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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-06-2013

Brasil 2013: Manifestaciones masivas, Copa del Mundo y quinientos aos de opresin
Pan, circo y descontento

Tomas Rotta
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens.


Brasil tiene una larga historia de reformas de arriba hacia abajo que han encarado inadecuadamente la profunda desigualdad que divide el pas. Las manifestaciones masivas, provocadas por aumentos de los pasajes del transporte pblico y los costes de la Copa del Mundo, estn llamando finalmente la atencin acerca de problemas que no se pueden resolver mediante cambios menores, lo que indica que las cosas podran ser diferentes esta vez.

A fin de encarar la desigualdad sistmica entre la imagen idlica del Brasil de la samba y del ftbol, tiene que haber una ruptura social y poltica. Los miles de millones de dlares que se estn gastando en la prxima Copa del Mundo 2014 han indignado justamente a millones de brasileos que viven sin infraestructura social y carecen de bienes pblicos bsicos.

Personas de todas las inclinaciones polticas han salido a las calles en las principales ciudades de todo el pas. La violencia policial contra los manifestantes en Sao Paulo al comienzo de la protesta desencaden varias manifestaciones de masas en toda la nacin con una amplia gama de demandas dirigidas a todas las formas de desigualdad social. La reaccin estatal ante el movimiento ha sacado a la luz 500 aos de clera y frustracin reprimida por la profunda desigualdad.

Desde hace tiempo Brasil es uno de los lugares con ms desiguales del planeta y le atormenta una historia de esclavitud y opresin. Hace cinco siglos los colonizadores portugueses mataron y esclavizaron a millones de habitantes indgenas para enriquecerse con minerales y caa de azcar. Poco despus Brasil se convirti en el mayor pas africano fuera de frica al recibir a casi el 40% de todos los esclavos llevados al continente americano [1]. Este sistema econmico basado en la esclavitud de negros, indgenas y pobres dur casi cuatro siglos. El legado de la esclavitud est presente en nuestra vida diaria; por ejemplo, prcticamente todas las viviendas de clase media y alta se construyen con habitaciones adosadas para los sirvientes domsticos, muy parecidas a las senzalas unidas a las mansiones de los amos. [2]

La primera reforma en Brasil tuvo lugar en 1822 con la independencia. No fue un gran cambio en la prctica y ciertamente no fue una ruptura. La clase dominante brasilea declar la independencia de Portugal manteniendo a la familia real portuguesa en el poder [3]. El hijo del rey de Portugal fue inmediatamente declarado emperador del nuevo imperio independiente de Brasil y cuando huy del pas su hijo real asumi el poder.

La segunda reforma tuvo lugar en 1888 cuando los terratenientes acabaron oficialmente con el sistema de esclavitud. De nuevo, un cambio sin ruptura. Brasil fue el ltimo pas del mundo en poner fin a la esclavitud, un fenmeno de arriba hacia abajo para ceder a la presin inglesa para expandir su imperio comercial. No supuso ningn problema para los ricos: ya estaban explotando la mano de obra barata inmigrante en condiciones duras similares a la servidumbre. [3] [4]

La tercera reforma ocurri un ao despus, en 1889, cuando la clase gobernante declar la transformacin del Imperio en una moderna repblica capitalista. Ningn movimiento popular, ninguna participacin popular; simplemente un acuerdo de negocios entre ricos [3] [4].

La cuarta reforma ocurri en 1929 cuando Getulio Vargas puso fin al acuerdo poltico entre las elites de los Estados de Sao Paulo y Minas Gerais. Vargas provena del sur del pas y utiliz su liderazgo poltico y su comando militar para orquestar un golpe de Estado contra los terratenientes que haban estado controlando el gobierno federal desde 1889, aunque el propio Vargas era un terrateniente. De nuevo, un cambio sin ruptura. Bajo Vargas, desde 1930 hasta 1945, la economa se industrializ y, en cierto grado, se nacionaliz. Vargas introdujo la legislacin laboral todava hoy en vigor en Brasil, mientras que al mismo tiempo reprima a los comunistas y a otros desafos desde abajo. Los presidentes que vinieron despus tambin mantuvieron el mismo orden. La consigna era Orden y progreso. Industrializar y garantizar que los poderosos siguieran siendo poderosos [3] [4].

