Portada :: Colombia :: Dilogos de paz 2012-2014
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-06-2013

Entrevista a Antonio Garca, comandante del ELN
"Si la oligarqua no ve un pueblo organizado, no va a cumplir acuerdos"

Hernando Calvo Ospina y Santiago Alba Rico
Rebelin


El Ejrcito de Liberacin Nacional, ELN, organizacin insurgente colombiana, realiz su primera accin armada el 7 de enero de 1965. En un Manifiesto dejaron en claro que su lucha sera por la toma del poder. Desde esas fechas, y hasta 1991, el ELN se neg a cualquier dialogo con el gobierno. Ese ao los colombianos conocieron a Antonio Garca. Fue durante las negociaciones que las tres principales guerrillas (ELN, FARC y Ejrcito Popular de Liberacion, EPL) realizaran con el gobierno en Venezuela y Mxico.

Garca, un exuniversitario apasionado de la electrnica, dibujante y poeta, es el segundo hombre al mando del ELN, y su responsable militar. Hoy tiene 57 aos y desde 1983 pertenece a la direccin mxima de esa organizacin. Acept reponder un extenso cuestionario, en momentos que el gobierno colombiano, por fin, se decidi a adelantar dilogos con el ELN, los mismos que ya lleva con las FARC en La Habana. En 1996, en la misma ciudad, Garca lider el grupo de mandos del ELN que dialog con el gobierno de Colombia. Buscaban, como ahora, una salida poltica al conflicto. En sa, como en otras ocasiones, el gobierno colombiano rompi las negociaciones bajo pretextos para continuar la estrategia de la guerra.

Por qu el ELN no se incorpor desde el principio a las conversaciones, cuando el discurso de la organizacin ha estado claramente orientado al dilogo desde los aos 90 bajo los gobiernos sucesivos?

Ha sido difcil abrir un proceso de paz entre el gobierno de Santos y el ELN, por cuanto el gobierno no tiene voluntad de paz y considera que la insurgencia debe aceptarle condicionamientos. La paz se puede construir slo si las dos partes se respetan y tienen la flexibilidad para sentarse sin condiciones.

El gobierno ha ideado un esquema de paz y quiere que la insurgencia lo acepte. Le gusta la confidencialidad, pero se desvive por hacer pblico lo que le conviene. De otro lado, busca la paz incrementado las operaciones militares, se niega a acordar un cese al fuego bilatareal, pero si pretende que la insurgencia renuncie a las acciones militares. Le gusta un proceso con amplias ventajas para el establecimiento.

No es la primera vez en la historia reciente de Colombia que se emprenden negociaciones de paz entre el Estado y las fuerzas insurgentes. En las tres ocasiones anteriores (con los presidentes Belisario Betancur, Csar Gaviria y Andrs Pastrana) todas las esperanzas se vieron frustradas y, por el contrario, los niveles de violencia   ejercidos desde el Estado, incluido el paramilitarismo, aumentaron. Hay algn motivo para pensar que esta vez puede ser diferente?

El ELN tambin lo intent con el gobierno del presidente lvaro Uribe. Si bien hemos expresado nuestra voluntad para iniciarlo sin condicionamientos, hasta el momento no hay proceso con el ELN. Colombia requiere de cambios y transformaciones profundas. Las causas que motivaron el alzamiento armado continan intactas, la inequidad, la injusticia social, la ausencia de democracia, la violacin de los derechos humanos, la persecucin poltica y la criminalizacin de la protesta social son, entre otras, las causas que siguen alimentado el conflicto social y armado.

La guerra sucia y el terrorismo de Estado han sido polticas durante dcadas. Los sucesivos gobiernos han acudido a la accin legal e ilegal a la hora de reprimir y acallar la voz popular, de truncar las posibilidades de cambio y transformacin del pas, no obstante la lucha por una nueva nacin contina. Con dilogo o sin l, la represin se mantiene.

El gobierno ha manifestado reiteradamente que en un proceso de dilogo el modelo econmico no ser un tema de agenda, esta posicin evidencia el propsito de no afectar los intereses de la clase dominante en el pas y seguir manteniendo el sistema de privilegios de los ricos, la explotacin de la clase trabajadora y la entrega del pas al capital transnacional.

Este, y otros condicionamientos, de entrada dejan ver la falta de voluntad del gobierno para acordar cambios de fondo. Santos se empea en un acuerdo cosmtico que no aborda la raz del conflicto. Un dilogo debe ser sin condiciones, sin ataduras, hay que ser responsables con el pas.

