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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-06-2013

En respuesta a Manuel Navarrete
El frente ciudadano 2.0

Jos Lpez
Rebelin


Respondiendo a Manuel Navarrete, quien en Populistas sin objetivos critica mi anterior artculo El frente ciudadano.

Voy a intentar rebatir a Manuel Navarrete de la manera ms breve posible y centrndome en las ideas. Obviar todas las descalificaciones y tergiversaciones que ha hecho en su artculo. El lector puede contrastar por s mismo. Pero creo necesario aclarar mi postura. Lo importante son las ideas. Si stas son vlidas o no, si se pueden llevar a la prctica o no. Pero, antes de nada, quisiera recordar, una vez ms, que yo slo hablo en mi nombre, que no he descubierto nada, que no poseo ninguna verdad absoluta (entre otras cosas, porque no la hay). Tan slo soy un trabajador corriente que intenta aportar un granito de arena para mejorar la sociedad que le ha tocado vivir. El debate al que yo he intentado contribuir no lo he iniciado yo, existe desde hace cierto tiempo en la izquierda, se ha intensificado en las ltimas semanas en el movimiento 15-M. Manuel me achaca un protagonismo que no tengo, ni deseo. Espero que mi contrincante tenga conmigo un debate sosegado y respetuoso. Yo no pienso caer en ningn tipo de provocacin. La crtica es siempre bienvenida y necesaria, es preferible la constructiva, pero incluso la destructiva puede siempre aportar algo. Por consiguiente, vayamos al grano.

Yo pienso que mientras no se supere el capitalismo seguiremos teniendo grandes desigualdades sociales, pobreza, guerras, hambrunas, inseguridad, etc. Como mnimo, nos exponemos a las involuciones, pues en la sociedad de clases la lucha de clases siempre existe. El capitalismo es un sistema altamente contradictorio que incluso pone en peligro de extincin a la humanidad y su hbitat natural. El capitalismo es en s mismo una gran crisis, a todos los niveles, de la humanidad entera. Cualquiera que haya ledo alguno de mis escritos (por ejemplo, Las falacias del capitalismo, El problema es el capitalismo) puede deducir fcilmente que soy anticapitalista. Yo, como trabajador, sufro en mis propias carnes la explotacin capitalista. Por tanto, lo dir una vez ms, para m el objetivo esencial es superar el sistema capitalista. Y esto, inevitablemente, en determinado momento, debe conducir a expropiar a los expropiadores, a la gran burguesa. Mientras, entre otras cosas, no se resuelva la madre de todas las contradicciones materiales, a saber, Trabajo social vs. Medios de produccin privados, no se superar el capitalismo. Pero, obviamente, esto no podr hacerse en dos das. Se necesitar un largo y complejo proceso revolucionario. Inevitablemente, deber hacerse gradualmente. Algunas cosas podrn hacerse ms rpido que otras, y algunas no ser posible llevarlas a cabo si otras antes, o simultneamente, no se hacen. Por consiguiente, hay que fijarse una hoja de ruta con objetivos a corto, medio y largo plazo.

Por otro lado, es obvio, y esto lo ha dicho tambin Navarrete en su artculo, que para alcanzar ciertos objetivos es imprescindible usar los mtodos adecuados. En lo que discrepamos l y yo, quiero pensar, es en los mtodos, es decir, en la estrategia general a emplear para avanzar hacia la revolucin social, que es la que se necesita. Por consiguiente, centrmonos en la estrategia, en los mtodos.