Esto comenz a cambiar lentamente a fines de los aos sesenta cuando Joao Goulart lleg al poder y aument modestamente los derechos de los trabajadores. Las inclinaciones izquierdistas de Goulart y sus aproximaciones a Castro y Mao fueron lo ltimo para la clase dominante. En 1964 lo depuso un golpe militar que impuso una dictadura durante los 21 aos siguientes. El ejrcito reprimi las demandas populares mediante la fuerza y las crceles asegurando as la continuacin de los beneficios para los ricos.

Las dcadas de dictadura militar destruyeron cualquier esperanza de reforma agraria y de un sistema decente de educacin pblica para las masas. Brasil se volvi incluso ms desigual en las ciudades y en las reas rurales. Una sola familia poda poseer ms tierras en Brasil que toda el superficie de un pas europeo occidental. Hay que imaginar lo que significa que una sola persona posea tanta tierra como Blgica mientras tiene el control de medios periodsticos, canales de televisin, y votantes [5] [6]. Esos propietarios capitalistas eran los as llamados coronis.

Uno de esos coronis, Jos Sarney, se convirti en el primer presidente civil en 1985 cuando acab el control militar directo. Ningn voto popular, solo un trato poltico entre ricos para retirar al ejrcito e instalar en el poder a ricos y poderosos. Como en el caso de cualquier otro importante episodio en la historia brasilea, el pueblo volvi a estar bajo un sistema dirigido desde arriba. Sarney todava preside el Senado.

Fue tambin durante el perodo de dictadura militar cuando se form la primera ola de movimientos sociales autnticamente de abajo hacia arriba. Comenzando con las huelgas generales en el Estado de Sao Paulo, Lula y el Partido de los Trabajadores (PT) dirigieron manifestaciones de masas contra la opresin y la desigualdad. Los eventos desde 1978 a 1989 constituyeron un cambio importante en la lucha por la democracia social [7] [8]. Es interesante que estos movimientos hayan surgido al mismo tiempo que las agendas neoliberales de Reagan, Thatcher, y Mitterand se imponan en pases desarrollados. El Partido de los Trabajadores estableci la agenda diametralmente opuesta con sus huelgas generales: era hora de que llegara la social democracia a Brasil. Otra reforma sin ruptura.

La mayor victoria del Partido de los Trabajadores tuvo lugar en 1988 con la institucin de una nueva Constitucin. Fue probablemente la primera victoria importante verdaderamente organizada de abajo hacia arriba [7] [8]. La Constitucin institucionaliz el rgimen de la propiedad privada, de los mercados y del capitalismo. Tambin garantiz los derechos de los trabajadores y muchas otras reformas progresistas mientras la agenda neoliberal reverta esas victorias en otras partes del mundo.

Esa victoria parcial fue tan significativa que cada gobierno que lo sucedi en el poder trat sistemticamente de anularla. Debido a la explcita manipulacin de los medios, Lula, el dirigente sindical que diriga el Partido de los Trabajadores, perdi la eleccin presidencial de 1989. Fue el fin del sueo socialdemcrata en Brasil. Una vez ms, la clase dominante logr mantener su gobierno en el poder. De 1990 a 2002, los brasileos se enfrentaron a las subsiguientes oleadas de reformas neoliberales que apuntaban a destruir todos los logros populares de 1978 a 1989 [7] [8]. Desde los aos noventa, la era neoliberal llev a la privatizacin, a altas tasas de desempleo, a los masivos despidos, a unas tasas de inters tan altas que representaban un rcord mundial, a los rescates para los bancos, a la liberalizacin comercial y financiera, y a la [9]. Una vez ms, el sistema de desigualdad preserv su control de cinco siglos sobre Brasil.

Los ricos y poderosos han mantenido su dominacin durante cinco siglos de la historia de Brasil y han encarado los desafos con una mezcla de represin y reforma. La mitad de la poblacin brasilea tiene un acceso insuficiente al agua potable, al alcantarillado y a una educacin decente. Incluso ahora, en el siglo XXI, la mayora son analfabetos funcionales. Algunos brasileos se cuentan entre los ms ricos del mundo y viven como si estuvieran en Suiza; pero tambin contamos con los ms pobres del mundo, la mayora que sigue viviendo una vida que no es sustancialmente diferente de la de los tiempos de la esclavitud declarada [10].