Ustedes   hablan   de   dos   tipos   de paz.   El   primero   es   el   del   "uribismo",   que   pasa   sencillamente   por   una   victoria   militar,   por   cualesquiera   medios,   sobre   el   adversario.   El   segundo estara   representado   por   Santos,   el   actual   presidente,   quien   tratara   de   "recuperar"   una paz en   favor   de   los   intereses   de   un   sector   de   la   oligarqua,   la   que   podramos   llamar"tradicional"   (la   empresarial   exportadora).   Puede   decirse   que   hay   "aliados   del   proceso   de paz"   entre   la   oligarqua?   Dnde   se   sitan   los   enemigos   de   la   paz   en   Colombia   en   este   momento?   Explquenos cmo ven estos dos modelos.

La oligarqua colombiana es una de las ms guerreristas de Amrica Latina, histricamente ha excluido a la oposicin poltica y a los luchadores sociales por medio del asesinato, usando la violencia de sus aparatos legales e ilegales.

La naturaleza de esta oligarqua no le permite reconocer la existencia de la diversidad, del contradictor poltico, de la crtica social, ya que los entiende como una amenaza a sus intereses econmicos y polticos, a su poder, a sus privilegios, y todo intento de buscar la paz con justicia social se entiende como una amenaza a su statu quo.

Varios hechos trascendentales en la historia del pas registran que la lite dominante ha optado por la violencia y el terrorismo de Estado cuando ha visto amenazados sus intereses por el avance de procesos alternativos y populares que le disputan el poder.

Existen en Colombia enemigos poderosos de la paz en el gobierno, en el Estado, en los grandes grupos econmicos, en los partidos polticos de la derecha, en el capital transnacional. Pero igualmente existe un gran torrente de fuerzas sociales, del campo popular y democrtico cada da ms creciente que apoyan y se movilizan por ella, a tal punto que hoy la opinin nacional es mayoritariamente favorable a la paz y reclama mecanismos, espacios y formas de participar en dicho proceso, el pueblo quiere ser protagonista. En este sentido, el ELN ha propuesto recientemente la construccin de un gran Movimiento Nacional por la Paz que movilice en un solo frente a los que buscamos un futuro digno para Colombia.

De   ello   queramos   hablar.   El   tercer   tipo   de   paz   es   el   que   ustedes   llaman   "paz   popular",   paz con   dignidad   y   justicia   social,   cuya   victoria   depende   del   apoyo   popular   y   de   la   unidad   de   la   izquierda   colombiana,   una   idea   que   estuvo   muy   presente   -en   positivo   y   en   negativo-   durante   el   reciente   Congreso   por   la   Paz   celebrado   en   la   Universidad   Nacional   de   Bogot   durante   la   segunda   mitad   de   abril.   Qu   retos   implica   la paz   popular para   las   fuerzas   polticas   y   sociales   de   la   izquierda   colombiana,   tanto   las   constituidas   como   las   emergentes?

No es un pregunda fcil de responder, ya que la paz es un objetivo de la sociedad en su conjunto. El hecho es que los gobiernos dicen reconocer problemas estructurales, pero durante dcadas no han hecho nada por solucionarlos, han actuado con violencia desenfrenada para proteger sus privilegios. Con motivo de la firma de los acuerdos previos sobre el tema de tierras en la Habana, el presidente Santos reconoci que con dichos acuerdos se atacaban problemas de vieja data, pero remat diciendo que si no se firmaba el acuerdo final, nada de lo acordado se llevara a cabo. Ah hay un mensaje ambivalente, pues el gobierno reconoce las falencias histricas en dicha materia, pero se niega a cumplirlas como debera ser, pues su inters no es solucionar los problemas estructurales de la sociedad, sino que para l la paz significa la desmovilizacin de la guerrilla.

De otro lado, la paz implica que la sociedad pueda exigir a los gobiernos el cumplimiento de sus responsabilidades, asunto difcil, pues a un Estado autoritario y guerrerista, que acudea la violencia contra la protesta social, no es fcil exigirle, y en eso se ha ido la vida de decenas de miles de dirigentes sociales.

Tambin la paz implica voluntad y compromiso de las dos partes del conflicto, gobierno y guerrilla. La guerrilla puede tener voluntad de paz, y puede estar lista para ella, pero si el gobierno no quiere, se corre el riesgo de caer en trampas, de las cuales est llena nuestra historia. Por eso lo ms sensato es una exploracin responsable, donde las dudas puedan resolverse. Y esto juega para las dos partes y con transparencia para la sociedad. Se requiere de un proceso, de un camino que nos prepare a todos para la paz, nadie puede decir por s mismo que est preparado para ello, no es algo que se pueda decir como palabras que se lleva el viento.

