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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-06-2013

Los brasileos desnudan en la calle el falso milagro econmico

Otramrica


Los medios internacionales gusta de ver primaveras donde lo que se cocina es algo ms profundo y menos efmero. Las inmensas movilizaciones en las calles de Brasil son fruto de resistencias histricas y recientes. Si los polticos empiezan a lanzar seales de escucha es porque son miles en las calles y tienen un apoyo masivo.

El desencadenante ha sido el aumento en los precios del transporte pblico. Despus le sigui la protesta por el derroche en macroeventos deportivos mientras las desigualdades se perpetan en el pas. Pero lo que ocurre en Brasil no es slo una protesta puntual, ni un estallido de incontrolados, como se quiere contar desde algunos medios. La evolucin de los hashtags en Twitter permiten ver la transicin entre un disparador que afecta la vida cotidiana de millones de brasileos (#RevoltadoBusao), y que fue impulsado por el Movemento Passe Livre; una resistencia que sostienen los Comits Populares de la Copa [mundial de ftbol] dese hace meses y que estall con motivo de la Copa Confederaciones (#Copapraquem), y que termina en una exigencia de un nuevo Brasil, ms democrtico, ms para la gente en lugar de para el complejo entramado de intereses econmicos y polticos del imperio emergente con pies de barro (#MudaBrasil).

Caetano Veloso, el famoso cantante y compositor brasileo, publicaba en su web oficial un post en el que conectaba estas megamanifestaciones en Rio de Janeiro con la resistencia a las arbitrariedades y la sordera del poder en Brasil: "Siento una identificacin espontnea con los manifestantes. Aqu en Rio, dese la resistencia para frenar el derrumbe de la Escola Friedenreich y la defensa de la Aldeia Maracan, sent, por los mensajes de correo electrnico que reciba, por las conversaciones que tena y por los videos en los que aparecieron policas lanzando gases lacrimgenos (mi candidato para la alcalda de Ro de Janeiro en las ltimas elecciones, Marcelo Ceniza, fue golpeado mientras iba a mostrar su solidaridad con os resistentes), que ese tipo de manifestaciones creceran. Que haya sido en respuesta al aumento de la tarifa de los autobuses que ese crecimiento se produjo, slo confirma mi percepcin de que es algo real, una expresin de insatisfaccin de la poblacin con una situacin de lo pbico que muestra su agotamiento. No se trata slo del gobierno PMDB en el Estado o en la ciudad, ni del PT a nivel federal. Es todo un conjunto que necesita escuchar de los ciudadanos que ya no hay aceptacin pasiva de lo que ellos deciden que sea. Por mi parte, me identifico con los manifestantes. Estn dando voz a sentimientos a los que todava les falta articulacin. Tienen que hacernos pensar. Recuerdo las marchas de la dcada de 1960 y pienso en los movimientos que se producen en Turqua ahora, y hace poco en los EEUU, Espaa, Grecia o en varios pases rabes. Me siento en sintona con estas personas (...).

Y es que constatar que una sociedad no est dormida hace que muchas personas se sientan orgullosas de ser parte de lo colectivo. La actriz Bruna Lizmayer escriba hace dos noches en Twitter: "Qu hermoso da para nuestro Brasil! Voy dormir con la vibrante energa del amor y la paz, la energa se sinti en toda la protesta de Rio Branco. Viva!". De hecho, la descripcin del cantante Jair Oliveira fue especialmente motivante: Yo vi, te juro que vi; hoy vi bien de cerca a un gigante... Tena miles de ojos, de labios y de corazones. Pero no era como esos gigantes de los cuentos infantiles que por lo general habitan las pesadillas nocturnas de los nios imaginativos. Era un gigante con determinacin pero nada agresivo. Calmado, pero de ninguna manera aptico. Cansado, pero nunca vencido. Admir con estos ojos el poder de este gigante, con quien nunca imagin tropezarme en mi insignificante aventura en la Tierra. tropez ... Pero tropec, tropec con esta criatura que haba estado durante mucho tiempo inactiva, casi en un coma inducido, del que no reaccionaba, del que nada lo haca despertar. Ahora despert hambriento. No hambriento de despojos (como muchos sugieren), sino con hambre de justicia, de dignidad, de respeto y de gloria... mucha gloria. Espero que el gigante haya descansado lo suficiente como para no pensar en volver a dormir. Por lo que vi hoy, no se volver a dormir jams. Hoy yo s que voy a dormir bien, muy bien. Con el sueo tranquilo, con la certeza de que hoy (17/06/2013) no voy a tener pesadillas.