Los cinco siglos de historia de Brasil son indudablemente una historia de opresin, de los muy ricos contra las masas de los pobres. Se nos dijo sistemticamente que el gobierno careca de dinero para invertir en educacin y salud. Paradjicamente, de las mismas bocas que expresaban estas palabras provena el mensaje de que invertiran miles de millones para preparar al pas para el ftbol. El retrato de un brasileo que ama el deporte por encima de todo choca con el coro de al diablo con la Copa del Mundo que ahora se escucha en las calles [11].

Ahora las calles estn en llamas en todo el pas. La demanda original era la reduccin de los precios de buses y metros; pero ante esta historia de desigualdad y explotacin, los altos precios de buses y la violencia policial provocaron algo mucho ms profundo. Todos sabemos que hay algo fundamentalmente errneo en nuestro pas. Por lo tanto, lo que ves en tu pantalla es el problema que los ricos han creado para s mismos. Es el resultado de 500 aos de demandas populares insatisfechas.

Sao Paulo es ahora el escenario de disturbios diarios provocados por el problema del transporte ineficaz y costoso. El sistema de transporte pblico de la ciudad estuvo en manos del Estado desde 1946 y funcionaba eficientemente con conductores y personal bien remunerados. A principios de los noventa Luiza Erundina, la primera alcaldesa izquierdista de la ciudad y miembro del Partido de los Trabajadores, propugn un sistema gratuito. Su plan era financiar un sistema de transporte pblico gratuito para todos mediante impuestos a las empresas y a las familias acaudaladas. Su plan caus una rebelin de los ricos. La burguesa cabilde, hizo campaas y socav el plan de Erundina de redistribuir los costes del transporte. Perdi la batalla. Peor todava, Paulo Maluf, su corrupto sucesor privatiz de una vez las lneas de autobs y metro en 1995.

Siguiendo el familiar guin neoliberal, Maluf transfiri la propiedad del sistema de transporte pblico en la mayor ciudad de Brasil a mafias privadas que formaron un crtel para controlar los precios de los pasajes [12]. Las tres empresas que controlan el sistema de transporte en Sao Paulo poseen la mayor cantidad de autobuses pblicos de todo el mundo. El negocio de transporte pblico en Sao Paulo es simultneamente una de las ms ineficientes y rentables empresas en Brasil [13]. Aparentemente regulado por el gobierno de la ciudad, los libros de las compaas de autobuses son cajas negras que pocos se han atrevido a abrir. Marta Suplicy, la ltima alcaldesa que discuti abiertamente el tema, tuvo que comenzar a usar un chaleco a prueba de balas en pblico.

Es normal que los residentes de Sao Paulo pasen horas yendo a y volviendo de su trabajo. Una persona pobre que vive en los cada vez mayores suburbios de Sao Paulo pierde un promedio de tres horas de viaje al trabajo en autobuses, metros y trenes urbanos ruidosos, abarrotados y caros. Los costes de transporte en Sao Paulo son los ms elevados del mundo en relacin con los salarios. Los residentes de Sao Paulo deben trabajar diez veces la cantidad de horas que residentes de Buenos Aires para pagar por el transporte y dos veces ms que un trabajador en Pars [14]. Con la privatizacin del sistema, los conductores perdieron sus prestaciones sociales, se redujo sus ingresos y sufrieron un severo debilitamiento de sus sindicatos.

El Movimento Passe Livre, o simplemente MPL, surgi como reaccin a esta continua crisis. Hace unos ocho aos el MPL comenz a organizar talleres, discusiones colectivas y manifestaciones en todo el pas. Sus militantes son en su mayora estudiantes universitarios y otros jvenes involucrados en diversos movimientos sociales. El MPL, que trabaja fuera del sistema de partidos de Brasil, libre de presiones electorales, cre una organizacin horizontal con el objetivo de luchar por una poltica sin coste de pasajes en los centros urbanos como parte de una visin ms amplia de la justicia social. El MPL fue la chispa tras esas histricas manifestaciones.

