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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-06-2013

Reflexiones sobre el futuro de los Estados-nacin
El Estado de quin?

Uri Avnery
zope.gush-shalom.org

Traducido para Rebelin por LB


Puede ser una ley a la vez ridcula y peligrosa? Por supuesto. As lo demuestra la iniciativa en curso de nuestro gobierno para promulgar una ley que definir al Estado de Israel como "el Estado-nacin del pueblo judo".

Ridculo 1: Porque, qu y quin es "pueblo judo"? Los judos del mundo conforman un colectivo mixto. Su nica definicin oficial en Israel es religiosa. En Israel, judo es todo aquel nacido de madre juda. Esta es una definicin puramente religiosa. En la religin juda el padre no cuenta a esos efectos (se dice, slo medio en broma, que nunca puede uno estar seguro de quin es su padre.) Si un no-judo quiere unirse al pueblo judo en Israel, l o ella debe convertirse al judasmo mediante una ceremonia religiosa. Bajo la ley israel uno deja de ser judo si adopta otra religin. Todas estas definiciones son puramente religiosas. No hay nada nacional en ellas.

Ridculo 2: Los judos que viven en todo el mundo son miembros de otras naciones. Los promotores de esta ley no les han preguntado si quieren pertenecer a un pueblo representado por el Estado de Israel. Quedan adoptados automticamente por un Estado extranjero. En cierto modo, se trata de otra forma de intento de anexin.

Resulta peligroso por varias razones. En primer lugar, porque excluye a los ciudadanos de Israel que no son judos: milln y medio de de rabes musulmanes y cristianos y cerca de 400.000 inmigrantes de la antigua Unin Sovitica a los que se permiti entrar en Israel por estar relacionados de una u otra forma con judos. Recientemente, cuando el jefe del Estado Mayor deposit banderitas (en lugar de flores) sobre en las tumbas de los soldados cados, se salt la tumba de uno de esos soldados no judos que dieron su vida por Israel.

An ms peligrosas son las posibilidades que esta ley abre de cara al futuro. Apenas media un corto paso entre esta ley y otra que confiera de forma automtica la ciudadana [israel] a todos los judos del mundo, triplicando as el nmero de ciudadanos judos del Gran Israel y creando una enorme mayora juda en un Estado apartheid desde el mar hasta el ro. A los judos en cuestin no se les preguntar.

A partir de ah solo hara falta otro pequeo paso para desposeer de su ciudadana a todos los no-judos de Israel.

El cielo (judo) es el lmite.

Pero en esta ocasin me gustara hacer hincapi en otro aspecto del proyecto de ley: el trmino "Estado-nacin".

El Estado-nacin es un invento de los ltimos siglos. Tendemos a creer que es la forma natural de la estructura poltica y que siempre ha sido as. Gran error. Incluso en la cultura occidental lo han precedido otros modelos distintos tales como los Estados feudales, los Estados dinsticos y as sucesivamente.

Las nuevas formas sociales se crean cuando nuevos acontecimientos econmicos, tecnolgicos e ideolgicos las demandan. Una forma que era viable cuando el europeo medio nunca viajaba ms que unos pocos kilmetros de su lugar de nacimiento se convirti en imposible cuando las carreteras y ferrocarriles transformaron drsticamente la circulacin de personas y mercancas. Las nuevas tecnologas generaron inmensas capacidades industriales.

Para que las sociedades pudieran competir tuvieron que crear estructuras lo suficientemente grandes como para sostener un gran mercado interno y para mantener una fuerza militar lo suficientemente fuerte para defenderlo (y, a ser posible, para apoderarse de los territorios de sus vecinos). Una nueva ideologa llamada nacionalismo ciment los nuevos Estados. Los pueblos ms pequeos fueron sometidos e incorporados a las nuevas grandes sociedades nacionales. Resultado: el Estado-nacin.

A este proceso le hicieron falta uno o dos siglos para generalizarse. El sionismo fue uno de los ltimos movimientos nacionales europeos. Al igual que en otras cuestiones tales como el colonialismo y el imperialismo, tambin en sta [el sionismo] fue un rezagado. Cundo se fund Israel los Estados-nacin europeos ya estaban a punto de convertirse en obsoletos.

La Segunda Guerra Mundial aceler la desaparicin del Estado-nacin a todos los efectos prcticos. Enormes unidades econmicas como los EEUU y la Unin Sovitica hicieron que pases como Espaa e Italia, e incluso como Alemania y Francia, fueran demasiado pequeos para competir. Surgi el Mercado Comn Europeo. Grandes federaciones econmicas suplantaron a la mayor parte de las antiguas naciones Estado.

Las nuevas tecnologas aceleraron el proceso. El cambio se hizo ms y ms rpido. A medida que se iban formando las nuevas estructuras regionales se quedaban obsoletas. La globalizacin es un proceso irreversible. Ninguna nacin o combinacin de naciones pueden resolver los problemas apocalpticos de la humanidad.

El cambio climtico es un problema mundial que requiere urgentemente la cooperacin mundial. Lo mismo ocurre con el peligro que representan las armas nucleares que pronto sern adquiridas por grupos violentos de carcter no estatal. Una fotografa tomada en Tombuct puede ser vista inmediatamente en Kamchatka. Un hacker en Australia puede tumbar industrias enteras en Estados Unidos. Dictadores sanguinarios pueden ser conducidos ante un tribunal internacional en La Haya. Un joven estadounidense puede revolucionar la vida de los habitantes de Zimbabwe. Pandemias mortales pueden viajar en cuestin de horas desde Etiopa hasta Suecia.

