres y mujeres cuyo principal atributo consiste en proyectar imagen, tener cierto dominio del lenguaje y vestir a la moda. Un sin sentido. El conocimiento ha sido trasladado al desvn de los trastos intiles. La osada de opinar pontificando copa lo cotidiano. Resulta penoso ver a destacados "lideres de audiencia", no de opinin, discutir sobre leyes, sin saber distinguir entre lo civil y lo penal, confundiendo, adems, una querella con una demanda o una estafa con evasin de capitales. Para estos nuevos abogados todo es lo mismo. Asimismo, cuando se refieren al orden econmico los gazapos son descomunales. Confunden balanza comercial con balanza de pagos, crisis con recesin, comercio exterior con exportaciones y crecimiento con desarrollo. Y no digamos cuando se trata de hablar de poltica, en ese instante se sueltan la lengua, les da igual ocho que ochenta. No tienen el menor empacho en homologar autocracia con dictadura, democracia con partidos polticos, gobernabilidad con seguridad ciudadana o legitimidad con legalidad. Sus intervenciones se miden por el grado de ignorancia, desfachatez y ridculo. Siguen guiones preestablecidos. Estn en todos los medios de comunicacin. Radio, prensa, televisin, pginas web y YouTube. Tienen su ranking de popularidad cuya medida consiste en el nmero de veces que su intervencin es visitada. Cien, quinientas, mil, diez mil o cien mil veces. Tienen "un milln de amigos" que comparten da a da, hora a hora, minuto a minuto y segundo a segundo, sus sesudas reflexiones sobre el desayuno, su estado de nimo, su ltimo libro, sus lecturas, sus desengaos amorosos, viajes y su particular forma de entender la vida poltica. En ciento cuarenta caracteres vierten todo su saber. Un prodigio de sntesis y sintaxis. No tienen lmites. De all su desmesura.

No matemos al mensajero. Pero cuando un medio como twitter o facebook se transforma en un fin, el despropsito crece hasta lmites insospechados. La polmica poltica se constituye en un simulacro donde desparece la realidad y el sentido comn. Lo debatido se vuelve irrelevante. Es la trivializacin de la poltica. Ya no se trata de fundamentar, dar argumentos, situar un acontecimiento o describir un hecho, solo se busca hacer ruido. Un discurso plano donde no es posible encontrar dos ideas hilvanadas coherentemente. No hay dialogo, es un monlogo entre un emisor y receptores annimos que buscan ser complacidos en tanto consumidores de bagatelas oportunistas. Otro tanto ocurre con los tertulianos de moda que acaparan facebook y twitter. Atraen la atencin mediante el chascarrillo, la ancdota, la descalificacin o el insulto. Y eso vale para todos aquellos que forman parte de esta farndula poltico-meditica. Socilogos, politlogos, periodistas, abogados, historiadores o economistas, sin olvidarnos de los dirigentes polticos adictos a tales formas de comunicar su pensamiento. Es un disparate, si, pero efectivo. Ese es el problema. Igualmente sirve como una herramienta para patrocinarse, dejar constancia del xito y poner al corriente del mundo mundial la agenda personal. Relatan donde han sido entrevistados, quien les increp, cual es su ltimo artculo y como acceder a su pgina web. En definitiva se venden como cualquier otro producto de consumo.

Resulta poco halageo ver a miembros de la izquierda poltica y social ms interesados opinando sobre lo humano y lo divino que preocupados en dotar de herramientas tericas a los movimientos sociales. Solo quieren ser famosos, viajar por el mundo haciendo turismo poltico, firmar autgrafos y convertirse en trending topic. Sin olvidar la parte crematstica. Ellos forman el conglomerado totalitario de las redes de internet, blogueros de todo pelaje. Liberales, conservadores, progresistas, democristianos, socialdemcratas, radicales y los autodenominados nueva izquierda del "contrapoder". Se pelean por ser los amos de twitter. Han renunciado al rigor, el conocimiento y la labor formativa. Que lo haga la derecha, puede tener sentido ideolgico y poltico: el control y la configuracin de la opinin pblica; pero que en este circo participen intelectuales etiquetados de izquierda es un dislate. En este mar extravan la bitcora de viaje, el compromiso tico, la dignidad y el sentido de la lucha por la democracia, el socialismo y el pensar reflexivo. Se transforman en seres sin escrpulos, incapaces de discernir entre la funcin divulgativa, formadora del saber contrahegemnico y subversivo y la sociedad espectculo que les absorbe el seso y los reduce a objetos de consumo.

El mundo de lo efmero es desmesurado, caricaturesco y grotesco. Pierde las proporciones y se ubica en el terreno de lo artificial y la simulacin. Sus actores representan papeles intercambiables segn el escenario y el pblico al cual se dirigen. Gelatinosos, amorfos, se escabullen entre los focos, facebook, blog, y pginas web. Sus caras son recurrentes, los vemos aparecer en la televisin pblica y privada. Se reconocen entre ellos por sus enormes telfonos mviles, arma arrojadiza para sealar en cualquier momento de su intervencin, su ltimo SMS o WhatsApp. No se escuchan, se insultan, hacen aspavientos, se interrumpen, producen ruido, pero se quieren, son eglatras, oportunistas y cuentan a su favor con un handicap social que les facilita su xito meditico, la desarticulacin de la ciudadana poltica. Son un producto, como lo puede ser un lavavajillas, un desodorante, unas bragas o una hamburguesa. Slo existen como objetos en las redes sociales. La revolucin va Facebook y Twitter. Constituyen una manada. Trabajan da y noche, no descansan. Solidarios entre ellos han construido una aberracin social de la cual viven, reproduciendo las formas de dominio de un capitalismo complejo donde internet y las tecno-ciencias se han apoderado de la praxis terica para negarla y proponer en su lugar un mundo de simulacin en el cual desaparece la experiencia y la realidad. Zombis capaces de engullir la vida eliminando todo vestigio de alternativa poltica anticapitalista y radicalmente democratica.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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