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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2013

La cada de Golborne y la crisis de la UDI

Manuel Acua Asenjo
Rebelin


ADVERTENCIA

El fenmeno de la lucha de clases, cuando no es enfticamente negado, no se comprende a cabalidad. Y no es sta una actitud que identifica tan slo a los sectores ms reaccionarios de la sociedad; abarca a todo el espectro social, incluida la llamada izquierda. No debe, en consecuencia, sorprender que se la considere, en primer lugar, como atributo exclusivo de las clases dominadas en abierta oposicin a las clases dominantes; y, en segundo lugar, aparezcan ambos estamentos como bastiones homogneos, en donde las nicas confrontaciones son aquellas propias de sus mutuas condiciones de antagonistas. Nada ms alejado de la realidad y, por ende, de la teora social. La lucha de clases, en primer lugar, no es un atributo exclusivo de los sectores dominados. Es ms, dichos estamentos jams efectuaran acciones en contra de sus dominadores si stos no lo hubieren hecho antes con ellos. De lo cual se deduce que, si se tratase tan slo de asignar la propiedad de esa calidad a uno de los sectores antagnicos, quienes deberan recibir ese galardn seran solamente las clases dominantes que, para poder serlo, debieron desatar una lucha sin cuartel en contra del otro sector social dentro de una formacin social y someterlo por la fuerza. El carcter de dominante y dominado no se adquiere sin que un grupo social, previamente, haya efectuado actos de dominacin sobre otro u otros.

La lucha de las clases dominadas por alcanzar su liberacin es, pues, una lucha de reaccin y no de accin como corrientemente parecen estar convencidos hasta sectores de la llamada izquierda. Y, en segundo lugar, la lucha de clases no se libra solamente entre esos dos sectores antagnicos, que son los compradores y vendedores de fuerza o capacidad de trabajo, sino tambin al interior de cada uno de ellos, entre sus fracciones, que disputan por imponerse entre s e imponer su hegemona a los dems dentro de ese sector. Y esta circunstancia tampoco se da por casualidad: las fracciones que integran la categora de los sectores dominantes no siempre tienen idntica estrategia para imponer su dominacin; menos, an, tcticas de naturaleza similar. Ni, tampoco, tienen los mismos intereses. Al interior de los sectores dominados no ocurre de modo diferente. Estas luchas pueden descubrirse en las distintas conductas que realizan sus representaciones polticas en la escena de la nacin.

Las palabras precedentes sirvan como un prembulo para el anlisis que sigue a continuacin. Intentan explicar las razones que subyacen tras uno de los hechos relevantes ocurridos en este ltimo tiempo en la escena poltica de la nacin: la renuncia de Laurence Golborne a la candidatura presidencial en nombre y representacin del partido Unin Demcrata Independiente UDI. Nos permiten, adems, entender los mecanismos que guan determinados actos en la vida poltica de una nacin. Por eso, en esta oportunidad, no veremos solamente desplazarse fracciones de clase representadas en la escena poltica ni hechos histricos que dicen relacin con lo sucedido sino, adems, seres de carne y hueso, que son quienes estn encargados de la defensa de sus intereses. Con las debilidades propias de su condicin humana; con sus emociones y sus razonamientos.

DOS MODELOS PARA UNA NACIN CONQUISTADA

Como consecuencia del golpe militar ocurrido el 11 de septiembre de 1973, la poblacin chilena se vio conmovida por dos grandes acontecimientos que iran a determinar su futuro como nacin: puesto que el modelo de acumulacin aplicado hasta ese entonces se consideraba por entero fracasado, esos sectores victoriosos determinaron reemplazarlo por otro; en consecuencia, la estructura jurdico/poltica que lo protega tambin devino en obsoleta y hubo necesidad de imponer un nuevo orden normativo. La primera de esas tareas qued a cargo de los llamados Chicago Boys; la segunda, a cargo de un joven abogado, fundador del movimiento gremialista universitario, llamado Jaime Guzmn Errzuriz. La incorporacin de este actor caus los primeros problemas dentro de los estamentos dominantes. Porque hubo disputas entre el nombrado y el presidente de la Comisin encargada de redactar la nueva Constitucin que era Enrique Ortzar Escobar.

Guzmn, si bien haba sido un cido crtico del Gobierno de la UP y fiel partidario del golpe militar, no quera prolongar la vida de la dictadura, sino crea que bastaba con someter a toda la nacin a un ordenamiento jurdico que preservase la estructura econmica basada en la economa social de mercado y que dicha estructura contemplase un ordenamiento social fundado en la existencia de movimientos gremiales fuertes y con capacidad para adoptar grandes decisiones de carcter poltico. A juicio de quienes impulsaban estas ideas, si se cumplan tales exigencias, era posible arrancarle al partido Comunista su influencia en los sectores populares y, especialmente, poblacionales.

NACE LA UNION DEMCRATA INDEPENDIENTE UDI

Convencido de esas ideas en 1983, y un tanto distante de la estructura de gobierno de la dictadura pinochetista, Jaime Guzmn se dedicaba, de lleno, a una labor que estimaba prioritaria: la construccin de una fuerza poltica partidaria. Por eso, en compaa de algunos de sus amigos y personeros de la propia dictadura que participaban de sus ideas, se aboc a la formacin de una organizacin poltica que, bajo el nombre de Unin Demcrata Independiente UDI, comenzase a prepararse para el fin del gobierno de facto y el comienzo de la democracia, sistema normal de funcionamiento del rgimen capitalista. Bajo esas premisas, la UDI comenz a hacer su labor de proselitismo en los sectores poblacionales logrando captar algunos elementos. En 1986, militantes del Frente Patritico Manuel Rodrguez, organizacin militar creada al amparo del Partido Comunista, se enfrentaron a las fuerzas populares de la UDI; Simn Yvenes, dirigente poblacional que perteneca a estos ltimos destacamentos, fue muerto en esas escaramuzas transformndose en el primer mrtir del movimiento creado por Jaime Guzmn quien, en las exequias de la vctima, aprovech para decir, al respecto, aquel 4 de abril:

[] (al Partido Comunista) hemos resuelto combatirlo sin tregua y disputarle palmo a palmo las poblaciones [...] si hasta ayer nuestra voluntad de lucha era firme, desde hoy el martirio de Simn Yvenes la convertir en indestructible.

