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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-06-2013

Homenaje a la lucha indgena que realiza en Honduras Bertha Cceres
Cuando llegue la Primavera

Milson Salgado
Rebelin


Bertha Isabel es una flor fresca tirada al viento de la historia por el azar que muchas veces no es azar. Ella es parte de esa familia humana postergada de hijos del Maz, de nietos y nietas del sol, de mujeres y hombres pjaros de las montaas, de primos y primas del Jaguar, y de las criaturas de palo y barro que nacieron antes de la imprenta, de la filosofa cristiana, aristotlica y tomista y mucho antes de la recuperacin de la cultura griega en el renacimiento europeo. En la infamia de la conquista, el espaol descubri al indgena, el indgena su avaricia, era una suerte de epistemologa en la que el espaol miraba al otro como objeto, y el otro miraba al espaol en la epifana de su propio Apocalipsis confundindolo con dioses y al final saqueadores.

El discurso oficial ha intentado homogenizar a las culturas nativas a travs de los procesos de identidad, y bajo la lgica de los Estados-Nacin.

Domingo Faustino Sarmiento, argentino, idelogo positivista, propona la exterminacin de la poblacin indgena como una forma de eliminar lo que l consideraba un obstculo al progreso. En Facundo: Civilizacin y Barbarie, Sarmiento manifiesta que la empresa edificadora de una Amrica moderna se sita en la lucha entre la civilizacin europea y la barbarie indgena

Jos Vasconcelos enardeca las aulas universitarias mexicanas con su concepcin trascendental de una raza csmica que comportaba el mestizaje, pero no reconoca la diferencia y singularidad de las culturas precolombinas ni la alteridad indgena como sujeto de su proyecto histrico.

Todas estas y tantas teoras que han cultivado los imaginarios sociales y colectivos del discurso oficial y dominante, hoy yacen en los museos del olvido, y ya no son ni siquiera objetos de proteccin por las instituciones de conservacin de patrimonio histrico.

La historia se ha encargado de revalorizar las luchas de los pueblos indgenas, de reconocer su rebelda y su desprecio a la imposicin y la defensa de su lengua, de sus costumbres, de sus instituciones y de sus territorios; los instrumentos internacionales suscritos han marcado las victorias que siempre se postergaron al plano de la dignidad sin precio, y del martirologio impuesto desde doctrinas de limpieza.

Berha Isabel es la cara visible de esa lucha de indgenas conscientes de sus derechos, y es perseguida en el epicentro de un sistema que suele perdonarse injusticias, bendecir sus propias maas y revalorizar el peso vil de sus traiciones, pero fuera de su seno no perdona ni quiere escuchar la indignacin y la valenta de una mujer, que ya trascendi por kilmetros de aos luz esa visin folklrica que asimila a los indgenas como objetos decorativos e incitadores de sentimientos de compasin, y hoy por hoy, defiende sus ros y sus territorios ancestrales con altura y varas como las aves de rapia en un pulso a pulso asimtrico defienden sus negocios con bajezas y con fusiles.

No es fcil reconocer la justa dimensin de estos pueblos cuando los medios atacan nuestra comprensin y conciencia desde sus trincheras de controles sociales y de teoras racistas que se filtran bajo la sombra alcanforada de la alta cultura. No es fcil y nunca lo ser. Sin embargo, estas luchas son el prembulo de una victoria que ya est asegurada, y servir por ahora como una catarsis de reconocimiento al otro postergado y mal vestido, al de hablar raro y caminar disparatado, al sin malicia eternamente estafado, y permitir a los hombres y mujeres del mundo organizado a ser parte de esa lucha, que desde hace tiempo han los pueblos Indgenas para alcanzar la igualdad en la diversidad.

Hoy que la justicia no es solo un clamor que se extiende por la montaa mgica de Piedra parada o por la regin ms transparente del Anhuac o por las comunidades mayas de Guatemala exterminadas o por la traicin no hidalga en el congoln, hoy que la justicia es ley y que los derechos son catlogos escritos, hoy mas que nunca la esperanza, hoy ms que nunca la unidad en la pluralidad, hoy ms que nunca la solidaridad para una compaera y amiga que en su dimensin personal de cuerpo, espritu y consciencia marca la brecha del porvenir en Honduras, hoy ms que nunca el compromiso por engrandecer los valores humanos de la solidaridad y el bien comn a un compaera amante de esa concepcin humana del buen vivir alejada del hedonismo europeo, flor eterna de una promesa de primavera, provista de una cosmologa al margen de la produccin en serie o de las cifras que perturban destinos y arrastran azares.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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