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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2013

Los contornos de una nueva Repblica y las huellas del pasado
Cmo entender la Plaza Taksim

Kerem ksem
Jadaliyya.org

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


Mucho se est escribiendo sobre las protestas que vienen desarrollndose en Estambul y Turqua desde que activistas defensores del medio ambiente ocuparon inicialmente, el 28 de mayo, el Parque Gezi. En un intento por encontrarle sentido a los masivos disturbios sobrevenidos, han ido apareciendo diversos marcos de explicacin: El primero del que se ech mano fue del prisma de la Repblica Tahrir y la Primavera rabe, asimismo surgieron referencias a los Indignados de Espaa y a los Aganaktismenoi de Grecia y tambin, cada vez ms, al movimiento Ocupa. El levantamiento turco tiene muchos rasgos comunes con esos movimientos, sobre todo en su preocupacin por los excesos de la reestructuracin neoliberal y por las dinmicas del consiguiente activismo de base. Sin embargo, ninguno de esos marcos explica por qu esas protestas pudieron estallar a tan gran escala bajo las condiciones de un rpido crecimiento econmico, de una reduccin de las tasas de desempleo y de la pobreza urbana ni tampoco aclara el amplio espectro de los manifestantes. Tampoco nos ayudan a entender por qu las clases medias acomodadas fueron, y siguen siendo, la principal fuerza impulsora de las protestas. Como la Plaza Taksim est tomada por los manifestantes y como las batallas se propagan por todo el pas, es un buen momento para echar una mirada atrs y volver al atormentado pasado de Turqua y a su historia de luchas sociales y simbolismos polticos a fin de poder hallar las respuestas. Este ensayo se basa en las perspectivas que ofrec por vez primera en mi libro Angry Nation: Turkey since 1989 (Zed Books, London 2011), as como a una serie de artculos publicados en OpenDemocracy (From Tahrir to Taksim y End of Islamism With a Human Face) y en MERIP (Return of the Turkish State of Exception).

El teln de fondo histrico de la Turqua moderna

A partir de las ruinas de un imperio, la violencia y el sufrimiento conformaron el paisaje poltico y moral de Turqua, desde el genocidio armenio y el desarraigo forzoso de las comunidades musulmanas en los Balcanes y su huida a Turqua a la destruccin de los pueblos no musulmanes. La Repblica de 1923 constituy un intento de romper con ese pasado y crear una identidad y narrativa histrica que negaran todos esos sucesos. Fue una repblica basada en una visin nacionalista y excluyente del mundo, pero sirvi para crear una clase media turco-musulmana moldeada a imagen cultural de sus contemporneos europeos, forjando una fuerte identidad nacional basada en el culto a la personalidad alrededor de su principal dirigente, Mustafa Kemal Atatrk.

Gran parte de la historia del pas estuvo dominada por la opresin y la explotacin. El lugar de Turqua en el orden mundial internacional ha ayudado a sus clases hegemnicas a mantener su control sobre el poder. Como fue un Estado-frente durante la Guerra Fra, se desarroll un modelo de tutelaje burocrtico-militar que asegur la permanencia de un sistema poltico hbrido donde de forma regular se celebraban elecciones que colocaban polticos en el poder, que, en ltima instancia, tenan slo una potestad limitada al margen de la esfera econmica. Este sistema permiti la progresiva inclusin econmica no slo de las elites urbanas sino tambin de los emigrantes del campo, quienes, a partir de la dcada de 1950, fueron trasladndose a las ciudades cada vez ms desarrolladas del oeste de Turqua. Sin embargo, rara vez lleg a cuestionarse la hegemona cultural de las elites que fundaron el Estado. A pesar de este aspecto integrador del sistema poltico turco, las comunidades tnico-religiosas, desde los kurdos a las heterodoxas comunidades alaues y a los no musulmanes, fueron obligadas a asimilarse, conjuntamente con una serie de polticas de desposesin y pogromos patrocinados por el Estado. A lo largo de diversas oleadas de violencia, se limpiaron barriadas enteras de Estambul de vecinos griegos y armenios, siendo los sucesos ms vergonzosos los acontecidos durante el 6-7 de septiembre de 1955, conocidos tambin en griego como Septemvriana. En efecto, casi todas las reas de alrededor de Taksim, ahora objeto de renovacin y regeneracin urbana como residencias de lujo en el centro de la ciudad, les haban sido ya expropiadas a sus propietarios originales en los aos cincuenta y sesenta del pasado siglo. Es uno de esos giros irnicos de la historia que algunos miembros de las prsperas clases medias, que estn ahora comprando esos pisos de lujo, puedan descubrir que sus abuelos fueron quienes se beneficiaron de los primeros desahucios contra las comunidades que no eran musulmanas.

