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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-06-2013

Etica, y no oro y plata

Osvaldo Bayer
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Trasladamos los argentinos el monumento a Coln que est frente a la Rosada a Mar del Plata o lo dejamos ah? Se ha iniciado el debate. Muchos dirn: miren lo que les preocupa a los argentinos, un monumento, en vez de entrar al debate sobre problemas mucho ms fundamentales, por ejemplo sobre la divisin ideolgica en que ha cado ltimamente la sociedad que tiene tantas experiencias dolorosas en represiones y dictaduras. En vez de discutir cmo superar diferencias fundamentales, se discute si ese personaje histrico llamado descubridor de Amrica merece o no estar en el lugar ms importante, tal vez, de la representacin popular: frente a la Casa de Gobierno de la Nacin.

Y s, es importante discutir ese tema. Debatir si Coln s o no. Tiene que ver con el concepto poltico que debe tener delante de sus ojos el pueblo. Aceptado en su principio ese monumento por un gobierno conservador, cuidadoso vigilante de la disciplina de un pueblo dividido en aristocracias, una clase media siempre obediente y una clase obrera explosiva pero ms que justa en el pedido de sus reivindicaciones, el gobierno de ese tiempo acept poner el monumento frente a la Casa Rosada, tal vez el lugar ms privilegiado. Una especie de regreso a la colonia de la historia oficial, a la obediencia debida a Europa. En aquella poca en la cual la Argentina futura iba a descender de los barcos.

La disyuntiva definitiva hoy: o nos sentimos europeos o queremos ser lo que somos, latinoamericanos. Entonces, preferir a Coln que nos dicen que descubri Amrica o a Juana Azurduy, aquella gaucha que luch hasta el final para que esta tierra fuera libre, propia, con rasgos de sus ancestros? El llamado progreso europeo, con sus lacras de guerras, represiones, luchas religiosas, fbricas de armas, el cuidado de fronteras como mxima preocupacin y una lucha de clases injusta entre una misma poblacin. El egosmo como mxima regla en la vida. Eso fue lo europeo como norma, a pesar de sus mrtires y profundos pensadores. U optar por lo latinoamericano, ir a las races y respetarlas, pero en trabajo conjunto.

Coln vino en busca de riquezas y las encontr. No fue descubridor de nada. Las culturas de estas tierras que ellos llamaron americanas ya existan desde haca siglos. Es lo mismo que un nativo de estas tierras hubiera desembarcado en Europa, en el siglo XI, por casualidad, navegando a remo y lo hubieran titulado descubridor de Europa. Coln no es un grande de la historia. Es apenas un sagaz navegante, atrevido buscador de oro, al que no le importa esclavizar y matar para obtener sus metas. Lo dicen sus cartas al rey catlico de Espaa, tan bien analizadas por Eduardo Galeano en Las venas abiertas de Amrica latina.

Coln no es ninguna figura heroica ni limpia, Con su descubrimiento, Espaa, el pas a quien serva ni siquiera lo hizo por su patria, comenz una accin de cruel despojo y explotacin al mximo esclavizando a la poblacin original de estas tierras. Un verdadero imperialismo, adems de tratar de superar a Gran Bretaa en el trfico de esclavos africanos.

Se pueden ver en los archivos oficiales las decisiones de los virreyes espaoles otorgando el libre comercio de esclavos en el Ro de la Plata, con los buques ingleses en el puerto de Buenos Aires. Por eso, los argentinos, a las calles ms connotadas del barrio bien de Belgrano, donde estn las mejores residencias, les hemos puesto el nombre de todos los virreyes, en honor a su cultura europea.

De no haber sido descubierta por Coln, tal vez, hoy, Amrica sera un jardn inmenso con miles de pjaros y flores, tal como la describi Alexander von Humboldt en su libro Viajes por Amrica, escrito a fines del siglo XVIII y principios del XIX, donde tambin describe el trato indigno e inhumano que daban los conquistadores espaoles a los pueblos originarios.

Nuestra admiracin tiene que estar en los hombres de ciencia europea, s, en sus filsofos, msicos, poetas, pero jams en sus explotadores de los pueblos, los conquistadores y genocidas.

Dejar el monumento a Coln delante de la Casa de Gobierno es un insulto a todos los grandes patriotas hombres y mujeres y soldados criollos que lucharon contra el coloniaje y por nuestra independencia. Y contra nuestros pensadores y ejecutores de la libertad del coloniaje occidental y cristiano.

Sostengo que es exacta y racional la decisin de poner all un recordativo artstico a la figura de Juana Azurduy porque tambin las mujeres hicieron nuestro pas y justamente esa madre es todo un ejemplo heroico. Juana Azurduy, que perdi a su marido y a sus hijos en la lucha por la liberacin contra el rey catlico de Espaa y toda su cohorte uniformada de militares y clrigos, ms los pequeos tiranos de oficina, aquellos denominados funcionarios coloniales.

Juana Azurduy, un ejemplo. Su amor por la tierra, el recuerdo de sus seres queridos cados en defensa de la Revolucin de Mayo, all en el lejano Norte, enfrentando a los uniformes realistas llegados de Europa para quedarse con la tierra y las riquezas de los salvajes. Cuando hombres luminosos como Belgrano, Moreno y Castelli cantaban, ya en 1810, ved en trono a la noble igualdad, libertad, libertad, libertad.

Por eso, los que hoy defienden con toda euforia al monumento del invasor y explotador Cristbal Coln (en realidad Cristforo Colombo) son los pequeos de siempre, a quienes les falta la grandeza de analizar a nuestras verdaderas figuras libertarias, que lucharon contra el todopoderoso puo europeo, occidental y cristiano.

Y a los italianos que van a defender a la estatua del mercenario al servicio del rey de Espaa les pido que se organicen para recordar a aquellos humildes obreros italianos que llegaron a estas tierras, como inmigrantes, a trabajar, y desde un principio lucharon por la dignidad de su clase y por leyes obreras como la de la jornada de trabajo de ocho horas, que finalmente consiguieron. Recordarlos es un gesto merecido hacia ellos, los libertarios. Ellos, y no aquellos que vinieron a llevarse el oro y la plata y a esclavizar a las poblaciones autctonas.

Por eso nada mejor que Juana Azurduy en vez del mercenario descubridor Coln, la tica en la historia, y no el oro y la plata por sobre todo.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-221816-2013-06-08.html



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