Esa no fue una simple amenaza. Bajo la direccin de Guzmn, la UDI comenz a transformarse en partido de cuadros, con una estructura similar a la de los partidos de cuadro de tipo socialista. La organizacin partidaria creci. Se hizo grande en nmero y estima dentro de diversos sectores [i] sociales. Como lo sealara Alfredo Galdmez, ex dirigente poblacional y militante de la UDI, se trataba

[] de armar un partido con vocacin de poder y gran sensibilidad social, dejando atrs la figura de una derecha tradicional que representa a los sectores ms acomodados. Justamente para terminar con esa derecha es que surgi la UDI y para lo que trabajaron figuras como Jaime Guzmn y Luis Cordero [ii] .

APARECE RENOVACIN NACIONAL

Un ao despus de la muerte del dirigente poblacional de la UDI, el 29 de abril de 1987, se unieron a esa organizacin varios otros grupos que comenzaban a manifestarse como fuerzas polticas; entre ellos, el Movimiento de Unin Nacional MUN, liderado por Andrs Allamand; el Frente Nacional del Trabajo, de Sergio Onofre Jarpa, elementos de la Democracia Cristiana DC, adems de nostlgicos del Partido Nacional PN, y jvenes que se haban juramentado en seguir los ideales de la dictadura pinochetista en Chacarillas. El nombre que adoptaron fue Renovacin Nacional. Sin embargo, muy pronto comenzaron las desavenencias entre los fundadores del primer grupo y quienes se les unan. Los nuevos miembros de la colectividad se encontraban fuertemente vinculados a los grupos econmicos que ya dominaban el pas al amparo de la Dictadura; representaban intereses concretos, dinero y negocios ms que estructuras tericas, lo que contrariaba ciertos principios de la UDI que, sin dejar de defender el legado de la Dictadura, consideraba que era necesario ceirse rigurosamente a la nueva institucionalidad establecida para la defensa del modelo econmico. En agosto del mismo ao la divisin se hizo inevitable: Renovacin Nacional sigui por su lado y la UDI recobr su primitiva identidad sin sufrir defecciones.

La estructura que haba comenzado a darse daba sus primeros frutos. Porque un partido de cuadros no se destruye con la facilidad que lo hace uno de masas. Cuando existe semejante tipo de partidos y se presentan inevitables pugnas por la imposicin de determinadas lneas de accin, tales controversias se resuelven con mayor facilidad y las luchas por el poder terminan con la separacin de los elementos disociadores; el partido contina. Por eso, la UDI sigui adelante, sin experimentar graves disensiones; pero, a partir de ese momento, las clases dominantes comenzaron a tener dos grandes grupos polticos que manifestaban, implcitamente, su voluntad de disputar entre ellos naturalmente la representacin de aquellas en la escena poltica del pas: la propia UDI y RN. Se diferenciaban, s, en las diversas alternativas que ofrecan acerca de cmo realizar con mayor eficiencia tal representacin y, consecuentemente, el comportamiento que deban adoptar respecto de los sectores dominados. Ricardo Claro, uno de los empresarios ms conocidos y poderosos, se volc a tomar su lugar, de inmediato, junto a la UDI.

LA LUCHA DE CLASES AL INTERIOR DE LA UDI

Representar los intereses de determinadas clases no significa hacerlo en forma ciega; implica establecer tcticas, planes, vas, modos de operar que, a menudo, pueden hasta ser mal interpretados por otros sectores e, incluso, por los propios aliados. Implica tener opiniones polticas acerca de cmo realizar determinados actos polticos. Porque los partidos nacen para representar sectores sociales; deben defender los intereses de cada sector. Para enfrentar esa tarea, los partidos establecen formas previas de proceder. Y, al hacerlo, enfrentan tambin soluciones diversas, lneas de accin divergentes, modos de operar que, a menudo, no son siquiera compartidos por su propia militancia. En esos casos, se producen crisis polticas. Las tendencias se hacen presentes; y la militancia se orienta tras cada una de las vas propuestas. Eso ocurre en todas las organizaciones. No tendra por qu no hacerlo en la UDI.

Bajo la diestra conduccin de Pablo Longueira [iii] , la UDI sigui adelante con las ideas de Jaime Guzmn de captar a los sectores poblacionales y concluir su tarea de formar cuadros polticos. Eso implicaba, adems, establecer una forma de buscar entendimiento con los sectores daados por las acciones de la dictadura [iv] . Y eso llevaba, finalmente, a conversar con los antiguos enemigos. Las tesis de Longueira se orientaron en ese sentido.

En 2003, como jefe del partido, hizo pblicas ciertas conversaciones sostenidas con algunos miembros de la Agrupacin de Familiares de Detenidos Desaparecidos, en las que quiso manifestarles su inters de colaborar en la bsqueda de sus seres queridos. Fruto de esas conversaciones fue el documento que publicaron los medios de comunicacin intitulado La Paz Ahora, en el que se planteaba la necesidad de la reconciliacin nacional. No se crea, sin embargo, que tras esas maniobras, la UDI mostraba un sentimiento real de arrepentimiento por los hechos acaecidos durante el perodo dictatorial. No. Bueno es recordar, al respecto, que en esa organizacin poltica militaban Jovino Novoa, Sergio Fernndez, Vasco Costa y otros sujetos que haban tenido directa responsabilidad en dichos hechos; el propio empresario Ricardo Claro haba sido financista de la DINA. Lo que la UDI buscaba bajo la direccin de Longueira era aceptar la va de la reconciliacin que, temerosos de un nuevo golpe de Estado, impulsaban los sectores de la Concertacin de Partidos Por la Democracia [v] . As, Longueira asuma para su organizacin la misma proposicin de sociedad propuesta por la Concertacin que era, finalmente, la convivencia pacfica entre la vctima y su verdugo. Porque, para esos actores, y parafraseando a Luis Bonaparte, luego de la asonada golpista de 1842, en Francia, Chile necesitaba, antes de nada, tranquilidad.