Manuel ya conoce mi postura porque tuvimos un debate hace no mucho. Pero el lector, tal vez no. No voy a volver a rebatir a Navarrete todas las cuestiones que ya le rebat en su da. Remito al apartado de Debates de mi blog. En resumen, yo lo que planteo es hacer una revolucin poltica en primer lugar (pero no en ltimo!). Desde el principio del surgimiento del movimiento 15-M (e incluso antes, vase mi libro La causa republicana, escrito en 2010) yo he defendido la necesidad de un proceso constituyente con el objetivo a corto/medio plazo de instaurar en Espaa la Tercera Repblica (que no suponga tan slo el simple hecho de poder elegir al jefe de Estado). Cualquiera puede comprobarlo en los artculos de mi blog. Yo lo que digo es que para poder repartir la riqueza (lo cual slo podr hacerse de verdad cuando la sociedad, en conjunto, posea las mquinas generadoras de riqueza), primero, o si se quiere simultneamente (aunque esto me parece muy difcil de hacer simultneamente), hay que repartir el poder de decisin (y eso es la democracia), hay que tomar el control poltico, del cuadro de mandos central de la sociedad, el Estado. No digo nada nuevo, Marx ya plante esto en su da, ya dijo que era necesaria la revolucin poltica para llevar a cabo la revolucin social. Por esto postul, aunque de una manera muy escueta, ambigua, inadecuada, e incluso errnea, a mi parecer, el concepto de la dictadura del proletariado. En la necesidad de quitarle el poder poltico a la gran burguesa, Marx tena, y sigue teniendo, toda la razn del mundo. Como la tena l y sus seguidores, como Lenin, en denunciar la falsa democracia burguesa, la cual es en verdad la dictadura del capital, como estamos comprobando los trabajadores en estos duros momentos. Pero Marx, Engels, Lenin,, aun siendo grandes hombres, no eran perfectos, cometieron tambin sus errores. Nadie es perfecto. Yo ya he explicado en mis diversos escritos (Democracia vs. Oligocracia, Los errores de la izquierda o Reforma o Revolucin? Democracia) porque creo que as fue. A ellos remito por no extenderme demasiado.

Tan slo quisiera recordar que tras la experiencia de la Comuna de Pars, que apenas dur un par de meses, Marx se replante, aunque de manera todava insuficiente, el concepto de la dictadura del proletariado. Sin embargo, muchos de sus supuestos seguidores, que se autoproclaman marxistas, se niegan a retocar en lo ms mnimo (o muy insuficientemente) las ideas marxistas tras ms de siete dcadas de existencia de la URSS y sus pases satlites. En mi opinin, esto es un profundo error y, probablemente, si Marx se levantara de la tumba se escandalizara ante la actitud de muchos de los que dicen ser sus seguidores. En cualquier caso, a nosotros no debe importarnos si tal o cual idea es marxista o no, sino si es correcta o no. Lo realmente importante es no olvidar nunca que la estrategia revolucionaria debe adaptarse al tiempo y al espacio. La situacin actual no es la misma que la que vivieron Marx o Lenin. En esa poca todava no haba ninguna gran experiencia prctica en la que basarse. En este aspecto, Marx y Lenin iban casi a ciegas. Nosotros ahora, en cuanto a desarrollar la teora revolucionaria (sin la cual no puede haber prctica revolucionaria, o sta es errtica), lo tenemos ms fcil pues podemos basarnos en experimentos hechos a gran escala (espacial y temporal), siendo el ms importante, sin duda, la URSS. Deberemos retomar sus aciertos, pero tambin deberemos superar sus errores. No olvidemos que la URSS colaps. En la actualidad, nos guste o no, el marxismo, el socialismo, el comunismo, el anarquismo, son ideologas demonizadas, rechazadas por gran parte de la poblacin, por la mayora de los trabajadores. El marxismo era una ideologa en auge en la poca de Lenin. Ahora no. Ahora est muy desprestigiada. En este aspecto lo tenemos ms difcil que Lenin. Ahora tenemos una gran labor ideolgica que hacer: combatir la falsa conciencia de clase, la desinformacin masiva, los prejuicios de muchos y muchos ciudadanos. Por supuesto que la propaganda capitalista hay que contrarrestarla, pero tampoco debemos dejar de practicar la crtica y la autocrtica, pues la izquierda tambin cometi errores muy graves.