A pesar del control hegemnico de este sistema poltico-econmico sobre la sociedad, exista oposicin. Durante las dcadas de los sesenta y los setenta adopt un enfoque socialista revolucionario. Los sucesos del mayo sangriento de 1977 constituyeron un punto de inflexin simblico. El primero de mayo, francotiradores no identificados dispararon y mataron a 34 manifestantes en la Plaza Taksim. La violencia poltica entre los grupos socialistas y los grupos fascistas a favor del gobierno se escap de todo control y Turqua estuvo ms cerca que nunca de una guerra civil. En los aos que llevaron al golpe militar de 1980, miles de activistas, personajes pblicos y ciudadanos murieron asesinados por facciones rivales, lanzadas las unas contra las otras por lo que hoy conocemos como Estado profundo, el centro real de poder en Turqua en aquellos momentos. Fue una poltica de divide y vencers que enfrent a un grupo contra otro e hizo de todo ello un instrumento al servicio del mantenimiento del poder del rgimen. Sin embargo, y a pesar de la violencia, fue en esos aos cuando surgi la sociedad civil turca, cuando el sindicalismo se convirti en el teln de fondo de la aparicin de una clase trabajadora autosuficiente, cuando los kurdos empezaron a organizarse democrticamente y a exigir sus derechos, y cuando la sociedad, aunque polarizada, se politiz en grado sumo y fue consciente de la explotacin capitalista.

El golpe militar de 1980 y la guerra kurda

La intervencin militar de 1980 destruy todo eso, aunque cre los cimientos del renacimiento neoliberal de Turqua. La desintegracin casi total de los sindicatos y los recortes masivos de los derechos de los trabajadores eliminaron la fuerza de trabajo organizada como factor poltico. Se prohibieron todos los anteriores partidos y el sistema poltico se reorganiz alrededor de partidos vacos totalmente controlados por los gobernantes militares. Una nueva constitucin, redactada por juristas pro-militares asegur que se restringieran fuertemente los derechos humanos e individuales. Y a fin de aplastar cualquier movilizacin socialista, el ejrcito dict el retorno al conservadurismo religioso. La sntesis islamo-turca, una complicada mezcla ideolgica entre nacionalismo racista y conservadurismo islmico, sustituy al nacionalismo laico de la repblica kemalista. A lo largo de los aos ochenta, el lento ascenso del islam poltico y de las nuevas clases medias conservadoras le debe mucho a ese respaldo inicial del ejrcito. Otra poltica de los militares, la brutal opresin de cualquier sntoma de demanda de los derechos de los kurdos cre las condiciones para la aparicin del Partido de los Trabajadores del Kurdistn (PTK) y para la guerra kurda, en la cual la geografa cultural de las provincias kurdas y el patrimonio histrico de sus ciudades quedaron prcticamente destruidos.

El dirigente poltico ms importante de esos aos, el Primer Ministro y despus Presidente, Turgut zal, fue en una gran parte un producto de ese entorno ideolgico, pero fue capaz de modificarlo a favor de una visin ms global de valores liberales, intentando negociar a nivel personal con los lderes kurdos el fin de la guerra en el Kurdistn. No han podido aclararse del todo las causas de su muerte en 1993. Una vez quitado de en medio zal, la dcada de 1990 fue testigo de una brutal guerra de desgaste en las provincias kurdas. Hubo ms de 40.000 muertos, ms de mil pueblos quemados y evacuados, provocndose una oleada de refugiados desde las provincias kurdas hacia las ciudades y hacia el oeste del pas. Esta segunda oleada de emigracin (forzosa) cambi de forma significativa la configuracin tnica del oeste de Turqua. Aunque la mayor parte de los refugiados kurdos terminaron en barrios de chabolas en los alrededores de ciudades como Estambul, Ankara, Izmir, Adana y Mersin, muchos de ellos empezaron a prosperar econmicamente y tambin, de forma creciente, a nivel acadmico, conformando una clase media e intelligentsia kurdas moldeadas por esa experiencia de terror y brutalidad de Estado. En el resto del pas, las familias vieron la misma guerra a travs del prisma de sus nios muertos e invlidos, muchos de ellos profundamente traumatizados y destrozados. Su dolor fue explotado por grupos de la extrema derecha que aprovecharon para crear un sentimiento antikurdo muy extendido, especialmente en las provincias occidentales y del Mar Egeo.