A todos los efectos prcticos el mundo es ahora uno. Sin embargo, la conciencia humana es mucho, mucho ms lenta que la tecnologa. Mientras que el Estado-nacin se ha convertido en un anacronismo, el nacionalismo sigue vivo y matando.

Cmo cerrar la brecha? La Unin Europea es un ejemplo instructivo.

Al final de la Segunda Guerra Mundial la gente pensante se dio cuenta de que la Tercera Guerra Mundial podra significar el fin de Europa, cuando no del mundo entero. Haba que unir a Europa, pero el nacionalismo era rampante. Finalmente, se adopt el modelo de compromiso propuesto por Charles de Gaulle: mantener los Estados-nacin pero transferir ciertas dosis de poder real a una especie de confederacin.

Eso tena sentido. Naci el mercado comn, que se fue ampliando constantemente, y se adopt una moneda comn. Y ahora un terremoto econmico amenaza con derribar todo el edificio.

Por qu? No por exceso de concentracin, sino por falta de ella.

No soy economista. En realidad, ningn profesor de prestigio me ha enseado jams la ciencia de la economa (ni cualquier otra). Yo me limito a aplicar el sentido comn a este problema, igual que a todos los dems.

El sentido comn me dijo desde el principio que una moneda comn no puede existir sin una gobernanza econmica comn. No puede funcionar en absoluto si cada pequeo "Estado-nacin" de la zona monetaria tiene su propio presupuesto de Estado y su propia poltica econmica.

Los padres fundadores de los Estados Unidos se enfrentaron a este problema y optaron por una federacin en lugar de una confederacin, es decir, por un gobierno central fuerte. Gracias a esa sabia decisin, cuando Nebraska tiene un problema Illinois puede saltar en su ayuda. La economa de los 50 estados se gestiona prcticamente en Washington DC. La moneda comn no slo significa tener los mismos billetes verdes, sino tambin el mismo poderoso banco central.

Ahora Europa se enfrenta a la misma decisin. O bien se desintegra un desastre inimaginable, o bien abandona la frmula gaullista. Los diversos Estados-nacin, desde Malta hasta Suecia, deben renunciar a una gran parte de su independencia y soberana y transferirla a los odiados burcratas de Bruselas. Un presupuesto para todos.

Si tal cosa ocurre un gran "si", qu quedar de los Estados-nacin? Habr equipos de ftbol nacionales y toda la parafernalia nacionalista y racista que les acompaa. Francia seguir teniendo la posibilidad de invadir Mal con el consentimiento de sus principales socios europeos. Los griegos podrn seguir enorgullecindose de su antiguo pasado. Blgica seguir padeciendo sus enojosos problemas binacionales. Pero el Estado-nacin ser ms o menos una cscara vaca.

Mi prediccin es que, como ya he dicho en ocasiones anteriores, a finales de este siglo (cuando algunos de nosotros ya no estemos por aqu) habr una especie de gobierno mundial. Probablemente recibir otro nombre, pero los principales problemas que enfrentar la humanidad los gestionarn organismos internacionales fuertes y eficaces. Habr nuevos problemas (siempre los hay): cmo preservar la democracia en el marco de una estructura global, cmo fomentar los valores humanos, cmo canalizar mediante actividades inocuas las emociones agresivas que actualmente se liberan a travs de la guerra.

En este nuevo mundo, qu pasa con el Estado-nacin? Creo que seguir ah como un fenmeno cultural y nostlgico dotado de ciertos atributos a nivel local, al estilo de los ayuntamientos actuales. Cuando los Estados queden despojados de la mayor parte de sus funciones es posible que se dividan en sus partes constituyentes. Los bretones y los corsos, a los que el nacionalismo [francs] oblig a unirse a la unidad mayor llamada Francia, puede que deseen vivir en su propio Estado en el seno de un mundo unificado.

Dejando de lado el terreno de la pura especulacin y volviendo a nuestro pequeo mundo: qu pasa con ese "Estado-nacin del pueblo judo"?

Mientras el mundo se componga de Estados-nacin, nosotros tendremos el nuestro. Y, por la misma lgica, el pueblo palestino tendr tambin el suyo propio.

Nuestro Estado no puede ser el Estado-nacin de una nacin inexistente. Israel debe ser y ser la nacin-Estado de la nacin israel, propiedad de todos los ciudadanos israeles que viven en Israel, rabes y no-judos incluidos. Y de nadie ms.

Los judos israeles que sienten un profundo vnculo con los judos de todo el mundo, y los judos de todo el mundo que sienten un fuerte vnculo con Israel, sin duda pueden mantener e incluso fortalecer su unin. Del mismo modo, los ciudadanos rabes pueden mantener su vnculo con la nacin palestina y con el mundo rabe en general. Y los rusos no judos pueden hacer lo mismo con respecto a su herencia rusa. Sin ninguna duda. Pero eso no incumbe al Estado como tal.

Cuando llegue la paz a esta torturada parte del mundo los Estados de Israel y Palestina podrn adherirse a una organizacin regional similar a la UE que se extienda desde Irn hasta Marruecos. Se unirn a las filas de la humanidad en marcha hacia una moderna estructura mundial que trabajar para salvar al planeta, evitar las guerras entre Estados o comunidades y fomentar en todas partes el bienestar de los seres humanos (s, y tambin el de los animales).

Utopia? Por supuesto. Pero eso es lo que la realidad de hoy le habra parecido a Napolen.

 

 

 

Fuente: http://zope.gush-shalom.org/home/en/channels/avnery/1369396245/

 



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