Sin embargo, un sector encabezado por Jovino Novoa ex funcionario pblico en tiempos de la dictadura , al que pertenecan Ernesto Silva y Juan Antonio Coloma, no vea con buenos ojos esa especie de mimetismo con las posiciones social demcratas que pareca advertirse en Longueira, quien buscaba un partido grande y con buena representacin en el Congreso y aceptaba discutir ciertas modificaciones al modelo. Los conflictos empezaron. Las tesis de Novoa, que se contradecan con las de Longueira, parecan ser, en sntesis, dos:

La UDI debe crecer todo lo necesario, pero no todo lo posible. Debe crecer hasta el punto donde sea posible mantenerse sin transar en lo fundamental, sin modificar la ruta. Si el partido crece integrando nuevos contenidos, nuevos grupos, abriendo puertas de democracia interna, la UDI se debilitar.

No se puede abrir la puerta a modificaciones parciales del modelo. Cualquier aumento en democracia, en mayores servicios pblicos, participacin, representacin, si se distribuye poder en cualquier forma; eso no se detendr ms y erosionar todo el modelo [vi] .

Longueira, en tanto, fue un elemento decisivo en la crisis poltica que experiment la Concertacin durante los primeros aos del gobierno de Ricardo Lagos. As, el 17 de enero de 2003 particip en la celebracin de un acuerdo entre la UDI y la administracin concertacionista orientado a dar una salida a los proyectos enviados al Congreso a fin de introducir reformas a la Constitucin pinochetista y a poner atajo a los escndalos que amenazaban al rgimen (entre otros CORFO, sobresueldos, caso MOP-Gate, caso coimas, en fin); pero, al mismo tiempo, la UDI se impuso como uno de los ms grandes partidos en las elecciones municipales de 2000 y en las parlamentarias de 2001. Las tesis de Guzmn-Longueira de acercase a los sectores populares pareca ser acertada; no la de gobernar a la comunidad desde el empresariado mismo.

A principios de la dcada del 2000, Longueira haba colaborado ya con la Concertacin para resolver ciertos desaciertos; en especial, cuando la dirigencia de la Democracia Cristiana cometi el imperdonable error de dejar pasar el plazo que le conceda la ley para inscribir a sus candidatos.

Hasta ese momento, las discrepancias se haban mantenido dentro de un clima an tolerable. A pesar del Caso Spiniak y el constante enfrentamiento con Jovino Novoa.

Alfredo Galdmez, ex dirigente poblacional y militante de la UDI sostiene que , en el ao 2007, cuando la UDI deba haber nominado a Pablo Longueira en el carcter de candidato a la Presidencia de la Repblica,

[] Novoa y Coloma boicotearon la candidatura anterior de Longueira, levantando el nombre de la Jacqueline van Rysselberghe [vii] .

Las discrepancias anteriormente indicadas hicieron que, finalmente, la UDI entregara su apoyo a Sebastin Piera.

LA UDI BAJO EL GOBIERNO DE PIERA

En los aos siguientes, los sectores guzmanitas perdieron influencia dentro del conglomerado y se impuso una lnea distinta, impulsada por Juan Antonio Coloma, de acercamiento a Renovacin Nacional. La causa fue la participacin de ese conglomerado en el gobierno de Sebastin Piera porque, como lo sealramos en un documento anterior [viii] ,

Desde que Longueira lleg al gabinete se mimetiz con las ideas de Sebastin Piera y se convirti en un contrapunto de los intereses del empresariado, pasando a ser el rostro oficial de la agenda del gobierno contra el abuso y en defensa de los consumidores [ix] .

Hasta el ao 2010, la idea al interior de la UDI era que el partido no tena una poltica coherente con sus principios. La crisis interna se desat y Juan Antonio Coloma entr en un proceso de reflexin que contribuy a ahondarla. En esas condiciones, las elecciones de una nueva mesa directiva se hacan necesarias. Las elecciones enfrentaron a dos antagonistas: Jovino Novoa y Pablo Longueira, aunque el segundo no ira en calidad de candidato por su pertenencia al gobierno. En ese perodo ya exista molestia en las filas del gremialismo por la poltica impulsada por el gobierno de Sebastin Piera, del cual era parte Longueira. Es posible que a ello se haya debido que ste no apoyase pblicamente la reeleccin de Coloma en contra de una eventual postulacin de Jos Antonio Kast. Se impuso, finalmente, una lnea de consenso y la presidencia de la UDI qued en agosto de 2010 en manos de Patricio Melero.

Sin embargo, como lo expresara Alfredo Galdmez

[] en los ltimos aos la postura de Novoa fue ganando posiciones, desde que Lavn sac a Longueira de la presidencia de la UDI y Pablo fue relegado. A partir de ah el partido fue cayendo en una suma de ambiciones personales y dejando el proyecto colectivo [x] .

Al aproximarse las elecciones de 2013, un grupo de dirigentes de la UDI encabezados por Jovino Novoa impuso la candidatura presidencial de Laurence Golborne basndose en la extraordinaria popularidad que el ministro de ese entonces mantena tras el rescate de los mineros. La UDI se cuadr tras esa candidatura.

EL OSCURO ROL DE LA TERCERA

La Tercera es un peridico de propiedad de la empresa Consorcio Periodstico S.A. (COPESA) que, a su vez, forma parte del grupo de empresas a cuya cabeza aparece el empresario lvaro Saieh. Funciona dirigida por un Consejo o Directorio que preside un miembro de la familia que es Juan Andrs Saieh; el director del diario es el panelista de Tolerancia Cero Cristin Bofill.

