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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-06-2013

El fin de la inocencia en la red

Fran Andrades
eldiario.es


Piratas, terroristas y pedfilos acechan en la red de redes y para protegernos debemos ceder cualquier resquicio de intimidad, cualquier atisbo de lo privado en la red. Las fuerzas coercitivas avanzan so excusa de la seguridad. El viejo argumentario del enemigo externo, convenientemente trasfigurado en terror y degradacin, nos conduce al adocenamiento, al consentir tcito. Creo que nadie se ha parado a pensar que si realmente nos dedicramos a dichas actividades nos cuidaramos bien de no hacerlas pblicas, de establecer mecanismos de ocultacin efectivos. Precisamente algo en lo que los hoy "enemigos" son expertos.

La edad de la inocencia para ciudadanos y usuarios de internet ha terminado. Los recientes acontecimientos han disparado la intranquilidad entre la ciudadana sobre todo entre los usuarios de redes sociales y servicios de grandes compaas norteamericanas a raz del nuevo escndalo de espionaje, con el sistema PRISM y las recopilacin de metadatos telefnicos por parte de la NSA como su mayor ejemplo.

Las sucesivas legislaciones surgidas al calor de la lucha contra el terrorismo en EEUU, se ha modificado de forma recurrente la vieja FISA (Foreign Intelligence Surveillance Act ) de 1978, hasta dejar el camino expedito a estas agencias de espionaje. Ni Europa ni Espaa quedan fuera de este escenario, por mucho compromiso legislativo formal que se alegue.

En esta ocasin ha sido el espionaje directo y concreto revelado por una fuente de informacin como Snowden, pero no se trata de un caso aislado. Si trazamos una direccin hacia la que han apuntado todas las leyes o tentativas legales de los ltimos tiempos no resultara difcil conocer la hoja de ruta del poder ,ms cercano al lobby privado que al inters general expresado democrticamente. La ensalada de acrnimos desde ACTA, pasando por CISPA, TAFTA, y tantas otras no deja lugar a dudas. Todos entramos en la categora de sospechosos de una supuesta piratera y nuestra opinin, que no es delito en occidente, nos puede hacer ingresar en la del potencial delincuente, cuando no terrorista. Por supuesto cualquier actividad de protesta o activismo, aunque solo sea expresada en redes sociales y crculos no abiertos, puede resultar suficiente para ingresar en esas listas no declaradas de "disidentes".

Ya en otras ocasiones he apuntado sobre la tesis de que delincuentes, grandes compaas y agencias estatales de inteligencia convergen en su forma de operar respecto a la ciudadana. Creo que entra por tanto dentro de nuestras responsabilidades protegernos de igual manera que hacemos respecto a otras agresiones, tomar una actitud proactiva y mantener vigilante nuestra capacidad critica y de anlisis tamben en el terreno tecnolgico.

Renunciar a lo fcil a cambio de libertad

Hasta ahora muchos servicios de internet nos han conducido a la nube con una multitud de ventajas y facilidades por las que hemos cedido cada vez ms una fraccin de nuestra vida cotidiana. Un dato de geoposicin, una preferencia personal, un inocente me gusta, han ido configurando el gran Big Data mediante el que ya no solo somos parte de un negocio sino sospechosos potenciales de un cada vez ms amplio perfil delictivo preventivo.

Ochenta y seis organizaciones, fundaciones y empresas relacionadas con internet se han posicionado en contra de la vigilancia y el espionaje ciudadano en una iniciativa encabezada por la plataforma activista EFF ( Electronic Frontier Foundation) Hoy sabemos qu compaas no dudaron en prestarse a la intervencin de nuestros datos a pesar de las muestras cara a la galera de compromiso con la trasparencia. Ahora, una vez revelado, la escalada de acciones de algunas de estas compaas se incrementa, como en el caso de Google, que da tras otro trata de desmarcarse de las acciones de la NSA.

Estas organizaciones proderechos, se han agrupado en la plataforma Stop Watching us a travs de la que encabezan una serie de iniciativas por la transparencia y conminan a los internautas a que comiencen a conocer los instrumentos y compaas que operan en la red y a una toma de conciencia de la dimensin del asunto. Ya han conseguido enviar 468.935 firmas de ciudadanos exigiendo respeto a su privacidad a las autoridades estadounidenses.

Como hemos visto, el papel de la mayor parte de las grandes compaas de Internet estadounidenses ha quedado en entredicho. Varios de sus miembros han expresado su compromiso con la privacidad y la transparencia respecto a sus usuarios y han pasado a la ofensiva exigiendo al gobierno que les permita ofrecer las peticiones que mediante la legislacin FISA (Foreign Intelligence Surveillance Act )de 1978 los obliga a ofrecer dichos datos. Al parecer, este aspecto no se inclua en los habituales informes de trasparencia semestrales que tanto Google como Twitter suelen publicar.

Desde luego el empleo de herramientas libres y software no propietario requiere de una conviccin de su necesidad y una implicacin para conocerlas y comenzar a desenvolverse con ellas. A cambio dejamos de ser tributarios de empresas con las que no nos identificamos y salimos de un mecanismo que cuando menos nos hace sospechar de hasta qu punto no controla nuestra cotidianidad en la red.

El conocimiento es el primer paso

En su libro Cypherpunks, Julian Assange nos advierte que vamos encaminados a un mundo distpico cada vez ms vigilado. En el mismo sentido, afirma que la criptografa es la forma ms extrema de la accin directa no violenta. Efectivamente, el compromiso con la libertad debe pasar por un paso activo en defensa de la esfera de lo privado.

Enrique Dans afirma que, en su prlogo a Cypherpunks : Que Ahmadinejad en Irn, Ben Ali en Tnez o Mubarak en Egipto reaccionasen al uso de la red para movimientos insurgentes intentando bloquearla y tratando de establecer sobre ella un sistema de vigilancia de la poblacin pareca lgico y hasta esperable: que ese movimiento tenga lugar en los Estados Unidos o en muchos otros pases con tradicin democrtica debera resultar completamente inaceptable

En un artculo sobre servicios seguros sealbamos que ha llegado un momento en el que la ciudadana debe tomar el control responsable de sus comunicaciones y datos. Efectivamente, es tiempo de una encarar con una actitud activa las redes sociales, conexiones y aplicaciones que empleemos; conocer el nivel de garanta que cada una nos ofrece y hasta dnde estamos dispuestos a ceder nuestros datos.

Como apuntaba al inicio, la edad de la inocencia para ciudadanos y usuarios de internet ha terminado. Tomar conciencia de la realidad en la que nos movemos y optar por un dominio activo de nuestra privacidad, frente a la comodidad y el conformismo respecto a las nuevas tecnologas puede ser la nica forma de reconducir un proceso que de lo contrario apunta hacia un futuro oscuro de control como nunca existiera.

Fuente: http://www.eldiario.es/turing/inocencia-red-internet_0_146635468.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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