Una   negociacin   es   siempre   una   admisin   de   derrota   por   ambas   partes.   El   gobierno   acepta   que   no   puede   vencer   militarmente   a   las   fuerzas   insurgentes   y   que   debe   cambiar   su   estrategia.   En   cuanto   al   ELN,   es   agotamiento,   impotencia,   astucia?   O   cree   que   ha   cambiadoalgo   en   el   plano   nacional   e   internacional   y   en   la   forma   de   hacer   poltica   que   recomienda   el   abandono   de   la   lucha   armada   como   procedimiento   de   cambio   social?   O   es   sencillamente   la   respuesta   a   una   demanda   popular?

En la actualidad, parece que la estrategia del gobierno es usar el discurso de paz para legitimarse polticamente mientras contina buscando xitos militares.

El tema de la lucha armada y el uso de las armas es un gran sofisma de distraccin de los poderosos del pas y del capital transnacional, que lo usan para sus conveniencias. Dicen que la lucha armada ha perdido vigencia, y que ahora las acciones de resistencia y de transformacin deben hacerse por la va poltica, pero ellos si lo pueden hacer con las armas en todas partes, en Irak, Afganistn, Libia, Siria, etctera. En estos casos no es delito enviar armas y alimentar conflictos en diversos pases, porque est en correspondencia a sus intereses. Pero no es asi cuando son los pueblos quienes se levantan en armas. Igual sucede en Colombia.

En Amrica del Sur se han abierto caminos de transformacin hacia la democratizacin de las sociedades y de su vda poltica por caminos diferentes a la lucha armada, pero de grandes movilizaciones populares y de confrontacin poltica, no exentos de peligros y de intentonas golpistas de la derecha militarista. Se marcha pese a las amenazas del imperio norteamericano, y donde el gobierno colombiano trabaja en la cabeza del plan desestabilizador junto a las burguesas lacayas de los pases donde hoy se construyen otras alternativas para sus pueblos. Este entorno continental es favorable a la construccin de la paz, tanto en Colombia como en la regin y es un aliado natural para este tipo de propuestas.

En Colombia, si bien la opinin y el movimiento popular son cada da ms favorables a la paz, el gobierno de Santos no tiene una estrategia de paz, sino de guerra, se cree triunfador y quiere presentarse a travs de un engaoso proceso de paz, como un presidente de paz, y su manejo oportunista de la paz lo est usando para lanzarse a la reeleccin.

Su mensaje ambivalente de "la victoria es la paz", que le ha vendido a los militares, les est diciendo que es la victoria militar la que producir la paz, tambin se lo presenta a la sociedad como si la paz fuese la victoria. Luego en sus discursos lo reafirma sin ambajes: La paz es a las buenas o a las malas. La nica paz a la que se llega a las malas es la paz de los vencidos. Y as es muy difcil construir paz.

Las guerrillas no son algo que se inventaron cuatro locos, no. Son caminos que la misma sociedad cre ante la imposibilidad de construir cambios por la va poltica. Nadie puede aguantar ms de cincuenta aos luchando con las armas por gusto, pues sin el apoyo popular sera imposible sobrevivir. No es la guerrilla la que se adapta a las realidades del conflicto, sino la sociedad la que se adapta a seguir ayudando a esas guerrillas, no es un problema de modalidades operativas, tiene que ver con las esperanzas y posibilidades de existencia de los pueblos y esto los gobiernos no lo podrn enteder nunca.

Pasemos   a   otro   tema.   Histricamente   las   relaciones   han   sido   muy   volubles   entre   las   FARC   y   el   ELN,   de   la   confraternizacin   al   enfrentamiento   incluso   armado.   Qu   ha   ocurrido   desde   aquellos   aos   en   que   se   fund   la   Coordinadora   Guerrillera   Simn   Bolvar,   de   la   que   ustedes   dos   eran   las   fuerzas   fundamentales? 

La Coordinadora fue un momento muy importante en la construccin de la unidad revolucionaria en Colombia; que de haberse mantenido, muy probablemente se hubiese avanzado con menos traumatismos en la lucha. En varias de las regiones donde compartimos territorios mantuvimos coordinacin y realizamos iniciativas de manera conjunta, pero al no abordar asuntos esenciales de la estrategia, primaron las visiones y prcticas particulares de cada organizacin, y nos llevaron a acentuar caminos diferentes, e incluso hasta la confrontacin

A finales de 2009 acordamos parar la confrontacin militar entre las dos organizaciones, que nunca debi existir, y centramos los esfuerzos en reconstruir la confianza y avanzar en la superacin definitiva de las afecciones que dej el conflicto en el oriente del pas y proyectarla a otras regiones.

En este tiempo cada organizacin adelant sus actividades polticas con su propia iniciativa, y slo intercambiamos lecturas de la realidad del pas y el mundo, por eso no avanzamos en construir unificadamente un escenario de paz, as ambas organizaciones lo estuvisemos vislumbrando.