Lo que comenz con una campaa selectiva por el transporte pblico gratuito en una ciudad con problemas crnicos de transporte pronto se ampli a una protesta mucho ms amplia y difusa por la justicia social. El MPL y la violenta reaccin policial han llevado a las masas a pronunciarse sobre la desigualdad. Ahora se producen manifestaciones masivas en los estadios donde tiene lugar la Copa de Confederaciones, en carreteras y calles en las principales ciudades de Brasil, e incluso alrededor del Congreso Nacional y del Ministerio de Asuntos Exteriores en Brasilia. Las protestas tambin se producen en centros comerciales, vecindarios de clase media y favelas.

Es difcil caracterizar el movimiento y la situacin cambia rpidamente. No se trata de una toma del poder por comunistas. El movimiento no es radical y no est suficientemente politizado. Hasta ahora ha sido un grito contra la inmensa desigualdad y opresin que han sufrido los brasileos. Tambin existe la creciente amenaza de que grupos reaccionarios puedan usurpar este momento poltico. Despus de la reaccin contra la represin policial durante las primeras marchas, las fuerzas conservadoras pasaron rpidamente de la represin a la apropiacin. A continuacin, prcticamente todos los medios y los partidos derechistas han estado a favor de los manifestantes y han tratado de utilizarlos en beneficio propio contra el Partido de los Trabajadores y el gobierno federal, sustituyendo una nebulosa plataforma contra la corrupcin en lugar de otras reivindicaciones. Resulta reveladora una rpida ojeada a los peridicos Folha de So Paulo, Estado de So Paulo, y la red radial Rede Globo. Los conservadores estn poniendo patas arriba la protesta. Manifestantes de tendencias izquierdistas luchan por reformas ms radicales mientras los derechistas utilizan campaas reaccionarias contra la corrupcin gubernamental para debilitar al Partido de los Trabajadores de centroizquierda. Con una dbil vanguardia izquierdista y sin un impulso poltico claro, los manifestantes tienen el potencial de preparar el terreno para una reaccin poltica reaccionaria ms amplia.

A pesar de estas manipulaciones, las demandas de las calles exigen una ruptura de las antiguas instituciones, no la reforma. Es un clamor raro en los 500 aos de profunda desigualdad en Brasil. Parecera que los brasileos finalmente se cansan de cambios menores que no han llevado a una ruptura sistmica.

Los gobiernos del Partido de los Trabajadores han producido cambios desde que Lula asumi la presidencia en 2003, pero fueron parciales y acordados. Lula cambi la distribucin de ingresos para ayudar a los pobres: ms programas sociales, un mayor salario mnimo y mayores tasas de empleo. Lo posibilit un escenario internacional favorable que le permiti ayudar a los pobres sin enfrentarse a los intereses de los ricos. Los inmensos supervits comerciales de Brasil generaron los fondos para financiar programas sociales sin comprometer los beneficios de la burguesa. Sin embargo, la crisis financiera mundial que comenz en 2008 perjudic las condiciones para este escenario. Dilma Rousseff se enfrenta ahora a un desafo diferente. Para ayudar a los pobres tendr que enfrentarse a los ricos. Con los recientes recortes en los gastos del gobierno y bajas tasas de crecimiento del PIB, la disputa entre ricos y pobres se convierte en un juego de suma-cero. Los pobres quieren ms programas sociales, ms inversin del gobierno y ms redistribucin de los ingresos. Sin embargo, el gobierno de Dilma no produjo los resultados esperados.

Los recientes eventos han cristalizado la separacin del Partido de los Trabajadores de los movimientos de masas de los que surgi. No ha emergido ninguna vanguardia poltica para representar los problemas de la gente. La puerta sigue abierta para que la derecha se aproveche de la agitacin popular.

La situacin es muy fluida y el resultado sigue siendo poco claro. Los dirigentes polticos tradicionales estn estupefactos y han demostrado que no saben cmo reaccionar. El Partido de los Trabajadores est restringido por el peso de los compromisos polticos alcanzados con la burguesa durante la ltima dcada. Fernando Haddad, elegido recientemente alcalde de Sao Paulo, y Geraldo Alkmin, gobernador de Sao Paulo, se opusieron a abrogar el aumento de tarifas exigido por el MPL hasta que ms de 100.000 personas llenaron a rebosar las calles. Por desgracia, la decisin de anular los aumentos de los pasajes tendr lugar al precio de transferir an ms dineros pblicos mediante subsidios a los crteles del transporte privado. En todo caso, la poblacin acabar pagando el aumento de los pasajes a travs de los impuestos.