Durante varios aos, La Tercera fue (y probablemente sea) controlada por un extrao y variado grupo de sujetos que conformaron su Consejo editorial. Se reunan en uno de los salones del Hotel Hyatt, en el sector de Vitacura, a tomar un caf, a las 8,30 de la maana de cada viernes. A la reunin asistan, entre otros, Oscar Guillermo Garretn (PS), Juan Gabriel Valds (PS), Felipe Harboe (PPD), Jorge Burgos (DC), Vctor Prez (UDI), Alberto Cardemil (RN), Daro Caldern (abogado que particip en las negociaciones y traspaso de propiedad del diario de manos de Germn Pic Caas a lvaro Saieh), Rodrigo Hinzpeter (ministro de Piera), lvaro Donoso (amigo personal de Saieh), y el propio director del diario Cristin Bofill, quien acostumbraba ir

[] poniendo los temas sobre la mesa [xi] .

Ese Consejo Editorial funcionaba desde antes y en l participaban figuras como Carlos Ominami, Juan Antonio Coloma (UDI), Jorge Schaulsson, Rodrigo lvarez, Alejandro Foxley y Jovino Novoa quien no slo particip en dicho Consejo, sino era uno de los directores de la sociedad. Por eso, cuando estall el conflicto que pas a denominarse Caso Spiniak y la joven Gemita Bueno denunci haber sido abusada sexualmente por un parlamentario, cuando era nia, implicando directamente al senador Novoa y haciendo pblicas ciertas fotografas en donde ste apareca desnudo, mostrando cicatrices que le son propias, el diario asumi el asunto como algo propio. Un grupo de periodistas de ese diario tom a la joven Gemita Bueno bajo su proteccin durante tres das [xii] al cabo de los cuales la joven se desminti de los hechos pues, sorpresivamente, apareci una grabacin en donde ella reconoca haber mentido. Pablo Longueira, a la sazn, presidente del partido, no quiso tomar partido en el caso; no defendi a Novoa como ste esperaba que lo hiciera, pero no lo atac ni, mucho menos, tom medidas contra l. En la presentacin del libro Spiniak y los demonios de la Plaza de Armas, escrito por los periodistas Ana Mara Sanhueza y Pablo Vergara, seal Pablo Longueira, al respecto:

"Yo he tenido que enfrentar en la vida muchos momentos de liderazgo, decisiones difciles y complejas, ninguno como ste. Cunta gente me dijo a m: congela la militancia de Jovino Novoa. Algo tiene que haber. Para qu les digo cmo llegaba la gente, cmo se agarraban y discutan los fines de semana por largo rato. 'Oye, si el ro suena es porque piedras trae, decan. El rumor, la intriga. Me toc enfrentar algo en que la sobrerreacin era lo mnimo que me poda pasar [] [xiii] "

Aquella cinta sirvi para desestimar el caso y Novoa sali libre de todo tipo de acusaciones, aunque no del juicio de la comunidad. Las expresiones de Faride Zeran, Premio Nacional de Periodismo en 2007, reflejan la opinin pblica que haba en ese entonces y que an subsiste:

Es paradigmtico porque el periodismo se expone a develar frente a un poder tan fuerte, pasando por encima de los medios y su manipulacin horrenda. Tambin me llaman la atencin las entrevistas sin contexto a Gemma Contreras (se corrige), a Gema Bueno, simultneamente en La Tercera y The Clinic. Dnde las hicieron? No s si el senador Novoa es culpable o inocente, pero l es miembro del directorio de COPESA.

El peridico La Tercera ha tenido influencia en el gobierno de Sebastin Piera. De hecho el 9 de marzo de 2010, llamado por la flamante nueva vocera del Gobierno Ena Von Baer, asumi el cargo de la Secretara de Comunicaciones de La Moneda SECOM Mauricio Lob, coordinador poltico del diario La Tercera y mano derecha de Cristin Bofill. Todos ellos ligados a la red de influencias de Jovino Novoa.

Pero la influencia de Jovino Novoa al interior de la UDI se impuso cuando el Servicio Nacional del Consumidor SERNAC, dirigido entonces por Juan Antonio Peribonio, determin acoger el reclamo de los clientes de los grandes paseos comerciales o malls que denunciaban el cobro por el uso de los baos y estacionamientos. Como se ha dicho, Longueira apareca ms preocupado de apoyar al gobierno de Sebastin Piera que salvaguardar los intereses de la UDI, hecho que sus pares le criticaban. En el caso del uso de los baos y estacionamientos de los malls, Longueira apoy decididamente al SERNAC y critic duramente a los empresarios por su compulsivo afn de lucrarse a costa de sus clientes. El diario La Tercera, entonces, dirigido por Cristin Bofill, inform que, a raz de ese hecho, se haba producido una disputa entre Jovino Novoa y Longueira, noticia que oblig a este ltimo a desmentirla. En su carta a la direccin del rotativo, Longueira seal que dicho peridico incurra

[] u na vez ms en afirmaciones equivocadas, falsas o inexistentes []

para, finalmente, informar sobre

[] situaciones falsas y que slo existen en el mbito de las oscuras especulaciones.

La Tercera no public la carta en forma separada, sino procedi a hacerlo incluyendo, de inmediato, una aclaracin que bajo el ttulo de Nota de la Redaccin, afirmaba que el ministro tena una

[] visin distorsionada de la realidad, pblicamente conocida, que ha causado polmica en el pasado.

La nota era injuriosa para Longueira [xiv] pues en ella se aluda directamente a las declaraciones del ex ministro referentes al Caso Spiniak en el transcurso del cual, sin apoyar a Novoa, seal que Jaime Guzmn le haba hablado en sueos. Longueira reconocera, posteriormente, que dichas palabras haban constituido una equivocacin suya muy lamentable.