La dcada perdida de 1990 y el terremoto de Marmara

Gobiernos de coalicin sin poder real, una grave crisis econmica, la captura del lder del PTK Abdullah calan y un devastador terremoto en Estambul y la regin de Marmara salpicaron los aos plagados de violencia de la dcada iniciada en 1990. Una intervencin militar no violenta en 1997 produjo la exclusin de los musulmanes conservadores de los puestos de poder, mientras a las estudiantes que llevaban pauelo en la cabeza se las culpaba de ser el enemigo simblico. Miles de ellas fueron sometidas a tortura psicolgica y excluidas de la educacin universitaria. Sin embargo, justo en aquel momento, cuando el sistema poltico turco estaba a punto de perecer en la cinaga de la corrupcin, la poltica del Estado profundo, la exclusin del laicismo y la violencia desenfrenada, un desastre natural en la regin ms poblada e industrializada del pas, Marmara, sacudi Turqua. El terremoto, en el que probablemente murieron ms de 30.000 personas, provoc una corriente sin precedentes de compasin, solidaridad y accin social colectiva en ayuda de los supervivientes. Con la destruccin de decenas de miles de hogares, un modelo urbano basado exclusivamente en la renta qued hecho aicos y lo mismo ocurri con la clase poltica que haba permitido su desarrollo. La respuesta internacional hizo que se viniera abajo la narrativa de que Turqua estaba rodeada de enemigos y que los turcos slo podan confiar en ellos mismos. Las semillas de la solidaridad y de la accin colectiva autorregulada se haban sembrado ya y las decenas de miles de personas que corrieron al lugar de la tragedia para ayudar no han olvidado el poder que tuvieron frente a la impotencia de las vacilantes agencias estatales y de los polticos pendencieros.

Aparicin en escena del Partido de la Justicia y el Desarrollo

Fue en el contexto de esas graves perturbaciones en el sistema y la completa prdida de legitimidad de los partidos polticos establecidos cuando emergi el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) como el mayor partido de las elecciones de 2002. Era una coalicin de islamistas reformistas, antiguos polticos de centro-derecha y liberales polticos. Sobre la base de los buenos resultados de las polticas municipales de su predecesor, el Partido Refah Islamista de Necmettin Erbakan, el AKP se embarc en un ambicioso proyecto por un Estado menos corrupto, menos ideolgico y ms eficiente y una Turqua ms democrtica. Una serie de importantes reformas legales allanaron el camino para el inicio de las negociaciones de adhesin con la Unin Europea , un ancla preciosa en aquel momento para los derechos humanos y la democratizacin. Como la economa empez a prosperar, una clase industrial de piadosos calvinistas islmicos, con conciencia social y globalmente activos, ocup el centro del escenario como maquinaria de crecimiento econmico, contando con la base de un fuerte apoyo poltico por parte AKP. Por primera vez, una Turqua ms prspera y democrtica pareca estar al alcance de la mano.

El gobierno del AKP bajo el Primer Ministro Erdogan tuvo que esquivar varios intentos de retomar el poder por parte de los residuos del Estado profundo y de los kemalistas existentes en el aparato del Estado y del ejrcito. En las tentativas que hizo el ejrcito para eliminar al gobierno, consigui alistar a algunos sectores de las clases medias laicas en las llamadas Marchas Republicanas, y a columnistas en la creacin de una atmsfera de inminente intervencin militar. En 2007, se ech mano del poder judicial para bloquear la eleccin de Abullah Gl como Presidente. En 2008, el Tribunal Constitucional intent ilegalizar al AKP gobernante, un paso sin precedentes en un pas que tiene un distinguido historial de prohibiciones de partidos polticos a la izquierda y a la derecha del espectro poltico. Se logr evitar por un margen de slo un voto.

