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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2013

Las deudas pendientes de la justicia en Amrica Latina

Wilkie Delgado Correa
Rebelin


Los tiempos por venir dirn cunta justicia se podr alcanzar en los mbitos ms diversos al cabo de estas luchas por la vida y el desarrollo en cada uno de nuestros pases.

La justicia tiene tantas deudas pendientes en Amrica Latina y en todas partes del mundo que quizs llevar siglos, entre triunfos y reveses, para enderezar los miles de entuertos sembrados a lo largo de otros muchos siglos bajo el imperio de reinados de crmenes y explotacin.

Sin embargo, en los ltimos aos verdad que en un proceso ms lento que lo deseado algo se ha avanzado en poner fin a la impunidad de crmenes horrendos en Amrica Latina. Los casos de la condena y muerte del dictador Videla en una crcel en Argentina, la permanencia en la crcel de Fujimori en Per, la condena de Ros Montt en Guatemala, aunque anulada por el Tribunal Supremo, pero an pendiente de proseguir la misma causa, son ejemplos de cunto se ha avanzado en el camino por llevar ante la justicia a los que en otras pocas fueron sacrosantos intocables en nuestros pases.

Crmenes de lesa humanidad y crmenes menores han sido juzgados ejemplarmente, y con los individuos, han sido condenadas, a la vez, formas especficas de regmenes capitalistas que eran apoyados material y moralmente por el padrino universal de todos: los Estados Unidos.

Estos regmenes eran antes considerados como los prototipos, los dechados, las democracias representativas ideales, que merecan nuestros pueblos levantiscos. Frente a una supuesta amenaza comunista a los valores del mundo occidental, se opt por aquellos gobiernos de fuerza que eran ilegtimos por su origen, ya por elecciones o por golpes de estado, capaces de sumir a sus pueblos en un mar de sangre y de vender los recursos de los pases en el libre mercado que dictaba una corrupcin engreda. El vuelo del Cndor, u operacin masacre concebida en nuestra Amrica, nunca imagin que durante su marcha triunfalista de un pas a otro, vendra una poca en que se le cortara las alas a aquel instrumento de dominacin macabro y, mucho menos que, aos despus, llegara la ocasin de hurgar en el pasado con ojos judiciales.

Algo se ha avanzado. Ahora tambin Brasil instaura una Comisin de la verdad. Quizs despus venga la hora de abrir un espacio a la justicia ante la tremenda verdad que se descubra.

S, algo se ha avanzado, pero qu lento andar! An existen muchos pases donde en nombre de los muertos se solicita que se ponga fin a esa impunidad histrica mediante una accin justiciera de los gobiernos y de toda la sociedad. No obstante, hay una resistencia contumaz en muchos pases para que se abran las puertas a la justicia. Fuerzas retrgradas, comprometidas con el pasado, emplean cuantos resortes pueden y saben manejar para que todo quede sepultado, como si fueran los difuntos reconocidos oficialmente como sepultados o como desaparecidos.

Qu decir de aquellos pases que fueron sometidos a verdaderas polticas de exterminio y, sin embargo, todo transcurre en plena desmemoria y, por lo tanto, como si nada hubiera pasado o como si se tratara de un simple juego remoto de ajustes de cuentas!

Ante esta realidad cabe apuntar que se es cmplice, se es en cierta forma criminal cuando, convencidos de la certeza de prcticas de exterminio humano injustificable, se quiere -mediante el silencio, la ceguera simulada, la inaccin o la prohibicin- poner un valladar al ejercicio de la justicia, con su consiguiente efecto sancionador de los verdugos y reivindicador de las vctimas y sanador de sus descendientes y de todo el pueblo.

La lucha contra la impunidad es un asunto que no es slo del presente. Su necesidad dimana de los retos que pueden preverse en el futuro.

Es obligado sealar que este proceso de imperio de la justicia frente a la criminalidad como poltica de Estado, se inici en Cuba con el triunfo de la Revolucin cubana, el primero de enero de 1959, hace cincuenta y cuatro aos. Fue entonces que, por primera vez en la historia de Cuba segn la expresin de Fidel- un pueblo juzgaba y sancionaba o ajusticiaba a sus verdugos.

Este acontecimiento ejemplarizante y ajustado a leyes previas de la Revolucin, cont con un respaldo unnime del pueblo cubano que haba padecido durante siete aos a una dictadura sangrienta, y se enfrent a ella al costo de ms de 20 000 vidas.

Sin embargo, es obligado sealar tambin que la justicia no pudo dictar sentencia contra los mayores criminales y ladrones de aquella dictadura oprobiosa de Batista, pues estos se fugaron hacia el territorio de los Estados Unidos, donde, por supuesto, fueron bien acogidos y con los brazos abiertos, cual buenos aliados y servidores fieles. All han vivido ellos y sus descendientes, la mayora holgadamente o ricachonamente, orquestando planes y realizando agresiones contra Cuba.

El territorio norteamericano devino paraso de la impunidad continental, pues a partir de entonces, y particularmente ahora que en muchos pases se pide cuentas a estos personajes criminales, muchos de ellos escapan y buscan refugio acogedor en ese pas. Vaya paradoja de una nacin que representa a la llamada civilizacin occidental en este hemisferio! Para estos afamados criminales no existe extradicin alguna, y menos juzgamiento en el territorio donde se han residenciado como ngeles, aunque an acechan como guilas rapaces a sus pases de orgenes.

Independientemente de las diferencias polticas legtimas a nivel nacional e internacional se debe reconocer que nunca debiera aceptarse que a los gobernantes y a sus seguidores se les permita cometer crmenes con impunidad contra sus pueblos u otros pueblos.

Y lo mismo que hemos dicho con respecto al crimen, se puede expresar sobre la corrupcin: Antes del triunfo de la lucha armada en la Sierra Maestra, Fidel haba sealado: A las puertas de los malversadores, tocaremos despus del triunfo de la Revolucin. Y as se cumpli como un mandato justiciero inaplazable.

Hoy la lucha contra los malversadores en la Amrica Latina est ocupando tambin su lugar en los procesos transformadores de nuestras sociedades, especialmente en los revolucionarios y progresistas. Se impone esta batalla difcil contra la podredumbre prevaleciente en la mentalidad y actuacin de dirigencias voraces que actan bajo la capa del poder poltico, econmico, financiero y otras esferas sociales chapadas a la antigua y moderna usanza capitalista.

Los tiempos por venir dirn cunta justicia se podr alcanzar en los mbitos ms diversos al cabo de estas luchas por la vida y el desarrollo en cada uno de nuestros pases.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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