Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Turqua
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-06-2013

Claroscuros en la plaza Taksim

Txente Rekondo
Naiz


Lo que comenz siendo una protesta social en defensa de un parque se ha convertido en una sucesin de acontecimientos que algunos presentan interesadamente como la Primavera turca. De lo que no hay duda es de que estamos ante la primera crisis seria que afronta el AKP y su lder, Erdogan, en doce aos.

En estos 11 aos, el AKP ha ido dando pasos que han transformado en cierta manera el panorama de Turqua, lo que representara la cara de la moneda. Durante su primer mandato puso en marcha algunas reformas (relaciones militares-civiles, derechos de las minoras) de cara al acceso a la UE y sobre todo, aument el peso de los poderes legislativo y ejecutivo frente a los todopoderosos militares turcos y sus aliados de la burocracia del status quo.

En las elecciones de 2007, logr un mayor apoyo electoral y continuo a las reformas, al tiempo que inici algunos juicios contra maniobras golpistas militares. En 2010, puso en marcha una reforma constitucional para restringir la influencia de la judicatura sobre los poderes pblicos (respaldada mayoritariamente en las urnas), y en 2011, logr el 50% de los votos.

A todo ello se une el importante crecimiento econmico (eso s, muy descompensado socialmente), la firmeza ante las maniobras involucionistas del anterior aparato estatal (apertura de los casos Ergenekon y Balyuz), y el inicio del proceso para solucionar de manera negociada el conflicto con el pueblo kurdo.

La otra cara de la moneda. El AKP ha desarrollado un proceso de restructuracin neoliberal, hasta ahora con equilibrios, al tiempo que extenda el estado de bienestar, sobre en todo en educacin y sanidad, a grandes sectores de la sociedad. Ejemplos son los proyectos de plantas hidroelctricas, a las que se oponen las poblaciones locales y con altos costes medioambientales; el negocio del ladrillo-construccin, como en barrios de Estambul de donde se ha expulsado a sus habitantes realojndolos a kilmetros para construir en su lugar apartamentos y viviendas ms caras; o megaproyectos como el tercer puente sobre el Bsforo (cuyo nombre genera el rechazo alev), el mayor aeropuerto de Europa o el canal para conectar los mares Mrmara y Negro.

En segundo lugar estn las polticas socialmente conservadoras y con fuerte carga religiosa. La reforma educativa, con un mayor peso de la religin, las restricciones en torno a la venta de alcohol o el anuncio en el metro de Ankara contra los besos en pblico han cosechado el rechazo de importantes sectores.

Y en tercer lugar est la poltica exterior, sobre todo en torno a Irak y a Siria, donde ha dado un giro absoluto, pasando de su alianza con el Gobierno de Al-Assad a ser un sustento clave para los yihadistas que llegan a Siria. Esta muestra de apoyo a la oposicin sun siria no ha sido bien recibida por aleves o kurdos, como tampoco por otros sectores no sunes del pas.

Las protestas han mostrado una inimaginable unin entre diferentes sectores: desde movimientos ecologistas, defensores de los derechos de gays y lesbianas, a simpatizantes y militantes de las dos fuerzas de la oposicin, el CHP y el MHP, miembros de organizaciones sindicales y de la izquierda extraparlamentaria y de las minoras kurda y alev. Hay hasta simpatizantes del propio AKP. Les une su rechazo al primer ministro, Recep Tayyip Erdogan.

Sin embargo, una visin ms detallada nos permite percibir con ms nitidez la realidad opositora. La debilidad manifiesta de los principales partidos opositores es un factor que juega a favor del AKP y de Erdogan. Pero sobre todo se observa una clara divisin entre los sectores que temen que Turqua se convierta en un nuevo Irn y que rechazan adems el proceso iniciado con los representantes del pueblo kurdo (temor a la ruptura de la unidad del pas), y aquellos sectores, kurdos y de izquierda, sobre todo, preocupados por la represin que ha ido en aumento en los ltimos meses, con decenas de detenciones, juicios y persecuciones polticas.

Pero Erdogan cuenta tambin con otros enemigos, ms all de los kaymak tabaka, las clases medias altas. Nos referimos a EEUU y a sectores del propio AKP. Ha sorprendido la reaccin de Washington, con un ataque de John Kerry y con la publicacin en pocos das de al menos seis comunicados muy crticos con Erdogan.

El doble rasero de EEUU y de la propia UE no han pasado desapercibidos. Cuando desde Washington o Bruselas se dice que las protestas son acciones pacficas de ciudadanos respetuosos con la ley ejerciendo el derecho a la libertad de expresin o cuando muestran su preocupacin por la respuesta policial, muchos se acuerdan de la actitud de esos actores en Bahrein o en Grecia, por ejemplo.

