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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-07-2013

Cmo se gesto el Golpe de 1973
Dictadura popular: nico remedio contra los golpes de Estado

Punto Final


El texto que se publica en estas pginas corresponde al suplemento Extra de la edicin N 187 de Punto Final (3 de julio de 1973). La edicin completa se puede consultar en www.pf-memoriahistorica.org

Los sucesos del 29 de junio, ocurridos al cierre de la edicin de PF, vinieron a demostrar con fuerza dramtica la profunda crisis que afecta a la institucionalidad burguesa. Pocas horas despus que el jefe de la Zona de Emergencia de Santiago, general Mario Seplveda Squella, ex-jefe de la Inteligencia Militar, denunciara que haba sido detectado un complot, se rebel el Regimiento Blindado N2, una de las unidades ms importantes de la capital.

Hasta los momentos de escribir esta informacin, en la noche del viernes, se saba de varias vctimas civiles, provocadas por los militares sublevados. Sin embargo, el conjunto de las fuerzas armadas mantena una actitud de lealtad al gobierno que preside Salvador Allende. El propio comandante en Jefe del Ejrcito, general Carlos Prats, tom parte relevante en el aplastamiento del intento de golpe.

A nuestro juicio, lo importante de la actual coyuntura es avizorar con claridad las perspectivas que se ofrecen a la clase trabajadora para avanzar en el proceso revolucionario, pese a los graves obstculos que se les estn oponiendo. Sin duda, el cuadro que mostraba el pas hasta el momento de ser abortado el movimiento sedicioso, era favorable a un enrgico viraje del gobierno para abrir paso al espritu revolucionario de las masas organizadas.

El aislamiento del foco golpista se hizo evidente desde el inicio mismo de la accin protagonizada por el Blindado N2. Las primeras informaciones reunidas sealaban que el alzamiento de esa unidad militar formaba parte del complot que cuarenta y ocho horas antes denunci el general Seplveda Squella. El jefe del regimiento insurrecto, teniente coronel Roberto Souper, ligado por lazos familiares a elementos de extrema derecha, haba sido relevado de su mando el da anterior. En el curso de la investigacin que sobre el complot adelantaba la autoridad militar, se encontr que el comandante Souper era uno de los implicados y por ese motivo se le quit el mando de su regimiento. No obstante, en circunstancias que no estaban claras al momento de elaborar esta informacin, ese jefe militar pudo operar con relativa facilidad y llev a sus blindados a rodear el palacio de gobierno, en cuya periferia se libraron algunos encuentros que concluyeron a medioda del viernes con la rendicin de los amotinados. Es muy probable que la revelacin de que se fraguaba un complot haya precipitado la sublevacin parcial, encabezada por Souper. Quizs el anuncio fue formulado prematuramente, sin que se hubiesen practicado todas las detenciones de implicados que eran necesarias. En todo caso, lo que surga con evidencia al anochecer del viernes 29 era que el alzamiento se haba circunscrito al   Regimiento Blindado N2, sin contagiar a otras unidades de las fuerzas armadas y Carabineros, que en su conjunto permanecieron leales al gobierno constitucional.

La extempornea accin encabezada por Souper revel, sin lugar a dudas, la amplitud del complot de la derecha. Aunque las fuerzas polticas reaccionarias se vieron frustradas en su intento de realizar un golpe de Estado, lo ocurrido demostr que la conspiracin contra el gobierno de la Unidad Popular tena todos los visos de seriedad que oportunamente han denunciado los partidos de Izquierda. En efecto, enfrentada la burguesa al problema de un gobierno que le impide ejercer a plenitud el poder, ha optado francamente por una salida violenta. Sin embargo, no logra hasta ahora atar todos los hilos de una conspiracin en regla, que le permita llevar a trmino un golpe de Estado. Los instrumentos institucionales bajo su control -Parlamento, Tribunales, Contralora-, han sido utilizados a fondo para ablandar al gobierno, crendole dificultades casi insuperables. Pero ese ablandamiento, ejecutado mediante los mecanismos institucionales que tiene a su mano, no ha producido a la burguesa el resultado definitivo que busca. El juego legalista, con el cual pretende inmovilizar al gobierno, en cierto modo inmoviliza tambin a la propia burguesa. De all que sus sectores ms extremos, cuyas cabezas de playa se pueden encontrar tanto en el Partido Nacional como en la Democracia Cristiana, estn presionando por una definicin violenta. Para ello se requiere, claro est, la colaboracin de sectores importantes de las fuerzas armadas, que es el ngulo de esta audaz poltica que todava no ha logrado caer bajo dominio derechista. Pero los hechos ocurridos en el ltimo periodo, incluyendo el alzamiento que encabez Souper, demuestran que la conspiracin reaccionaria ha ido penetrando en crculos castrenses y ganando aliados en esferas que poseen mando de tropas. El foco de rebelin militar que estall el da 29, es una advertencia en este sentido. Debe ser visto -por decirlo de alguna manera- como un fornculo que hace erupcin, pero que revela un mal que se ha propagado en ese organismo.