En   el   caso   concreto   de   las   negociaciones,   en   qu   discrepan   las   agendas   de   una   y   otra   organizacin?  

Al no existir hoy un dilogo de paz entre el ELN y el gobierno, no hay an una agenda concreta que nos permita compararla con la que actualmente se discute en la Habana con las FARC. Muy seguramente podran darse identidades en algunos objetivos globales y en otros particulares, y tambin   habra diferencias en otros campos. En las metodologas sucedera otro tanto. Lo que no puede perderse de vista es que actuamos en un mismo pas y la paz habr de ser un proceso de confluencias.

Est   la   izquierda   preparada   para   ser   gobierno,   aunque   slo   sea   a   nivel   municipal?  

Esta pregunta partira de reconocer que existen gobiernos en Colombia, pero lo que existe es desgobierno, durante ms de 50 aos la oligarqua ha administrado un conflicto para mantener su rgimen, tiempo suficiente en que hubiesen podido solucionarse las causas esenciales de la crisis del pas y por tanto del conflicto.

Hoy diversos pases en el mundo han entrado en crisis profundas por la deformacin de la poltica, entendida como la prctica que le da poder a unos pequeos grupos llamados "partidos polticos". El arte de gobernar, hoy requiere de profundas reflexiones y cambios de las prcticas, que permitan reivindicar el sentido verdadero de la poltica, que no es otra cosa que la construccin colectiva de caminos para el futuro de las comunidades. Donde los objetivos que se buscan, as como la forma como se llega a ellos puedan ser controlados por la sociedad, algo as como una contralora social.

Hablar de Gobiernos de races sociales implica una democracia participativa, no slo que que se convoque a la gente a votar, sino a discutir los problemas y las formas de solucionarlos, que no se entienda que gobernar o legislar es un gran negocio, donde se dilapidan los recursos de la nacin o las regiones.

La construccin de gobiernos de carcter popular, democrtico, de izquierda est en camino, hay diversos ejercicios locales y regionales, donde en medio de la represin y presiones de todo tipo se intenta abrir caminos. Es un objetivo que puede lograrse con organizacin social, con fuerza social, pero no es fcil. Es un camino no exento de errores, y se requiere de una mayor participacin de las comunidades en el diseo de sus planes y en el control de la ejecucin de ellos.

Es necesario superar la creencia de que la izquierda debe ser slo una fuerza electoral.

Dnde   est   la   izquierda   en   Colombia   y   qu   y   a   quines   representa? 

La izquierda colombiana est en las organizaciones sociales, en organizaciones populares, en movimientos polticos nacionales y regionales, en las expresiones organizativas de los pueblos originarios y comunidades afrodescendientes, en comunidades en resistencia, en organizaciones juveniles, estudiantiles, campesinos, trabajadores, de mujeres, de gnero, de luchadores por la defensa de los Derechos Humanos, en organizaciones de vctimas, de desplazados, de presos polticos, y, claro, en la insurgencia.

Por   qu   hay   tantas   divisiones   en   el   seno   de   la   izquierda   colombiana   y   de   qu   manera   influyen   estas   divisiones   en   el   proceso   de   negociacin   con   las   guerrillas?

En toda colectividad existe la diversidad, es parte de la vida y de la naturaleza humana, y ms en la prctica social, y por tanto en la actividad poltica. Si bien las divisiones se dan en sociedades sin conflicto armado, en una sociedad como la nuestra es mucho ms complejo encontrar soluciones en medio de la resistencia. Resistir, sobrevivir -en s mismo- entraa una tremenda dificultad. Construir caminos de futuro que nos unifiquen, en medio de la resistencia, es un tanto ms complejo. Pero confiamos que en la medida en que todos vamos siendo ms capaces de resistir y construir nos vamos respetando y apoyando. Y uno de estos objetivos es la construccin de la paz.

En   las   dos   ltimas   dcadas,   como   resultado   del   acoso   del   Estado   pero   tambin   de   los   propios   errores   y   de   los   cambios   en   las   relaciones   de   fuerza   continentales,   parece   que   se   ha   producido   un   distanciamiento   entre   las   fuerzas   insurgentes   y   los   movimientos   sociales,   indgenas   y   campesinos,   los   cuales   reclaman   tambin   una   "paz   popular"   pero   no   se   identifican   necesariamente   con   la   visin   y   la   estrategia   de   las   guerrillas   e   incluso   llegan   a   chocar   con   ellas   sobre   el   terreno.   Cmo   se   puede   garantizar   su   participacin   en   las   negociaciones   de   paz?

Los integrantes de las guerrillas son colombianos, campesinos, trabajadores urbanos y rurales, de comunidades diversas, del movimiento social, por naturaleza tenemos identidades en las expectativas de futuro y por tanto de lucha, como tambin diferencias. Coincidimos en las esperanzas y en las luchas que cada uno adelantamos, pero no estamos en los mismos espacios.