El otro frente contra Erdogan se encuentra en torno al poderoso movimiento de Fetullah Gulen, que ante la llamada troika del AKP o padres fundadores (el presidente Gl, el viceprimer ministro Arin y Erdogan) apuesta claramente por los dos primeros. Las crticas y ataques contra Erdogan se han sucedido desde este sector y sus medios de comunicacin.

Mientras que este movimiento rechaza el proceso iniciado con el pueblo kurdo, EEUU observa con preocupacin el camino incontrolable de Erdogan en poltica exterior (Siria, apoyo a Kurdistn Sur, relaciones con Hamas y Hermanos Musulmanes o su rechazo a la poltica de Israel). Ambos protagonistas buscan debilitar al actual primer ministro turco, erosionando su legitimidad al presentarlo como un dictador y/o un modeno sultn.

La percepciones en ocasiones no son la realidad. Los deseos de que esta protesta se transforme en una especie de primavera turca, de momento no son ms que eso, a pesar de esos intentos por presentar a Erdogan como una figura similar a Mubarak, sin apoyo popular y por tanto vulnerable a las protestas y manifestaciones populares.

En ese sentido, son penosos los intentos por presentar la actual Turqua como una realidad que necesita ser salvada de las manos de un dictador, utilizando para ello todo un abanico de distorsiones y mentiras informativas. Es razonable pensar que estamos ante una revolucin contra un Gobierno que ha introducido reformas para facilitar el acceso a la UE, que busca un acuerdo con los kurdos, que ha recortado la tutela y el poder de los militares, iniciando investigaciones y juicios sobre intentos golpistas o la red Gladio?

Desde sectores prximos a Erdogan se argumenta que los intentos del dirigente turco para acabar con el rgimen burocrtico de tutelaje cuentan con importantes detractores, teniendo en cuenta adems que la oligarqua kemalista todava conserva espacios de poder. Estos defensores del anterior status quo estaran intentando aprovechar las protestas para debilitar y desgastar a Erdogan y al AKP, todo ello con la vista puesta en las prximas elecciones municipales, y sobre todo intentan poner fin al sre o proceso kurdo, y evitar que se redacte y apruebe una nueva Constitucin.

A pesar de que ha sido capaz de unir a diferentes sectores e intereses, otrora enfrentados, en contra suyo, es demasiado pronto para enterrar a Erdogan. Una gestin hbil de la actual crisis puede permitirle salir reforzado de la misma. Adems, y a pesar de las tensiones internas y externas, y al cansancio de tantos aos en el Gobierno, el AKP sigue siendo la principal fuerza poltica del pas.

En los prximos meses la atencin en Turqua estar centrada por las dinmicas domsticas y por el desarrollo de los acontecimientos en la regin (sobre todo en Irak y Siria). El crecimiento econmico puede continuar, pero al mismo tiempo las diferencias tambin se acentuarn, ya que no se reparten los beneficios por igual entre la poblacin. El acuerdo de paz con el pueblo kurdo deber sortear importantes obstculos, sus enemigos son poderosos (como lo demuestra el reciente enfrentamiento en Sirnak, el primero desde el alto el fuego), pero puede llegar a fructificar.

Y sern claves, sobre todo, las prximas citas con las urnas, las elecciones locales en otoo de este ao, el referndum para aprobar una nueva constitucin en el 2014 y las elecciones generales previstas para el 2015.

La polarizacin y las divisiones han marcado la poltica turca en las ltimas dcadas, unidas a la desinformacin, los rumores, los discursos de odio y las teoras conspirativas. El proyecto del AKP, otrora un modelo para exportar a otros pases musulmanes (compaginando una mayora musulmana con una democracia secular), parece que ya no es del gusto de determinados actores internacionales.

Pero el actual matrimonio de conveniencia entre sectores populares de izquierda (cuyas banderas y pancartas protagonizan algunas marchas de estos das), kurdos (desconfiados ante la presencia cada vez mayor de banderas turcas), de seguidores de equipos de ftbol (en ocasiones rondando el hooliganismo), de partidarios de la intervencin militar o de los sectores del chauvinismo turco, no es suficiente para poder presentar el devenir de los acontecimientos como la antesala de la primavera turca, ni tan siquiera de un verano turco.

Fuente original: http://www.naiz.info/es/actualidad/noticia/20130611/claroscuros-en-la-plaza-taksim
 


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter