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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-06-2013

Paraguay
La izquierda rosada

Bernardo Coronel
Rebelin


En un encuentro con dirigentes de la Organizacin Nacional Campesina (ONAC), hace unos das, preguntamos cuntos votos se necesitan para meter un senador?, 50.000, respondieron. Y si queremos cambiar un gobierno, cunta gente deberamos movilizar?, preguntamos de nuevo; 50.000 ms o menos, dijeron. La movilizacin es ms eficaz que los votos, y no demanda tanto sacrificio como las campaas electorales. Este elemental principio parece que no es muy elemental para la izquierda, hoy ms atareada en conseguir algn cargo de tercera lnea, que sobre del pacto colorado-liberal parlamentario.

Ya en tiempos de Lugo el progresismo cometi el error de desmovilizar a la gente, argumentando que no haba que desestabilizar al gobierno. La izquierda logr apuntalar transitoriamente a Lugo, pero la derecha, sin protocolo y parsimonia lo dej en la calle en menos de 24 horas. Si las 50.000 personas, que la izquierda se encarg de desmovilizar, se hubieran congregado en junio del ao pasado frente al congreso, la historia hubiera sido distinta.

Hoy la izquierda sigue el mismo esquema (o con los mismos desaciertos), privilegia el lobby institucional y est dejando de lado nuevamente la lucha social. Qu fuerza puede tener la izquierda ocupando alguna perdida vicepresidencia segunda o la presidencia de alguna comisin parlamentaria en un congreso con aplastante hegemona de los partidos tradicionales? Ninguna probablemente.

El poder de la izquierda est en la movilizacin popular. En el 2.002, Chvez, quien haba ganado las elecciones, fue salvado del golpe gracias a un levantamiento popular y no por los votos. Y conste que fue la primera vez en la historia que un golpe orquestado por la CIA haba fracasado. No fue poca cosa.

Los triunfos de Evo Morales y de Rafael Correa, fueron producto de largas luchas populares que eclosionaron en triunfos electorales finalmente.

Pareciera que en este periodo que se inaugura la izquierda quiere hacer muy buena letra congracindose con los medios corporativos y la derecha parlamentaria. Es bueno recordar que es la misma derecha que quebrant el orden institucional hace un ao, y es la misma prensa que la aplaudi calurosamente.

La izquierda se est volviendo demasiado institucionalista. Cada vez ms se parece a la derecha, slo se acuerda de la gente cuando hay elecciones, el resto es para la gestin institucional, donde tiene nulas posibilidades de provocar cambios. El emblemtico color rojo del socialismo est quedando solo en las banderas y la izquierda se est volviendo excesivamente de color rosa en la prctica.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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