Muy seguramente cuando se da confrontacin militar y se da en los territorios de las comunidades se viven situaciones complejas, y tratamos de no producir afecciones y respetamos la integridad de sus pobladores, as como los procesos organizativos o autoridades propias.

En un proceso de dilogo que busque una paz verdadera se requiere de la participacin directa y protagnica de los diversos sectores de la sociedad, de manera especial los excluidos y marginados. La guerrilla no puede caer en la suplantacin de las comunidades, organizaciones o movimientos sociales, la arquitectura de su participacin es parte vital en la construccin de un camino hacia la paz.

Hace   nueve   aos,   el   comandante   Milton   Hernndez   nos   deca   en   una   entrevista   que   en   Colombia   era   mucho   ms   peligroso   hacer   poltica   que   luchar   en   la   guerrilla.   La   historia   le   sigue   dando   razn.   Cmo   encaran   ustedes   los   riesgos   de   una   normalizacin?   Qu   tipo   de   garantas   pueden   recibir   de   que   hacer   poltica,   tras   unos   eventuales   acuerdos,   no   ser   como   firmar   una   condena   de   muerte?

El conflicto social y armado ha sido inherente a este modelo de sociedad y de rgimen poltico en Colombia, y el desangramiento de la sociedad ha sido de dimensiones descomunales. Quien ms dolores y heridas ha padecido ha sido el pueblo, la gente que lucha, que protesta, que se moviliza; luego se cansa de recibir tantas heridas y termina en la guerrilla defendindose.

El principal riesgo para la paz no es lo que les pueda pasar a los individuos, sino lo que le pueda pasar a la sociedad. Por ejemplo, que sigan intactas las causas que originaron el conflicto social y armado, y la crisis del pas siga igual.

Hasta la fecha los acuerdos de paz que se han firmado en Colombia les han garantizado, a quienes han abandonado la lucha armada, la participacin en la poltica bajo las mismas reglas de juego excluyentes que siguen reproduciendo el conflicto y la crisis del pas, y de alguna manera han legitimado al rgimen por momentos y han alargado an ms el conflicto.

Se pueden firmar muchos papeles y acuerdos, pero si la oligarqua no ve un pueblo organizado no va a cumplir nada. Por esta razn hay que llenar de pueblo el camino hacia la paz.

Una   cuestin   fundamental,   junto   a   la   autodeterminacin   econmica   y   social,   es   la   cuestin   delas   vctimas.   Se   insiste   una   y   otra   vez   en   que   no   puede   haber   paz   sin   justicia   social,   pero   tampoco   sin   reconocimiento   de   responsabilidades   en   la   violacin   de   los   derechos   humanosy   sin   reparacin   a   las   vctimas.   Este   es,   sin   duda,   otro   obstculo   mayor   en   la   consecucin   de   una   paz   que   va   a   cuestionar   necesariamente   la   impunidad   de   los   gestores   civiles   y   militares   del   aparato   del   Estado   en   los   ltimos   60   aos.   Cmo   concibe   el   ELN   enconcreto   la   idea   de   "justicia   transicional"? 

Todo lo que tiene que ver con las soluciones a lo que aconteci en el conflicto deben ser materia de discusin y acuerdo entre las partes. Esta ha sido y es una guerra del Estado contra el pueblo. Si miramos los registros de las vctimas del Estado y su paramilitarismo, todas, absolutamente todas son personas pobres, humildes, trabajadores y luchadores contra la injusticia. Esta verdad no la puede refutar nadie. Este es el principal dolor de Colombia.

En el marco de un acuerdo de paz, Colombia debe transitar hacia la reconciliacin nacional, y no hay otra va que asumir los principios de la Verdad, la Justicia, la Reparacin y el compromiso de que nunca ms se volver a repetir esta historia dolorosa. En esta ruta muy seguramente se necesitar trabajar.

La "justicia transicional" se ha manejado como la "justicia por un ratico" mientras engaamos a las vctimas para que todo siga igual.

En   sus   casi   50   aos   de   lucha   armada,   reconoce   haber   violado   alguna   vez   el   ELN   las   normasinternacionales   de   respeto   a   la   poblacin   no   combatiente?

En el ELN se han presentado casos individuales de transgresin al Derecho Internacional Humanitario, DIH, pero jams como poltica de la Organizacin u orientacin expresa de sus mandos, sino por errores o accidentes. En todos ellos el ELN ha asumido su responsabilidad y ha aplicado los cdigos internos a quienes han resultado implicados en tales hechos.

