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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-06-2013

El final de la revolucin pasiva en Brasil

Massimo Modonesi
Rebelin


La experiencia brasilea de los ltimos diez aos de gobiernos progresistas (dos de Lula y el actual de Dilma) ha sido caracterizada por lo que Gramsci llamaba revolucin pasiva: un proceso de modernizacin impulsado desde arriba que recoge slo parcialmente las demandas de los de abajo y con ello logra garantizar su pasividad, su silencio ms que su complicidad.

A partir de esta frmula aparentemente contradictoria podemos entender cmo se edific en Brasil un equilibrio precario pero sorprendentemente eficaz y duradero que adems, siempre siguiendo las intuiciones de Gramsci, se apoy en un cesarismo progresivo (la presencia de una figura carismtica que cataliz y canaliz las tensiones y encarn el paternalismo asistencialista) y el transformismo (el desplazamiento de grupos dirigentes progresistas del movimiento popular hacia posiciones conservadoras en puestos en las instituciones estatales).

Entonces lo que sorprende de la historia reciente de este pas no es la irrupcin repentina de la protesta sino su ausencia en los aos anteriores. De hecho, detrs de los grandes elogios que reciban los gobernantes brasileos por el alto crecimiento econmico, el carcter incluyente de las polticas sociales y el surgimiento de una impresionante clase media consumidora en Brasil; estaba la envidia y la admiracin por un modelo de gobernabilidad, de control social y poltico basado en el asistencialismo y la mediacin de un partido el PT- y un sindicato la CUT- con arraigo de masa, que garantizaban costos mnimos en trminos de represin y de criminalizacin de la protesta. Los frentes de resistencia a la construccin de la hegemona lulista existieron y existen tanto desde la derecha como desde la izquierda pero fueron contenidos y quedaron relativamente marginados, incluido el MST que mantuvo una prudente actitud de repliegue y con la excepcin de algunos conflictos importantes pero aislados (como las huelgas universitarias y las luchas indgenas en defensa del territorio).

Las protestas de los ltimos das son entonces algo que inevitablemente estaba por surgir en las fisuras o en el agotamiento del proceso de revolucin pasiva. Las fisuras son los desfases que generan las desigualdades que siguen marcando la sociedad brasilea, las brechas que separan las clases sociales en un contexto de modernizacin capitalista en el cual aumenta el tamao del pastel, se reparten rebanadas crecientes pero proporcionalmente se acumulan riquezas y se generan poderes polticos y sociales que se aduean de los circuitos productivos, de las instituciones pblicas y de los aparatos ideolgicos. La paradoja de los gobiernos del Partido de los Trabajadores es que generaron procesos de oligarquizacin en lugar de democratizar la riqueza y de abrir espacios de participacin, espacios que en el pasado haban servido para que este partido surgiera y llegara a ganar elecciones. El agotamiento tiene que ver con un desgaste fisiolgico despus de diez aos de gobierno pero sobre todo con la prdida de impulsos progresistas y el aumento significativos de rasgos conservadores en la coalicin social y poltica encabezada por Lula y que sostiene el gobierno de Dilma.

No sorprende tampoco que la protesta tome formas difusas y sea protagonizada fundamentalmente por jvenes etiquetados como de clase media. La conformacin de las clases populares en el Brasil actual incluye a este sector juvenil que emerge, en medio de la relativa movilidad social de la ltima dcada, de las condiciones de pobreza hacia niveles de consumo y de educacin mayores pero sin desprender de su colocacin en el campo de las clases trabajadores manuales y no manuales- de las cuales estos jvenes son hijos y hacia las cuales tienden inevitablemente por las modalidades del crecimiento dependiente brasileo. Las formas difusas corresponden tanto al rechazo hacia partidos y sindicatos como a la construccin incipiente de nuevas culturas polticas, en particular aquella de los llamados indignados que rene una serie de identidades, reivindicaciones y formas de luchas diversas que no acaban de articularse pero siguen manifestndose a lo largo del mundo de manera dispersa, pero recurrente y contundente.

Con estas manifestaciones inicia el fin de la revolucin pasiva brasilea. La movilizacin levanta el velo y muestra la realidad contradictoria y las miserias ocultas detrs del mito del milagro brasileo, que ya haba funcionado dcadas atrs y que volvi a aparecer en los ltimos aos. Por otra parte la pasividad sobre la cual se eriga la hegemona lulista se disuelve en las calles. Podrn regresar a sus casas, podr volver la calma en las calles y los sondeos a mostrar el consenso en torno al modelo petista pero la visibilidad que se alcanza una vez disipados los gases lacrimgenos es siempre muy reveladora y permanece grabada en la memoria de una generacin.

massimomodonesi.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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