"Uno comete muchos errores. Obviamente yo los comet, pero era inevitable. Haba encuestas donde se preguntaba cmo lo haca yo. Psimo!, cmo lo iba a hacer! Y adems me mand el numerito de decir que haba hablado con Jaime Guzmn [...]" [xv]

En los medios periodsticos se ha dicho que la referida alusin fue escrita por Jorge Andrs Saieh, presidente de su directorio. La afirmacin no deja de tener base, pues, como lo expresa un analista, al hacerlo,

Saieh estaba interpretando un sentimiento del empresariado haca un poltico como Longueira, que tiene un lado populista que provoca desconfianza en cierto sector. Esa mezcla mesinica, en donde tras un objetivo, no tiene problema en criticar a los empresarios, es lo que debe ser muy irritante [xvi] . 

Estos hechos alentaron al senador Jovino Novoa a perseverar en el camino que ya tena trazado; por eso, comenz a dar una pelea por hacerse fuerte en la UDI. Muy pronto, organiz a un grupo de personas afines a sus ideas, entre los que se puede sealar a Manfredo Mayol, Ernesto Silva Mndez, Ena Von Baer, Javier Macaya y otros, con quienes se reuna con frecuencia. En esos encuentros era frecuente orle decir que Sebastin Piera estaba

[] gobernando con las ideas de la Concertacin [] ,

idea con la que, implcitamente, desprestigiaba a Longueira. No contento con eso, public un libro en el que, bajo el ttulo Con la fuerza la libertad, dej establecidas por escrito aquellas mismas afirmaciones, contribuyendo a ahondar ms las diferencias con el gobierno de Piera. Simultneamente, comenz a preparar el acto eleccionario de 2013 buscando un candidato idneo, sin tachas, altamente competitivo, comprometido con las ideas de la UDI aunque no fuese militante suyo, que se ganase el apoyo de la organizacin y nadie pudiera poner en tela de juicio. Para esa tarea tuvo el apoyo de Juan Antonio Coloma y, naturalmente, de todo el grupo afin a sus ideas. Ese candidato result ser, finalmente, Laurence Golborne; Longueira no pudo oponrsele. Si lo haca, revelaba sus ambiciones ms ntimas.

Cristin Pertuz, analista de la Universidad de Chile, sostuvo, al respecto que

[] la candidatura de Golborne significaba para Novoa mantener su peso especfico dentro de la UDI; en cambio, la nominacin de Longueira como abanderado presidencial va a provocar que el ex ministro se potencie y tome el liderazgo definitivo al interior del partido. Y lo va a prolongar para los prximos cuatro aos [xvii] .

La eleccin del ex ejecutivo de CENCOSUD lo alej violentamente de toda posibilidad de participar en la carrera presidencial. Y como era de suponerse, el diario La Tercera tom inmediato partido junto al candidato, en tanto El Mercurio (dirigido por Cristin Zegers) lo haca con Andrs Allamand.

CARCTER INDIVIDUAL Y SOCIAL DE PABLO LONGUEIRA

Como todo ser humano, Longueira posee un carcter individual que lo identifica como una persona enrgica, un tanto ambiciosa, a veces convencida de estar predestinada a algo mayor [xviii] , y poco asiduo a la austeridad. Quienes lo conocen saben que siempre dese estar al frente de la nacin; cuando Piera fue elegido presidente, Longueira quera ser ministro y destacarse como tal para escalar grados ms altos, en especial, a la presidencia de la Repblica. No es hombre que se conforme con vivir en un barrio modesto; lo hace en el ms caro de Santiago, en San Carlos de Apoquindo, en el sector denominado Mirador de San Damin, junto a Laurence Golborne. Vive all con su mujer y sus siete hijos en una casa de 400 metros cuadrados porque no ha podido adquirir una ms grande an.

No es un individuo que diga siempre todo de frente, como se ha afirmado de l; cuando no le conviene, simplemente guarda silencio o habla de otras cosas. Desde este punto de vista, es un excelente poltico. Para algunas personas se trata de un individuo calculador que, para deshacerse de Golborne,

[] solamente esper que la presa se debilitara [xix] .

Es cierto que no teme al enfrentamiento verbal y afronta cualquier situacin por azarosa que se le presente, pero tambin es un individuo fuertemente dominado por la fe religiosa lo que le hace tambin bastante permeable a los prejuicios. Por eso, concibe al matrimonio como la unin de un hombre y una mujer, y no acepta concesiones al respecto. Se siente heredero de las ideas guzmanitas de la UDI, por lo que, para conocer su pensamiento, es necesario conocer aquellas. De ah que haya quienes identifiquen su persona con la propia UDI y lo describan como un individuo mesinico.

El mesianismo de Longueira lo es de la propia colectividad que representa. No aspira a ser un dirigente de una mayora nacional. Por ejemplo, cuando la UDI pasaba por un trance extremadamente difcil ante las injustas acusaciones que se hacan contra miembros histricos de la tienda, recurri a un ardid retrico: hablar con el lder inspirador fallecido. Por cierto, lo suyo es una metfora, es un hombre en su sano juicio [xx] .

Y, por su parte, seala, al respecto, otro analista:

Pero Longueira es mesinico. Est convencido que el modelo puede funcionar sin abusos, que las utilidades se mantendrn o bajarn muy poco, que los empresarios aceptarn los esfuerzos, que los microempresarios podrn tener oportunidades, que se puede eliminar toda contradiccin entre las clases [xxi] .

De carcter fuertemente autoritario, confa poco en el colectivo; prefiere, ms bien, creer en el individuo a quien atribuye la construccin de la Historia.

Su carcter social, como el de todos quienes se desenvuelven en un rgimen como el estatuido en Chile, es altamente competitivo; con una diferencia: Longueira es un modelo, sus atributos competitivos son inmensamente ms grandes que los exhibidos por otras personas. Sus ideas son, en consecuencia, tambin mercantilistas aunque prefiere defenderlas desde el punto de vista institucional. No tiene el carcter puro del predador que establece en sus obras Michael MacCoby, discpulo de Erich Fromm, sino es una mezcla de aquel con el de funcionario. Longueira, producto del mercado y de un gobierno de excepcin, adems, es narcisista; ama que lo alaben y le reconozcan sus mritos. Como el lindo don Diego, que gustaba de admirarse en el espejo de un estero, el ex ministro es permeable a la adulacin y a las alabanzas. No puede existir mejor sujeto para representar al sector de la UDI donde se encuentran los doctores de la ley; el otro est representado por Novoa. Son dos individuos pero, a la vez, son dos soluciones para la proteccin de un solo inters, que no es el de las clases dominadas. Slo uno de ellos se ha de imponer.

