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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-06-2013

Resea de "Repres pour rsister de lidologie dominante", de Grard Mauger
Las autorreferencias del campo poltico

Jos Luis Moreno Pestaa
Hexis: filosofa y sociologa

"Repres pour rsister de lidologie dominante", de Grard Mauger, Bellecombe-en-Bauges, Croquant, 2013


Grard Mauger (Repres pour rsister de lidologie dominante, Bellecombe-en-Bauges, Croquant, 2013) se plantea en este libro una crtica sociolgica de la ideologa dominante pero tambin un reflexin sobre la izquierda que la combate. Centrar el comentario en lo segundo.

Dos problemas en esa izquierda: el primero, fundamental, cmo impulsar la voz de las clases populares y permitir que se haga un hueco en el mundo poltico. Resulta difcil por dos razones: la primera porque cualquiera no est en condiciones de fraguarse una opinin que sea susceptible de ser escuchada. El mundo poltico exige dominar, cada vez ms, saberes especializados como el marketing, amplias conexiones con la prensa as como la capacidad para situarse en los entresijos de la oferta disponible de partidos y sus conflictos internos y con otros partidos. Normalmente queda al alcance de especialistas, con lo cual los ms desheredados, social y culturalmente, deben alienarse en ellos si quieren que sus problemas encuentren eco. Evidentemente, el medio no es inocuo y los especialistas acaban trabajando tanto, si no ms, para s mismos como para los grupos sociales que representan.

Por qu trabajan para s mismos? No es un problema de maldad, el juego poltico lo exige. Para que un representante reciba audiencia en la prensa, debe aprender a asimilarse a la figura del poltico serio. Lo que exige preocuparse por las cuestiones que de los instalados (olvidando las que acucian a sus representados), responder a los debates que factura la prensa o exponerse, si no lo hace, a la ridiculizacin de quienes distribuyen credenciales de persona razonable o, por el contrario, motejan de populista o extremista. Felizmente, vivimos en democracias y stas, aunque muy limitada, reconocen la participacin popular. Sin sta, el mundo poltico se encerrara en sus propios problemas tanto como lo hacen los artistas plsticos o los matemticos algo que estimamos en los cientficos o los artistas pero que nos rechina en los polticos.

La cuestin no es sencilla. La competencia poltica existe y adquirirla requiere esfuerzo y dedicacin. Por qu negarles a los polticos la autonoma que concedemos a los poetas para gestionar su arte, cuando tanto estos como aquellos, con toda legitimidad, pueden reivindicar que hay que saber antes que hablar? La nica solucin sera, en el caso de los polticos, extender, pues a ello nos obliga la democracia, cuanto sea posible las competencias necesarias para formarse una opinin. Grard Mauger, en este libro e inspirado en una descripcin que Bouveresse hizo de Bourdieu, intenta contribuir a ello escribiendo como un socilogo que no se limita a sus pares, sino tambin a los profanos tanto de la sociologa como de la poltica.

En principio, contra el cierre del mundo poltico milita la izquierda alternativa. Mauger se encuentra comprometido con la izquierda de izquierda es decir, aquellos que en Francia desean construir una alternativa ms all del socialliberalismo. Una vez que se asume la necesidad de los representantes y los aparatos permanentes -cmo hacer algo eficaz prescindiendo de los mismos, pregunta con razn el autor?- la cuestin estriba en la dinmica poltica que se impulsa: incorpora a ms profanos a la poltica? Permite ampliar la resistencia al cierre del mundo poltico sobre s mismo?

Mauger se plantea el problema de cul es son las fronteras de la izquierda de izquierda. Por un lado, hay una disputa permanente entre los interesados para ver quines son sus componentes y eso, seala, se produce en cuatro planos. Por un lado, el plano poltico, en el cual siempre costar dirimir los verdaderos antineoliberales y, por ende, se comprende bien las acusaciones de falta de coherencia que pululan a diestro y siniestro. Basta echar un vistazo a las pginas de una Web de izquierdas para convencerse de que no es un ambiente plcido para espritus conciliadores o egos moderados. Despus se encuentran los movimientos sociales estructurados en lo que Lilian Mathieu llama una zona de evaluacin mutua en la que segn Mauger se compite por merecer el reconocimiento de la radicalidad ("nadie a mi izquierda" ni ms autntico que yo, suele ser la norma con honrossimas y benditas excepciones). En ese medio, se cultiva la distancia respecto a la poltica, aunque autonoma, aclara Mauger, no significa independencia: muchos son militantes de partidos y, en cualquier caso, persiguen influir en los partidos y el poder. En fin, tercer componente, el sindical, tambin conoce la diferenciacin entre reformistas y revolucionarios y, para terminar, la izquierda radical tambin dispone de un grupo de intelectuales que se disputan la teorizacin sobre la misma y entre los cuales, seala Mauger, siguen cotizando alto las reactualizaciones del marxismo, aunque se observan cambios: los economistas merecen, en detrimento de los filsofos (otrora dominantes), la admiracin colectiva y la sociologa sigue gozando de escaso predicamento.

Nos preguntamos si ese mundo consigue incorporar profanos: evidentemente, hace falta cierta disponibilidad, en primer lugar, mental para poder aclararse y orientarse. Tiempo se requiere y mucho: extraa poco que los efectivos raramente sobrepasen umbrales de familiaridad y cuando lo hacen se pierdan rpidamente. Adems, nos preocupaba si permita ampliar las resistencias a lo establecido. Dejemos la palabra a Mauger: los conflictos [] ideolgicos [] recubren tambin conflictos ligados al modo de distribucin de las retribuciones materiales y simblicas de la militancia, ya sea partidista, sindical o el los movimientos (y eso aunque todos se dicen movidos por el desinters) y se encuentran ligadas a la distribucin que se anticipa si se unificase el campo de la izquierda de la izquierda. Desde ese punto de vista, la divisin actual entre los partidos y los diferentes componentes multiplica los aparatos y por tanto las posiciones que permiten las retribuciones correspondientes.

Si la descripcin del autor es correcta, lo que creo, nada invita a ser optimistas sobre la contribucin de ese espacio de conservar tal dinmica- al reforzamiento de la unidad social y electoral contra el neoliberalismo. Esperemos que esta cambie porque, desgraciadamente ( pero lo peor es que puede imaginarse con realismo algo distinto?), el nico territorio del campo poltico que tiende a cerrarse sobre s mismo no es slo el que ocupan los partidos establecidos.


Fuente: http://moreno-pestana.blogspot.com.es/2013/06/las-autorreferencias-del-campo-politico.html


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