En Colombia, a mediados de la dcada de los ochenta, el ELN fue el primero en reconocer la aplicacin del DIH, El Protocolo II referido a los Conflictos Internos, muchos aos antes que el Estado lo mencionara, pues no los aplica. Tambin hemos insistido en la necesidad de la Humanizacin de la Guerra, que significa acordar normas en lo ms critico del actuar humano, las guerras, pues si no asumimos normas que las pueden regular iramos por el despeadero del no retorno, que fue lo que no midi el Estado al agenciar el paramilitarismo.

La diferencia entre una banda y un Ejrcito radica en que ste ltimo se constituye por y para la defensa de los ideales y razones de existencia de una colectividad. Dirige su actuacin militar contra los agentes armados que la agreden y atacan. Mientras que los agentes no armados que la adversan los trata con otros medios y formas buscando su rectificacin y la continuidad de vida evitando la confrontacin militar.

En los conflictos militares la vida es ms compleja, y los lmites de lo permitido puede ser vulnerado por individuos o colectividades, por esta razn se requiere de mando responsable, para controlar y asumir las responsabilidades de la actuacin de sus tropas.

Hablando   de   derechos   humanos:   mientras   se   negocia   en   La   Habana   con   las   FARC   y   se   apuntaa   inminentes   dilogos   con   el   ELN,   la   guerra   no   se   detiene   en   ninguno   de   sus   aspectos.   Por   ejemplo,   sangrante   es   el   trato   que   reciben   los   presos   polticos   y   de   guerra   en las   crceles   colombianas.   Qu   tiene   el   ELN   para   decir   al   respecto?

El problema va ms all de lo carcelario, y tiene que ver con el sistema judicial y acusatorio, pues antes de ir a un juicio, ya se est condenado por la Fiscala, no importa si los testigos son delincuentes y mercenarios de la justicia. Lo que el sistema busca es una "justicia intimidatoria". Y enseguida de esto se encuentra el sistema carcelario, donde el preso llega a vivir una situacin infrahumana en todas las condiciones de la existencia, y ms an con el actual diseo que ha sido copiado de los Estados Unidos: hasta en eso dependemos.

La privacin de la libertad de luchadores polticos y sociales hace parte de la estrategia integral del Estado en procura de doblegar la voluntad popular y de intimidar a la oposicin. Un mayor nivel de represin reciben los compaeros guerrilleros que han sido apresados y judicializados, a quienes les da un trato indigno. Ms all, el gobierno ha querido invisibilizar la existencia de presos polticos en Colombia en su intento por negar la existencia del conflicto.

En el marco de un proceso de paz, naturalmente el asunto de los presos polticos es unos de los temas a tratar.

El   18   de   enero   ustedes   retuvieron   a   dos   ciudadanos   peruanos,   tres   colombianos   y   un   canadiense   que   trabajan   para   la   multinacional   canadiense   minera   Braveal,   en   el   departamento   de   Bolvar,   al   norte   del   pas.   Esta   accin   tuvo   repercusin   internacional   y   desat   una   intensa ofensiva   militar   en   la   zona,   sin   resultado.   En   febrero   el   ELN   liber   a   los   ciudadanos   peruanos   y   colombianos,   mientras   que   mantiene   an   cautivo   al   canadiense   Jernoc   Wobert,   vicepresidente   de   exploracin   de   la   compaa.   Cul   es   la   lgica   de   esta   accin? 

Una de las banderas de lucha del ELN es la defensa de la soberana nacional, en esa direccin ha realizado acciones para confrontar la poltica entreguista de los diferentes gobiernos, denunciar las consecuencias nefastas que ellas tienen para la nacin y proponer una poltica soberana en el manejo de los recursos naturales y energticos, y la defensa de los ecosistemas y la biodiversidad.

La denominada locomotora minera del gobierno Santos es un agresivo plan orientado a continuar entregando los recursos de la nacin a las corporaciones mineras transnacionales asociadas al inters de la oligarqua colombiana. Esto ha provocado un incremento de la militarizacin para facilitar la apropiacin de los territorios de las comunidades, violando los derechos humanos. As como tambin destruyendo los ecosistemas con graves consecuencias para la sobrevivencia de todas las especies en el inmediato futuro.

La retencin de los ciudadanos extranjeros est en correspondencia con nuestra poltica de defensa de la soberana nacional y de los recursos naturales.

La empresa transnacional, valindose de trampas le arrebat a las comunidades los ttulos mineros, y habra que mirar si efectivamente el ingeniero canadiense tena la documentacin en regla para laborar en Colombia. En este sentido, nuestra accin es para defender el derecho de las comunidades, el patrimonio nacional y nuestra soberana. El ELN est por la explotacin soberana de nuestros recursos naturales, por la preservacin de los ecosistemas y porque todo proceso productivo beneficie prioritariamente al pas, las regiones y las comunidades que habitan dichos territorios.