EL INTERES DE LOS SECTORES DOMINANTES

Dentro del sistema capitalista, la extraccin de plusvalor es essentia ratis; y se hace perfectamente lcita cuando el poder dominante establece las reglas de cmo ha de hacerse. No lo es, sin embargo, cuando quienes deben observar esas mismas reglas que se dictan para evitar sus continuas e inevitables confrontaciones las atropellan; la confianza de la comunidad se pierde. Eso era lo que molestaba respecto del problema del cobro por los estacionamientos que se construan en los malls. Para Longueira era aquella una ganancia excesiva; tambin lo era el cobro de ciertas comisiones en la banca y otro tipo de abusos que constantemente cometen las grandes tiendas, como haba sucedido con La Polar. No era casualidad la fiscalizacin que constantemente haca a los grandes consorcios la Directora del Servicio Nacional de Salud Rosa Oyarce. Ganar, s; pero no abusar, era la idea de Longueira. Sin embargo, esa poltica no era deseable para numerosos sectores empresariales que confiaban en la UDI. Las razones de todo ello no se encuentran en una perversidad, sino en las races del capitalismo y, en mayor medida, en la implantacin de la nueva forma de acumular. En las races del capitalismo por una razn simple: la moral de la economa, como bien lo sostiene Marx, es el lucro. Un modelo econmico que privilegie las leyes del mercado por sobre la regulacin, no slo permite el lucro sino lo alienta a niveles insospechados: transforma la sociedad en una selva donde hasta los valores morales son altamente competitivos.

Longueira apareca, de esa manera, como la sucesin de Guzmn, como el nico que poda establecer pautas que limitaran los abusos en la sociedad que ellos mismos haban organizado.

Los compradores de fuerza o capacidad de trabajo tienen un inters que es comn a todos ellos la extraccin y consecuente apropiacin de plusvalor , pero se diferencian en numerosos otros mbitos como lo son el rea desde dnde se va a extraer esa mercanca, la forma de hacerlo, el porcentaje a percibir por cada sector, en fin. No constituye ese estamento, por consiguiente, una estructura monoltica. Precisamente por esa circunstancia hay fracciones interesadas, en su interior, en hacer cambios al modelo estatuido a fin de aumentar sus ganancias; otros quieren introducir esos cambios, pero manteniendo ganancias ms o menos similares a fin de no provocar revueltas sociales; y quienes buscan idntica finalidad disminuyendo sus ganancias en aras de una convivencia mejor, como lo hace el empresario Roberto Fantuzzi [xxii] . Hay, entonces, un aspecto que los identifica a todos, aunque no la forma cmo hacerlo: el perfeccionamiento de la democracia, forma normal de funcionamiento del sistema capitalista. Por eso se presentan fracciones que buscan mantener intacta la forma de acumular introduciendo cambios a la estructura jurdico poltica sin preocuparse de los aspectos morales que puedan tocar esos cambios y otras que s consideran importante la moral. Entre stos ltimos merece situarse a la UDI que construyera Jaime Guzmn, a juicio de quien

[] la democracia que intentamos construir es una democracia de participacin social efectiva, una democracia tecnocrtica, y una democracia autoritaria y protegida [] [xxiii]

Esas ideas no eran fciles de realizar. Requeran, pues, de una

[] autoridad fuerte, con poder para conducir al pas a travs de la justicia y la ley.

Para ello era necesaria la construccin de un partido. La formacin de la UDI era imprescindible: salvaguardaba el modelo econmico a travs de la defensa irrestricta de la constitucin, aunque sta fuese espuria; de ah en adelante, los cambios deberan hacerse siguiendo el brocardo jurdico segn el cual las cosas se deshacen de la misma manera que se hacen. En la UDI residiran los doctores de la ley, el elemento farisaico que faltaba en la escena poltica de la nacin. Y esa era la tarea que se fij para s Pablo Longueira: modificar, pactar, hacer todo lo que recomienda la democracia, pero dentro de los marcos de la ley; lo mismo para el empresariado: hacer negocios, pero dentro del marco de las ganancias lcitas, respeto a los principios morales que impona la nueva regulacin. O, como lo expresa bien Alberto Mayol:

La UDI tiene una gran guerra santa: defender el modelo. No slo el econmico, sino tambin el poltico, el cultural. Es el orden (la paz social le dicen), la moral sexual de Juan Pablo II, el libre mercado, la gran empresa, las organizaciones intermedias erosionando al Estado, la despolitizacin, la des-representacin poltica, la desmovilizacin de la sociedad (donde la religin es fundamental) [xxiv] .

Y cmo hacerlo? Mayol lo expresa claramente:

La forma de ser influyente es ser ms fuerte en los sectores populares, tener ms representantes en el Congreso Nacional, ser el partido ms grande de Chile, sintonizar con los pobres, canalizar la energa de la calle hacia la fe en el futuro (desmovilizar movilizando).

Hay que trazar una lnea entre lo correcto y lo incorrecto dentro del modelo. El poder de la empresa y la poltica debe tener lmites, debe delimitarse qu es abuso y qu no. No se debe incrementar demasiado el poder de la empresa, hay que regular, ser razonables, no dejar que la ambicin rompa el saco. El modelo debe tener ciertos lmites que impidan su deslegitimacin [xxv] .