Yo le incito a Manuel (si no lo ha hecho ya), a cualquiera, a que les diga a sus compaeros de trabajo, a sus vecinos, a sus familiares, a sus amigos, incluso, si es posible, a cualquier persona, salindose de su entorno ms inmediato, que hay que expropiar a la burguesa ya mismo, que debemos implantar una repblica popular y socialista, y ver las caras que ponen, ver lo que le contestan. Si deseamos llegar al mayor nmero posible de personas, deberemos ser ms inteligentes y usar una estrategia, un lenguaje, apropiados, que no espanten a nuestros camaradas que estn presos de prejuicios. Muy peligrosa me parece la idea que plantea, o insina, Navarrete de hacer la revolucin al margen de las masas. Marx y Lenin, entre otros muchos en su poca, ya combatieron esas ideas blanquistas. Por eso decan que la emancipacin del proletariado deba ser obra del propio proletariado. Lo cual no quiere decir que algunos de ellos no sucumbieran a cierto blanquismo. Ah, el ser humano, ese ser tan contradictorio! El socialismo no podr construirse sin la participacin activa y mayoritaria de la ciudadana (obviamente, de las clases populares, que conforman la inmensa mayora de la ciudadana). Una de las causas por las que los trabajadores no salieron en defensa de la URSS para evitar su colapso, fue su escasa, por no decir nula, participacin en la construccin socialista. A diferencia del capitalismo, el socialismo necesita la ms amplia y profunda democracia para florecer, prosperar y sobrevivir. La democracia econmica (que es lo que es, en esencia, el socialismo) no puede desarrollarse sin la democracia poltica. Por el contrario, el capitalismo, es decir, la dictadura econmica, necesita la dictadura poltica, bajo sus distintas formas, siendo la ms elaborada de ellas la llamada democracia liberal, la dictadura con el disfraz ms sofisticado inventado hasta la fecha, disfraz que en los tiempos de crisis se cae por su propio peso. En los mencionados escritos desarrollo estas ideas.

Sobre la cuestin de la violencia, tan slo quisiera recordar que la historia humana no se rige por un determinismo fuerte, sino dbil. Que algo no haya ocurrido nunca no significa forzosamente que nunca pueda ocurrir. Depende de qu sea ese algo. O es que Navarrete, que tanto dice que es comunista, no aspira a una sociedad sin clases, sin explotacin? Que, hasta el momento, la sociedad humana siempre se haya regido por la ley del ms fuerte, significa que nunca podr regirse por otra ley? La lucha armada no es la nica va para hacer la revolucin social. Esto, incluso Marx lo afirm en su da. Aunque para l la transicin pacfica del capitalismo al socialismo era una va excepcional en su poca, pero lo que est claro es que no cerr las puertas a una va no violenta, dependa de las circunstancias. La cuestin a dilucidar es si hoy es posible la lucha pacfica por el socialismo en ciertos pases o no. Que la burguesa procurar usar la violencia? Por supuesto. Para eso tiene su monopolio. Pero yo creo que la violencia es una estrategia que, al margen de cuestiones ticas, no interesa al pueblo, a la ciudadana, a la mayora, a los trabajadores. Nosotros debemos intentar usar la estrategia que ms le convenga al pueblo, que ms perjudique a las actuales lites. stas estn deseando que quienes luchamos por un nuevo sistema usemos una mala estrategia, empezando por la violencia fsica. Fijmonos en lo que est ocurriendo en Latinoamrica, especialmente Venezuela. La revolucin se encontrar con muchos obstculos e, indudablemente, deber estar preparada para superarlos, pero no tiene por qu iniciarse con violencia. En determinado momento, habr que depurar el ejrcito para asegurar su fidelidad al pueblo, a la democracia autntica, pero esto no significa que haya que tomar las armas y asaltar, ya mismo, los parlamentos. Hay que conquistar las mentes de las masas para conquistar el poder poltico a travs de las urnas. En cualquier caso, si no conquistamos las mentes de las masas fracasaremos, independientemente de cmo alcancemos el poder poltico. Y no podremos convencer si no somos coherentes. No podremos defender ideolgicamente la democracia econmica, es decir, el socialismo, si practicamos la dictadura poltica. El ejemplo es la mejor pedagoga. No podremos ganar la batalla poltica y econmica si no ganamos la batalla ideolgica.

