Portada :: Colombia :: Dilogos de paz 2012-2014
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-06-2013

Comunicado desde La Habana, publicado el 7 de junio
Entre el cielo y el infierno

Delegacin de Paz de las FARC-EP
http://pazfarc-ep.blogspot.com.es/


En el Limbo se encuentran los dilogos de La Habana por cuenta del hombre que quiere pasar a la historia como el presidente que logr la paz en Colombia.

Los ecos de la justa protesta del gobierno de la Repblica Bolivariana de Venezuela por la recepcin de Santos al opositor Capriles en el Palacio de Nario, se replican an con un sonoro vibrato.

No son pocos los que creen que el paso de Joe Biden vicepresidente de los Estados Unidos por Bogot, fue el origen del arrebato santista. Y lo asocian con un plan de Washington encabezado por un caballo de Troya de nombre Alianza Pacfico, que manejado por Washington, se propone desestabilizar y descarrilar gobiernos populares como los de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Uruguay, entre otros. Qu impulsara a Santos anunciar el fantasioso ingreso de Colombia a la OTAN? Amenazar a Venezuela, al Brasil?

A quienes aducen ingenuidad en la conducta del presidente no se les cree tanto porque Santos no es ningn tonto. Como estadista est obligado a medir el efecto de sus actuaciones.

Juan Manuel Santos saba que su provocacin contra el gobierno legtimo de Venezuela estallara como petardo en la mesa de dilogo de La Habana, porque el tema Venezuela, pas acompaante y facilitador del proceso, era muy sensible para las FARC, que ve en los venezolanos el principal factor generador de confianza, y en consecuencia a artfices fundamentales del proceso de paz.

Por todo esto es que causa tanta perplejidad la invitacin de Santos a Capriles, precisamente cuando el entusiasmo por la paz clavaba su bandera en el pico Everest de la reconciliacin de los colombianos, motivado en el acuerdo parcial sobre tierras, tema que representa la nuez del conflicto. La actitud de Santos desinfl el optimismo, la atmsfera favorable a la paz que se haba logrado construir con tanto esfuerzo en La Habana. La cuestin se resume en el hecho de que si no fuera por Venezuela no tendra lugar el dilogo de paz de la capital cubana.

Es contradictorio, abismalmente contradictorio, pretender pasar a la historia como el presidente que hizo la paz, propiciando al mismo tiempo una cadena de atentados contra la paz. El asesinato a sangre fra de Alfonso Cano, el comandante adalid de la reconciliacin, es ya una mancha imborrable. Por otra parte nadie entiende por qu el gobierno rechaza la necesaria tregua bilateral propuesta por las FARC desde el inicio de las conversaciones, si de lo que se trata es de parar la guerra. Durante los ltimos 6 meses el ministro de defensa ha actuado como francotirador sectario en contra el proceso, dejando la sensacin que no hay unidad de criterios en el gobierno. Y hasta el propio presidente en persona no deja pasar oportunidad para descalificar al interlocutor con acusaciones infundadas y amenazas de ruptura.

Hay adems otros elementos que estn fastidiando el dilogo y la construccin del acuerdo como ese molesto chasquido del ltigo del tiempo y de los ritmos en manos del gobierno. Un afn para qu, para precipitar un mal acuerdo, una paz mal hecha? La progresin de un acuerdo tan trascendental no debe ser interferida ni por los tiempos electorales ni los plazos legislativos. Paralelamente a las sesiones de la mesa alguien desde las alturas orquesta campaas mediticas que siembran, con algn grado de perfidia, la idea de una guerrilla victimaria de un lado, y del otro, la de un Estado serfico, aleteando inocente sin ninguna responsabilidad histrica por la violencia y el terrorismo institucional.

Un gobierno que realmente quiera la paz no est marcando a cada rato las lneas rojas de su intransigencia, de sus inamovibles, sino que acta con grandeza para facilitar el entendimiento. Dnde est la genialidad, dnde la sindresis? Aqu lo que se ve es una gran inconsecuencia. Y tambin una gran cicatera cuando se defiende con argumentos tercos privilegios indignantes. Esas actitudes poco contribuyen a la construccin de una atmsfera de paz. Entonces los dilogos para qu?

Hay que entender que ste no es un proceso de sometimiento, sino de construccin de paz. No se trata de una incorporacin de la insurgencia al sistema poltico vigente, as como est, sin que se opere ningn cambio a favor de las mayoras excluidas. Entonces para qu fue la lucha? El mejor eplogo de esta guerra debe ser rubricado por cambios estructurales en lo poltico, econmico y social que propicien la superacin de la pobreza y la desigualdad.

Tenemos que defender este proceso de paz, esta esperanza. Todos, resueltamente, gobierno, guerrilla de las FARC y las organizaciones sociales y polticas del pas, debemos sumar voluntades para alcanzar, luego de dcadas de confrontacin blica, la anhelada reconciliacin con justicia social. Qu nos importan Uribe y Fedegan si estamos resueltos a alcanzar la paz.

Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP  
Montaas de Colombia, junio 7 de 2013

Fuente: http://pazfarc-ep.blogspot.com.es/2013/06/comunicado-secretariado-de-las-farc-ep-entre-el-cielo-y-el-infierno.html?m=1


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter