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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-06-2013

El economista Antonio Sanabria analiza las enseanzas de los dos pensadores en el Seminario de Ciencias Sociales de ATTAC y el CEPS
Entre Keynes y Marx

Enric Llopis
Rebelin


 

 

Quien se pronuncia por el camino reformista en lugar de y en oposicin a la conquista del poder poltico y a la revolucin social, no elige en realidad un camino ms tranquilo, seguro y lento hacia el mismo objetivo, sino un objetivo diferente. En lugar de la implantacin de una nueva sociedad, elige unas modificaciones insustanciales de la antigua.

Estas palabras de Rosa Luxemburgo resumen la dialctica reforma/revolucin, que bien podran encarnar dos grandes pensadores, Marx y Keynes. A pesar de que se les considere dos economistas enfrentados (Keynes, un mdico del capitalismo, que pretende reparar sus averas; y Marx un partidario de la ruptura radical y la revolucin), pueden extraerse lecciones de la obra de ambos para arrostrar la actual crisis.

El economista crtico de vocacin (como se define), miembro del consejo cientfico de ATTAC, del colectivo Novecento y colaborador del portal econonuestra.org, Antonio Sanabria, ha analizado algunas de estas aportaciones en el Seminario Crtico de Ciencias Sociales que organizan ATTAC-Pas Valenci y el CEPS. Entre los principales campos de investigacin del ponente destacan la economa del desarrollo, sobre todo en Amrica Latina, la economa financiera y los programas de ajuste estructural. Es, asimismo, uno de los autores de Lo llamaban democracia, libro del colectivo Novecento editado por Icaria.

Antonio Sanabria califica a John Maynard Keynes como un cientfico social honesto, un reformista interesante al que se debe leer. Aunque es cierto, matiza, que otros economistas coetneos de este autor, como el polaco Michel Kalecki, lleguen ms lejos al combinar en sus anlisis factores como los estmulos a la demanda y la lucha de clases. Pero la historia no les ha otorgado los mismos honores. Aunque reacio al socialismo y a las revoluciones, Keynes devino un gran crtico de la economa ortodoxa. Consideraba el capitalismo como un sistema histrico acotado, es decir, con principio y final. Pero ello no quiere decir que fuera partidario del socialismo y las revoluciones: siempre fue reacio a los mismos.

Antonio Sanabria caracteriza de este modo a Keynes: un partidario del gradualismo y las reformas; no tena prisa porque llegara el final del capitalismo; ahora bien, adquiri conciencia de que algunas cosas no funcionaban en el sistema econmico y pretenda contribuir a su reparacin. Tampoco le agradaba el ambiente rgido e hipcrita de la sociedad victoriana que le toc vivir. Alrgico en un principio a las lecturas de Marx, acab leyndolo con bastante provecho.

De entrada, una paradoja. Por qu ha de resultar interesante para la izquierda un economista millonario, de clase alta, que adems de poseer conocimientos en el campo de las matemticas y el mundo financiero, especulaba en bolsa? Finalizada la primera guerra mundial, Gran Bretaa declina como principal potencia del planeta al tiempo que Estados Unidos emerge hasta llegar a desbancarla. En ese contexto, Keynes se fija en un problema hasta el momento desatendido por la ciencia oficial: el desempleo. Antonio Sanabria resalta que hasta los aos 70, la ortodoxia econmica explicaba el paro, simplemente, por el lapso de tiempo en el que un trabajador pasaba de un empleo a otro; o por supuestos en los que el trabajador rechazaba las condiciones de un mercado que se supona perfecto.

Pero Keynes observa en Gran Bretaa, en la dcada de los aos 20 del pasado siglo, tasas de desempleo superiores al 20% y, aunque la economa experimente una mejora, estas ndices siempre pasan del 10%. A ello se aada una proteccin social muy precaria. El economista britnico se interrogaba entonces por una economa que, aparentemente, funcionaba de manera adecuada, pero coexista con tasas de paro muy elevadas. En este punto puede extraerse una de las primeras lecciones de Keynes para encarar la crisis actual, segn Antonio Sanabria: pensaba que no eran sostenibles cifras de desempleo tan altas como aqullas, y que la ciencia econmica no considerara el paro una prioridad.