Yo creo que si las medidas polticas propuestas por m (ley electoral, revocabilidad, mandato imperativo, separacin de poderes, especialmente respecto del poder econmico, referendos frecuentes y vinculantes,), se llevaran a cabo, esto facilitara (que no allanara) el camino a la izquierda transformadora. Probablemente, sern insuficientes, pero podran contribuir a generar una dinmica democratizadora. En cualquier caso, mal no vendran. Desarrollar la democracia es avanzar hacia el socialismo. En cuanto las ideas puedan fluir libremente por la sociedad, inevitablemente, o por lo menos de manera mucho ms probable, la verdad se abrir camino. Si separamos realmente los poderes, si, por ejemplo, logramos que los partidos polticos no estn supeditados al gran capital, si logramos una prensa verdaderamente independiente,, todo esto ayudar mucho a que nuestras ideas, que nosotros pensamos que son correctas, puedan ser conocidas y apoyadas por la mayora. En Estados Unidos (por ceirme al ejemplo usado por Manuel) no hay realmente democracia porque, aun habiendo ms separacin de algunos poderes entre s, todos los poderes estn subordinados al poder econmico. De lo que se trata es de hacer que todos los poderes sean lo ms independientes posible. De poco sirve que algunos de ellos sean independientes entre s si todos ellos, en ltima instancia, dependen del poder econmico. La idea de Montesquieu sigue siendo vlida (por esto la burguesa se guarda bien de llevarla a la prctica) pero hay que adaptarla a los tiempos actuales, considerando tambin, muy particularmente, al cuarto poder, la prensa, y sobre todo al poder econmico, el verdadero poder en la sombra. Quienes creemos en el socialismo, en que el capitalismo debe y puede superarse, debemos luchar para que la sociedad entera, por lo menos la inmensa mayora, las clases populares, estn convencidas de esta idea. Si no es as, fracasaremos, de una u otra forma, tarde o pronto. El socialismo debe ser obra del proletariado, de la inmensa mayora social. Ningn socialismo implementado exclusivamente por ninguna vanguardia, ningn socialismo que prescinda de la ms amplia democracia posible (en primer lugar, pero no en nico, poltica), podr prosperar mucho tiempo. Creo que sta es una de las grandes lecciones que debemos aprender de la historia reciente.

Yo pienso que est claro que, adems de la presin popular ejercida en las calles, debe alcanzar el poder poltico algn partido, o coalicin de partidos, dispuesto a cambiar el sistema desde arriba, desde dentro. Pero dicho partido deber responder siempre ante los ciudadanos, stos debern permanecer alerta, debern organizarse para presionar desde fuera de las instituciones. La poltica no debe circunscribirse slo a las instituciones. El sistema debe ser transformado desde dentro y desde fuera, desde abajo y desde arriba. De manera dialctica, arriba y abajo deben influirse mutuamente para realimentar la revolucin. Pero la iniciativa debemos llevarla quienes estamos abajo. Yo creo que el frente ciudadano propuesto podra ayudar a que muchos ciudadanos, trabajadores en su mayora, abrieran, por fin, los ojos. Si lo llamamos popular, denominacin que a m particularmente me gusta ms, no es muy difcil imaginar la estrategia que usaran nuestros contrincantes ideolgicos, al usar la palabra ciudadano no se lo ponemos tan fcil en la guerra ideolgica, y la idea es aglutinar al mayor nmero posible de personas.

Dice Navarrete que los partidos de la derecha estarn de acuerdo con el programa de dicho frente, y en eso yo pienso que se equivoca. Por esto esos partidos se guardan mucho de hacer cualquier reforma que suponga un poco ms de democracia, aunque sea slo un poco, ms bien al contrario, se afanan en involucionar el sistema poltico todo lo posible. En todo caso, algunos partidos podrn hacer el parip de aparentar estar de acuerdo, sobre todo con algunas de las propuestas de dicho programa, las menos transgresoras, pero no creo que lo estn con todas ellas, nosotros deberemos intentar que el programa mnimo sea lo ms completo y concreto posible, deberemos hacer hincapi en aquellas medidas que puedan suponer un verdadero salto democrtico, deberemos procurar que se lleven a la prctica. Muchos partidos juegan al oportunismo. Dicen con la boca grande que quieren ms democracia pero saben que otros partidos lo van a impedir, por eso dicen lo que dicen con la tranquilidad de que no se llevar a cabo (no digamos ya el PSOE que dice unas cosas cuando est en la oposicin y hace las contrarias cuando gobierna). El objetivo de todos ellos es defender al sistema, es reorientar el voto de los desencantados hacia posiciones que no pongan en peligro al sistema. Todos ellos tienen sus papeles que jugar en este teatro montado que llaman democracia. Nosotros, desde la izquierda transformadora, debemos desenmascarar esa obra de teatro para que los ciudadanos (las clases populares, si se quiere decir as) reorienten su voto hacia las formaciones que puedan cambiar realmente el sistema, superarlo, es decir, hacia la izquierda. Quienes s estarn de acuerdo con un programa de desarrollo democrtico son muchos de los votantes de los partidos falsamente demcratas. Dichos ciudadanos podran comprobar lo equivocados que estn al ver la actitud de los partidos a los que todava votan ante la propuesta de mejorar la democracia. Obviamente, no ser suficiente con presentar un programa mnimo, habr que irlo mejorando, ampliando, completando, concretando, depurando, habr que ir contrarrestando la propaganda de nuestros contrincantes, habr que acorralarlos ideolgicamente cada vez ms, habr que readaptar nuestra estrategia da a da. De lo que se trata fundamentalmente es de poner en evidencia ante la ciudadana a los grandes partidos, a los falsos profetas, para que deje de apoyarlos.