Sera ingenuidad, creemos, estimar que los conspiradores reaccionarios han gastado todas sus municiones en la sublevacin del Regimiento Blindado N2. Este intento de golpe de Estado les ha fracasado, pero volvern a la carga una y otra vez, mientras conserven fuerzas. Esa es la perspectiva que debe tener presente el pueblo y ello lleva, lgicamente, a concluir que la resistencia reaccionaria debe ser aplastada sin miramientos, para despejar el camino hacia el poder.

EL GOLPE ABORTADO

El jueves pasado, el general de brigada Mario Seplveda Squella, jefe de la Zona de Emergencia de Santiago, reuni a los directores de todos los medios informativos para anunciarles que haba sido descubierto y abortado un movimiento sedicioso, con participacin de militares y civiles. El teniente coronel Roberto Souper, comandante del Regimiento Blindado N2 fue notificado en la tarde del mismo jueves que sera relevado del mando en esa unidad, por la responsabilidad que tena en el complot denunciado. Sin embargo, no fue detenido a tiempo, y Souper aprovech esta ventaja para marchar, a las nueve de la maana del viernes siguiente, sobre la Moneda, al mando de una columna de tanques.

La debilidad que se tuvo frente a Souper, cuya participacin en el complot denunciado por el general Seplveda estaba comprobada por el Alto Mando, le permiti a ste poner el palacio de gobierno bajo la amenaza de los caones de sus tanques. El Blindado N2 logr controlar las calles perifricas a La Moneda y la Plaza de la Constitucin alrededor de tres horas, en la maana del viernes 29 de junio. La accin desesperada de Souper sorprendi completamente al gobierno y a las fuerzas organizadas del pueblo. Durante la mayor parte de esas tres horas, la confusin creada por la intentona golpista de Souper y su gente logr crear un ambiente general de desgobierno con ayuda sincronizada de Radio Agricultura y otras emisoras reaccionarias, que no acataron la cadena oficial de la OIR.

Estas emisoras mintieron sobre la dimensin y el carcter del alzamiento militar y llamaron abiertamente a la poblacin civil a sumarse a esas fuerzas para derrocar al gobierno. El carcter de la asonada de Souper fue, sin embargo, criminal. A su paso por las calles dejaron una estela de seis muertos y ms de veinte heridos, todos civiles.

Pasados los primeros momentos de confusin, numerosos grupos de militantes de Izquierda y trabajadores salieron a las calles a defender el gobierno. Pero, paralelamente, las fuerzas armadas leales haban movilizado sus efectivos, encabezados por el general Carlos Prats en persona. Alrededor del medioda fuerzas del Regimiento Buin y otras unidades rodearon La Moneda, y lograron hacer huir a la tropa sublevada. El presidente Allende se instal nuevamente en su despacho de La Moneda, y desde ah habl al pueblo, llamndolo para una concentracin en la tarde. Slo francotiradores ubicados en varios edificios estratgicos del centro se mantuvieron disparando por breve tiempo despus que las fuerzas leales dominaron la situacin. En las primeras horas de la tarde, el gobierno anunciaba que la calma era total en el resto del pas. Qu haba pasado? Qued en claro que sectores ultrarreaccionarios del ejrcito, encabezados esta vez por el teniente coronel Souper trataron de dar un golpe de Estado desesperado, en espera de una reaccin general espontnea en contra del gobierno. A las cuatro de la tarde, los soldados se retiraron del centro de la ciudad y entregaron la mantencin del orden a Carabineros. Haba terminado la aventura golpista de Souper, pero cuntos ms quedan en las sombras, esperando una nueva oportunidad? Souper, de un manotazo, rompi el mito de que la utilizacin de las fuerzas armadas para dar un golpe de Estado y derribar el gobierno de la Unidad Popular era inconcebible en el pas. Los permanentes llamados a la sedicin de los polticos reaccionarios estn dirigidos a focos subversivos de existencia real dentro de las fuerzas armadas.