Tambin por una cuestin de pragmatismo, es decir, para que los soviets no llegaran a implantarse en Londres (en sus conversaciones con polticos del partido Liberal y Laborista, Keynes confesaba su preocupacin por la amenaza de procesos revolucionarios). Pero, en todo caso, pensaba que priorizar el paro no era tanto una cuestin tcnica como de voluntad poltica. Y Marx? Consideraba el desempleo como algo intrnseco a la lgica del capitalismo; e incluso llegaba ms lejos; pensaba que el paro poda suponer una ventaja para el funcionamiento del sistema, ya que presionaba los salarios a la baja; en relacin con esta idea acu la expresin ejrcito de reserva, subraya el economista de ATTAC.

Antonio Sanabria tambin recuerda que en la obra Teora General del empleo, el inters y el dinero (1936), Keynes acierta a romper con el paradigma liberal que hoy se mantiene para explicar el desempleo, por ejemplo, en la periferia europea: salarios por encima de la productividad, que se juzga baja, lo que lleva a una elevacin de los precios y, por extensin, a una prdida de competitividad. Keynes nos seala cuestiones que actualmente resultan obvias; que el salario no es slo un coste para el que contrata, sino tambin una renta que se traduce en capacidad de compra, explica Sanabria. Por eso se centr en la demanda y en los estmulos a la misma.

Otro dogma de la ortodoxia econmica, en la poca de Marx, de Keynes y hoy: el mercado funciona como una reunin de sujetos libres, que intercambian mercancas desde su libertad individual. Un supuesto terico que rechazan tanto Keynes como Marx. La libertad de los trabajadores slo es tal si se asocian entre s para tener alguna fuerza en la contratacin. Partiendo de esta premisa, Keynes viene a defender la intervencin en el mercado laboral. Recupera, asimismo, algunos postulados de tericos anteriores a los economistas clsicos, que le sirven para romper con stos. Por ejemplo, el hecho de observar la economa como un medio y no como un fin en s mismo.

Antonio Sanabria advierte de la cautela con la que se debera encarar la lectura de Keynes y Marx. Ninguno de los dos hizo recetarios. Al contrario, se cuestionaban las cosas, se hacan preguntas cientficas. Por ejemplo, Resulta viable el capitalismo como sistema econmico y social? Lleva la suma de egosmos individuales, por la accin de la mano invisible, al beneficio colectivo? Sin embargo, comenta Sanabria, algunos economistas marxistas y keynesianos se limitan desgraciadamente- a reinterpretar lo que en su da pudieran decir estos autores; yo prefiero extraer enseanzas de lo que dijeron; y destacar sobre todo algo: que se atrevieran a dudar. Despus de interrogar a la realidad como cientfico social, Marx concluy que el capitalismo no representaba el orden natural de las cosas y, adems, que no era un sistema econmico viable.

El filsofo de Trveris aporta otras claves para hacer inteligible el funcionamiento del capitalismo. A partir de la teora del valor-trabajo y la formacin de los precios cuestiones todava hoy no resueltas, que Marx estudi despus de Adam Smith y David Ricardo- el economista germano nos recuerda algo esencial: que es la clase trabajadora la realmente necesaria para que la economa funcione y, ms an, es la que realmente (como deca algn economista) crea a las clase de los empresarios. Segn Antonio Sanabria, la pregunta que subyace a El Capital es si el sistema capitalista y la democracia resultan compatibles. O, planteado en otros trminos, si tiene sentido reparar el capitalismo (un motor seriamente averiado) para que contine funcionando. Estudiando la economa capitalista como formacin histrica, Marx aporta otra gran leccin para el presente: Nunca se propuso como una solucin para la humanidad, sino que se trata de un sistema econmico que una clase social implanta, en un periodo histrico, en funcin de sus intereses.

Tirando del hilo argumental, estas reflexiones llevan a rotundas conclusiones polticas: existen derechos democrticos por encima de la economa, segn Antonio Sanabria. Por eso, aade, cuando se nos dice que determinadas reivindicaciones, como las auditoras de la deuda, no son tcnicamente viables, hemos de responder apelando a principios democrticos generales. Y, siguiendo a Marx, reconocer la existencia de las clases sociales (Vicen Navarro recuerda a menudo que se identifican las clases sociales con lo antiguo; pero igual de antigua es la Ley de la Gravedad, sin que esto la convierta en una falacia).

La obra de Keynes y de Marx sirve en el dramtico presente para ejercer la crtica, dudar de las verdades oficiales, romper tpicos y dogmas. Sobre todo, concluye Antonio Sanabria, para cuestionar la posicin que exhiben los economistas, casi unos gurs a los que se tiene un respeto reverencial; pero realmente los economistas hemos de estar al servicio de la gente, que es la que finalmente ha de tomar las decisiones. Los supuestos expertos en economa han acumulado un gran poder respecto a la sociedad y la democracia, remata.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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