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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-06-2013

Caminos sin horizontes?

Enrique Ubieta Gmez
Rebelin


Brasil arde, dicen con fruicin los noticieros burgueses. Nada ms conveniente para el imperialismo estadounidense, para la derecha continental y para la brasilea. Pero es peligroso e inoperante que nos quedemos varados en esa certeza, absolutamente cierta, que nada explica. A diferencia de lo sucedido en Chile, donde los carabineros salen a reprimir a los estudiantes, en Brasil la presidenta les ha dado el derecho, y la razn. Hay algo perverso en el regodeo meditico con que se asume la noticia. Pero el origen de esas protestas, paradjicamente, es el modelo capitalista. O la invisibilidad, la indefinicin de un horizonte alternativo.

Los idelogos de la derecha estn detrs de la barrera, pero su funcin no es explicar, sino abrir zanjas para, donde aparezca, desviar el torrente humano de vuelta a casa. A la casa del modelo en crisis. Se habla de la crisis mundial de los partidos polticos histricos, entre los que aparece el comunista, a pesar de que su existencia en el sistema que ahora se hunde es casi fantasmal en parte, el precio de su derrota en el siglo XX, y de su prdida de caminos y sus incongruencias vergonzantes en el XXI, y la socialdemocracia, que dej de ser la alternativa sistmica que se opona al comunismo, para ser la variante populista del neoliberalismo; y no de la crisis del multipartidismo burgus, de una democracia representativa que no representa ms que a un selecto grupo de privilegiados.

Claro que hay muchos indignados en el mundo. La preocupacin de la derecha se presenta como una constatacin: los indignados no buscan un orden social superior, no quieren destruir el orden injusto, no enarbolan una doctrina, o una gua para el pensamiento o un mtodo para la accin, no se afilian a una ideologa. Simplemente estn hartos, y no creen. As describe Fernando Mires, idelogo de la derecha, el best seller de Sthefane Hessel con que el mercado, una vez ms, provey a quienes luchaban contra sus dictados. Y s, en parte tiene razn: desde hace algunos aos han salido todos a la calle, muchos por primera vez, gente descreda y harta, que no comparte los problemas, sino la ira. Pero la constatacin es un exorcismo. La derecha necesita exorcizar la predecible radicalizacin del movimiento. Y los intelectuales progres, tan abundantes, se atacan de los nervios cuando el sistema anuncia el instante fundacional de algo nuevo. Ser que no son lo suficientemente inteligentes o profundos para verlo?, cmo afrontaran la vergenza de haber vivido la poca del gran nacimiento sin percibirlo? Creen que ser de izquierda es una opcin terica y no una toma de posicin tica, a favor de la justicia. Desde Chile, el pas de origen de Mires, que vive en Alemania, la joven Camila Vallejo, una de las lderes ms reconocidas de las protestas estudiantiles, toma distancia de la interpretacin burguesa de los indignados. Porque s, en Amrica Latina, la izquierda no la de gabinete, ha abierto caminos. El modelo multipartidista burgus que en su cabal funcionamiento no deja la menor brecha para el triunfo de una opcin anti-modelo, quebr en pases como Venezuela o Bolivia, en el instante en que aparecan lderes carismticos y, algo raro, consecuentes. Lderes populares, como Chvez o Evo. Los proyectos burgueses nacionales de Argentina y de Brasil se reconstruyeron frente a la hegemona imperialista, y desacatan las rdenes que emanan de la primera lnea del Poder real.

La situacin llega al absurdo. La crisis econmica del capitalismo usufructa su propia crisis cultural, ante la ausencia o la indefinicin de un proyecto cultural alternativo. All donde le conviene, el imperialismo atiza las contradicciones que l mismo engendra. La cultura del tener, la del capitalismo, se hunde, pero los ciudadanos reclaman el tener prometido. El mundo simblico del capitalismo se resquebraja y los indignados, supuestamente, reclaman que esos smbolos dejen de ser una ficcin, quieren su cuota prometida de capital, quieren un capitalismo en el que las palabras y los hechos coincidan: que la democracia representativa sea realmente representativa, que la libertad de informacin y de palabra sean realmente plenas y compartidas por todos, que todos puedan ser ricos, y viajar y tener. Si no existe un modelo alternativo, el pobre que ahora tiene algo, querr tener ms, y el que ya tiene ms, ser rico. Si la cultura sigue siendo la misma, si los problemas sociales se atenan desde el asistencialismo burgus, y los medios convierten en hroes a los mega ricos, a los que tienen, y no a los que son, a los que ms consumen y no a los que aportan ms, entonces el horizonte personal de cada ciudadano ser tener ms. Todos los analistas burgueses repiten una y otra vez que los actuales movimientos sociales nada tienen que ver con los del 68 del pasado siglo, es un exorcismo rutinario: Quieren lo imposible? No. Al revs de los movimientos del 68, que queran cambiar el mundo, los brasileos insatisfechos con lo ya alcanzado quieren que los servicios pblicos sean como los del primer mundo. Quieren un Brasil mejor. Nada ms. Esto lo dice un periodista espaol en El Pas, pero de qu primer mundo habla?, los brasileos querrn ser como los espaoles, que ahora emigran hacia Amrica Latina? Ese mismo autor, entre muchos ellos quieren acertados, desliza un extrao querer: quieren una universidad no politizada, ideologizada o burocrtica. La quieren moderna, viva, que les prepare para el trabajo futuro. Tampoco yo la quiero burocratizada, pero desideologizada?

El problema es que casi todas las demandas de los brasileos son justas. Lo sabe Dilma, lo sabe Lula, lo sabe el PT. El problema mayor es que las consignas del imaginario simblico capitalista, desde hace mucho tiempo siglos incluso, son irrealizables dentro de ese sistema. Son tan irrealizables como la vieja equivalencia del dlar y el oro. Desideologizar las protestas y reciclarlas dentro del sistema, es la primera alternativa de la derecha; porque la izquierda, ciertamente, va en apariencia por lo poco: la imprescindible gobernabilidad para la disminucin de la pobreza, el enfrentamiento directo al imperialismo estadounidense y la construccin de la unidad latinoamericana en un bloque de economas complementarias, lo que no es poco, porque es el principio del todo. Envalentonado con la muerte de Chvez y la colaboracin de las fuerzas de derecha en cada pas (y a veces, tambin, con la colaboracin de la extrema izquierda), el imperialismo proyecta la desestabilizacin del bloque de las izquierdas y los nacionalismos en su traspatio. A pesar de ello, o por ello, es urgente que metamos la cabeza bajo el agua, y buceemos en nuestros anhelos ms profundos. Si no hay una propuesta cultural alternativa, si no superamos las buenas intenciones del asistencialismo y del desarrollismo burgus, la gente volver a la calle. Volver a ideologizar las protestas y conducirlas hacia la victoria del fascismo, es la segunda alternativa por la que optara el imperialismo. La izquierda latinoamericana ha abierto caminos en un mundo donde casi nadie los encuentra.

Ahora ser imprescindible abrir horizontes.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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