Aproximadamente al mismo tiempo, una oleada de asesinatos de misioneros y sacerdotes cristianos contribuy a que aumentara el fervor nacionalista dirigido a socavar las reformas del gobierno y a crear una atmsfera de miedo y terror. Consiguieron el xito en ambos casos. Ahora sabemos que los autores fueron diversos elementos corruptos dentro de la fuerza policial y del ejrcito. La persona ms icnica entonces, sacrificada por razones de Estado, fue el periodista turco-armenio y activista por los derechos humanos Hrant Dink, que haba dedicado su vida a tender puentes sobre el abismo existente entre turcos, kurdos y armenios y a luchar por la promesa de un futuro en el que las heridas del pasado pudieran curarse a travs del reconocimiento y la reconciliacin. La imagen de su cadver frente al peridico Agos, a slo unos cuantos de cientos de metros de la Plaza Taksim, se ha convertido en otro smbolo de la sombra historia poltica de Turqua, atenuado slo por el hecho de que 200.000 personas caminaron detrs de su atad en el funeral gritando el eslogan Todos somos armenios.

Aunque todos estos intentos de manipulacin y todas las campaas de violencia no consiguieron finalmente hacer descarrilar el proceso democrtico, s lograron galvanizar al electorado que apoy an ms al AKP, incrementando la legitimidad interna e internacional del gobierno. Conmocionado, el gobierno impuls cambios legales para obtener el control de los tribunales e instituciones legislativas independientes, e inici una serie de causas legales contra miembros de las antiguas elites gobernantes, el Estado profundo y especialmente el ejrcito. Aplaudido por los partidarios del AKP, por muchos liberales y demcratas, y poner al descubierto un nmero de complots para socavar al gobierno democrticamente elegido, todo esto se transform pronto sin embargo en juicios masivos, donde no se garantizaba el proceso debido ni tampoco la bsqueda de la verdad pareca ser el principal objetivo.

A pesar de esos desafos sistmicos, el AKP consigui equilibrar su versin de un paquete de crecimiento neoliberal con la extensin a segmentos ms amplios de la sociedad de unos mejores servicios pblicos en sanidad y educacin. En un breve perodo de tiempo, la infraestructura del pas, sus ciudades y las zonas rurales experimentaron una modernizacin impresionante. Que ese modelo de crecimiento fuera desvindose cada vez ms hacia un desarrollismo neoliberal que contemplaba el patrimonio urbano y los recursos naturales slo a travs del prisma de la generacin de rentas y maximizacin de beneficios para las compaas con vnculos con el gobierno, fue hasta cierto punto aceptable siempre y cuando pudiera mantenerse la novedad de una poltica equilibrada.

La poltica exterior turca, especialmente con el Ministro de Asuntos Exteriores Ahmet Davutoglu, pareca ser visionaria y pragmtica al mismo tiempo, mostrando a Turqua como polo de estabilidad y buena vecindad y compromiso con sus vecinos. Que los medios estuvieran sufriendo presiones de censura y que docenas de periodistas acabaran en la crcel por su trabajo de investigacin era un problema, pero eso no era algo inaudito en Turqua y tampoco era algo que la mayora de la poblacin sintiera directamente. Las elecciones de 2011 dieron una victoria de casi el 50% al AKP, victoria que tuvo mucho que ver con la historia del auge econmico de Turqua de esos aos en trminos macroeconmicos en la dcada del gobierno del AKP, el PIB per capita se triplic, y tanto el desempleo como la pobreza urbana se redujeron de forma importante-.

Las elecciones de 2011 y la hegemona del AKP

Aunque haban ido lentamente apareciendo determinados indicios de excesos tanto a nivel interno como externo, los polticos realistas y liberales dentro del AKP pudieron ir frenndolos y reinar sobre puntos de vista ms radicales sobre la sociedad y la poltica exterior, lo que no debera resultar demasiado sorprendente en un partido con races en el Islam poltico. Sin embargo, 2011 supuso un doble punto de inflexin: con las revoluciones rabes, la poltica del gobierno de cambios graduales a travs de la cooperacin econmica sufri un duro golpe, a la vez que se creaban las bases para restablecer a Erdogan como lder modelo para las incipientes democracias del mundo rabe. Fue en este momento cuando la retrica conservadora del Primer Ministro empez a salirse de madre y a parecerse cada vez ms a un autcrata que daba lecciones a sus interlocutores internos e internacionales acerca del camino a seguir en adelante, recurriendo cada vez ms a la retrica y al simbolismo religioso. Un ejemplo revelador de esta mentalidad fue su discurso de febrero de 2011, en el cual pidi a Hosni Mubarak de Egipto que escuchara la voz del pueblo y dimitiera: Cuando morimos, el imn no va a rezar por el primer ministro o por el presidente, sino que rezar por el ser humano. De Vd. depende merecer buenas oraciones o maldiciones. Debera escuchar las demandas de su pueblo y ser consciente de ese pueblo y de sus justas demandas. Sin embargo, fue el compromiso de Turqua en Siria el que acab con cualquier pretensin de Poltica de Cero Problemas con los Vecinos de Davutoglu. No slo Turqua se convirti en el intermediario de los combatientes yihadistas, as como de las armas saudes y qatares para grupos como Yabhat al-Nusra, sino que su seguridad interna se vio seriamente comprometida, sobre todo en la provincia de Hatay (Antaquia), cuya composicin tnico-religiosa es un espejo de la de Siria. Los atentados de Reyhanli, sin resolver hasta la fecha, que mataron al menos a 51 vecinos de la localidad y a algunos refugiados sirios, son un buen ejemplo de ello.