El comunicador y bloguero Flavio Siqueira cree que estas protestas son algo ms que una explosin ms o menos multitudinaria de insatisfaccin, sino que visibilizan el dficit democrtico de un Brasil devorado por el pragmatismo, la corrupcin y los silencios. La ostentacin de los ndices de aprobacin de los gobiernos serva como mscara, el discurso oficial de que nunca antes en la historia de este pas el pueblo haba estado tan feliz eran la excusa para frenar cualquier sealamiento de la necesidad de cambios, serva para instalar la percepcin de que el descontento era un tema restringido a golpistas mediticos o reaccionarios conservadores, mientras que los casos de corrupcin se acumulaban sin mayores consecuencias y/o explicaciones, la deuda, el enriquecimiento de los bancos, la inmensa carga tributaria, los intereses, los juegos polticos, los grupos alrededor del poder todo esto, de alguna manera, inhiba el grito de insatisfaccin generalizada y provocaba, al menos en parte de la poblacin, una sensacin de que no haba esperanza, de que todo est perdido, como si el pueblo hubiera sido tragado por una mquina publicitaria y asistencialista, corrupta, demaggica, dogmtica, populista, y especialmente, fagocitadora de mentes, aspiraciones e ideales. En los ltimos diez aos, el brasileo tuvo que vivir con la "metamorfosis ambulante", no slo el de Lula contradiciendo el discurso de toda su vida en nombre de un pragmatismo egosta, sino del PT como un partido de "trabajadores" que lo dej de ser, movimientos sociales -como UNE, CUT, los sindicatos y muchos otros- que simplemente no lograron articularse con la sociedad convirtindose en perchas de empleos, organismos gubernamentales, fomentando un discurso alineado con el status quo. Nuestra democracia retrocedi, no haba espacio para la crtica, el desacuerdo, la oposicin o los cuestionamientos sin que el cuestionador se convirtiera en objeto de ataques ideolgicos, jurdicos o, en algunos casos, fsicos. La puerta estaba cerrada con llave y la llave se la haban tragado.

Salvador Schavelzon, en Rebelin, asegura que estas son las movilizaciones ms grandes en el subimperio brasileo desde 1992 y considera que aunque mucho de la protesta y de las personas que salen por primera vez a la calle tienen mucho de inclasificable, desordenado, de ser inventado la interpretacin del golpismo no procede. El prefecto [de Sao Paulo, Fernando] Haddad, con mucha proyeccin despus de haber ganado en una ciudad donde en general gana la oposicin, sigue a la presidenta en la derechizacin de un partido que gobierna aliada a los sectores ms conservadores: los ruralistas, las iglesias, los antiguos rivales reciclados de la dictadura que ahora acompaan al PT con las mismas reacciones, respuestas, interpretaciones que llegan desde el gobierno. El proyecto del PT tiene que ver con aumentar el consumo, compren autos recomendaba Lula, mientras Dilma ocupa sus horas en administrar una empresa constructora llamada Brasil, realizando los lugares comunes del neoliberalismo mezclado con desarrollismo de los 60 y tecnocracia burocratizada. Lejos de un cacerolazo de la clase media conservadora, entonces, fue ms bien una ciudad recuperando su calle.

Y las protestas que comenzaron en Sao Paulo se extendieron por todo el pas y ahora las peticiones son ms genricas y sern difciles e contener. Hay dudas sobre el papel que va a adoptar el PT, que respalda al Gobierno, y otras organizaciones polticas de izquierda. En las grandes manifestaciones de este lunes 17 y martes 18 se vieron ya banderas del PT, pero eso no significa que el partido, empujado a la institucionalizacin por Lula da Silva y Dilma Rousseff. El conflicto en Brasil est abierto. Un milagro econmico ms del neoliberalismo mundial- que muestra sus vergenzas.

Fuente: http://otramerica.com/temas/los-brasilenos-desnudan-la-calle-falso-milagro-economico-protestas/2936



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