Yo estoy de acuerdo con las propuestas de Manuel (no al pago de la deuda, salida de la UE y del euro, expropiacin de la oligarqua financiera y banca pblica, depuracin de los cuerpos policiales y del rgimen de la Transicin). Sin embargo, mucho me temo que muchos de mis conciudadanos, por ahora, no estarn muy de acuerdo con algunas de ellas. Pero, tal vez, yo est equivocado. El debate est abierto. Y si Navarrete piensa que debemos hacer la revolucin al margen de la mayora entonces mucho me temo que l y yo ya no tenemos mucho de que hablar. En cualquier caso, me parece buena idea el complementar propuestas relacionadas con el necesario cambio de sistema poltico con otras de ndole ms econmica. Hay que conectar las cuestiones sistmicas con las necesidades ms inmediatas de la gente. Pero yo creo que quien debe recoger esas propuestas de tipo ms econmico (y complementarlas con las de tipo poltico) es la izquierda transformadora, la cual debe aspirar al poder, sin complejos, pero con una estrategia clara y realista. La (potencial) izquierda social debe transformarse en verdadera izquierda poltica.

El objetivo del frente ciudadano planteado en mi anterior artculo no era presentarse a unas elecciones polticas, es decir, aspirar al poder poltico, al menos por el momento, sino sobre todo poner en evidencia a los grandes partidos para que sus votantes dejen de votarles, combatir los prejuicios de la mayora de trabajadores. En mi modesta opinin, las propuestas concretas de tipo econmico deben ser defendidas por la izquierda. La reaccin de los distintos partidos polticos ante las propuestas provenientes del 15-M puede ayudar a muchos ciudadanos a abrir los ojos y desprenderse de prejuicios, a reorientar su voto ms hacia la izquierda, cuanto ms a la izquierda mejor. Basta con pedir ms y mejor democracia (pero concretando todo lo posible) para que mucha gente pueda, por fin, desenmascarar a los que no estn de su lado. No olvidemos que muchos trabajadores, la mayora, votan a la derecha, la oficial y la no oficial. Ellos son nuestro objetivo, y no los partidos. Sin ellos no podremos hacer la revolucin. Si la izquierda transformadora (aunque todava no lo sea mucho) alcanza el poder poltico y las masas se organizan al margen de ella, por ejemplo, alrededor del 15-M para, no slo votar a la izquierda alternativa, sino que tambin para presionarla continuamente desde las calles, si, adems, la izquierda, ejerciendo el poder poltico, empieza a cambiar el propio sistema para que sea cada vez ms democrtico, yo creo que as s se generara una dinmica capaz de superar el capitalismo. La cuestin clave es desarrollar la democracia de manera continua para que, en determinado momento, alcance al ncleo de la sociedad: la economa. Pero para ello, lo primero es lograr que nuestros conciudadanos superen sus prejuicios, al menos algunos de ellos, cuantos ms y cuanto antes mejor. Sin los factores subjetivos adecuados (conciencia, estrategia, organizacin) no habr revolucin. No basta con los factores objetivos, como estamos comprobando. El socialismo no caer del cielo, habr que construirlo con los pies bien en la Tierra, en la del siglo XXI, y no en las del XIX o principios del XX. El socialismo del siglo XXI se nutrir del socialismo del siglo XX pero deber superar sus errores.

Blog del autor: http://joselopezsanchez.wordpress.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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