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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-06-2013

Reflexiones sobre las protestas urbanas en Brasil

Ariel Goldstein
Rebelin


Las inesperadas protestas sucedidas en los ltimos das en las principales urbes brasileas, exigen un esfuerzo para comprender las posibilidades y los lmites de estos movimientos. Un elemento a considerar es la percepcin sobre la clase poltica que existe en la sociedad brasilea en general y en los sectores medios en particular, como una casta privilegiada alejada de los reclamos sociales. Es posible que esto tenga su cuota de verdad, a partir del triunfo petista de 2002 y su transformacin en un partido-estatal, lo que supuso su redireccionamiento de una articulacin centrada inicialmente en torno a los movimientos sociales hacia las necesidades de la arena poltico-gubernamental.

El rechazo al Congreso como antro de corrupcin y de los partidos polticos viene de lejos, incluso desde el impeachment al presidente Collor de Melo en 1992 (es preciso recordar que el mismo Collor hizo su campaa de 1989 contra la corrupcin de los polticos, y as le gan a Lula en ese entonces). Desde all los grandes medios de comunicacin oficiaron como formadores de opinin exigiendo contra la corrupcin de los polticos.

Esto fue en parte reeditado tanto en 2005, ao donde se produjo el conocido escndalo del mensalo, que produjo la ms dura crisis del gobierno Lula, como en 2012, cuando se produjo el juzgamiento de este escndalo. Actualmente, si vemos las encuestas de Datafolha, la corrupcin de los polticos aparece como la segunda fuente del reclamo de estas protestas (35%) detrs de la demanda concreta por la suba del transporte pblico.

Con respecto a las movilizaciones, es posible sealar lo siguiente: es positivo que se expresen estos sectores en defensa de los derechos ciudadanos, puesto que ampla los horizontes democrticos al participar de la esfera pblica una ciudadana activa y movilizada, lo que no es comn en Brasil. Sin embargo, la ausencia de propuestas claras en este movimiento, genera el peligro de que termine siendo apropiado por la "antipoltica" expresada en el odio hacia las instituciones y hacia los partidos -esto es peligroso y ya se ha expresado con la destruccin parcial de edificios pblicos-, desgastando a un gobierno que ha producido mejoras sustantivas en la calidad de vida de los sectores populares en los ltimos 10 aos. La cuestin es que el sistema de alianzas conformado por el gobierno brasileo ha favorecido sobre todo a dos sectores, como dice el ex presidente Fernando Henrique Cardoso: a los dos extremos de la pirmide, los sectores populares y las grandes empresas, financieras, etc. La clase media ha quedado un poco fuera de los beneficios estatales, y adems es particularmente sensible al discurso moralista y contra la corrupcin de los polticos difundido por los grandes medios de comunicacin. Esto podra explicar parcialmente su fuerte presencia en estas protestas.

Ariel Goldstein. Socilogo- Instituto de Estudios de Amrica Latina y el Caribe, UBA.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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