La UDI de Guzmn saba que para hacer los grandes cambios dentro de una constitucin rgida [xxvi] como la redactada por sus fundadores y promulgada por Pinochet, deberan celebrarse grandes acuerdos nacionales y que dichos acuerdos evitaran soluciones rpidas, impensadas, arbitrariedades; el sistema quedara bien protegido. El problema era que otros, dentro de la misma colectividad, no queran ese tipo de soluciones sino mantener, a toda costa y sin modificaciones, la institucionalidad legada por la dictadura. Aunque las protestas sociales arreciasen.

LA SENTENCIA DE LA CORTE SUPREMA EN CONTRA DE CENCOSUD

El 25 de abril, la Corte Suprema, en un fallo memorable, determin que el comercio detallista en los medios periodsticos, y por la enorme in fluencia que ejerce Estados Unidos sobre la cultura de las clases y fracciones de clase dominantes, se ha introducido el neologismo industria del retail no estaba facultado para subir unilateralmente las comisiones y los cobros en las cuentas de sus clientes, sin el consentimiento expreso de stos. El dictamen del alto tribunal se pronunci en forma definitiva sobre una demanda interpuesta en 2006 en contra de la empresa CENCOSUD, de propiedad de Horst Paulmann; en especial, respecto de las tarjetas que el supermercados Jumbo entregaba a sus clientes para el retiro de mercaderas al crdito.

El fallo no hubiere causado consternacin alguna si la persona que se desempeaba en el carcter de gerente general de la empresa hubiere sido alguien que no fuese el candidato presidencial de la UDI Laurence Golborne quien, perseguido por la prensa, se apresur a excusarse diciendo que cumpla rdenes superiores. Sus palabras fueron

La empresa tom una decisin que me correspondi llevar adelante y por ende no me corresponde hoy da juzgar qu habra sucedido en situaciones diferentes. Uno obedece las instrucciones y directrices que se establecen a nivel de directorio y es la persona responsable de llevarlas a la prctica en la posicin que me corresponda a m [] [xxvii] .

Golborne no consider que su explicacin constitua una implcita acusacin de contra de su ex patrn Horst Paulmann. La respuesta de la empresa lleg a travs del actual gerente de CENCOSUD quien no vacil en desmentirlo al sealar que los gerentes no estn en ese cargo slo para obedecer instrucciones superiores sino para tomar las decisiones que dicen relacin con la marcha del negocio.

Golborne, al parecer, no conoca aquel refrn segn el cual quien explica se complica. Porque sus declaraciones posteriores slo produjeron mayor confusin debilitando, notoriamente, su posicin dentro de la UDI y contribuyeron a debilitar igualmente la de quienes haban apoyado su nominacin, es decir, el sector de Jovino Novoa y Juan Antonio Coloma.

UN PARASO FISCAL

Es probable que Golborne hubiere resistido la enorme presin que se ejerci sobre l a propsito del fallo de la Corte Suprema condenando a CENCOSUD; es probable que su candidatura se hubiese mantenido a pesar de todos esos inconvenientes. El problema fue que, sus desafortunadas declaraciones haban transformado a sus viejos cmplices en enemigos suyos.

A poco de conocerse dicho fallo, una nueva informacin acerca de las dudosas prcticas comerciales del candidato sali a la publicidad: en julio de 2006, Laurence Golborne haba formado una sociedad que, bajo el nombre de Sunford Managment Corp, mantena depsitos por 1.400 millones de pesos (unos 35 millones de dlares) en el llamado paraso fiscal de Islas Vrgenes. Esas sumas no haban sido declaradas al asumir como ministro en 2010. En su intervencin ante la Comisin investigadora del lucro de la Cmara de Diputados, realizada el da mircoles 22 de mayo recin pasado, la periodista Mnica Gonzlez dio a entender que slo Horst Paulmann pudo haber entregado los antecedentes que terminaron con la carrera presidencial de Golborne:

En tanto depositante, slo Paulmann poda saber cunto tena Golborne en su cuenta [] [xxviii] .

Golborne intent, nuevamente, explicar esos hechos; la duda, sin embargo, se acrecent cuando los diputados demcrata cristianos Gabriel Silber y Gabriel Ascencio pidieron investigar su situacin patrimonial y la comisin de eventuales delitos tributarios. Nadie se explicaba por qu, si se trataba de sumas legtimamente obtenidas y no exista intencin de ocultar hechos ilcitos, haba enviado el candidato presidencial de la UDI esos dineros fuera del pas. Aquello fue la gota que rebas el vaso. A partir de ese momento, la candidatura de Golborne se hizo indefendible. La base del poder que haba acumulado Novoa en torno a su persona comenzaba a derrumbarse estrepitosamente; simultneamente, Longueira apareca rodeado de una aureola angelical: era el salvador de la UD [xxix] I.

LAS NOMINACIONES SENATORIALES

Los hechos, en consecuencia, se precipitaron. Longueira tom el control del partido y comenz la operacin de distribuir a la militancia de acuerdo a las posibilidades que crea para obtener la mayor cantidad posible de parlamentarios. La tarea se realiz de modo autoritario y sin considerar en modo alguno el procedimiento de primarias. Ena Von Baer fue trasladada de la Regin Metropolitana a la de Los Ros; Ivn Moreira a la de Los Lagos. En Santiago, la candidatura a senador se otorg a Jos Felipe Kast. Los gritos se escucharon en todas partes pues la operacin se realiz sin anestesia. Hubo, incluso, amenazas de quiebre por parte de Jovino Novoa y sus seguidores.

CONCLUSIN

As, pues, no han sido las razones que algunos analistas han sealado y los medios de comunicacin social han repetido hasta la saciedad las verdaderas causas que imposibilitaron la candidatura de Laurence Golborne a la presidencia de la Repblica y su inmediato reemplazo por la de Pablo Longueira. No fue, por tanto, el hecho que Golborne haba perdido credibilidad ante la comunidad y se temiese que perdiera; no fue tampoco solamente el problema de CENCOSUD ni el de las Islas Vrgenes lo que produjo su desplome, sino ms bien el enfrentamiento de dos formas diferentes de entender la defensa del inters de las clases y fracciones de clase dominantes, una lucha de clases en donde se contraponen dos visiones distintas de defender los intereses de quienes detentan la hegemonas al interior del Bloque en el Poder: una, interesada en ganar las elecciones presidenciales e imponerse como estamento poltico dominante en la escena poltica de la nacin y de ah, hacerlo sobre toda la comunidad; otra, preocupada de la vigencia del legado pinochetista que, si bien le interesa la carrera presidencial, tambin est interesada en la defensa de ese legado pero dispuesta a hacer las transformaciones necesarias para evitar que las demandas sociales sobrepasen dicho legado.