El segundo punto de inflexin es de naturaleza an ms grave. El Primer Ministro ha malinterpretado el voto del 50% de la nacin como un mandato sin lmites. No slo est actuando ahora en gran medida sin el control del poder judicial, que est ocupado por jueces y fiscales con posiciones progubernamentales, sino que el proceso de adhesin a la UE ha casi descarrilado. Ha centralizado tambin todo el poder del partido en sus manos y lo ha utilizado para echar del poder a personalidades liberales y de centro-derecha. Se ha rodeado ahora sobre todo de un grupo de asesores de segunda categora, que le protegen del descontento y de las crticas tanto desde dentro del AKP como del pueblo. A lo largo de los ltimos aos, ha ido silenciando a los principales medios de comunicacin presionando econmicamente a sus barones, que tienen intereses econmicos fuera del sector de los medios y que son fcilmente corruptibles gracias a la promesa de licitaciones pblicas. Y ms recientemente, la Oficina del Primer Ministro ha estado repetidamente interviniendo directamente sobre los editores-jefes de los peridicos y de los canales de TV dictndoles los contenidos de su poltica editorial.

Y ahora Taksim

Ese es el teln de fondo contra el que tenemos que leer los actuales desarrollos. Hay un gobierno que ha salido recientemente elegido con el 50% del voto popular. Hay un primer ministro que fue una vez el portador de la bandera de las reformas democrticas y el desarrollo humano que, sin embargo, ha perdido contacto con los acontecimientos sobre el terreno y est a punto de ahogarse en sus propios delirios de grandeza. Se ha puesto a hablar de forma incoherente de que las mujeres deberan tener al menos tres hijos, de que el aborto es un asesinato, de que la gente que bebe cerveza son unos alcohlicos y que los manifestantes son una pandilla inmoral de saqueadores. Ignora a todo aquel que no est de acuerdo con sus puntos de vista e intenta etiquetarle como enemigo del Estado. Y no ha sido capaz de comprender que los jvenes activistas, que empezaron a ocupar el Parque Gezi en la Plaza Taksim , no formaban parte de ninguna conspiracin de Estado al modo de las Marchas Republicanas de 2007. No eran ms que defensores del medio ambiente y estudiantes que intentaban impedir la destruccin de uno de los pocos parques que quedan dentro de la ciudad para que no pueda construirse otro centro comercial y que la Plaza Taksim se remodele como un espacio para consumir en vez de un lugar de encuentro de un pueblo democrtico.

Si Erdogan no hubiera ordenado la extremada violencia policial con la que se expuls del parque a los primeros manifestantes, completamente pacficos, no habran empezado las protestas a lo ancho y largo de la nacin. Si la polica de Estambul no hubiera atacado brutalmente a los manifestantes con botes de gases lacrimgenos y caones de agua, si no hubieran golpeado a toda la gente joven que detuvieron en los ltimos das, Estambul no se habra convertido en un campo de batalla, el enfrentamiento se habra reducido y se habra evitado la prdida de vidas humanas. Si Erdogan no hubiera hecho un discurso final antes de salir para una visita de Estado en el Norte de frica en el que agit an ms la situacin al anunciar que no slo se iba a construir el centro comercial sino que tambin iba a demolerse el Centro Cultural Ataturk que hay en la plaza para construir una mezquita en su lugar, si no hubiera amenazado a los manifestantes haciendo mencin a que apenas puedo contener al 50% que estn esperando en sus casas para actuar, la mayora se hubiera marchado de momento a casa. Pero no hizo nada de eso. Sin embargo, lo que s ha conseguido es unir a la gente que haba llegado a creer que en la maquinaria del crecimiento neoliberal del APK no quedaba espacio alguno para la solidaridad y la accin colectiva. Por tanto, ha logrado liberar los recuerdos de las luchas polticas y sociales, as como de la experiencia de la brutalidad y la injusticia estatal, cuya historia he intentado bosquejar en este ensayo. Al atacar el smbolo de la resistencia ante la injusticia, la Plaza Taksim, ha tratado de menospreciar los recuerdos de quienes se haban levantado antes para luchar por sus derechos. No obstante, ha fracasado.