El gobierno colombiano se ha empeado, de manera infructuosa, en presionar militarmente para buscar el rescate del canadiense, pero no ha movido un dedo para que la multinacional Braewal Mining Corporation devuelva los ttulos mineros a sus verdaderos propietarios.

En   un   reciente   comunicado,   el   ELN   insiste   en   "la   congruencia   total   entre   medios   y   fines   (...) porque   el   camino   y   la   forma   de   recorrerlo   son   tan   importantes   como   el   destino   mismo".ste   es   sin   duda   un   principio   coherente   con   sus   races   camilistas   y   cristianas,   inseparables   del   nacimiento   mismo   del   ELN,   y   quizs   hoy   ms   importante   que   nunca.   Cmo   se   piensa   desde   el   ELN   la   relacin   entre   tica,   democracia   y   socialismo?

Jams puede separarse la meta del camino, ellos siempre estn juntos. Esto quiere decir que no bastan las "buenas intenciones", el futuro no lo puedes separar de lo que hoy haces y de cmo lo haces.

Hoy se habla de la ecologa de la accin, en el sentido que toda accin que realiza el ser humano produce efectos inesperados, y por tanto hay que educar en la responsabilidad que debe tenerse con todo lo que hacemos, donde no slo bastan las "buenas intenciones", sino el saber actuar con la tica de la vida, en correspondencia con la naturaleza, el planeta y el cosmos.

El ELN reivindica los principios del Cristianismo originario que revaloriz el sacerdote Camilo Torres y lo vincul a una prctica de hermandad con todos los seres humanos en un pensamiento y prctica ecumnica, de respeto y reconocimiento por todas las religiones y creencias de sociedades, donde la creencia individual est inmersa dentro de la vivencia en comunidad, ya que toda religin necesita un mbito social. En este sentido la tica va ms all de la religin y del derecho, ella vela por el presente, pero quiere alumbrar el futuro.

Los entendidos dicen que el centro de la tica es la libertad del ser humano, como presente y como futuro; otros la relacionan con la felicidad, pero no hay felicidad ms grande que la existencia en libertad. Ahora, la construccin de un camino de libertad, como camino colectivo es asunto de la verdadera poltica, que tiene que ver con la voluntad que se va creando junto con otros para hacer posible ese proyecto de sociedades libres, equitativas, justas y felices, que de otra manera se llama socialismo. La economa, los recursos, la forma como se produce, etc., deben estar en funcin de garantizar esta suma de felicidad para todos.

La democracia es la forma como se construye ese camino colectivo, que es la suma de las experiencias y voluntades colectivas, y no hay otra forma que no sea la participacin de todos, sin exclusiones. Que hay reglas de juego y dems normas, pero que la historia las ir superando, para reivindicar en ltimas la democracia participativa directa. Lo dems es una falacia.

Volvamos con las negociaciones. Para el xito de ellas ser determinante el apoyo internacional,tanto desde abajo como desde arriba. Hace unos das, el propio papa Francisco I declaraba al presidente Santos su apoyo a las conversaciones de La Habana. Qu pediran ustedes a los gobiernos, las organizaciones, los lderes de todo el mundo?

De darse un proceso de dilogos, sin duda hay que buscar acompaamiento y respaldado de la comunidad internacional ya que brindara mayores garantas. En el caso del ELN trabajamos porque se de en el marco del respeto a nuestra soberana, como organizacin y como pas. Agradecemos los esfuerzos que varios pases vienen haciendo por ayudar a una salida poltica al conflicto.

Estados Unidos carece de tica a la hora de pretender convertirse en el juez mundial para calificar la actuacin de gobiernos y organizaciones no afines a sus intereses, puesto que los gobiernos gringos se han erigido como los grandes promotores del terrorismo internacional, basta hacer un recorrido por la historia en las ltimas cinco dcadas y ms recientemente por lo que est sucediendo en Oriente Medio y sus acciones desestabilizadoras en Latinoamrica.

Qu   papel   pueden   cumplir   Cuba   y   Venezuela,   as   como   los   nuevos   organismos   multiestatalesnacidos   en   el   continente   y   no   supeditados   a   la   agenda   de   EEUU,   como   la   CELAC,   UNASUR   o   el   ALBA? Cmo   repercutira   una   Colombia   en   paz?

Cuba y Venezuela han sido dos de los pases comprometidos con la paz de Colombia, con mucho inters se han dispuesto a contribuir en varios momentos donde se ha buscado la paz. Tanto el gobierno de la Habana como el de Caracas decididamente han realizado importantes gestiones en dicho propsito y en la actualidad los seguimos viendo con el mismo talante.