La llegada de Longueira no tiene, as, como ltima finalidad, ganar la ms alta magistratura de la nacin. Le interesa lograrlo, sin lugar a dudas, y si alcanza ese cometido estallar de jbilo como cualquier otro contendiente que participa y gana en una competencia. Pero, lo fundamental estar situado en preparar las condiciones para que, en el caso de perder, los cambios que se avecinan se realicen dentro de los marcos tolerados por el mismo sistema. En palabras del Marqus de Lampedusa, aceptar que todo cambie para que todo siga igual. Que es la manera ms inteligente de mantener la dominacin. O, como lo hemos repetido en mltiples oportunidades, hacer que el sistema de dominacin no slo sea tolerado por los propios explotados sino defendido como el mejor de los sistemas.


[i] Los partidos que asumen la representacin de las clases dominantes no son, a diferencia de los partidos que asumen la de las clases dominadas, grandes en nmero de militantes: su influencia se mide en el respaldo que esos mismos sectores le brindan en los actos eleccionarios y, naturalmente, en los casos en que consideran necesario interrumpir la forma normal de funcionamiento del sistema capitalista por considerar que se han excedido los mrgenes tolerados por el sistema y debe darse paso a un gobierno de excepcin o dictadura.

[ii] Rivas Arenas, Claudia: Las cuentas pendientes en la UDI con Novoa y la trenza que impuso a Golborne, El Mostrador, 2 de mayo de 2013.

[iii] Pablo Longueira manifest en varias oportunidades conversar con el espritu de Jaime Guzmn, lo que provoc fuertes reacciones en los sectores contrarios a l y a su partido.

[iv] De hecho, al parecer, Jaime Guzmn tuvo participacin en algunas de esas acciones. Por lo menos, el cantautor ngel Parra sostuvo en una memorable entrevista, que, encontrndose en manos de la Dictadura, logr su libertad gracias a las gestiones que en su favor hizo el constructor de la UDI.

[v] Esta lnea era por entero contraria a la que sostena el CODEHS, organismo laico de derechos humanos dirigido por Clotario Blest, cuyo lema Ni olvido ni perdn, resuma su ideario.

[vi] Mayol, Alberto: Longueira, Novoa y la cruzada de los nios, El Mostrador, 3 de mayo de 2013.

[vii] Rivas Arenas, Claudia: Id. (2).

[viii] Acua, Manuel: Aspectos controvertidos de los conflictos que ha debido enfrentar el gobierno de Sebastin Piera con la banca, mayo de 2013.

[ix] Rivas Arenas, Claudia: Longueira candidato: la silenciosa derrota de Jovino y la nueva geometra del poder en la UDI, El Mostrador, 30 de abril de 2013. El subrayado es de la autora.

[x] Rivas Arenas, Claudia: Id. (2).

[xi] Rivas Arenas, Claudia: El secreto mejor guardado del diario La Tercera, El Mostrador, 10 de diciembre de 2009.

[xii] En varios medios de comunicacin se habl del secuestro de Gemita Bueno.

[xiii] Muoz, Guillermo: Longueira reconoce haber cometido errores [], La Tercera, versin digital, 07 de noviembre de 2008.

[xiv] El periodista Fernando Paulsen la describira como burdo insulto siquitrico de La Tercera en contra de Longueira.

[xv] Muoz, Guillermo: Id. (12).

[xvi] Fernndez, Bastin: La pugna de Longueira con La Tercera que impact a la lite, El Mostrador, 30 de abril de 2013.

[xvii] Rivas Arenas, Claudia: Id. (8).

[xviii] Mayol, Alberto: Id. (6).

[xix] Bustamante, Gonzalo: Pablo:Antares de la UDI, El Mostrador, 13 de mayo de 2013.

[xx] Bustamante, Gonzalo: Id. (18).

[xxi] Mayol, Alberto: Id. (6).

[xxii] El empresario Fantuzzi ha declarado que el sueldo mnimo debera ser elevado a una cifra que no puede ser inferior a 250 mil pesos; y an esa cifra, sostiene, debera estudiarse pues no refleja exactamente las necesidades de un trabajador.

[xxiii] Salinas, Ivn: Los Beyer, El Mostrador, 2 de mayo de 2013.

[xxiv] Mayol, Alberto: Id. (6).

[xxv] Mayor, Alberto: Id. (6).

[xxvi] Las constituciones, en teora, pueden ser rgidas, semirgidas y flexibles, de acuerdo a la posibilidad que establezcan para ser modificadas.

[xxvii] Redaccin: Dudas sobre Golborne se instalan [], El Mostrador, 26 de abril de 2013.

[xxviii] Redaccin: Mnica Gonzlez desliza que quien inform [], El Mostrador, 22 de mayo de 2013.

[xxix] Los depsitos de dinero en el exterior constituyen unas prctica de los sectores altos chilenos. Desde 1970 a 2010, las clases y fracciones de clase dominantes de este pas han evitado hacer declaraciones de impuestos enviado a los llamados parasos fiscales la suma de 105 mil millones de dlares. Chile ocupa el quinto lugar dentro de los llamados pases latinoamericanos, de acuerdo a un estudio hecho por la Tax Justice Network TJN, despus de Brasil, Mxico, Venezuela y Argentina (vase Chilenos habran enviado US$ 105 mil millones a parasos fiscales en 40 aos, El Mercurio, 28 de mayo de 2013, pg. B-4).



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