Los muy ricos tambin estn inquietos. Esperan ganar miles de millones en beneficios de la Copa del Mundo en 2014 y de los Juegos Olmpicos en 2016. Corporaciones capitalistas transnacionales como la FIFA son conscientes de que el aumento de las manifestaciones podra afectar a sus ganancias. Irnicamente, podra resultar que el ftbol no resulte ser tan rentable en el pas conocido por ser su ms ferviente aficionado. Los proyectos faranicos de estadios suponen un agudo contraste con la falta de hospitales, de transporte pblico decente y de escuelas para las masas, las mismas masas que no tendrn el dinero necesario para adquirir entradas extremadamente costosas. La poltica de pan y circo puede haber terminado por producir todo lo contrario, descontento. Quin hubiera pensado algo semejante en Brasil?

Tomas Rotta es estudiante de doctorado en el programa de economa de la Universidad de Massachusetts Amherst. Creci en Sao Paulo, Brasil.

Notas:

[1] Ribeiro, Darcy. The Brazilian People: The Formation and Meaning of Brazil. University Press of Florida, 2000.

[2] Freyre, Gilberto. Casagrande e Senzala. Editora Global, 2005.

[3] Prado Jr, Caio. Histria Econmica do Brasil. So Paulo: Editora Brasiliense, 2008.

[4] Furtado, Celso. Formao Econmica do Brasil. Editora Companhia Das Letras, 2006.

[5] Castilho, Alceu Luis. Partido da Terra: Como os Polticos Conquistam o Territrio Brasileiro. Editora Contexto, 2012.

[6] Giradi, Eduardo Paulon. Atlas da Questo Agrria Brasileira. Unesp. Tomado de: http://www2.fct.unesp.br/nera/atlas/estrutura_fundiaria.htm

[7] Singer, Andr. Razes sociais e ideolgicas do lulismo. Novos Estudos (85), CEBRAP, 2009, pp. 83102

[8] Singer, Andr. A segunda alma do Partido dos Trabalhadores. Novos Estudos (88), CEBRAP, 2010, pp. 89111.

[9] Belluzzo, Luiz G. M. and Almeida, Jlio S. G. Depois da Queda: A Economia Brasileira da Crise da Dvida aos Impasses do Real. Editora Civilizao Brasileira, 2002.

[10] IBGE. Estatsticas do Sculo XX. Rio de Janeiro: Instituto Brasileiro de Geografia e Estatstica, 2006. Retrieved from: http://www.ibge.gov.br/seculoxx/seculoxx.pdf

[11] Aqu: http://brasildebrinquedo.files.wordpress.com/2013/04/foda-se-a-copa.jpg Aqu: https://sphotos-a.xx.fbcdn.net/hphotos-ash4/p480x480/485431_228726430585199_604983142_n.jpg Y aqu: http://2.bp.blogspot.com/Q9X04hJXUQ/UOo-Drfw8YI/AAAAAAAANAY/BpT94lkx6yg/s1600/foda+se+a+copa.jpg

[12] Souto, Fernando. Como as empresas de nibus maquiam custos. OutrasMdias. Tomado el 17 de junio de 2013 de: http://outraspalavras.net/outrasmidias/?p=12643

[13] Gusmo, Marcos and Edward, Jos. Os bares do transporte urbano. Revista Veja. Tomado el 17 de junio de 2013 de: http://veja.abril.com.br/280198/p_064.html

[14] Dana, Samy y Siqueira, Leonardo. Anlise: A tarifa de nibus por aqui est entre as mais caras do mundo. Folha de So Paulo. Tomado el 17 de junio de 2013 de: http://www1.folha.uol.com.br/cotidiano/2013/06/1296233-analise-a-tarifa-de-onibus-por-aqui-esta-entre-as-mais-caras-do-mundo.shtml

Fuente: http://www.counterpunch.org/2013/06/25/brazil-2013-mass-demonstrations-the-world-cup-and-500-years-of-oppression/

rBMB




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