En estos momentos, estudiantes, profesionales de clase media, activistas kurdos, organizaciones de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales, sindicatos, hinchas de futbol, muchos musulmanes conservadores, as como kemalistas, nacionalistas y pequeas organizaciones de izquierdas se estn manifestando por toda Turqua. Se inspiran en diferentes momentos de la historia del pas: Algunos ven a Mustafa Kemal Ataturk como su modelo a seguir, otros recuerdan los movimientos socialistas y la Taksim de 1977, algunos rememoran su expulsin de los pueblos kurdos y las penalidades a que tuvieron que enfrentarse para empezar una nueva vida sin medios en un lugar extrao, y otros lloran a sus mrtires, bien sean familias de soldados o de guerrilleros. Muchas estudiantes musulmanas conservadoras, que fueron sometidas a las denominadas salas de persuasin donde se las obligaba a quitarse el hiyab, recuerdan la solidaridad de sus compaeros de estudios.

Puede que sea slo una pequea ventana de solidaridad parecida a los gloriosos das de la Repblica de Tahrir, pero ha demostrado la posibilidad de superar las divisiones que el gobierno del pas ha tratado siempre de ahondar entre las diferentes comunidades polticas, religiosas y sociales. Ha servido para unirlas en su bsqueda de una vida que prometa algo ms que autopistas, centros comerciales, residencias de lujo, proyectos de viviendas sociales en alejados suburbios, valores familiares conservadores y limitados derechos laborales. En este sentido, las protestas han delimitado claramente los lmites del crecimiento neoliberal y la poltica conservadora autoritaria en Turqua.

Que la Plaza Taksim entre en los anales de la larga lucha de Turqua por la libertad, la justicia y la solidaridad como el lugar donde se ha conseguido un nuevo contrato social depende ahora, sobre todo, del gobierno. Esta vez Taksim no va de revolucin sino de la posibilidad de una democracia madura que limite los extremos de la maquinaria del crecimiento neoliberal y que recorte la concentracin de poder en manos de un Primer Ministro megalmano. Se trata tambin de la posibilidad de tender puentes por encima de las muchas fallas de la compleja sociedad turca. En el parque y en la plaza, los activistas kurdos, los kemalistas, los nacionalistas turcos, los socialistas y los musulmanes anticapitalistas han sido capaces de luchar y celebrar juntos, a pesar de los enfrentamientos ocasionales que se resolvieron con la inmediata intervencin de los espectadores.

Hay razones para creer que los miembros del gobierno y veteranos hombres de Estado, como el Presidente Abdullah Gl, encontrarn una va para superar el actual impasse junto a los representantes de los manifestantes de la Plaza Taksim. Todos ellos son muy conscientes de que la prolongacin de los disturbios daar la enormemente globalizada economa del pas y la reputacin de su gobierno. Si fracasan y si el Primer Ministro vuelve a su poltica arrogante, Turqua entrar una vez ms en un perodo de tristeza, por los que tantas veces ha pasado ya. Pero los acontecimientos de estos momentos en Estambul y en toda Turqua, as como el flujo de solidaridad internacional, no van a poder aniquilarse, ni tampoco el sentido de solidaridad y empoderamiento social que ha transformado a todos los que se han unido a las protestas.

Kerem ktem es investigador en el European Studies Center del St. Antony's College. Sus investigaciones se centran en la poltica turca y en las relaciones internacionales, en particular en las minoras, los nacionalismos y en las redes y polticas musulmanas en los Balcanes y Europa Occidental. Ha publicado sus trabajos en   Nations and Nationalism, Journal of Muslims in Europe , Journal of Southeast European Studies , Multicultural Discourses, European Journal of Turkish Studies y Patterns of Prejudice.  

 

Fuente: http://www.jadaliyya.com/pages/index/12088/contours-of-a-new-republic-and-signals-from-the-pa




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