NECESIDAD DE IMPONER

UNA DICTADURA POPULAR

Ha sido la propia burguesa la que ha roto las reglas del juego. Primero mediante el festinamiento de la democracia parlamentaria. El Parlamento, en manos de los agentes polticos de la burguesa, ha rebasado todos los marcos de lo que podra considerarse una accin opositora legtima. En el plazo de un mes, por ejemplo, ha destituido tres ministros de Estado y mantiene en candelero a un cuarto, adems de sacar de sus puestos a tres intendentes. La Contralora General de la Repblica, convertida en un verdadero poder de los reaccionarios, obstaculiza toda la accin administrativa del gobierno. Y los tribunales de justicia, encabezados por la Corte Suprema, crean a travs de fallos y dictmenes abusivos el marco necesario de una ilegitimidad del gobierno. La prensa, radio y televisin en manos de los reaccionarios, por su parte, operan fuertemente sobre la conciencia de vastos sectores, induciendo a la resistencia y ahora a la rebelin abierta contra el gobierno de la Unidad Popular.

Si algn saldo positivo puede sacarse de los sucesos del 29 de junio, debera ser -no cabe duda- el estmulo para dar un viraje definitivo que permita al gobierno y a las masas populares quebrar definitivamente la resistencia adversaria. Esto lleva a lo que PF ha estado planteando en sus dos ltimas ediciones: la instauracin de una dictadura popular que permita romper el cascarn de la institucionalidad burguesa y alcanzar, cuando menos, el cumplimiento integral del programa de la Unidad Popular. Est visto que la reaccin no permitir que el gobierno cumpla ni siquiera un porcentaje considerable de su programa, aunque ste se plantee en trminos de absoluto respeto a las normas de la institucionalidad creada por la propia burguesa. Hablamos de romper el cascarn por dos razones: una de ellas es que la misma sublevacin del da 29 demuestra la fragilidad de un cuadro institucional aparentemente fuerte y slido. No es necesario aqu un recuento de los hechos polticos que corroboran la fragilidad de un sistema que el proletariado menos que nadie est obligado a respetar.

La otra razn que nos lleva a propugnar un sistema de gobierno que se vea libre de las trabas implacables que opone la burguesa, es que slo mediante la creacin de una nueva institucionalidad, basada en el poder popular, es posible realizar en trminos relativamente pacficos la transicin al socialismo. Aunque el actual gobierno no pretenda consumar esa transicin, el programa de la Unidad Popular est comprometido a iniciar la construccin del socialismo. Todo el desarrollo del proceso chileno demuestra que la violencia acecha para saltar sobre el cuello de la clase trabajadora. Con el nimo de evitar el enfrentamiento, el gobierno ha tenido que ir replegndose en los marcos de su propio programa y en alguna forma induciendo a la desmovilizacin de las masas. Pero la lucha de clases no ha cesado de ir creciendo en nivel y fuerza.

La burguesa, como lo examinamos en otras pginas de esta edicin, tiene sin duda fuerza y un aliado poderoso, que es el imperialismo. Pero esa fuerza, que se opone y resiste a los cambios profundos que son necesarios para iniciar la construccin del socialismo, es objetivamente mucho menor de lo que se suele pintar en algunos anlisis de Izquierda. Un cierto grado de descoordinacin entre sus diferentes sectores, la evidencia de tcticas distintas en su seno, la lucha de grupos econmicos por la hegemona del conjunto, las rivalidades para alcanzar los favores del imperialismo, etc., llevan a que la burguesa -a nuestro juicio- sea mucho ms dbil de lo que usualmente se cree. La sublevacin del 29 de junio puede servir objetivamente para dar un vuelco en la situacin y cambiar bruscamente en favor del pueblo la correlacin de fuerzas en el plano nacional. Para ello hace falta una dosis importante de audacia y una decisin revolucionaria que no vacile en acudir al poder de la clase trabajadora y de los sectores patriticos y progresistas de las fuerzas armadas. Apoyndose en las organizaciones de masas y en los importantes sectores de las fuerzas armadas y Carabineros que estn dispuestos a permitir el curso del desarrollo histrico del pas, creemos que es posible intentar una nueva forma de gobierno, una dictadura popular que garantice a la mayora de la poblacin, o sea a la clase trabajadora, el desarrollo de una verdadera democracia.

La vasta corriente de los trabajadores organizados, secundados por los soldados, est en capacidad no slo de sobrepasar la difcil coyuntura creada en los ltimos das, sino tambin de arrasar con todos los obstculos que se han venido oponiendo a la voluntad liberadora de la mayora de los chilenos.

Publicado en Punto Final, edicin N 784, 28 de junio, 2013

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