Los organismos multilaterales constituidos en los ltimos aos en Amrica Latina, si bien no han jugado un papel preponderante, se han pronunciado en mltiples ocasiones a favor de la superacin del conflicto en Colombia. El ELN confa que dichos organismos jugarn un papel en la medida que los procesos sean reales.

El comandante Chvez hizo suya la bandera de la paz de Colombia como ningn otro mandatario lo ha hecho. Esta dedicacin no fue valorada por el gobierno de Colombia en su momento, y trat de utilizarlo con fines perversos. Sin embargo se convirti en el abanderado sincero de la paz, delegando al actual Presidente Nicols Maduro la continuidad de ese propsito. Lo que no le importa a la derecha de Venezuela que suea con regresar al poder.

Una Colombia en paz, que implicara su democratizacin, impactara positivamente en toda la regin, habra ms estabilidad para todos, un fortalecimiento de relaciones fundadas en el respeto, la cooperacin y ayuda mutua.

Y   qu   pasa   con   Europa?   En   aos   anteriores,   varios   pases   de   la   UE   se   involucraron   en   conversaciones,   por   qu   no   lo   hacen   ahora? 

La poltica guerrerista del gobierno de los Estados Unidos intensificada a partir de lo acontecido el once de septiembre de 2001 produjo un incremento significativo de acciones contra las luchas de resistencia de los pueblos a nivel mundial.

La denominada "guerra contra el terrorismo" termina comprometiendo a los europeos en la cruzada contra-revolucionaria emprendida por los norteamericanos. El grueso de los pases europeos son funcionales a la estrategia de guerra imperial, as lo evidencian Francia, Inglaterra y Espaa, para mencionar unos pocos. Plenamente demostrado con sus acciones intervencionistas en Libia y Siria, todos cubiertos con la mscara de la OTAN.

De otro lado, hoy Europa vive su propio calvario, una crisis social, econmica y poltica profunda, que requiere mirarse a s misma y quiz aprender de la nueva poltica que se abre camino en Amrica Latina. No obstante, hay que destacar el papel que algunos pases donde la paz es esencial en su poltica internacional, y que de una u otra manera han hecho esfuerzos por la paz de Colombia, validan la solucin poltica en Colombia y han manifestado su inters por contribuir al logro de dicho propsito.

Cree que hay alguna posibilidad de que EEUU retiren a las FARC y al ELN de la lista de "organizaciones terroristas" para facilitar el proceso de negociacin?

Si bien, el gobierno estadounidense no posee autoridad moral para sealar o no de terroristas a gobiernos u organizaciones que no obedecen a sus reglas, el poder de imperio que an tiene en el mundo, obliga a estados e instituciones internacionales a obedecer sus mandatos.

Solicitarle a los Estados Unidos que retire de la lista de terroristas a la insurgencia colombiana, es como si el sacerdote le solicitara al diablo que lo confesara, o pedirle al diablo que celebre misa.

Y,   finalmente,   por   qu   EEUU   se   preocupa   ahora   por   la   paz   en   Colombia   cuando   es   la   que   ms   ha   alimentado   la   guerra   y   proporcionado   ms   armas,   asesores   y   entrenamiento?

Para la Casa Blanca la paz de Colombia significa la derrota de la insurgencia o su desmovilizacin, para que sus negocios puedan ser ms rentables. Esa es la imagen que el gobierno de Santos le ha vendido, a lo mejor creen que ese momento ha llegado.

Estados Unidos lo que siempre ha hecho es alimentar el conflicto, pues su poltica de apoyo a los regmenes militaristas, es simplemente la transferenecia de dineros pblicos a las empresas norteamericanas fabricantes de armas, pues los dineros que entregan a los gobiernos deben ser gastados en compras a dichas empresas gringas, es su poltica de oxigenar su economa, es su vieja doctrina de reactivar la economa por la va de financiar las guerras.

Esta injerencia en Colombia, con la financiacin de la guerra y los apoyos de diferente tipo han postergado y dificultado una salida poltica al conflicto, han prolongado la confrontacin. Su objetivo ha sido buscar el aniquilamiento de la guerrilla, la derrota de todo brote de oposicin.

Bajo el supuesto de claudicacin de la guerrilla, pretenden involucrar a las Fuerzas Armadas del gobierno colombiano en conflictos internacionales, es la pretensin de fungir como potencia militar regional y mundial. Vanidad de tontos sera el creerse gendarme, en los tiempos en que el mundo pide paz.


Junio de 2013

Preguntas propuestas por Santiago Alba Rico y Hernando Calvo Ospina (*).

(*) Santiago Alba Rico es escritor y filsofo, residente en Tnez. Hernando Calvo Ospina es periodista y escritor colombiano, residente en Francia y colaborador de Le Monde Diplomatique. http://hcalvospina.free.fr/.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes




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